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OSCARS 2012, una noche sin grandes pasiones.

Como cada año vamos a echar un ojo a lo que paseó ayer por la alfombra roja de la ceremonia de los Oscars 2012. No es que despierte especial excitación en mí, este año me ha pillado en plena crisis existencial cuestionándome porque nos ponemos tan eufóricos con esta clase de eventos que nos pillan tan lejos y nos son tan ajenos. Pero como es una tradición hay que respetarla y escribir sobre ellos.

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Lo primero que me asalta al repasar las fotos que nos ha dejado el evento es la certeza del cabreo de Jennifer Lopez (vestida por Zuhair Murad) cuando vio a la nominada (y ganadora, lo que la hizo mucho más visible) Olivia Spencer enfundada en un vestido de Tadashi que conceptualmente no distaba mucho del suyo. Ni que decir tiene que el de Murad era mucho más bonito, pero sin duda el efecto potenciador de la silueta resultó tan acertado en la una como la otra y mucho más funcional en Spencer.

A pesar de haber sido esta una noche muy de colores blancos y siluetas sencillas, el rojo reclamó su protagonismo en diversas ocasiones a lo largo del paseíllo. Los que más me han gustado han sido los vestidos elegidos por Michelle Williams, que optó por un Louis Vuitton que a simple vista podría haber sido un valentino clásico y que la redimió de aquel desacertado amarillo que lució en 2006, y el de Emma Stone, un Giambattista Valli con gran lazo al cuello.

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El minimalismo extremo crea en mí sentimientos encontrados. En plan monjitas arribaron Gwyneth Paltrow (de Tom Ford) y Shailene Woodley (de Valentino). Si bien ambos vestidos me enloquecen (en serio) los veo totalmente fuera de lugar en una ceremonia como la de los Oscars. A este tipo de ceremonia hay que venir con más actitud de estrella, más dispuesta a brillar… y si no tienes claro cómo hacerlo opta por el dorado, como hicieron Stacy Keibler en Marchesa y Meryl Streep con un vestido de Lavin muy de su estilo, muy de esos looks a los que nos tiene acostumbrado en plan “he cogido este trozo de tela, me lo he puesto encima y me lo he cruzado, porque soy una belleza natural que no necesita de artificios”.

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Y así llegamos a los grandes “desaciertos” de la noche. Este año no lo voy a llamar la “cámara de los horrores” porque el año pasado el padre de una de las reseñadas en esta categoría me mandó un mensaje defendiendo la imagen de su hija y me di cuenta que a veces, uno sin quererlo, puede ser demasiado hiriente. Así que este año dejémoslo en “desaciertos” porque no es que fueran fatal vestidas las reseñadas, solo que no acertaron en algún aspecto que me ha descolocado: primero Angelina Jolie en Atelier Versace, ¿terciopelo negro?, bueno, si la ceremonia se hubiera celebrado en Transilvania en el castillo de Drácula… quizás; no sé quién vistió a Esperanza Spalding, ni me importa, un momento malo lo tiene cualquiera, pero el pelo a lo afro es IMPERDONABLE; Nancy O’Dell tuvo la osadía de aparecer en un vestido amarillo de Chagoury Couture y creo que nadie se le acercó en toda la noche no fuera a ser que diera mala suerte; y Rooney Mara acudió con un espectacular vestido de Givenchy Couture, bonito bonito bonito… pero que para ella no era la mejor opción, era un vestido que necesitaba un poco más de… ¿cómo decirlo?… tetas (¡ya lo he dicho, ya está!). Además el de Mara tenía aspecto de traje de novia más que de traje de noche. Pero el vestido era bonito bonito bonito bonito, de corazón.

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Para mi gusto y mi humilde opinión la elegancia reside en conocerse y vestir adecuadamente a tu edad, físico y kilos (de los kilos ni te tienes que avergonzar, ni disfrazarlos ni tratar de ocultarlos, sólo hay que vestir en sintonía con ellos). Y en eso nos dieron una lección dos damas de los pies a la cabeza, una Glenn Close vestida por el genial Zac Posen, con silueta de sirena para mostrar lo espléndida que está pero con una chaqueta estilo esmoquin por encima para ajustar su look a su edad y no mostrar más piel de la estrictamente necesaria. La otra gran lección no las dio Melissa McCarthy y su estupendo vestido de Marina Rinaldi: una firma especializada en tallas grandes para una mujer de gran talla que lució maravillosa.

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2 respuestas to “OSCARS 2012, una noche sin grandes pasiones.”

  1. Emilio M. Ps Dice:

    sí y no… a ver, creo que Olivia, para ser Olivia iba estupenda en su Tadashi yq eu Jennifer, una vez más iba tan desacertada como van las multitudes que envidian sus curvas y trasero… si una mujer “normal” (y por normal me refiero a la mujer media alejada de la fama, el cine, espectáculo y demás) se viese con ese trasero directamente se pegaría un tiro o mataría a dietas y lamentaciones.

    La Paltrow sencillamente me pareció regia, quizás poco volumen y poco brillo para una noche tan dada a los excesos pero siendo tan bonita, tan impecable para qué iba a ponerse más… acierto rotundo y precisamente por eso sobresaliente sobre todo lo demás.

    Lo mismo que Glenn Close, divina, inteligente y elegante en contraposición al Rondel oro de la Streep que hace más cierto que nunca aquello de que la mona, aunque se vista de seda, mona se queda o la paleta, aunque se vista de Lanvin, paleta se queda.

  2. joselo Dice:

    Como se atreven a decir que el AFRO ES IMPERDONABLE??? acaso todas las mujeres negras de la industria del cine y la música tienen que ir como mamarrachas teñidas de rubio y con extensiones o pelucas de pelos lisos para ir bien presentadas según el que escribe este articulo??? las mujeres negras ESTAN en todo su derecho de llevar orgullosas SU AFRO, como las GORDAS SUS KILOS y las mayores SUS AÑOS… encuentro insultante que un “crítico” de imagen cuestione el afro en una mujer negra que lo lleva con orgullo…

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