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Hablando de sombreros… Mr. John

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El pasado viernes os hablaba de Tolentino, una firma sombrerera de Sevilla que presentaba su nueva colección ese día. Solo puedo decir que… ¡Espectacular! Y por eso volveré sobre ello la semana que viene, cuando tenga imágenes y haya hablado con su creador. El mundo del sombrero y el tocado ha cambiado radicalmente desde la irrupción de Philip Treacy a principios de los 90 de la mano de su musa y mentora Isabella Blow.La sombrerería se transformó con él en un espectáculo, se puso en valor, se redefinieron las reglas, se redescubrió el arte… Desafortunadamente agua que se derrama no se puede recoger completamente, y nunca serán las cosas como cuando las señoras competían en originalidad en sus sombreros allá a principio de siglo.

Con esa pena murió Mr. John. Quizás su memoria esté casi olvidada, pero en su momento se dijo que fue el equivalente a la sombrerería de lo que Dior fue a la Alta Costura. Su esplendor fue en los 40 y 50, momento en que se convirtió en el máximo exponente de la sombrerería en Nueva York, una verdadera estrella con todas las de la ley. Mr. John, nacido John Pico Harberger, era alemán, de Munich, y emigró a estados Unidos en 1019. La pasión por la moda la heredó de una madre modista y se terminó de forjar su pasión cuando junto a Frederick Hirst constituyó la firma sombrerera que se conoció como John-Frederics en 1929. Fue en 1948 cuando fundó Mr. John, realizando trabajos inconmensurable para Hollywood y Broadway como los sombreros de Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó.

La suya fue una firma de éxito que en su momento empleó a 150 personas y facturaba la friolera de 7 millones de dólares, de los que 1,5 correspondían al negocio de la sombrerería a medida. Vivía en Beekman Place, uno de los barrios más chic de Manhattan como se dejaba claro en la magnífica novela Tia Mame de Patrick Dennis (adaptada en teatro, musical, cine y cine musical), y tenía su palacio del estilo en la calle 57. Decía Adrien Scott en New York Magazine a finales de los 70: “haz una lista de de 100 mujeres ricas, bellas y poderosas y descubrirás le ha hecho sombreros al menos a 95 de ellas”. Dietrich, Garbo, Bergman, Monroe, Jackie, Rokefellers y Vanderbilts. En el retrato que ilustraba aquel artículo de Adrien Scott lo acompañaba en quien es quien de la sociedad neoyorquina de la época, de la señora de Henri Bendel a la de Jack Dempsey, reunidas en su enorme apartamento en Central Park West.

Entre el anecdotario que rodea a la leyenda se cuenta que un día apareció una clienta desesperada, necesitaba un sombrero original e impactante sin dilación. Mr. John se puso manos a la obra y sobre la cabeza de la señora compuso una obra de arte. Cuando la clienta preguntó el preció se quedó horrorizada, y Mr. John molesto por su actitud desmontó su obra, le tendió los materiales y le dijo: “son 3,59 dólares, tu lo montas”.

Hombre de temperamento se lamentaba al final de su vida den que “hoy no son sombreros, son bromas”, y cuando llego la era de lo que él denominaba los peinados ortopédicos supo que era el momento de retirarse. Murió en 1993, y me gustaría decir que su recuerdo permanecerá por siempre… Pero, ¿cuántos de vosotros sabíais de él?

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