Blogs

Entradas con etiqueta ‘Alexander McQueen’

La muerte ronda al mundo del diseño y la imagen

Mircoles, 30 Junio 2010

club-de-los-suicidas.jpg

¿Qué está pasando en el mundo del diseño?  Las cifras de suicidio de la industria parecen haberse disparado. Solo en lo que llevamos de año ha sido un goteo incesante. Primero Alexander McQueen (el 11 de febrero), con 40 años, todo indica que la pérdida de su madre días antes fue un golpe demasiado duro para él y decidió que no quería superarlo. Y ahora justo cuando iba a dar comienzo la Semana de la Moda Masculina de Milán el joven modelo francés Tom Nicon, que acababa de asistir a unos castings para los desfiles que empezaban, se arrojó desde la ventana de su apartamento milanés posiblemente a consecuencia de la ruptura con su novia. Pero ni en McQueen empezó ‘la tendencia suicidio’ ni ha terminado con Nicon.

En 2007 abrió la veda Isabella Blow, la gran editora de moda y descubridora de talentos que un día fue asistente de Anna Wintor. Isabella era una mujer llena de problemas, con una larga lucha contra la depresión y el cáncer. Ya intentó suicidarse tirándose de un puente, pero lo que la llevó a la tumba fue la ingestión de un herbicida, método elegido por su padre mucho antes. Ahora John Galliano está preparando una película sobre su vida y quien tenga que encarnar su papel lo lleva claro, porque los amantes de la moda esperamos mucho de ella.

Este viernes pasado se ahorcó una famosa modelo de India y actriz de Bollywood, Viveka Babajee, que contaba con 37 años. Fue encontrada en su apartamento de Mumbai y parece que fu el punto final de una larga depresión. El 21 de abril, la presentadora colombiana de TV Lina Marulanda también se precipitó a la calle desde la ventana de su cuarto. Lina empezó con 12 años en el mundo de la moda y supo reconducir su carrera con inteligencia. Se comenta que tenía una profunda depresión como consecuencia de su proceso de divorcio y de problemas empresariales. Un día después, el 22 de abril, se ahorcara en su apartamento de Nueva York el famoso modelo de Armani, Ambrose Olsen, ¿también por amor?

En noviembre de 2009 la surcoreana Daul Kim, de 20 años, fue hallada muerta en su apartamento de Paría ahorcada. Había dejado rastros de su depresión en su blog de Internet donde lamentaba la soledad a la que se veía sometida por su trabajo. Pero es que muy cerca de donde vivía ella también apareció en marzo del año pasado ahorcada Lucy Gordon, modelo reconvertida en actriz, justo antes de su 29 cumpleaños.

La modelo canadiense Hayley Kohle llevaba un año afincada en Milán por su carrera cuando en octubre de 2008 se arrojó e un séptimo piso con sólo 26 años. En junio de ese mismo año La modelo rusa Ruslana Korshunova se precipitó desde su apartamento en Wall Street (un noveno piso) al vacío con solo 20 y en la cima de su carrera.

Para finaliza este macabro recuento reseñemos la muerte de Tobias Wong (el 30 de mayo de este año), un diseñador-artista canadiense del que he hablado en diversas ocasiones en mis artículo ya que no dejaba indiferente a nadie y que acuñó el término ‘paraconceptual’. Tobias se quitó la vida en su apartamento del East Village, también ahorcado, como McQueen, y es conocido su largo historial de parasomnia y desórdenes del sueño ya que su familia y pareja especulan con la posibilidad de que se colgara en un estado de semiconsciencia mientras dormía. ¿Qué puede haber detrás de esta larga lista de soledad, desesperación, túneles sin salida, incomprensión y depresión?

La estrella de este invierno

Lunes, 17 Noviembre 2008

coposdenieve.JPG 

El invierno no vendrá hasta bien entrado el mes de diciembre, pero ver como abren las pistas de esquí no hace sino reforzar la idea de que este ya ha llegado. De pronto, no sé, me apetece sacar los jerséis de lana más gruesa y dejarme llevar por el espíritu de “cuanto más tapado mejor”. También sufro un cambio en mis referentes iconográficos, y me derrito cada vez que veo uno de esos jerséis con motivos kitchs invernales que tanto odiaba cuando pequeño y que mi tía no-favorita insistía en regalarme porque eran “muy cucos”. Lo peor es que las madres siempre se ponen de parte de las tias no-favoritas y te obligan a ponértelos cada vez que vienen ellas visita o tu vas a verlas. ¡Cuánto daría por conservar uno de aquellos con cabezas de renos! ¡Cuánto daría por caber en ellos! 

Esta temporada, si un motivo navideño está de rabiosa actualidad, ese es el copo de nieve (snowflake, para los angloparlantes). Su geometría estrellada siempre ha dado mucho juego y ha propiciado diseños realmente ingeniosos. Sí, el copo de nieve está de moda, y no porque lo diga yo, que también (lo que o digo va a misa), sino porque es un motivo gráfico esencial en la colección de otoño/invierno del británico Alexander McQueen [1] que aplica tanto a los vestidos (piezas de lana con copos en su diseño o vestidos de cóctel con copos en encaje) como a la joyería (maravillosos pendientes de cristal con forma de cristal de nieve). 

