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Archivo de la categoría ‘Opinión’

Grace y su verdad edulcorada

Martes, 27 Noviembre 2012

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No quería abordar el tema de la biografía de Grace Coddington sin haberla leído previamente. No la he terminado, he ido a capítulos de su vida que me interesaban especialmente, y así contrastar qué grado de similitud encontraba con lo que públicamente se sabe de ella y aquellos episodios que han construido su mito. Sí, mito, por mucho que Grace insista en recalcar desde el principio del libro que ella era una persona anónima hasta la irrupción en su vida del documental The September Issue, lo cierto es que ella ya era un personaje con dimensiones de leyenda dentro de la industria.

Me ha parecido en líneas generales que su relato de la historia es bastante honesto, incluso reconociendo que ella no es precisamente una persona fácil. Si bien parece que en el imaginario popular se ha forjado la idea de que el tándem Wintour/Coddington es un arquetipo del poli bueno/poli malo, lo cierto es que quienes trabajan con ellas saben que el poli bueno debe estar de baja por depresión desde que ambas arribaron a Vogue USA. Pero Grace no lo esconde, y eso le honra.

Para ser franco lo que más me interesaba de la historia (aunque a posteriori me ha enriquecido mucho otros pasajes) es la relación que mantuvieron Coddington y Wintour en la etapa final de la primera en Vogue (Reino Unido) y su reencuentro en Nueva York cuando Anna está a punto de coger las riendas de Vogue USA. Mi principal fuente de contraste es la polémica biografía no autorizada de Anna firmada por Jerry Openheimer (Front Row. Anna Wintour: What lies beneath the chic exterior of Vogue’s Editor in Chief). Lo primero que contrasté fueron los motivos de que Grace abandonara su reino dorado como directora de moda en Londres para convertirse en la directora de diseño de Calvin Klein. Y aunque el motivo de fondo es el mismo, Grace tiende a edulcorarlo y banalizarlo porque supongo que pretende seguir trabajando y no recibir el finiquito.

Grace dice que cuando Anna llegó a Vogue (UK), como paso preparatorio a su derrocamiento de Grace Mirabella en Nueva York, todo cambió en la revista. El nivel de exigencia de Anna y su obsesión por el control de cada foto, su total cambio de métodos en una revista de empleados hasta cierto punto relajados… Todo eso hizo que Grace aceptara la propuesta de Calvin, a la vez que, dice, aprovechaba para afianzar una relación incipiente con su actual pareja. Grace tiene la suficiente habilidad para soltarnos el mote que la prensa le puso a Anna y que tanto la molestaba, “Nuclear Wintour”, sin que Anna pueda molestarse puesto que lo hace como reproche a esos medios que la atacaron (aunque si de verdad la apreciara simplemente lo hubiera omitido, ¿no os parece?).

Lo cierto es que Openheimer recoge una serie de declaraciones de ex-empleados de Vogue y amigos de Grace de aquella época que ponen nombre a lo que Anna hizo con Grace: moving. Anna allá donde llegaba marcaba su territorio, y en Londres se encontró con la reina Coddington y la ambiciosa Liz Tilberis aliadas como viejas amigas. A las dos les terminó haciendo la vida lo suficientemente “agradable” como para que aceptaran otros puestos en otros lugares. Incluso humilló a Grace en una ocasión (que se sepa), que se cuenta en el libro de Openheimer, sacando a la directora de moda de un almuerzo para que acudiera al despacho como si fuera una simple asistente.

No sorprende que Grace saliera pitando de allí, lo alucinante es que cuando se enteró de que Wintour se hacía con el control de Vogue USA se precipitara en llamarla y pedirle estar en su equipo. Anna no lo dudó, la citó en Da Silvano a las seis y fue directa al grano: “Empiezo el lunes. ¿Quieres empezar conmigo?” ¡Qué generosa! ¿O no? No. Hay que verlo de esta forma: Simplemente Anna había amaestrado a un buen perro de raza y rebelde. Lo había apaleado para que aprendiera quién mandaba y cuando el perro había bajado la testa y suplicado su mano en el lomo, no dudó en aceptarlo en su indudable posición de dominación. (Anna siempre ha tenido tendencias dominadoras, o así lo cuentan quienes vivieron la relación con Georgia Gunn, su asistente en Viva y New York Magazine).

