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Ana Morón, diseñadora de moda flamenca: “Lo más difícil no es el patronaje sino captar el espíritu de cada persona”

Lunes, 23 Abril 2012

Ya hace bastante que en Sevilla huele a Feria, pero es que hoy ya se palpa. Esta noche comienza la semana grande de esta ciudad con la célebre Prueba del ‘Alumbrao’ a las doce de la noche y el obligatorio ‘pescaito’ con que se homenajean los amantes de esta fiesta para dar el pistoletazo de salida a unos días donde el baile, el cante, ‘la combidá’ y el reencuentro con amigos es la tónica. Como dice el estribillo de la sevillana de Cantores de Híspalis que de año en año se repite hasta la saciedad y más allá: “Olé, la noche está embrujada, niña enamorada, sol de Andalucía, que viva la alegría de mi gente y de mi pueblo, ¡vamos a bailar!”.

Una fiesta preñada de moda por los cuatro costados que hacen que las sevillanas y todas aquellas mujeres que se pasan por El Real de la Feria estén atentas a las tendencias que se imponen este año para lucir el traje de flamenca con garbo y tronío. Hoy comienzo una serie de encuentros con diseñadores de moda flamenca y complementos que nos dará unas pinceladas de lo que se mueve en este sector, que si bien no está en su mejor momento (¿quién lo está en plena recesión?) sí que pone una nota de alegría y color en el gris panorama.

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Quiero comenzar esta serie con el encuentro con la joven diseñadora Ana Morón, un nombre emergente dentro del sector de la moda flamenca que cuenta cada vez con más seguidores y fans. Ana es ante todo una emprendedora vocacional. Con tan solo 17 años se lanza a su primera aventura empresarial, una tienda de moda en su Umbrete (Sevillla), en la sentará las bases de todo lo que no tardará en llegar. Desde el principio tiene claro que la formación es el pilar sobre el que se ha de sustentar esta aventura y por ello estudio Empresariales en la Universidad de Sevilla, y al finalizar estos, da rienda suelta a su pasión de diseñadora matriculándose en la escuela de moda CEADE Leonardo. Pero ante todo queda claro a lo largo de nuestra conversación que se considera “empresaria de moda” ante todo.Su gran debut tiene lugar en el SIMOF (Semana Internacional de la Moda Flamenca) de 2008, donde participa en el desfile diseñadores nóveles con una colección que dejó su impronta. “Se llamaba Juegos de Niñas y el rasgo más peculiares que los estampados reproducían los famosos recortables de la Mariquita Pérez. Aquella fue una colección que la gente aún hoy  recuerda. Fue sorprendente, vendí toda la colección”. Aunque reconoce que le resultó difícil estar a la altura de las expectativas en aquel primer momento. “Me costó mucho porque aquel primer año no tenía ni costurera, y cuando me llegaban pedidos no sabía decir que no, porque por mi mentalidad de empresaria tenía claro que no podía dejar a las clientas en la estacada. El boca a boca es la herramienta más eficaz en este negocio y yo no podía desaprovecharla”.

En los diseños de Ana, si bien tienen un perfil rupturista e innovador, se puede percibir una base clásica que los hace tan favorecedores para la mujer. “Diseñar es enriquecer lo tradicional. Y fíjate que parecen conceptos irreconciliables: la tradición es algo estático y la moda es dinámica. Pero hay que tener mucho cuidado a la hora de innovar en esto de la moda flamenca, porque la línea entre innovación y vulgaridad es muy delgada, y se puede cruzar sin quererlo con demasiada facilidad. La moda flamenca es un sector donde hay diseñadores que crean moda y otros que se limitan a cambiar tejidos y adornos cada temporada. Para mí, verdaderos diseñadores solo son los primeros”.

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El perfil de Ana Morón es complejo y enriquecedor. El ser propietaria de una tienda de moda le facilita cogerle el pulso a la realidad del sector de una forma directa, diseñar su colección de moda flamenca le supone darle rienda suelta a su pasión y como colaboradora de una empresa de moda internacional ha podido conocer lo mejor y lo peor que este sector puede ofrecer a gran escala. Ella tiene muy claro lo que su clienta busca cuando recurre a su firma. “Mi clienta es una mujer que aprecia el diseño en todos los terrenos, no importa la edad o el nivel adquisitivo. Por eso yo me afano en crear trajes que las haga sentir que cuando entran en una caseta y se detiene el tiempo y ella se convierte en la protagonista”. El camino hasta aquí, que sigue siendo el principio de lo que ha de venir, ha sido un viaje donde la han acompañado el tesón y su visión de lo que quiere hacer. “Son cinco años ya, y si tengo claro que algo no ha de cambiar nunca es ni mi empeño por mantener la calidad ni el diseño. Juego con cada traje a buscar un equilibrio y no caer ni en el exceso ni en el defecto, ambas cosas empobrece la firma”. Le pregunto cómo se sobrevive en este sector en estos tiempos de tribulación económica y financiera. “Afortunadamente tengo un abanico muy amplio. Tengo mi comercio de moda desde hace 10 años, que es un seguro que me permite soñar como diseñadora. Y trabajo para una empresa internacional. Todo ello me evita estar condicionada. Mi deseo es crear cosas bonitas, el dinero no es mi prioridad”.

El secreto de su éxito es no imponer nada a su clienta. Tiene claro que su labor es la de catalizar los sueños de esta desde su universo creativo propio. “El mayor halago que me pueden hacer es decirme que no me parezco a nadie diseñando. El secreto del traje perfecto está en dar con la hechura idónea para cada persona. Yo estudio la fisiología de cada clienta y la aconsejo, a veces tengo que reconducir la idea con la que llega a mi taller porque lo que tiene en mente no es lo que más la favorece, pero siempre lo hago desde la formación, no del gusto… Yo le doy razones. La parte más difícil no es el patronaje sino captar el espíritu de cada persona y hacerlo casar con el mío al diseñar”.

Su colección 2011 se titula Nenúfares y se inspira en la obra del pintor impresionista Claude Monet y está repleta de pequeños detalles art decó. De su taller pueden salir cada campaña unos 60 trajes. Y a pesar de que el cielo para los empresarios como ella está un poco gris en estos momento ella adopta una actitud cien por cien proactiva. “Actitud positiva ante todo. La moda es una filosofía de vida, y yo creo que cada persona es dueña de su destino. Mi herramienta es el trabojo y no creo nada en las subvenciones, sino que debe ser la propia persona la que debe pensar ‘¿cómo me la puedo maravillar para conseguir esto o lo otro?’ No espero nada de nadie solo de mi visión y de mi trabajo”.

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www.anamoron.com