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Hábitos de consumo del hombre moderno…

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El pasado día 16 intervenía en el programa El pianista del burdel de Radio Círculo de Bellas Artes a petición de Cristina Domenech. Se trataba de analizar una encuesta online que había realizado la revista Men’s Health sobre hábitos de consumo del hombre moderno. Repasando el programa (debut radiofónico personal) me ha parecido interesante transcribir algunas de las reflexiones que expuse y que creo que pueden ser interesantes para este blog.

Como licenciado en Económicas que soy, soy perro viejo en esto del análisis de encuestas. Recordad aquel dicho (no se sabe si de Mark Twain o de Benjamin Disraeli) que dice: «Hay tres tipos de mentiras: mentiras pequeñas, mentiras grandes y estadísticas». Así que lo primero que llamó la atención es que partiamos de una encuesta realzada a los lectores de Men’s Health, por lo que ya estábamos analizando una muestra que por definición está sesgada ya que tiene una fuerte preocupación por la imagen personal. Aunque bien es cierto que los hombres en general han cambiado de una forma radical sus hábitos en cuanto a cómo se relacionan con su imagen en la última década.

En la encuesta un 72% dice tener un estilo propio, lo que en realidad no es decir mucho. Esto del estilo es como el sentido del humor, todo el mundo está convencido de tenerlo aunque a los demás le parezca que adolece por completo de él. Una gran diferencia existente entre el hombre y la mujer. Mientras nosotros nos marcamos un estilo con el que nos sentimos cómodos y tendemos a ser fieles a él, las mujeres son mucho más permeables a tendencias nuevas y cambios de estilo. Las mujeres son más infieles… en lo que a mantener un estilo se refiere, claro. Tengo amigas que se han pasado media vida intentando cambiar la forma de vestir de su pareja con sutiles estrategias, como regalarles prendas que a ellas les gustan o no dejarlos ir solos de tiendas… y al final han tenido que aceptar que con lo que han cargado se tienen que conformar.

En los hombres impera el sentido práctico en el vestir. Nos compramos algo cuando realmente nos hace falta, por el motivo que sea, ya sea para sustituir otra prenda, porque tenemos un compromiso, o por lo que sea. Pero salir de compras por el simple hecho de echar una tarde de shopping no es una actitud muy común, siempre llevamos algo ya en mente, una idea madura de lo que queremos o necesitamos. Otra cosa es que cuando nos chocamos con la infinita oferta que hay en el mercado nos mareemos y perdamos un poco el rumbo y cometamos estupideces de manual.

La encuesta también prospectaba la opinión de los lectores sobre si creían que ser elegantes era una cuestión de invertir dinero en ello. Mi opinión personal sobre el tema es que la gente que viste barato suele tener un look barato. Cocó Chanel dijo aquello de «Viste vulgar y sólo verán el vestido, viste elegante y verán a la mujer». Eso se acentúa en el hombre. Solo hay que fijarse a nivel ejecutivo: un traje barato solo hace resaltar esos pequeños detalles imperfectos de la confección en serie, o evidencia el que no está hecho 100% para el cuerpo de quien lo lleva. Sin embargo un traje de buena sastrería potencia la imagen del hombre que lo lleva. Detectar eso es un proceso subconsciente. Solo tienes que coger un AVE de primera hora de la mañana, en el que se desplazan todos los ejecutivos, y enseguida eres capaz de discernir quién es un profesional de primera y quién es un donnadie.

Por qué motivo se preocupa el hombre en vestir bien es otra pregunta a la que trata de dar respuesta esta encuesta. No creo que el hombre de hoy se preocupe en demasía de vestir bien pensando en su pareja en una especie de cortejo estético biológico a lo National Geographic. Creo que como bien indica la encuesta tenemos otros motivos diferentes que predominan. Eso sí, para la pareja sí que cuidamos el cuerpo. Pero vestir vestimos para mandar un mensaje al resto de nuestra manada, tenemos motivos de integración, de transmitir profesionalidad, prestigio, confianza… marcar territorio. Creo que la moda (como concepto e industria) no es la principal preocupación del hombre. El interminable carrusel de pasarelas y presentaciones de tendencias, le trae sin cuidado. Demasiado abstracto. El hombre busca directrices y sugerencias más concretas, más solidas, más establecidas. Las referencias del hombre son más directas y reales: la imagen de la gente que le rodea, compañeros de trabajo, su ámbito social, incluso los escaparates de las tiendas suelen ser más determinantes que las propuestas de diseñadores y estilistas de revistas. Las tendencias que ellos siguen no suelen ser tan abstractas y abiertas como las que imperan en el mundo femenino. Un ejemplo. Para la mujer se puede decir que vuelve el look años 20 y ahora ingéniatelas tú, sácale punta a tu armario y a tus compras de temporada. Sin embargo el hombre necesita más concreción: un tipo de gafas concreto, un reloj determinado…

Pero sí que ha habido un cambio sustancial en la forma en que el hombre se relaciona con su cuerpo y su imagen. Igual que en la edad media lavarte con frecuencia era un síntoma judaizante que te estigmatizaba socialmente, cuidar tu cuerpo en generaciones anteriores había estado muy pero que muy mal visto. Enseguida se le tildaba de afeminado al que se pasaba de refinado. Pero es que hemos pasado de aquello de ‘el hombre y el oso cuanto más vello más hermoso’ a ser todos gatos egipcios depilados al láser. ¡Ni tanto ni tan calvo!, nunca mejor dicho. Ahora creo que estamos entrando en un nuevo paradigma donde el vello se trata con más naturalidad y si no fijaos en cuantas barbas se están viendo en las pasarelas y campañas publicitarias últimamente.

En definitiva estoy convencido que la mujer es un ser mucho más evolucionado en cuanto a hábitos de consumo.  Algo así como lo que eran Los Egipcios frente al hombre del Paleolítico. Por eso no puedo reprocharle nada a ese 27.7% de encuestados que afirman ir con su pareja de compras. Dudosa cifra. Me la creo cuando se trata de ir a hacer la compra de la semana y ella necesita que alguien lleve las bolsas, ¿pero para renovar el armario…? Lo más normal es que ella compre y él se lo encuentre cuando llegue a casa. Lo que sí me preocupa sumamente es que exista un 8,5% de hombres ¿adultos? que confiesan ir de compras con su madre. No lo entiendo. Conseguir que tu madre deje de comprarte la ropa es un rito iniciático que marca el paso de la niñez a la madurez de todo hombre, ¿qué hombre en su sano juicio se iría con su madre de compras? ¡Eso es la involución en estado puro! ¿Qué es lo siguiente, dejarla que te elija la ropa?… Ah, bueno, es cierto, Telecinco ya ha hecho un reality basado en eso. ¡Así va este país!

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2 respuestas to “Hábitos de consumo del hombre moderno…”

  1. Ramiro Dice:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo.
    A los hombres,hombres… Las tendencias nos importan poco. Buscamos lo que necesitamos y .. Punto.
    Es cierto , un buen traje y uno normal, resaltan a simple vista, así como , el que no esta acostumbrado a el..
    Sensacional tu articulo.

  2. Silvia Dice:

    Hola, el artículo es muy interesante. ¿Podrías decirme dónde podría obtener ese estudio? Me sería muy útil para mi proyecto final de Máster: Una marca de complementos de moda para hombre. Muchas gracias!

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