Hay que leer ambos libros mencionados. Imprescindibles.

Ivana Omazic entra en Margiela o el dilema del crecimiento ilimitado

Martes, 20 Noviembre 2012

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Está claro que Margiela ya no es lo que era. No me refiero al terreno creativo, que quizás también. Sino a las formas. Después de la polémica colaboración con H&M, que levantó ampollas en las redes sociales, ahora se conoce (se filtra) que Ivana Omazic se incorpora al equipo de Maison Margiela en calidad… bueno, no se sabe, pero se sospecha que de directora creativa, ya que una profesional de su talla es dudoso que vaya de becaria.

Claro está que todos son suposiciones, ya que cuando se habla con los responsables de prensa de Margiela solo responden que ellos no comentan de diseñadores en concreto, que siguen siendo un equipo creativo sin cabezas visibles. Bueno, y me pregunto, ¿quién tiene interés en que se sepa la incorporación de Omazic a la firma? No seré yo el que haga cábalas al respecto, pero “blanco y en botella”…

Esto me hace reflexionar sobre las nuevas estrategias de comunicación y promoción de las que me he percatado a raíz de la marcha de Ghesquière de Balenciaga. Tonto yo, pensaba que una firma descabezada era un activo tóxico, ya que el público gusta de poner cara al creador de la casa. Pero el caso Galliano/Dior ha desmentido este convencimiento. Ahora, lo que parece llevarse es crear incertidumbre para estar todos los días en los medios. Publicidad gratuita, si se quiere. Como demuestra que ya hemos entrado en una guerra de rumores y especulaciones sucesorias que un día apuntan a Christopher Kane como nuevo diseñador de Balenciaga, al día siguiente se publica el desmentido, para más tarde sacar otro nombre a la palestra, y así ad libitum. Debo haberme quedado anticuado, porque soy de los que valoran la certidumbre, la continuidad, un proyecto de futuro, una identidad sólida… más que el eterno cambio, la búsqueda de la novedad por la novedad.

Ya decía Kenneth Boulding aquello de que aquel que creyera en un crecimiento ilimitado en un mundo de recursos limitados solo podía ser un loco o un economista… y yo añado: también parecen instalados en esa idea los CEO de las firmas de moda que piensan que con estrategias de marketing, imagen y comunicación el crecimiento de sus firmas no tiene techo. Falso. Existen estrategias de crecimiento aun por aprovechar pero exigen inversiones más allá de cambiar de diseñador.

No se dan cuenta que el problema no está en que la gente esté comprando productos de otras firmas competidoras, sino simplemente que el poder adquisitivo ha caído drásticamente y el mercado se ha hecho más pequeño para las firmas de lujo. Una salida a este dilema podría ser buscar nuevas vías en el mercado masivo del fast fashion más allá de las colaboraciones con empresas tipo H&M, pero si bien podría tener beneficios en cuanto a la expansión del mercado objetivo, también es cierto que se enfrentarían a las economías de escalas generadas por empresas ya instaladas en el sector y con amplio raigambre, así como al desprestigio colateral de sus líneas tradicionalmente de lujo.

En definitiva: un complicado debate que los más listos salvarán diciendo aquello de “virgencita, que me quede como estoy”. 

Sí hay marcas deportivas en España, señor Alejandro Blanco, presidente del COE

Mircoles, 18 Julio 2012

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No voy a hacer bromas sobre el uniforme olímpico, ya corren muchas por la red imposibles de superar, como la que El Mundo recoge que dice “el chándal no es para ir a por el oro, es para ir a robar cobre”. Precisamente es el artículo Marta G. Garrido titulado de esta manera el que me ha impulsado a tocar el tema en este blog, porque leo que Alejandro Blanco, presidente del COE, dice a modo de justificación: “Dime una marca española que esté entre las 10 mejores del mundo en el deporte. Nos volvemos locos aquí, pero a Francia la viste Adidas. Esta polémica no puede ser real”.

