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Microcorriente en la cada. Ver para creer.

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“¡Esto es lo último de lo último en EE.UU!” me aseguraba Lola, una buena amiga, relaciones públicas, que está continuamente cruzando el charco y siempre se trae cosmética y gadgets de belleza que compra allí compulsivamente. El miércoles aterrizó en Madrid entusiasmada, aún en el aeropuerto me llama y me dice que trae un juguetito nuevo que tengo que conocer. Bueno, la conversación fue esta más o menos:

-Me he traído de Nueva York un juguetito que te va a encantar. Aunque casi no llega porque ya sabes cómo son los de seguridad del JFK.

-¿Un juguetito?

-Sí, es una aparato de microcorrientes para el rostro –no sé por qué se me vino a la cabeza la imagen de un taser de los de la policía, y a mi amiga gritando como una posesa como en esas imágenes que de vez en cuando aparece sobre la brutalidad policial americana.- Al llegar a Nueva York me compré el Elle y había un artículo sobre el tema. ¡No me he podido resistir!

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-¿Lo has probado ya? ¿Duele?

-Sí, lo probé en el hotel y es bueno, muuuuy bueno. Y no duele nada.

Así que le propuse que me lo demostrara, por aquello de que en el tema de milagros es ‘ver para creer’. Montamos una videoconferencia (eela trabaja en Madrid, yo estoy en Sevilla) para el miércoles a las 10 de la noche, algo que resultó un híbrido entre un video de Isasaweis y una sesión de chat con tu cybernovia que vive en la otra punta del mundo y que sospechas que sólo quiere que te la traigas a España y le consigas los papeles de residente.

Sacó el aparato, que efectivamente me recordó a un taser, me dijo que se había desmaquillado previamente y pasó a aplicarse un gel conductor por la cara. Cuando encendió el aparato y se lo aplicó a la musculatura de la cara siguiendo el arco natural. Yo permanecía atento a ver si detectaba algún tipo de gesto de dolor o incomodidad, pero estaba inmutable.

-¿No duele?

-¡Que no!

-¿Vibra?

-¡No!, ¿en qué estás pensando?, este es un aparato muy ‘decente’.

-¿Entonces qué sientes?

-Nada, absolutamente nada.

-¿Estás segura que funciona bien? No estará estropeado y tu no te has percatado…

-Eres idiota –me dijo, pero en su mirada vi que la hice dudar.- Cuando lo paso por el arco de la ceja sí que siento un ligero cosquilleo. Pero ya está. Lo que sí noto es como el músculo va reaccionando a su paso.

Cuando terminó de aplicarlo le tuve que dar la razón. Había una ligera diferencia entre la Lola pre-sesión de microcorriente y la Lola del después. Tenía la piel más tirante, las cejas con un arco más marcado y la comisura de los labios habían perdido una pequeña bolsita que se le forma. Tenía un look más radiante. Me dejó anonadado porque notaba la mejoría a pesar de la mala calidad de la imagen de la cámara.

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Por lo visto, una vez que he investigado, es un tratamiento muy popular entre las estrellas de Hollywood, parte del gran secreto que hay detrás de sus radiantes apariciones en la alfombra roja (sin menospreciar el poder del Botox, claro, que está detrás de los casos más llamativos). Incluso dicen que la clave de la singular belleza de Lady Di era precisamente las sesiones de microcorriente.

El aparato de mi amiga se llama NuFace, dy ha sido esarrollado por la esteticista Carol Cole que estaba cansada de cargar con su pesado equipo de microdescargas colina arriba y colina debajo de Hollywood. Cuestión de esperar que llegue a España, ¿no?… O comprarlo via Internet, ¡pero qué tonto!

PD. Esto me ha recordado algo. ¿Os he contado cuando a mi hermana le prestó una compañera de trabajo el cinturón de descargas para reducir abdomen que vendían en la teletienda y mi sobrino se lo aplicó a la cara? Ya si eso otro día, ¿no?

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