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La experiencia GlossyBox

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¿No te encanta entrar en una perfumería y que por tu compra te regalen infinidad de muestras gratuitas? El sampling cosmético es casi una adición, hay hasta chicas que se montan su blog de belleza a base de muestras gratuitas, y el resultado es de lo más interesante. Aprovechando esta fiebre por el sampling quiero reseñaros GlossyBox.

GlossyBox es un servicio de suscripción por el que por una módica cantidad te envían a tu domicilio una caja muy bonita con 5 productos de prueba (algunos incluso en formato comercial) de firmas cosméticas conocidas. Yo las conocí a través del periodista de moda Demetrio de la Torre, que publicó en su Facebook una foto de la caja de cosmética masculina que acababa de recibir y eso me picó la curiosidad.

Así que contacté con Pablo Pastega, Director de GlossyBox España, para que me explicara cómo surge esta idea. “En Alemania la idea llevaba funcionando ya un año con muy buena acogida cuando se decidió extender ese modelo de suscripción a otros 17 países, entre ellos España” me cuenta Pablo. “GlossyBox es en realidad una herramienta, una pasarela de comunicación para conectar la alta cosmética con el gran público interesado en las novedades del sector. Se ha revelado como plataforma muy eficaz para las marcas”.

La caja tiene una estética impecable y nunca sabes qué te vas a encontrar dentro, pues de una caja a otra varía su contenido. “En España se lanzó en septiembre pasado y la acogida ha sido muy buena, ya que es una manera económica y divertida de descubrir cosmética de alto nivel”.

Pablo, que viene del mundo de la tecnología, de realizar proyecto de comercio electrónico, me cuenta que el mayor desafío de poner la iniciativa a funcionar es “conseguir que una marca de alta cosmética te vea como un canal de marketing”. Actualmente trabajan con firmas como Estee Lauder, Anne Möller, L’Oreal…

A los pocos días recibí una cajita en casa para que probara esta experiencia en persona y al abrirla me encontré con un mini champú de Schwarzkopf, una hidratante de Aldem, un lápiz antiarrugas de Ainhoa, un gel de ducha de Rituals y una crema reafirmante del abdomen de Comodynes (los tres últimos en formato comercial).

Mi valoración es positiva, pero como el tema de las cajas es casi como una tómbola quería conocer la opinión de un experto que también hubiera disfrutado de su GlossyBox, así que pensé en el mencionado Demetrio de la Torre, redactor de cultura y columnista de moda del Grupo Joly en Málaga así como últimamente colaborador de moda de 101 TV Magazine, cuyo blog modaeresyenmodateconvertiras.blogspot.com.es es de lo más recomendable. Esto es lo que me contó:

La experiencia Glossybox, como concepto, es ante todo un cúmulo de emociones. Su contenido siempre es sorpresa, su producto objeto de deseo y su formato brillante. Es como si a un amante del chocolate cada 3 meses le enviaran una cajita con los mejores bombones del mercado. Pero ¿Qué pasaría si esos bombones no fueran de la calidad esperada? ¿Y si el chocolate que se promete suizo no terminara de ser el mejor? ¿Y si la rica avellana acaba siendo un cacahuete?

Algo parecido ocurre con Glossybox. Tuve la suerte de ser de los primeros hombres en probar la experiencia en versión masculina de esta pequeña cajita de deseos. Sin embargo el resultado no acabó de contentarme. El concepto es brillante, la presentación y la comunicación fantástica pero el contenido no es precisamente sobresaliente.

Ausencia de grandes firmas, exceso de geles o productos de poca envergadura son a mi juicio, los causantes de que la coqueta Glossy de formato impecable no acabe de ser una experiencia redonda, al menos, en su versión masculina”.

Lo dicho, cuestión de suerte.

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