No puedo discutirle que “a caballo regalado no le mires el dentado”. No puedo discutirle que el libro de los gustos está en blanco (pero dada la avalancha de cabreos, mofas, indignaciones y críticas, me da a mí que el gusto que justifica el uniforme hispano-ruso está bastante inexplorado). Pero lo que sí puedo discutir a este señor es que Bosco Sports sea una de 10 mejores firmas deportivas del mundo. Como experto no puedo comulgar con ruedas de molinos. Jamás había escuchado hablar de Bosco Sport, supongo que porque su actividad está casi exclusivamente centrada en Rusia y sus periféricos, o quizás porque ni siquiera tienen una web en Inglés (cosa básica para una empresa que trabaje a nivel mundial). Señor Blanco, lamento decirle que se ha tragado la bola del primer indocumentado que ha llamado a su puerta. ¿Por qué nadie se molesta en comprobar las credenciales en este país?, así después nos aparecen gente como Roldán de debajo de las alfombras. Para que se haga una idea de cuáles son las principales marcas deportivas del mundo le voy a nombrar algunas a modo de ejemplo:

Adidas, Nike, Puma, Reebok, Quicksilver, Joma, Kappa, Umbro, Asics, Kelme, Arena, Billabong, Mizuno, Converse, Fila, John Smith, Lotto, New Balance, And1, Rip Curl, O’Neill, Reef, Spalding… ¿Sigo?

¿Y quería saber usted de grandes empresas de confección deportiva en España? Sin ir más lejos: Kelme y Joma, ¿le suenan? Posiblemente no, usted está más relacionado con el mercado Ruso.

Si el COE no tenía presupuesto porque no les han pedido a los deportistas que se compraran su propia equipación. Van con tanta ilusión y con tantas ganas de representar a España que seguro que lo hubieran hecho con tal de no vestir tan ridículamente como los están obligando.

Como decía anoche Modesto Lomba en la COPE, estoy seguro que las medallas que van a conseguir nuestros excelentes deportistas nos hará menos amargo el ver la imagen de España pisoteada con esta indumentaria.

¡Qué manera de hacer Marca España!

Schiaparelli se vende como una realidad pero solo es humo

Lunes, 2 Julio 2012

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Parece ser que conseguir un diseñador es lo que menos le preocupa a la renaciente firma Schiaparelli que en estos días está realizando una serie de presentaciones de lo que será su salón y cuartel general a la prensa especializada, incluyendo un cóctel celebrado ayer por la noche a la que acudieron entre otros Sharon Stone, Victoire de Castellane o Haider Ackermann. La anfitriona fue la portavoz de la firma desde mayo Farida Khelfa, que junto a Camilla Schiavone, recientemente nombrada directora ejecutiva de la firma, abrieron las puertas de la sede en la Place Vendôme de París, justo en el mismo lugar en que Elsa Schiaparelli tuvo su negocio solo que algunas plantas más arriba, ya que los salones originales se encuentran ocupados actualmente por Dubail.

Me parece magistral la campaña de lanzamiento que se viene haciendo de la firma, que nos vende por ahora simplemente humo. Sí, tenemos un pasado glorioso que es HISTORIA (con mayúsculas) de la moda; tenemos una relaciones públicas que ha sido colaboradora y musa de Azzedine Alaïa y Jean Paul Gaultier; tenemos unos salones preciosos creados por el interiorista Vincent Darré recreando el espíritu Schiaparelli… Pero eso es solo el armazón estético de lo que debe ser una casa de costura, o “Prêt-à-couture”, que es el término que Diego Della Valle ha empleado para definir la nueva etapa de la casa que debutará con una pequeña muestra durante la Semana de la Costura de París en enero.

