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Indignado con Ghesquière

¡Ay Dios! Una patada en la boca le metía yo a Nicolas Ghesquière. Bueno, una patada metafórica, no quiero que me demanden por amenazas. ¡Pues no dice ahora el director creativo de Balenciaga que la campaña publicitaria de otoño no saldrá en las revistas! Parafraseando a mi admiradísima Sara Montiel lo primero que se me vino a la cabeza fue “¡¿pero qué pasa, qué invento es este?!”.

Se gastan una pasta en el fotógrafo Steven Meisel, contratan a la superestilista Marie Amélie Sauvé, y cuentan con modelos como Julia Nobis y Liisa Winkler… Y ahora nos salen con que la campaña solo saldrá en la nueva web de la firma con material adicional como el making-off. ¿¿Y recortan el presupuesto para los medios?? Pues yo creo que los medios deberían darle con las puertas en las narices y decirle que volverá a salir en las revistas cuando meta publicidad.

¡¡Y tan solo hace una semana estaba diciendo yo en una mesa redonda que los medios tradicionales se habían visto deslegitimados por la descarada fusión de sus contenidos con los compromisos publicitarios!! ¿Qué espera Ghesquière, que las revistas y los periodistas que trabajamos en ellas vivamos del aire? ¿Que le vendamos la publicidad a los pobres diseñadores emergentes que no tienen ni un duro? Esto es lo que pasa cuando dejamos que las marcas se endiosen y crean que somos los medios los que vivimos de ellos. No, perdone, usted nos necesita, deje de exigir y aporte.

Es que en ese plan es imposible mantener  la integridad periodística. Yo quiero sacar gente interesante, sin presupuesto, gente emergente, gente que en muchos casos se están jugando sus ahorros en un proyecto personal… pero solo podemos hacerlo si las grandes marcas meten publicidad y nos permiten salir a la calle. No podemos tolerar que marcas comerciales de solvencia intenten vendernos la moto con motivo de un aniversario (prefabricado) o una iniciativa creativa (generada desde el departamento de marketing) para salir por el morro en las revistas.

Esto no significa vender los contenidos. Es algo de lo que hablé en la mesa redonda el otro día. Debemos dejar claro qué es publicidad y qué son contenidos editoriales. La prostitución editorial a la que las revistas y periódicos nos hemos sometido ha hecho que las firmas se nos suban a las barbas. Es hora de poner a cada uno en su sitio. Y no me parece inmoral plantearle a una firma que pertenece a una multinacional, que vende bolsos a 3000 euros y tiene beneficios multimillonarios: me gusta lo que hacéis pero si no hay publi os ignoraremos. Lo que no podemos hacer es decirle a una marca que ”si nos mete publi te saco una entrevista al diseñador o un reportaje cada tres números (y un mínimo de 5 prendas y looks de la colección en curso en cada número)”. Eso es rebajarse a niveles degradantes.

¿Se ha notado que estaba indignado? Espero que me comprendan sobre todos los diseñadores emergentes. Sin las grandes firmas aportando publicidad no podemos salir a la calle, si no salimos a la calle tú no saldrá en ningún sitio.

Ahora no sabía si hacerle el juego a Balenciaga y mostrar imágenes de la campaña o vetarlo. Pero pensé que si no pongo imágenes lo mismo tú, querido e idolatrado lector, te lanzas de cabeza a ver la web de la firma. Y mejor que lo veas aquí que darle una visita adicional a su web. Así que ahí va:

balenciaga.jpg

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Una respuesta to “Indignado con Ghesquière”

  1. Castigo de Dior Dice:

    Creo que al final todos, todos, caemos en esta tela de araña, exponemos las imagenes de esta campaña una y otra vez de forma gratuita y así darán la vuelta al mundo. ¿Por qué pagar entonces? Se preguntarán ellos…

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