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Trench no es sinónimo de Burberry

Hoy pienso en lluvia. Hoy pienso en el valor de la marca. Una discusión sobre el valor de las marcas, más importantes como símbolo social que por sus productos en sí, me llevó a hacer de abogado del diablo y mantener que jamás me compraría un trench de Burberry ya que en el mercado hay cientos de propuestas más interesantes. Lo cierto es que creo que todo el mundo debería tener un trech de Burberry como fondo de armario, de los clásicos, nada de experimentos de tendencia, pero bien es cierto que también creo que está sobrevalorado.

Un colega mantenía que de Burberry hay que apreciar su carácter de pionero, que ser una marca que data de 1856 ya es algo a tener en cuenta. Que hacerse con un trench de la casa es comprarse un clásico. Algo inestimable, con tradición, que te hace sentir parte de la Historia. Yo contraataqué con que la sobreexplotación comercial de Burberry hace que su carácter de clásico disminuya y que ahora es más visto como un best-seller comercial, que prefiero otras marcas como Daks, que también tiene sus raíces en el siglo XIX, y que por estar menos sobreexpuestas publicitariamente son como más de culto. Le aconsejé que echara un ojo a los trenchs de Daks (abajo).

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Entonces un tercero en discordia quiso entrar en liza aduciendo que estaba subestimando el trabajo de Christopher Bailey, que el diseño era un factor muy importante en las colecciones de Burberry. Ahí decidí dármelas de editor-de-moda-qué-asco-me-da-todo-lo-que-veo-en-la-pasarela y aduje que yo creía que Bailey había llegado a un punto de estancamiento, que sus colecciones últimamente me parecen un eterno me-reinterpreto y que en el mercado había apuestas comerciales más potables y que para hacer un trench interesante no hacía falta llenarle las mangas de tachuelas.

Así que el sabiondo me retó a que le nombrara una firma que hiciera más interesantes, a lo que respondí que no le iba a decir una, sino dos, tremendamente novedosas, estilosas y ecológicas (“pa’ chulo chulo mi…” como diría aquel de Gran Hermano).

Christopher Raeburn. Ya he hablado de él antes en este blog, creo. Es el que hace piezas de outwear con material militar que ya no sirve. Te hace una gabardina de un paracaídas y una chaqueta de una tienda de campaña. Reciclaje al poder. Me parece de los diseñadores británicos más potentes del momento.

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Y para rematar apostillo con Terra. “¿La compañía de Internet?” me pregunta el pobre infeliz que me retó. “No, mongolo, Terra New York, una firma de moda de lo más cool” [ya contaba que no sabría de qué le hablaba porque es reciente], la firma creada por Yurika Nakazono y Marie Saeki que usa para sus prendas un raro poliuretano biodegradable que no está cosido con aguja e hilo sino que sus costuras estás selladas con calor para hacer las prendas 100% waterproof.

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Y visto lo visto me pregunto: ¿por qué nos volvemos locos con Burberry?

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