Lo que yo diga: ¡Humo! Della Valle nos tiene con el corazón en el puño desde que adquiriera el nombre de la mítica rival de Coco Chanel allá por 2006. Yo incluso me hice eco de especulaciones de un inminente fichaje en 2009 y que volvía a reiterar unos meses más tarde. Ahora la campaña que hincha el globo de la expectación se ha acelerado. Una vez más su buena amiga Anna Wintour, consejera inestimable sin cuya ayuda Della Valle no contrata a un diseñador, ha contribuido a acelerarnos el pulso con la elección del tema de la exposición de moda anual del MET: Schiaparelli y Prada: Conversaciones Imposibles, que ya cierra sus puertas el 19 de agosto.

Diego Della Valle ha dicho: “Esta marca no tiene que estar involucrada en el frenético mundo de los números, cuentas y dimensiones, simplemente tiene que expresarse como mejor sepa hacerlo. El corazón de este proyecto será la casa parisina de la Place Vendôme, en la localización original donde estaba el taller”.  Pues para mí que eso es como darle valor exclusivamente a la envoltura de un regalo. ¡Poco me importa que el salón de una firma de costura tenga sillas de Giò Ponti o una alfombra de Fernand Léger! Yo lo que quiero es saber quién es el creativo que la va a llevar y cómo va a interpretar el legado de Schiaparelli. Todo lo demás… humo.

Mi enhorabuena de nuevo a Della Valle por esta larguísima campaña de lanzamiento que azuza el interés por su proyecto de Couture: creo que en unos años debería estudiarse en las escuelas de marketing y comunicación.

¿De dónde sacan la idea para estos cinturones?

Viernes, 29 Junio 2012

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¡A qué va a tener razón mi madre con aquello de que no hay que tirar nada por feo o inútil que te parezca! (Creo que esa filosofía está detrás de la larga duración de algunos matrimonios). Siempre he creído que mi madre era un claro Síndrome de Diógenes de baja intensidad, pero ahora me doy cuenta que es una visionaria.

Esta reflexión me la ha suscitado algunos de los cinturones que he visto en las últimas semanas en las colecciones resort y masculinas. Ya sé que una golondrina no hace verano, pero estos dos ejemplos que os muestro en este post dejan claro que nunca es mala idea dejarse caer por un mercadillo de cosas viejas e inservibles en busca de un “tesooooro” estilístico. Por un lado tenemos a Altuzarra, que va y diseña unos cinturones que parecen sacados de algún uniforme militar de la armada española. Fijaos en la tira roja y gualda, tiene las proporciones adecuadas de la insignia española. ¿Casualidad? ¡Es es una bandera Española en toda regla! Por otro lado tenemos a la ambición rubia, y no me refiero a Madonna, sino a la Donna Tella (sí, ya sé, el juego de palabras con el nombre de Donatella ha sido penoso). Nuestra calabresa favorita ha pensado que los cinturones-trofeo de la lucha libre americana son lo más de lo más. No me extraña, ella es la perfecta aspirante a señora de Hulk Hogan o de El Último Guerrero, de esas que en medio de un combate decisivo aparecían por los aledaños del ring, se hacían con una silla plegable y le atizaban al contrincante de su amado sin que el juez lo viera (¡qué ya hay que ser lerdo!) y este se lanzara a hacer la cuenta final ante el abucheo del público. ¡Ay, qué recuerdos de juventud!

Pero a lo que vamos. Es hora de darnos una vuelta por al Rastro a ver si hallamos un cinturón militar de la Segunda República, un casco de aviador de la II GM o algo que nos parezca chic para dar un toque singular a nuestros estilismos. Como cuando leemos en los créditos de las revistas de moda “cinturón de la estilista” y no nos cabe duda de dónde lo ha sacado (máxime cuando reza “cinturón vintage de la estilista”).

Os propongo un ejercicio: saquead el armario de vuestro padre, madre, abuela o abuelo en busca de esa prenda o ‘cosa’ que siempre que alguien ha hecho limpieza en casa ha terminado diciendo “¿y esto para qué lo guardas?”, a lo que él/ella siempre responde “deja eso donde está, que a ti ni te va ni te viene”. Es hora de que tú, como estilista en prácticas, le des uso y con un poco de suerte salgas en un blog de street style llevándolo.

