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Scott McBee, retratista de yates: “Los planos de los barcos son pura arquitectura marítima”

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Es posible que alguien haya reparado en esa magnífica acuarela que cuelga de la pared más íntima y personal del despacho de aquel altísismo ejecutivo. Si te acercas puedes observar un espléndido yate dibujado con todos sus detalles. Pronto queda claro que la nave que representa, la real, pertenece al mismo propietario de aquel despacho en que te encuentras. Es la joya de su corona, su pasión… Tanto que un día contactó con Scott McBee y encargó uno de sus famosos retratos a barcos.

Los yates y trasatlánticos me han apasionado desde que era un niño. Siempre estaba construyendo maquetas y dibujándolos” me cuenta McBee, el artista residente en Nueva York con una exitosa carrera dentro del sector de la ilustración comercial. “Cuando cumplí cuarenta años tomé la decisión de dirigir mi pintura y mis habilidades artísticas a mi pasión por los trasatlánticos y yates de todos los tiempos. Siempre me ha gustado construir maquetas pero no las hay de todas las naves que me gustaría, así que ahora pinto los barcos que no puedo construir en 3D. Mi inspiración son los planos de los barcos que se le presentan a los propietarios de los barcos antes de su construcción, que son ejecutados con un alto nivel de detalles y normalmente a escala muy grande. Pienso que esos planos son asombrosas obras de arte en si mismos. Yo los llamo arquitectura marítima”.

Cada obra está hecha a medida de su cliente. “Lo primero que pregunto cuando recibo un encargo es en qué tamaño desean la pintura. El precio depende de la escala a la que el cliente quiera el trabajo. Una vez que el tamaño es establecido les mando un presupuesto y el tiempo aproximado que me llevará realizarlo. Si el encargo me lo hace el dueño de un yate le pido los planos de este así como foto para la referencia de los colores. Los pedidos de trasatlánticos de cualquier era dependen de la disponibilidad de los planos de la nave en cuestión. Muchas veces se pueden hallar en internet pero aún así el proceso de documentación es arduo”. Sus clientes, amantes del mar, lucen con orgullo el ‘retrato’ de su mayor orgullo. “Mis clientes van de banqueros en Singapur a recién casados en el Caribe. El denominador común es que todos comparten la misma pasión por el mar, navegar, el diseño marítimo y los yates. Todos son en cierto sentido unos nostálgicos. Algunos han tenido la suficiente suerte de haber podido viajar a Europa a bordo de alguno de los más grandes trasatlánticos del último siglo. Mis clientes son gente que busca recordar un momento de sus vidas, conmemorar un aniversario o evento que ha tenido logar a bordo de un determinado yate o trasatlántico”.

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En un principio McBee no se planteaba atender encargos, pero la oportunidad surgió tras una exposición que realizó en la Chinese Porcelain Company, en la 58th y Park Avenue de Nueva York. “Mi primer pedido me lo realizó la esposa de un ejecutivo del espectáculo para el cumpleaños de él. Era un retrato de su yate a motor que acababa de ser estrenado ese mismo año. Llegó a mí a través del boca a boca. Un amigo de un amigo había visto mi trabajo expuesto”. Desde entonces no ha dejado de recibir encargos y su agenda está copada. Preguntado por el navío más singular que le han pedido pintar me responde que para él es el encargo del portaaviones HMS Illustrious. “Normalmente no hago navío de guerra, estos son una clase de arquitectura naval completamente distinta. Yo no los tildaría de romántico ni bello, sino que son un reflejo de poder y fuerza. Fue un reto porque jamás había pintado uno, pero al finalizar el HMS Illustrious quedé muy contento con el resultado”.

Su trabajo es minucioso y detallista, que como explicó anteriormente precisa de una base de documentación. “El tiempo invertido en cada obra es normalmente de 30 a 60 días. Puede variar dependiendo de la disponibilidad de los planos del yate. Todos los trabajos son ejecutados en gouache y tinta china en papel archival. Es entregado sin marco y enrollado en un contenedor especial. Los precios pueden ir de los 12.500 a los 40.000 dólares. Por ejemplo, la pintura de un yate a vapor clásico va de los 12.500 a los 15.000 dólares, mientras que un transatlántico clásico como el francés ‘Normandie’ en un tamaño de 8.5 ft x 3 ft (260 cm x 92 cm) podría estar entorno a los 40.000 dólares”.

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Paradojas del destino, a pesar de su pasión por el mar, no posee una embarcación propia… al menos por ahora. “Me encanta echarme a la mar y disfrutar de navegar cuando tengo la oportunidad. Mi fantasía en navegar por las islas griegas dos semanas en el Talitha”. 

www.scottmcbee.com

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