Es posible que el material más fácil para reproducir ese singular esquema fractal sea el punto como vemos en alguna que otra pieza de Blugirl [2], pero la verdad es que esta temporada lo invaden todo, desde las camisetas de Edun [4] a las zapatillas de DSquared2 [3]. El preciosismo llega de la mano de Moncler [7], casa italiana dedicada a las prendas para el frío y la nieve, que en su línea Gamme Rouge hace realmente un ejercicio de filigranas 3-D sin igual. 

Aunque donde más espectacularmente lucen los copos es en las joyas, ya sean cristales o verdaderas piedras preciosas, da igual. Ya mencioné los pendientes de McQueen, pero no son menos impactantes las piezas de Juicy Couture [5 y 6], totalmente recomendables para un golpe de efecto. 

Eso sí, las ‘creativas’ amantes del reciclaje abstenerse de descolgar ese omnipresente adorno navideño con forma de copo de nieve y reutilizarlo como parte de la indumentario. Demasiado cutre… canta, y no precisamente villancicos.

nievetemporal.JPG

Milán hombre: tres castigos divinos

Martes, 24 Junio 2008

 dia2-2.JPG

El domingo se remató con tres pesos pesados del estilo. Por un lado la colección de Emporio Armani [1], eterna. Sí, “eterna”, ese es el adjetivo que mejor la define. Eterna porque los desfiles de Armani son interminables y hay un momento en que empiezas a mirar a los lados y observar más las caras de la gente que el desfile en si. Y acto seguido, cuando creías que era el último modelo, cambia la música y siguen saliendo más chicos a la pasarela y comienzas a sopesar la idea de levantarte e irte, pero te da miedo que la chica de prensa, apostada estratégicamente, se percate de tu intento de huida y pare el desfile, encienda las luces y te pregunte mientras todos los ojos se clavan en tí, “¡usted!, ¿desear marcharse?, ¿puede compartir con todos nosotros el motivo de su deserción?”. En verdad eso no pasaría nunca, pero seguro que es una de las fantasías que ocupan la cabeza de los asistentes que, al igual que yo, encuentra eternas sus presentaciones. Eterna, también, porque es ropa tan bien hecha que durará toda la vida, y tan anodina que nunca pasará de moda… porque nunca lo estubo. Sí, señores, Armani me aburre soberanamente a pesar de que sea una máquina de hacer dinero. Estoy seguro que su éxito radica más en aquella teoría económica sobre el consumo suntuoso que estudió Thorstein Veblen, entre otros, que en el verdadero valor creativo de sus creaciones. “Ey, mira, estoy forrao, llevo un Armani”. Ok, lo admito, ¡pero eres de un aburrido! 

Alexander McQueen [2] es todo lo contrario. Hiper moderno, super interesante, con conceptos muy vanguardistas que hacen que la arquitectura de la ropa sea realmente un ejercicio de hacer posible lo imposible. McQueen puso en práctica algo que Martin Margiela ya presentara hace años y que en su momento me pareció de lo más genial. Se trata de ropa que aparece y desaparece, es decir, prendas que bien por sistemas de tensores o por partes transparentes, da la sensación que se interrumpen momentáneamente para continuar a renglón seguido. En aquel momento, cuando Margiela lo sacó a escena, recuerdo que enseguida me sugirió aquel cuento de Hans Christian Andersen, El nuevo traje del emperador, por el que un monarca es timado con un traje confeccionado con una tela que supuestamente no podían ver aquellos que no fuera aptos para su cargo o que fueran irremediablemente estúpidos. El manejo que hace McQueen del concepto es simplemente sublime. ¿Entonces porque lo englobo dentro de la categoría de ‘castigo divino’? ¡Por el calor que hacía en el desfile! Salimos de allí con varios kilos menos (tema peligroso para buena parte de la prensa especializada que está más delgada que los modelos) y convencidos de que la sauna finlandesa no fue inventada ni por los finlandeses ni por Ricola, sino por los británicos, y en concreto por Alexander McQueen. 

Y llegó el turno de Prada [3]. Miucca es una de las mujeres más influyente de nuestro tiempo, en cuanto a moda se trata, claro. Pero definitivamente es la quintaesencia del feismo. Y sin embargo todo lo que hace se convierte en bestseller. A miíme confunde sobremanera. Me hace sufrir sentimientos encontrados. Todo lo que hace me encanta y me horroriza a partes iguales, y esta colección no iba a ser menos. Tiene ha habilidad de que con su ropa siempre parezcas a medio vestir, desaliñado, inacabado… 

Y sin embargo, tanto ella, como Armani, como McQueen, conseguirán una cuenta de resultados muy saneada gracias, sin duda, a sus complementos. Bolsos, zapatos, cinturones… toda una gama de ‘chucherías’ de precios astronómicos que se venderán como rosquillas gracias a esa etiqueta de ‘must’ o ‘imprescindible’ que lo editores de moda colocamos a sus creaciones.

Curiosidad: Una de las leyendas urbanas nacidas alrededor de Prada es la que mantiene que las falsificaciones que se venden por las calles de Nueva York salen de la misma fábrica que los originales. Que es ella misma la que lanza las falsificaciones para popularizar los originales. Yo no lo doy mucho crédito… pero se comenta.