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Freaky fashionista no, por favor.

Martes, 12 Junio 2012

A veces siento vergüenza de ejercer esta profesión. A nivel popular decir que trabajas en moda, que eres crítico de moda, que eres estilista, etc… es autoetiquetarte de bicho raro. ¡Y estoy harto! Harto de que cuatro frikies que se autodenominan profesionales de la moda creen una mala imagen para la inmensa mayoría de personas que tratamos de hacer un trabajo decente, serio y riguroso dentro de la moda.

La televisión tiene gran parte de la culpa dando minutos de fama a personajes de dudosa extracción que aparecen un día invistiéndose de gurús de la moda, cuando en el sector de la moda no los conoce ni su madre. Parece ser que basta con ponerse pinta de disfuncional mental, gritar a los cuatro vientos que amas a Chanel y aseverar que el estilo es esto o lo otro para que los presenten cono “reconocido profesional de la moda”. Hay varios que me enervan hasta lo indecible pero no voy a dar nombres ni poner foto a este post para no darles cancha ni derecho a réplica.

Tienen la osadía a veces de autodefinirse como “prestigioso líder de opinión”… ¿Qué te acredita, chalao? ¿Tener un blog que no visita nadie y colarte en las fiestas de las presentaciones de este o aquel producto para hincharte a canapés y llevarte la bolsita con el obsequio de rigor?

Por favor, señores de los gabinetes de prensa, un poco de criterio a la hora de invitar, que no todo vale por un poco más de difusión. Con esto de los blogs nos ha entrado una fiebre que nos hace olvidar las premisas de dirigirse a un público cualificado y optar por una difusión selectiva. No, ahora parece que lo que prima es la difusión indiscriminada, ¿nadie se molesta en investigar a quién estás invitando?

Estos tipejos creen que disfrazarse de fashion victim (usualmente de low cost y de seis temporadas pasadas), adoptar una pose estupenda que más parece las secuelas de una meningitis mal curada, y hacerse fotos (incluso en tercer y cuarto plano) donde salgan famosos para colgarlas en su Facebook, ya los acredita como profesionales de la moda.

Esto me recuerda a cuando hace años, tras sentarme en mi asiento en un desfile de Konrad Muhr, escuché a mis espaldas una voz grave que me sonaba de una forma tremendamente desagradable. Al darme la vuelta constaté que era Carmen de Mairena. Ipso facto me levanté y me cambie de asiento (tentaciones tuve de irme)  por si una cámara me enfocaba y en casa se preguntaban en qué tipo de antro de perdición me había metido para tener semejantes compañías.

Pues bien, señores de la televisión, asco me da la forma que tienen de tratar el mundo de la moda, buscando siempre al bufón de turno del que reírse en su cara. No me importa en absoluto que lo haga si sus víctimas se prestan a ellos por cuatro cochinos euros, pero el daño que hacen a la profesión es indecible. Merecido tiene ustedes que se les identifique a todos con la imagen que el público tiene de aquellos que mancillan de forma tan ominosa la profesión de periodista o tertuliano.

Tú, periodista especializado en moda, ¿no te entran sudores de tener que ver como estos arribistas sin talento te roban tu canapé en el sarao de turno? Y tú, bloguero serio, responsable y profesional, ¿no te molesta que se os corte a todos por la misma tijera por culpa de semejantes gaznápiros?

¡No más cancha a los frikies de la moda!

Fassbender hasta en la sopa

Mircoles, 16 Mayo 2012

fassbender-vogue-usa.jpg¿Os habéis dado cuenta las campañas que despliegan ciertos grupos editoriales entorno a la figura de algunos artistas? A mi me crean un sentimiento inverso al que persiguen… termino odiándolos. Sin ir más lejos ayer veía la portada que el Esquire británico le ha dedicado a Michael Fassbender y casi me hizo gracia porque en mi fuero interno creía que Fassbender era un producto ‘Conde Nast’. No, no me voy a poner a despotricar contra Fassbender, es un actor que me encanta porque tiene un físico hipnotizante donde la perfección y la imperfección se mezclan de una forma magistral. Yo lo descubrí en Hunger, antes de que saltara a los editoriales de moda, y enseguida vi supotencial. Pero es que la campaña que Conde Nast ha desplegado entorno a su persona en lo que llevamos de año empieza a crearme cierto rechazo.

