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¿Relojes femeninos en muñecas masculinas?

Recuerdo que  hace un par de años se dio una tendencia que hizo correr algo de tinta. Los relojes masculinos empezaron a ocupar las delicadas muñecas femeninas. Una vez más las mujeres hacían suyos elementos del vestir del hombre y como la ‘masculinidad’ volvía a ser un principio rector de las tendencias femeninas, los impresionantes relojes pensados para las robustas muñecas femeninas ocupaban ahora las de ellas a modo de accesorio oversize. Esto, la transposición de elemento del vestir, siempre se dan en un dirección, de ellos a ellas, teniendo poco éxito en el sentido inverso. La camisa masculina se puede convertir en fondo de armario para las chicas, pero las faldas masculinas seguirán siendo una excentricidad por mucho tiempo que pase y mucho que se empeñe Marc Jacobs en llevarlas él mismo. Son muchos los factores psicológicos que inciden en que las cosas sean así y ni tenemos ganas ni fuerzas para empezar a apuntarlos en este blog.

Todo viene a que hace unas semanas, tomando un gin tonic en una terracita veraniega, me despedí de un grupo de amigos porque ya era tarde. Uno de ellos miró su reloj y se sorprendió de la hora que era. Entonces me fijé en la pieza que lucía: un bonito reloj plano, bastante  minimalista, con una correa estrecha de piel… quizás demasiado estrecha para un hombre. Elogié su reloj y su novia respondió “es mío, pero se lo ha quedado él por la cara y no lo suelta”. Realmente quedaba bonito y me sorprendí cuán estúpido podía ser el convencionalismo de identificar un grueso determinado de correa con un sexo concreto.

Hoy retomo esa bombillita que se encendió con aquel episodio (y que apunté en mi curtida libretita en el taxi de vuelta a casa) y os hago una propuesta muy simple: ¿por qué no? Fijaos por ejemplo en este reloj de la firma danesa Skagen, marca contemporánea basada en la sencillez, la funcionalidad y la accesibilidad. El modelo Ditte es hermoso por su sencillez. Un reloj pensado para ellas pero que puede perfectamente ser traspuesto al hombre. Una esfera completamente blanca y cuyo único adorno son unas olas circulares en el bisel, con caja en acero inoxidable de 36.5 milímetros (unas medidas generosas y apropiadas para un hombre), sumergible a 3 atmósferas… Lo que lo delata como femenino en la correa de suave cuero de solo 14 milímetros. Pero si luce bonito, ¡¿qué importa el tamaño?!

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Modelo Ditte de la colección otoño/invierno de Skagen [129 euros] www.skagen.com

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