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Mi opinión sobre el caso Galliano

Sbado, 5 Marzo 2011

Tenía previsto este post para ayer viernes, día del desfile de Dior donde se esperaba la ausencia de Galliano. Pero el periódico (elEconomista, ¿hace falta explicitarlo?) me encargó un artículo sobre ‘el caso Galliano’, así que como buen profesional retrasé este post para que coincidiera. En el artículo analizo la situación vivida, en este post doy mi opinión.

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Esta semana hemos padecido el shock de la salida de John Galliano de la casa Dior. No he querido escribir sobre el tema hasta que las aguas dejaran de fluir turbulentas y creo que ese momento ha llegado. Muchos son los que me han preguntado mi opinión sobre el tema y mis incertidumbres se sobreponen a mis certezas.

Lo que ha de quedar claro desde un principio es que pienso y pensaré que John Galliano es un genio y lo será, que ha hecho historia en la moda, que revivió la casa Dior y que la deuda de LVMH con él siempre será impagable. Dicho esto debo condenar las terribles declaraciones racistas del diseñador que en ningún caso puede escudarse en que estaba borracho, porque esa es una situación también provocada por él. Cualquier declaración o actuación antisemita merece el más firme repudio.

Ahora bien, yo tengo mi propia hipótesis sobre los hechos. Te encuentras a John Galliano ebrio en un café parisino y tienes la mala fortuna de que se te ocurra dirigirte a él. Él contesta groseramente y tú respondes. La cosa va a más y al diseñador no se le ocurre mayor ofensa, increpación más hiriente, que meterse con toda tu raza y desearle el exterminio. Mi hipótesis es que Galliano simplemente buscaba una ofensa fulminante y que no comparte ciertamente lo que expresó. Es como cuando tu hijo te tiene desesperado porque no quiere comer la comida y exclamas “¡qué harta estoy, que razón tuvo Herodes!” No significa en ningún caso que admires al exterminador de infantes ni que quieras que le corten la cabeza a tu hijo.

Vuelvo a reiterar que Galliano no tiene disculpa, porque cuando eres un personaje público (y tienes grandes réditos por ello) debes ser responsable cuando bebes y sobre todo moderado en tu comportamiento. También creo que ‘el asunto Galliano’ no hubiera ido a más si el diseñador hubiera  salido a la palestra desde el primer momento y declarado: “sí, señores, tengo un problema con la bebida, me avergüenzo profundamente de mi comportamiento, pido disculpas, en ningún caso siento odio por la raza judía ni amor por Hitler, solo trataba de ser hiriente de la peor forma posible”. Y quizás todo hubiera pasado con un velo de extravagancia y cierta lástima por una víctima del alcohol. Cuando lo ha hecho ya era demasiado tarde.

Pero no. El diseñador se parapetó en su abogado, Stephane Zerbib, que declaró a WWD que “John Galliano no es culpable, ni está metido en ningún problema legal. Suspenderlo de Dior fue una decisión que se tomó sin verificación de los hechos y el está muy sorprendido por esto“. Upssss, no contaban con el video que luego apareció. Creo que los diseñadores de la talla de Galliano se vuelven unos inválidos funcionales y emocionales, incapaces de tomar una decisión correcta sin que una legión de leguleyos sopese los pros y los contras. Al final, en casos como estos, solo funciona la sinceridad y el arrepentimiento. Las escapadas hacia delante, negar la mayor y entrar en el punto muerto que supone “tu palabra contra la mía” nunca es beneficioso para nadie.

Comprendo la decisión de Sidney Toledano, jefe de la ‘maison’ Dior, y ya no porque sea de origen judío sefardita y pueda hacerse sentido ofendido. Cuando se es ejecutivo al nivel que lo es Toledano duele más un balance contable que el que te mienten a la madre. Lo comprendo porque como muchos sabéis soy licenciado en Economía y por tanto estoy adoctrinado para pensar en clave numérica, y sinceramente a mí no me saldrían los números si de pronto el poderosísimo lobby judío de Norteamérica decidiera vetar a la casa Dior. Si miramos las grandes fortunas de las finanzas neoyorquinas hay mucho origen judío en ellas. Y a mí me daría terror que esas damas que invierten su capital en bolsos y zapatos carísimos decidieran pasarse a otra de las mil firmas de lujo que tienen escaparate en la Gran Manzana. En estos casos hay que salvar al barco aunque suponga defenestrar por la borda al timonel.

Ya por de pronto, habiendo atajado la situación con un despido, LVMH está liderando las caídas del Eurostoxx tras marcha de Galliano. Ahora toca dar un golpe de efecto con un fichaje estrella que vuelva a entusiasmar el parquet, alguien tipo Pilatti o Ghesquière, que seguramente ahora esté negociando leoninamente. (En verdad la opción A es Tisci y la B Elbaz). ¿O quizás van a apostar por un diseñador independiente como fue Galliano en su día? ¿Quizás Roland Mouret? (Aunque el nombre que más suena en plan independiente es el de Haider Ackermann).

Mi buena amiga Cathy Villota, directora de Fashion Radicals News, me preguntaba qué diferencia había entre el caso de Galliano y el de Kate Moss, por qué ella salió reforzada y él parece que va en caída libre. Eso da para una buena reflexión. Por su parte mi admirada Clara Guzmán en su blog Tela de Moda nos deja caer esta pregunta “¿hay algún interés oculto; es decir, una excusa que le ha venido como anillo al dedo a la Casa  Dior para quitarse de encima a un creador costoso y poco rentable en época de crisis no sólo económica sino de la alta costura?”. También es interesante reflexionar sobre ello.

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