Una cronología rápida sobre sus principales apariciones en las principales cabeceras de este grupo editorial:

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NOVIEMBRE 2011. Fassbender es una de las portadas de GQ USA con motivo de su edición de los hombres del año.

DICIEMBRE 2011. Fassbender ocupa la portada de GQ Italia.

ENERO 2012. L’Uomo Vogue le dedica una de las tres portadas creadas para este número.

FEBRERO 2012. Conde Nast en el Reino Unido se postra a los pies de Fassbender sacándolo en la portada de GQ y en páginas interiores de Vogue.

MARZO 2012. Vogue Italia lo muestra a través de la lente de Bruce Webber y GQ Rusia le da la portada.

ABRIL 2012. Fassbender ocupa la portada de GQ Sudáfrica.

MAYO 2012. Ya es toda una estrella de moda y lo demuestra que Anna Wintour lo elija para un editorial de moda en el que acompaña a Natalia Vodianova en Vogue USA.

JUNIO 2012. Portada a ambos lados del atlántico, en GQ USA y GQ Francia.

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Lo que en su momento fue admiración se me está tornando hastío con tanta sobreexplotación de la imagen de este irlandés de ascendencia alemana. Seguro que habeis detectado en alguna ocasión esta especie de campaña en favor de algún personaje en el mundo de la moda. ¿Qué personaje te ha saturado a tí?

Por una producción responsable

Martes, 17 Abril 2012

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Aquello de la eco-moda o moda ecológica cada vez se está volviendo más exigente. Recuerdo que cuando empezamos hablar de ecomoda nos bastaba que una camiseta estuviera fabricada de algodón ecológico, después introducimos el concepto de producción socialmente responsable y finalmente le exigimos un poquito de creatividad, ya no nos bastaban con colecciones de camisetas en algodón orgánico para limpiar la conciencia de la industria. Mucho se ha andado en estos últimos cinco años en este terreno, aunque empresas como Hessnatur ya llevaran décadas en el empeño.

No hace mucho escuchamos como Obama quería devolver a Estados Unidos las manufacturas que históricamente había ido perdiendo a favor de los países manufactureros low cost. Esa fuga de manufacturas ha supuesto una disminución de los costes económicos para las empresas, pero también ha supuesto un aumento de los costes ecológicos para la sociedad, ya que los países hacia los que se ha derivado la producción no son tan ‘cuidadosos’ con el control de gases invernaderos y polución en general. Conocemos de sobra casos de comunidades ‘productoras’ envenenadas por la emisión de partículas de carbón, pesticidas, mercurio… y eso no se queda allí, sino que viaja con facilidad a través del medio ambiente o la cadena alimentaria hasta nuestra misma puerta.

Los diseñadores americanos parecen haber tomado conciencia del problema y el CFDA ha decidido apoyar el programa Clean by Design del NRDC (Natural Resources Defense Council) que trata de utilizar el increíble poder de compra de las grandes multinacionales para exigir a los países productores que incremente sus niveles de protección del medioambiente. Este lunes se celebró un desayuno en Nueva York donde se reunieron las cabezas pensantes del sector y donde se expusieron datos escalofriantes como que para producir una tonelada de tejido se viene utilizando unas 200 toneladas de agua. Y que en China se puede averiguar cuál serán los colores de la próxima temporada con tan solo observar el color de los ríos. (Recogido por Vogue.com). Esto me trajo a la mente un impactante reportaje del año pasado de la revista Geo sobre China donde se hablaba de la contaminación y se mostraba la imagen del lecho del río Hongxi que era invisible bajo un manto de espuma producido por el vertido de las aguas residuales de las fábricas de la zona.

