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Tengo un e-mail de Ana Ureña

Hoy inauguramos sección. Después de darle algunas vueltas he decidido llamarla ‘Tengo un e-mail’. En esta sección iré publicando reflexiones, inquietudes, berrinches, anécdotas… que me hacen llegar insiders del mundo de la moda. Y para inaugurarla cuento con la inestimable colaboración de una mujer que admiro, sigo y siempre me sorprende: Ana Ureña, periodista especializada en moda y tendencias, colaboradora del periódico ABC y de su web abc.es, así como de las revistas del grupo Vocento. Todos los días nos descubre alguna curiosidad del mundo de la moda en su blog Léxico Fashionista.

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  • De: Ana Ureña
  • Para: Agustín Velasco
  • Asunto: Tengo la camiseta blanca…

Después de haber experimentado con todo tipo de “tops” durante mi adolescencia, (imágenes de Madonna con ‘bodies’ de encaje flúor, me vienen a la mente y prefiero borrarlas) cada día estoy más convencida de que no hay nada como una buena camiseta. Y cuando digo ‘buena’, quiero decir ‘básica’. Y con ‘básica’ quiero decir ‘blanca’.

Mi amor incondicional por las camisetas blancas surge de un trauma de infancia. Mi padre no me dejaba usarlas bajo jerséis, porque decía que lo del cuello de camiseta bajo el cuello del jersey era antiestético. Le recordaba la moda americana de esa época (los 80) y no le gustaba. No entendía el look de los actores emergentes ‘greñosos’ (como los llamaba él), los de la ‘generación X’, como Johnny Depp o Christian Slater. Según él, eran perro flautas hippies que no sabían que donde había un buen polo o una buena camisa, que se quite lo demás.

No hace falta que te diga que mi armario, que por supuesto financiaban mis padres, era como un muestrario de Ralph Lauren, con polos y camisas de todos los colores y todos los estampados habidos y por haber. Quedaban terminantemente prohibidas las camisetas, a no ser que fueran para hacer deporte o para estar por casa. Así que ahora, que mi armario me lo financio yo, lo único que encontrás en él, son camisetas básicas en toda la gama de blancos, en todo tipo de algodones y derivados.

Las uso de día, bajo jerséis de cachemir finos, blazers de Chanel o chaquetas de cuero, y de noche, combinando las más ‘sport’ (léase ‘con rotos’) con faldas de vestir, porque me parece que la fuerza de un look se encuentra en el contraste.

¿Y los polos y las camisas? No te voy a mentir, también tengo alguno, ya que mi psicoanalista cree que es importante que los incluya poco a poco en mi fondo de armario.

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3 respuestas to “Tengo un e-mail de Ana Ureña”

  1. Isabel Dice:

    ¡Que me parto!……
    Felicidades por la nueva andadura, y por el fichaje de Ana Ureña.
    Me parece una buena manera de contar algo que nos pasa a muchos/muchas.
    A seguir asi…

  2. Marina Dice:

    No seré yo quien ponga en duda el paradigma de Ana sobre las camisetas blancas, un básico indiscutible.

  3. Mª José Dice:

    ja, ja, ja!!!!!!!!!!!!!! yo también creo que la camiseta blanca es una prenda indispensable.. pero por lo que yo me río es porque el comentario de Ana sobre la prohibición de su padre me ha recordado a la “obligatoriedad” de mi madre. Mi madre…. siempre me compraba blusas blancas!!!!!!!!!!!!!! Mis amigas y yo nos reíamos mucho cuando mi madre aparecía diciendo … te he comprado una blusita (ya ni preguntábamos, ya sabíamos que era blanca). Bueno pues a mí me pasó como a Ana con los polos y camisas, hubo una temporada, cuando la ropa me la compraba yo que no me compré NI UNA camisa de ese color (ni falta que me hacía porque tenía el armario repleto), pero cuando se me fueron desgastando y fueron desapareciendo…. comprendí la importancia de una BLUSA BLANCA!

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