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Delphine Arnault: La nueva hada madrina de la moda

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Todo emporio necesita sangre fresca para encarar el futuro. Y todo joven diseñador necesita mecenas que le ayude a crecer. ¿Mecenas? No, no me gusta esa palabra porque suena a filantropía. Los empresarios que apoyan a firmas emergentes no hacen filantropía sino que ‘invierten’. ¿Conocéis esa palabra? Aquí en España el concepto de ‘invertir’ en jóvenes empresas de moda es casi una entelequia.

Un ejemplo a emular es la del emporio del lujo de Louis Vuitton, que de manos de la hija de Bernard Arnault, Delphine Arnault, está construyendo una cartera de nuevas firmas que tratan de diseñar el futuro del mercado del lujo. En un momento de estancamiento en la comercialización de la moda de lujo aparecieron los mercados emergentes (Asia, Oriente Medio, Latinoamérica…) para presentar la nueva vía de crecimiento de esta oferta. Ahora que esos mercados han decelerado su capacidad de aportar expansión a estas firmas (sin estar agotadas las posibilidades, ni mucho menos) una nueva estrategia se está fraguando entre los dos grandes emporios, a saber, LVMH y Kering SA (antes conocido como PPR): el apoyo a nuevas firmas de moda o, como tanto gusta de llamar ahora, startups.

El mes pasado Delphine Arnault ha incorporado al conglomerado dos nuevas firmas, la del zapatero Nicholas Kirkwood y la del diseñador J.W. Anderson, además de saberse que Marco de Vincenzo, que actualmente trabaja en Fendi, una de las casas del grupo, está en negociaciones para que su propia firma se incorpore a la cartera de nuevas firmas de LVMH. De hecho de alguna manera ya está siendo apoyado por el gran grupo, no sólo por darle trabajo en una de sus grandes enseñas, sino porque a punto como estaba Marco de Vincenzo de cerrar la firma que lleva su nombre LVMH empezó a principios de este año a proveerlo de materiales o a organizar su show, lo que supuso un balón de oxígeno esencial y una influencia decisiva sobre el interés de los compradores, como el diseñador ha confesado.

Delphine se ha convertido en la cazatalentos de LVMH. Ha tenido un papel fundamental en el reemplazo de Marc Jacobs al frente de Louis Vuitton. Nadie que la conociera se ha sorprendido del fichaje de Nicolas Ghesquière, ya que Delphine ha sido siempre una incondicional del exdiseñador de Balenciaga. Se dice que su padre le encargó la búsqueda de nuevas firmas tras que su intervención fuera decisiva para decantarse por Raf Simons al frente de Dior y el acierto de la decisión. La primera de esa nueva generación fue la parisina Maxime Simoens, un nuevo talento con mucho que decir en la hermética Alta Costura francesa.

Pero no sólo LVMH está desarrollando esta nueva línea de trabajo. El apoyo de PPR a firmas emergentes en su momento como Alexander McQueen o Stella McCartney fue decisivo en su día para el despegue comercia internacional de estas, y nadie discute hoy día que son referentes dentro del mercado. Si nos posicionamos en el presente inmediato vemos que Kering ha incluido dos firmas emergentes bajo su paraguas recientemente: Christopher Kane y Joseph Altuzarra.

¿Imagináis que en España existieran conglomerados de moda, grandes empresas, sociedades de capital riesgo… o cualquier otra fórmula que ayudara a que el talento tuviera proyección empresarial? Pocas experiencias hemos vivido en esa línea, y casi todas fracasadas. Viendo el mercado global no me queda más que admitir que en España la moda sigue siendo artesanía frente a la dimensión industrial que se maneja fuera de nuestras fronteras. Algo debería cambiar.

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