¿Hasta cuando, como consumidores, vamos a permitir esta situación? Creemos que comprar una prenda a buen precio no perjudica a nadie, pero sí que tiene efectos perversos, efectos muy nocivos y directos sobre nosotros mismos. Lo que ahorramos en euritos lo pagamos en salud, contaminación… y empleo. Porque si exigiéramos una producción responsable quizás ya no saliera tan rentable producir en India o China y la producción nacional podría ser competitiva y generar puestos de trabajo. Quizás no podamos saber dónde está producida y en qué condiciones todas y cada una de las prendas que llegan a nuestros mercados, pero sí que es fácil que empresas recurren sistemáticas a una producción sin escrúpulos y en nuestra mano está no comprarles nada. Pensadlo.

OSCARS 2012, una noche sin grandes pasiones.

Lunes, 27 Febrero 2012

Como cada año vamos a echar un ojo a lo que paseó ayer por la alfombra roja de la ceremonia de los Oscars 2012. No es que despierte especial excitación en mí, este año me ha pillado en plena crisis existencial cuestionándome porque nos ponemos tan eufóricos con esta clase de eventos que nos pillan tan lejos y nos son tan ajenos. Pero como es una tradición hay que respetarla y escribir sobre ellos.

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Lo primero que me asalta al repasar las fotos que nos ha dejado el evento es la certeza del cabreo de Jennifer Lopez (vestida por Zuhair Murad) cuando vio a la nominada (y ganadora, lo que la hizo mucho más visible) Olivia Spencer enfundada en un vestido de Tadashi que conceptualmente no distaba mucho del suyo. Ni que decir tiene que el de Murad era mucho más bonito, pero sin duda el efecto potenciador de la silueta resultó tan acertado en la una como la otra y mucho más funcional en Spencer.

A pesar de haber sido esta una noche muy de colores blancos y siluetas sencillas, el rojo reclamó su protagonismo en diversas ocasiones a lo largo del paseíllo. Los que más me han gustado han sido los vestidos elegidos por Michelle Williams, que optó por un Louis Vuitton que a simple vista podría haber sido un valentino clásico y que la redimió de aquel desacertado amarillo que lució en 2006, y el de Emma Stone, un Giambattista Valli con gran lazo al cuello.

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El minimalismo extremo crea en mí sentimientos encontrados. En plan monjitas arribaron Gwyneth Paltrow (de Tom Ford) y Shailene Woodley (de Valentino). Si bien ambos vestidos me enloquecen (en serio) los veo totalmente fuera de lugar en una ceremonia como la de los Oscars. A este tipo de ceremonia hay que venir con más actitud de estrella, más dispuesta a brillar… y si no tienes claro cómo hacerlo opta por el dorado, como hicieron Stacy Keibler en Marchesa y Meryl Streep con un vestido de Lavin muy de su estilo, muy de esos looks a los que nos tiene acostumbrado en plan “he cogido este trozo de tela, me lo he puesto encima y me lo he cruzado, porque soy una belleza natural que no necesita de artificios”.

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Y así llegamos a los grandes “desaciertos” de la noche. Este año no lo voy a llamar la “cámara de los horrores” porque el año pasado el padre de una de las reseñadas en esta categoría me mandó un mensaje defendiendo la imagen de su hija y me di cuenta que a veces, uno sin quererlo, puede ser demasiado hiriente. Así que este año dejémoslo en “desaciertos” porque no es que fueran fatal vestidas las reseñadas, solo que no acertaron en algún aspecto que me ha descolocado: primero Angelina Jolie en Atelier Versace, ¿terciopelo negro?, bueno, si la ceremonia se hubiera celebrado en Transilvania en el castillo de Drácula… quizás; no sé quién vistió a Esperanza Spalding, ni me importa, un momento malo lo tiene cualquiera, pero el pelo a lo afro es IMPERDONABLE; Nancy O’Dell tuvo la osadía de aparecer en un vestido amarillo de Chagoury Couture y creo que nadie se le acercó en toda la noche no fuera a ser que diera mala suerte; y Rooney Mara acudió con un espectacular vestido de Givenchy Couture, bonito bonito bonito… pero que para ella no era la mejor opción, era un vestido que necesitaba un poco más de… ¿cómo decirlo?… tetas (¡ya lo he dicho, ya está!). Además el de Mara tenía aspecto de traje de novia más que de traje de noche. Pero el vestido era bonito bonito bonito bonito, de corazón.

