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Propósito de Año Nuevo

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Reflexión de Año Nuevo (sí, sé que ya estamos a día 10, pero yo no cuento el año hasta que no se me pasa la apatía navideña): ¿Qué quiero hacer con Fondo de Armario en 2017? ¡Ni idea!

Tengo claro que quiero continuar el camino emprendido dedicando los esfuerzos a la moda masculina española. Es pesado e ingrato, debo confesar, porque (y que esto no salga de aquí) las firmas españolas suelen ser bastante negligentes a la hora de establecer una estrategia de comunicación y todo resulta como mucho más laborioso. Pero después, es cierto, sientes mucha más satisfacción porque no le estás haciendo el juego a grandes multinacionales que ahogan en esfuerzo patrio.

Tampoco voy a flagelar a la las empresas españolas. Comprendo su situación. Cuando las grandes maquinarias propagandistas de las aún más grandes firmas internacionales son tan absolutamente aplastantes es mejor centrarse en estrategias alternativas más enfocadas en la comercialización que en la promoción. El secreto del crecimiento de cualquier firma española (y esto lo digo como gurú al que nadie echa cuenta) pasará indudablemente por encontrar esa fórmula mágica que conjugue promoción, estrategia comercial, ‘engagement’ del público objetivo y creatividad… Sí, creatividad, porque es alarmante la cantidad de jóvenes firmas lanzadas en los últimos tiempos al mercado sin director creativo. Tienen un buen producto, a veces desde el punto de vista de la calidad, otras de la innovación, otras te venden una experiencia o un servicio exclusivos… pero ¿dónde dejamos el papel del diseñador?

En España hemos pasado del boom de los jóvenes diseñadores, de creatividad desbordante que no vendía, al boom de las pequeñas firmas comerciales sin identidad creativa. Esto es como el eterno tema de las salchichas y los panecillos de perritos calientes, que nunca vienen en el mismo número y siempre te cojea la cosa. Hablen, señores, hablen. En España lo que siempre ha cojeado en la moda, a todos los niveles empresariales, ha sido el maridaje dirección artística y dirección empresarial. Un diseñador no puede ser director financiero, comercial, estratega publicitario, ni responsable de prensa de su firma; ni estos que he nombrado deberían meter mucha mano en el tema del diseño (tal vez alguna que otra orientación para que el diseñador no desbarre).

¿Sabéis qué voy a hacer? Voy a escribir un libro. Sí, sí, leéis bien, ¡un libro! Un manual sobre cómo se debe trabajar la “prensa” de una firma, pero desde el punto de vista del redactor/editor que ha de seleccionar contenidos. Es decir, la teoría está muy bien, pero la práctica, como en todo, es muy distinta. No será una receta mágica, pero orientará sobre cómo ‘atacar’ al periodista para hacer atractivo (y factible) dedicarle tiempo y espacio a una firma determinada. Porque en muchos casos, para que una firma aparezca en los medios, no se trata de que nos guste o no un producto, que entre o no en nuestra línea de contenidos, sino que depende de cosas tan tontas, por ejemplo, como de que tenga o no recursos gráficos útiles, o que responda un mail en tiempo y forma, o que el teléfono de contacto no esté siempre comunicando, o que el responsable de prensa esté de viaje y en la oficina, ¡oh, Dios!, no quede nadie que pueda ayudarme. Lo escribiré con sentido del humor pero sin hacer concesiones. Un bestseller para todas las edades, será el libro imprescindible de las próximas Navidades y ganaré millones con él… Bueno, no, quizás solo pueda resultar útil a la vez que entretenido para unos pocos, y con eso me conformo.

FELIZ AÑO NUEVO.

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