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Lujo prohibitivo… o prohibido

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Yo estoy con los chinos. Es la única postura económicamente sensata en los tiempos que corren. Todas las camisas que me compro últimamente tienen cuello Mao. Pero a lo que me refiero con lo de estar de parte de los chinos se refiere a la noticia que ha saltado sobre que van a regular el tema de los anuncios de los artículos de lujo para evitar “la adoración de los productos extranjeros”, “el hedonismo” y salvaguardar la armonía social. Estudios realizados por la Universidad de Pekín llega a la conclusión, según leo en la edición digital de El Mundo, “que muchos anuncios promueven la creencia de que la riqueza es dignidad, y que puede molestar a quienes menos ingresos perciben”.

Punto uno, qué listos son en Pekín, han llegado a una conclusión brillante aunque algo obvia. Punto dos: chinos, bienvenidos al sistema occidental de la perpetua insatisfacción consumista. Yo estoy en contra de las prohibiciones de manera general y creo que el mejor escudo ante situaciones de abusos publicitarios es fomentar la cultura del consumidor, no protegerlo como si fuera un niño pequeño. Pero no dejo de pensar cuán devastador puede ser que sociedades como la china, que han estados décadas ajenas al término ‘consumismo salvaje’, se enfrente de la noche a la mañana a las avanzadas técnicas de control mental de la publicidad occidental.

A los largos de experiencia consumista puedo brindarles a los chinos estas tres verdades irreductibles:

1) Tener un coche más grande y más potente no te hace más feliz, sino todo lo contrario, ya que empezarás a gastar lo indecible en gasolina, los impuestos, el seguro, el alquiler de garaje (o tendrás que empezar a acostumbrarte a vivir con esa sensación de encogimiento de estómago matutino que solo se va cuando compruebas que tu coche está donde siempre y está intacto)… Después vendrán las reparaciones, las multas, los cabreos cuando te reducen el límite de velocidad, el compromiso de llevar a tu suegra aquí y allá, las ganas de llorar cuando el niño te vomita en la tapicería nueva y el delicioso olor a nuevo desaparece para siempre jamás… En definitiva, un coche no es “espíritu de libertad” sino una esclavitud encubierta. El hombre es un accesorio más del coche, el coche no es una herramienta de comodidad para el hombre.

2) Una gran casa de lujo, con muchas habitaciones y cuartos de baños, piscina y ala de servicio no te hace más feliz, sino todo lo contrario, ya que comienzas con los dolores de cabeza de la hipoteca (a menos que alguien te ingrese 3000 euros mensuales en la cuenta por las buenas al estilo Caso Malaya), el IBI sube considerablemente, te emparanoias con el tema de la seguridad y la vigilancia, tienes que tener quien te limpie la casa y te la mantenga, el seguro se te desborda… En definitiva, una casa inmensa te hace sentir pequeño y miserable porque no está hecha a la medida de tus necesidades, sino que las sobredimensiona, y te hace psicológicamente aumentar tu nivel de consumo.

3) Ser feliz no es cuestión de dinero por mucho que la publicidad te bombardee con esa premisa. Ningún producto que se pueda comprar con dinero te hará feliz. No serás más feliz por usar un champú especial con camomila que produce pseudo orgasmos; no serás más feliz por hacerte con un bolso de 2.300 euros porque en una revista le han puesto el apodo de MUST; no serás más feliz cuando te bebas un vino de los que las bodegas tienen asegurados por si a caso a alguien se les resbala de las manos. Todos esos son estímulos transitorios, no la fórmula de la felicidad. El placer del champú acaba cuando sales de la ducha; el del bolso cuando un nuevo modelo es consagrado como el no va más (o cuando te das cuenta de que nadie repara en el que llevas ni le da importancia); y el vino solo te hace feliz en lo que dura la cena (si la compañía ayuda, claro) o hasta que te invade la resaca.

Pero no creáis que estoy en contra de todo ello. La vida está hecha a base de pequeños estímulos que te propician un estado de bienestar más o menos prolongado. De lo que estoy en contra es de que nos intenten hacer creer que si no consumimos nunca seremos felices. Ya lo dijo aquel (y ahora IKEA): “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”).