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Para mi gusto y mi humilde opinión la elegancia reside en conocerse y vestir adecuadamente a tu edad, físico y kilos (de los kilos ni te tienes que avergonzar, ni disfrazarlos ni tratar de ocultarlos, sólo hay que vestir en sintonía con ellos). Y en eso nos dieron una lección dos damas de los pies a la cabeza, una Glenn Close vestida por el genial Zac Posen, con silueta de sirena para mostrar lo espléndida que está pero con una chaqueta estilo esmoquin por encima para ajustar su look a su edad y no mostrar más piel de la estrictamente necesaria. La otra gran lección no las dio Melissa McCarthy y su estupendo vestido de Marina Rinaldi: una firma especializada en tallas grandes para una mujer de gran talla que lució maravillosa.

¿Demasiado viejo para pasarelas?

Jueves, 5 Enero 2012

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De verdad que no sé qué pedirles a los Reyes Magos, aunque quizás ya llegue un poco tarde para lo de las peticiones. En cualquier caso creo que un tensiómetro para vigilarme la tensión arterial no me vendría mal… porque llegan unos meses de infarto de desfiles y presentaciones que comienzan ya este mismo domingo, en la que dan el pistoletazo de salida algunas de las ferias de la moda más importante del sector en Nueva York. Aunque el verdadero plato fuerte empieza el día 10 en Florencia, con el inicio de Pitti Immagine Uomo que será el primero de los eventos que tendrá como protagonista al hombre.

No sé por qué pero en los últimos tiempos ha crecido mi interés por las ferias. No hace tanto me negaba a visitar ferias o, como se diría en inglés, tradeshows (Pitti Uomo siempre ha sido una excepción) porque lo veía demasiado ‘comercial’. Pero de un tiempo a esta parte mi interés ha ido creciendo por ellas quizás porque están desplegando estrategias de comunicación más atractivas, porque mi concepto de la moda haya virado más hacia lo que es moda real y ponible, porque prefiera ver la ropa de una forma más detenida y detallada que la vorágine de la pasarela hace inviable, o simplemente porque ya tengo cierta edad (a punto de la crisis de los 40) y eso te cambia hormonalmente.

El domingo, como he dicho, empiezan en Nueva York algunas ferias importantes de moda y accesorios, pero mi lista de eventos comerciales a los que no perder ojo se centra más en el ‘viejo’ continente: Bread&Butter (Berlín), Tranöi (París), Who’s Next (París), Atmosphère’s (París), Mican y Mipel (Milán), y alguna más que ahora se me escapa, incluidas las españolas que no tienen nada que envidiar a sus primas europeas. Es increíble el dinero que se mueve en el sector, sólo hay que mirar las atiborradas listas de expositores. Por eso, y viendo el perfil de muchas de las firmas española que se obstinan por desfilar en Cibeles, Valencia y otros eventos patrios de relumbrón, me pregunto si no les sería más productivo volcar sus esfuerzos en estar presentes en las ferias donde se mueve la pasta, donde está el business. (No, no voy a repetirme una vez más diciendo que esa fiebre por desfilar viene de la mano de la cultura del desfile subvencionado… Si no, fijaros como el programa de Cibeles ha mutado desde que la organización empezó a cobrar las tasas actuales. Bueno, al final sí que lo dije, no tengo arreglo.)

Por eso a lo largo de este año voy a intensificar mi interés y apoyo a las firmas de moda y complementos españolas que invierten para estar presentes en las ferias. Creo que ellos se merecen que se les apoye tanto o más que a los que se dedican a desfilar. ¡Aquí tengo un nuevo propósito de Año Nuevo! ¿Qué os parece?