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El primer día de Cibeles me causa déjà vu

Hoy he despertado con mi capacidad de tención mermada y en vez de repasar qué nos depara la ex-Pasarela Cibeles he empezado a preparar mi calendario personal de la siempre mutante e inabarcable New York Fashion Week. A los tres minutos de empezar el desfile de Roberto Torreta he perdido todo interés y me he puesto a escribir este texto, esta inquietud que quiero compartir con vosotros. ¿He perdido la ilusión por la moda? No, definitivamente no. Lo que pasa es que La Pasarela Anteriormente Llamada  Cibeles es tan previsible que el mayor atractivo que encuentro en ella es pillar las referencias explícitas que los diseñadores hacen a otros diseñadores internacionales y a las colecciones de éxito de temporadas pasadas.

En ese sentido la de Victorio & Lucchino ha sido una de las más excitantes. En pleno umbral de una amenazadora ola de frio siberiano Victorio & Lucchino nos llevan a la Rusia más profunda y oriental, al comunismo folclorista de aquella distante cara del Telón de Acero de finales de los 60 y principios de los 70. Si Yves Saint Laurent dejó en la historia su famosa Russian Collection, Victorio & Lucchino ya tienen su Colección Mongola (no seáis malvados, me refiero al imperio Mongol y sus vestigios en el siglo XX). Y a pesar que a cada salida me gustaba más esta abigarrada propuesta no podía desdeñar un sentimiento tipo déjà vu que me hacía preguntarme dónde había visto yo eso antes. ¿En Oscar de la Renta? ¿En Carolina Herrera? Fue la gran Eugenia de la Torriente la que me iluminó con un comentario en Twitter que decía “nunca pensé que vería a Victorio&Lucchino queriendo ser Miu Miu”.

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¡Pues claro, cómo puedo ser tan lerdo! Si lo he estado viendo en las páginas de publicidad de las revistas durante seis meses. En fin, las ideas están ahí para hacer uso de ellas y no creo que Miucca haya patentado el estilo ruso-bavaro-mongol.

A mí me estimula que Victorio&Lucchino se reinvente aunque sea en clave de otros diseñadores y otras temporadas. Con lo que no puedo es con el inmovilismo. Por ejemplo Elisa Palomino, instalada en la Belle Epoque por siempre jamás. Un estilo que funcionaba años (décadas) atrás cuando Anna Wintour descolgó el teléfono para decirle a los principales diseñadores que estaba hasta el moño del minimalismo y que Vogue iba a apostar decididamente por el ‘nuevo romanticismo’. Hoy creo que ya hemos pasado esa página y estamos en otra historia. Además, ¿a qué viene ese decisivo esfuerzo por colocarle un tocado a cada uno de los modelitos? No entendí la excitación que Palomino levantó en el sector cuando aterrizó en Cibeles y sigo sin encontrarle el punto. Pero mi opinión y mis gustos solo son eso, algo personal e intransferible, pero no encuentro mérito en colecciones cuyo principal atractivo reside en las maravillosas telas que utiliza.

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Lo de Montesinos solo tiene un nombre: montesinada. Con eso está dicho todo. Pero lo que sí me gustó fue el trabajo de Modesto Lomba, que todos sabéis que forma parte de esa vieja guardia que no es santa de mi devoción. La colección de febrero de 2011 la tildé de magistral, y en esta ocasión me ha mantenido con el corazón en la boca y el alma en vilo. Os explico por qué: Modesto ha cogido los estándares más rancios del repertorio de la moda, entre los que se incluyen los vestidos Jackie O o las capelinas con ribetes de piel, y les ha dado un giro interesante.  La dificultad era mantenerse en ese límite que hace a lo rancio reformado en algo moderno e novedoso sin dar un resbalón… y no lo dio. Para que os hagáis una idea, ver su colección fue como ver a un jugador de futbol en posesión de la pelota que recorre todo el campo regateando a los adversarios y que mete el gol al final a pesar de que pensabas que no lo conseguiría. Bueno, en las propuestas masculinas estuvo farragoso, pero como el hombre no es su objetico primordial me da igual. En peletería igual, ha cogido las pieles con cortes de pelo menos agradecidos y las ha trabajado de una manera moderna y atractiva. 

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Una respuesta to “El primer día de Cibeles me causa déjà vu”

  1. Hong Kong Blues Dice:

    No puedo evitarlo: me encantan tus crónicas sobre la pasarela madrileña :-)

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