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6 respuestas to “Lujo prohibitivo… o prohibido”

  1. Hong Kong Blues Dice:

    Estoy de acuerdo con la filosofía que transmitís tú y el Gobierno Chino / Universidad de Pekín. Pero hay algo que me escama…
    si en China proclaman ahora algo así no es casualidad, de eso podemos estar seguros. Hace unos años empezaron a promulgar que “ser rico estaba bien”, que era deseable como respuesta a su coyuntura socioeconómica.
    Si ahora lanzan dichos mensajes puedo imaginar que pueden incluso estar buscando una forma de “amansar” o “frenar” a tantos trabajadores que quieren mejorar su situación, y que miran pasmados cómo pasan penurias mientras hay una obscenidad demostrativa impresionante por parte de tantos nuevos (y viejos) ricos.
    Personalmente nunca he visto tanto exhibicionismo del lujo como en China.
    Un país con tantos ricos sólo se mantiene con un régimen esclavista.
    ¡Un abrazo!

  2. Mandrágora Dice:

    Al igual que tienes razón en tus 3 verdades, por otro lado sabes que son 3 mentiras pues cualquiera de ellas es fáciles de rebatir y será fácil conseguir momentos de felicidad con ellas.

    Lo que hay que hacer es aprender a disfrutar de todo aquello que tengas y puedas tener, sin pensar en todo aquello que no podrás.

    Y desde luego bienvenida China al mundo real capitalista!!!

  3. thalia Dice:

    Pero ¿ acaso la clave del éxito de este vacuo sistema capitalista que nos engulle no es que cale bien hondo en la masa que precisamente hay que poner el ojo - y por ende el deseo - en aquello que no se tiene pues lo que ya tiene no cuenta ? Perdonadme pero eso - DESEO y por lo tanto stress y frustración - es lo que nos venden de 1000 formas distintas a lo largo del día los mass media… Lo demás son pamplinas.

    Efectivamente la clave estaría en la educación y formación. Cuanto más sólida es la base educativa de un individuo ( y eso pasa por tener conciencia histórica y formación en la cultura clásica ) más inmune es al consumismo voraz pero los gobiernos occidentales ( todos, sin excepciones y los españoles en particular ) se han esmerado brillantemente por empobrecer y prostituir los programas educativos públicos ¿ para crear hordas de iletrados - todos con titulitos universitarios ¡ eso sí ! - ávidos de engullir y “cagar” ?

  4. ricardo ramos Dice:

    los países de economías emergentes y del tercer mundo actualmente y en especial aquellos que recientemente se abren a las políticas consumistas, quieren manifestar su apertura al mundo y una actitud ¨moderrrrrrna¨ siguiendo pautas comerciales enfocadas desde la perspectiva del consumo de las marcas de lujo, pregúntale a tu gran amiga Kathy Villota que te confirmara el fenómeno ¨hambre de lujo europeo¨ desde la perspectiva colombiana de la cual ella es una fiel lacaya desde su blog…. en España corrimos con suerte porque la apertura al mundo nos cayo a finales de los 70´s y comienzos de los 80´s con el apogeo de las tribus urbanas y el movimiento punk, así que era moderno ser punk, escuchar sex pistols e ir a londres de fiesta o como mínimo ser parte de la Movida y el Destape… que de lujo no tenían nada y todos sabemos que era un glamúr bastante macarra … estoy de acuerdo con los chinos, en mis viajes por el mundo (tercer mundo) he aprendido a detestar y no sentir respeto por las marcas de ¨lujo¨ gracias a la actitud déspota y despiadada de quienes lo llevan, gracias a su actitud mezquina que se regodea en la miseria que les rodea y les produce complejo de superioridad cuando llevan un bolso de 3000 euros mientras hay millones que viven con 3 dolares al día…

  5. ANATOMIKA Dice:

    Lo peor que le puede pasar a China o en general a Oriente (India), no es el Capitalismo sino su Occidentalización. ¿De dónde vamos a sacar la ruta hacia lo metafísico-esencial-espiritual en el próximo siglo?
    Solo un ejemplo, a diferencia de Oriente, en Occidente anulamos y vejamos la vejez y las tradiciones, sumiéndonos en un tipo de eterna juventud: ingenua, irreflexiva, anodina, amoral y propensa al consumo fácil, de productos de lujo o de políticas aberrantes. Me entusiasma Agustín la reacción a este post.

    RYE

  6. softs Dice:

    Y sin embargo el mismo gobierno chino recauda elevadísmos impuestos arancelarios de estos productos, y participa activamente en este mercado con inversiones en las empresas del sector!…supongo que a sabiendas de que no puede parar esa fiebre del lujo.

    Estoy de acuerdo con Thalia, la educación y la cultura siempre deben ser la base para evitar aberraciones, como mujeres chinas de clase media que ahorran durante más de un año para pagarse un bolso de firma…aunque no hay que olvidar que el peso cultural de la pertenencia a un grupo es muy grande en los países asiáticos, y en este sentido los objetos-signo que ofrece el lujo encajan a la perfección en la nueva economía china.

    Magnífico post como siempre.

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