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Schiaparelli se vende como una realidad pero solo es humo

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Parece ser que conseguir un diseñador es lo que menos le preocupa a la renaciente firma Schiaparelli que en estos días está realizando una serie de presentaciones de lo que será su salón y cuartel general a la prensa especializada, incluyendo un cóctel celebrado ayer por la noche a la que acudieron entre otros Sharon Stone, Victoire de Castellane o Haider Ackermann. La anfitriona fue la portavoz de la firma desde mayo Farida Khelfa, que junto a Camilla Schiavone, recientemente nombrada directora ejecutiva de la firma, abrieron las puertas de la sede en la Place Vendôme de París, justo en el mismo lugar en que Elsa Schiaparelli tuvo su negocio solo que algunas plantas más arriba, ya que los salones originales se encuentran ocupados actualmente por Dubail.

Me parece magistral la campaña de lanzamiento que se viene haciendo de la firma, que nos vende por ahora simplemente humo. Sí, tenemos un pasado glorioso que es HISTORIA (con mayúsculas) de la moda; tenemos una relaciones públicas que ha sido colaboradora y musa de Azzedine Alaïa y Jean Paul Gaultier; tenemos unos salones preciosos creados por el interiorista Vincent Darré recreando el espíritu Schiaparelli… Pero eso es solo el armazón estético de lo que debe ser una casa de costura, o “Prêt-à-couture”, que es el término que Diego Della Valle ha empleado para definir la nueva etapa de la casa que debutará con una pequeña muestra durante la Semana de la Costura de París en enero.

Lo que yo diga: ¡Humo! Della Valle nos tiene con el corazón en el puño desde que adquiriera el nombre de la mítica rival de Coco Chanel allá por 2006. Yo incluso me hice eco de especulaciones de un inminente fichaje en 2009 y que volvía a reiterar unos meses más tarde. Ahora la campaña que hincha el globo de la expectación se ha acelerado. Una vez más su buena amiga Anna Wintour, consejera inestimable sin cuya ayuda Della Valle no contrata a un diseñador, ha contribuido a acelerarnos el pulso con la elección del tema de la exposición de moda anual del MET: Schiaparelli y Prada: Conversaciones Imposibles, que ya cierra sus puertas el 19 de agosto.

Diego Della Valle ha dicho: “Esta marca no tiene que estar involucrada en el frenético mundo de los números, cuentas y dimensiones, simplemente tiene que expresarse como mejor sepa hacerlo. El corazón de este proyecto será la casa parisina de la Place Vendôme, en la localización original donde estaba el taller”.  Pues para mí que eso es como darle valor exclusivamente a la envoltura de un regalo. ¡Poco me importa que el salón de una firma de costura tenga sillas de Giò Ponti o una alfombra de Fernand Léger! Yo lo que quiero es saber quién es el creativo que la va a llevar y cómo va a interpretar el legado de Schiaparelli. Todo lo demás… humo.

Mi enhorabuena de nuevo a Della Valle por esta larguísima campaña de lanzamiento que azuza el interés por su proyecto de Couture: creo que en unos años debería estudiarse en las escuelas de marketing y comunicación.

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