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No es un pecado ser comercial. Lo que es un pecado es subvencionar a lo loco la moda.

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Campaña primavera/verano de Isabel de Pedro 

En España, que un diseñador tenga éxito comercial y cree infraestructuras que haga sostenible su producción parece que es un demérito. Es algo que vivo desde siempre en prensa ya que, no sé si consciente o inconscientemente, vetamos ciertos diseñadores/marcas porque les presuponemos poderío económico para “comprar” sus salidas en los medios a través de inserción publicaría en el medio en cuestión.

Está claro que hacer un producto comercial siempre tiene un precio en términos de creatividad: se piensa qué funcionará efectivamente en el mercado, qué tejidos son verdaderamente prácticos para el consumidor, qué diseños podrán superar el examen del paso de temporada para instalarse en el armario de quien lo compra… Obviamente, a los periodistas (y a todos en general) nos entusiasma el diseño por el diseño, la locura de la imaginación más febril, pero hay que ser realista en los tiempos que corren hay que valorar el diseño aplicado a la vida real.

Pienso en diseñadoras como la bilbaína Isabel de Pedro o la sevillana Anjara, por poner dos ejemplos, que han sabido construir firmas sólidas enfocadas a “las ventas”, pero que tienen un acceso más restringido a la prensa como “creadoras” porque se las supone más “empresarias”. Están en un limbo fáctico ya que no la consideramos en la liga de los diseñadores-creadores pero tampoco pueden competir en justa liza con las firmas comerciales que llegan de fuera con más estructura y solidez comercial.

Si yo fuera diseñador preferiría vender a salir en prensa, claro está. Pero en este país nuestro el que sale en prensa, aunque no venda, es el que se lleva todos los proyectos lucrativos. Conozco casos de diseñadores que solo crean su colección para desfilar y “figurar”, dedicándose el resto del año a otros menesteres. Esto ha venido fomentado en muchos casos por el sistema de subvenciones que tanto he criticado en el pasado, y que afortunadamente hoy parece menos escandaloso.

Hace unos días recibía una llamada de la nueva gestora de un evento local para que le diera mi opinión sobre lo que se había venido haciendo en ese evento. No tenía claro qué decirle de forma constructiva, pero una idea estaba clara en mi cabeza: ¿es realmente una pasarela el formato más adecuado para promocionar la moda desde una administración pública? Creo que no. Una pasarela es una herramienta comercial y publicitaria cuyos beneficios son reportados exclusivamente al diseñador que la protagoniza. ¿A mí qué beneficio me reporta como contribuyente el subvencionarle a un diseñador la pasarela?

Si lo que se intenta es potenciar la industria de la moda pienso que la simple “exhibición” en una pasarela no es el camino. Hay otras líneas de actuación que parecen ignoradas y que estarían más enfocadas a la creación de empleo. Lo que no se puede en ningún caso es consentir que un diseñador, sea quien sea, disfrute de unas infraestructuras de financiación pública (aunque paguen tasas para estar ahí) mientras tenga deudas con sus trabajadores, esté en concurso de acreedores, tenga deudas con la Seguridad Social o su producción sea 100% realizada en el extranjero. ¿Tiene usted dinero para desfilar pero no lo tiene para pagar a sus trabajadores? No me parece de recibo, y eso se ha producido en este país recientemente.

Por eso aplaudo a esos diseñadores que quieren y pueden vender, que se montan sus desfiles con su dinerito, y que organizan su producción como mejor le convenga y donde más rentable le sale, siempre que no suponga una saca de fondos públicos del país.

Las administraciones públicas debería realizar un profundo análisis y una exhaustiva auditoría de lo que han hecho en cuanto a promoción de la moda y los resultados obtenidos. Quizá sea hora de cambiar el modelo imperante en este país para que sea verdaderamente un gasto productivo cuyos beneficios reviertan en el ciudadano.

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Una respuesta to “No es un pecado ser comercial. Lo que es un pecado es subvencionar a lo loco la moda.”

  1. Colleen Murphy Dice:

    Me quedo con el último párrafo, yo tb siempre, siempre, y es público y notorio…estoy en contra de las subvenciones, pero las CCAAs son las principales responsables, al “medrear” o “subvencionar” se hacen con un sector que controlan al 100%, el de los desfiles, y son ellos quienes deberían responder a esta cuestión. Tb el sector de a moda a recibido una nimiedad en subvenciones comparados con otros sectores, con muchos más escándalos y corrupción abierta. A favor de una moda que genere negocio, cree empresa y difunda cultura SIN SUBVENCION************

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