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Mi hogar, mi aroma

Viernes, 4 Noviembre 2011

¿No os habéis enamorado nunca por culpa de un aroma? Yo sí. Hay aromas específicos que producen en mi cerebro un estado similar al enamoramiento independientemente de quien porte ese olor. Eso es muy peligroso, ya os lo digo por adelantado. Yo me pasé casi dos años girando la cabeza con anhelo cuando me cruzaba con cierto perfume de Hugo Boss por la calle o en la escalera mecánica de un centro comercial. ¡Qué cuelgue padecí! Era curioso, pero todo los sentimientos amorosos los despertaba solo ese olor, sin embargo, al pensar asépticamente en la persona me provocaba indiferencia. No es de extrañar que pongamos tanto cuidado en elegir ese aroma que nos define y que es nuestra mejor tarjeta de visita. ¿Pero os habéis dado cuenta qué poco cuidado se pone en elegir bien un aroma para el hogar?

Por lo general nos conformamos con los ambientadores del supermercado y terminamos convirtiendo nuestra casa en un impersonal centro comercial cargado de olores industriales. “¡A lejía, una casa tiene que oler a limpio!” diría mi hermana, obsesionada con la desinfección y la eliminación de ácaros. Pero mi hermana no es que sea un ejemplo de refinamiento, ya que entre sus preferencias olfativas tiene un extraño perfume embasado en una Torre de Pizza de cristal que venden en los chinos de debajo de su casa y que huele a una mezcla entre bombones Trappa y orín de camello. En fin, que como que la ignoro en estos aspectos.

Si hablamos de exquisitez a la hora de perfumar el hogar quiero haceros tres propuestas muy concretas:

Primero empezaré con un perfumista de culto al que adoro. Francis Kurkdjian es un iconoclasta de la perfumería, un experimentador, un inconformista a la búsqueda de nuevos formatos y objetivos. Para el hogar propone velas perfumadas, perfumes para interiores, incienso e ¡incluso detergente! Me voy a quedar con esto último porque me parece lo más novedoso. El detergente que encontramos dentro de su familia olfativa llamada Aqua Universalis (con notas de limón, bergamota, flores blancas y maderas ligeras) está disponible tanto para colores brillantes como para colores oscuros. Barato, lo que se dice barato, no lo es. El botecito sale a 32 € y está pensado para hacer unos 20 lavados… Bueno, tampoco es tan caro 1’60 € por lavado, ¿no crees? Y consigues evitar que el suavizante de turno eclipse tu perfume personal.

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Si tenéis la oportunidad de ir a Londres no dejéis de pasaros por una de las perfumerías más antiguas de Europa, Floris London, fundada por el menorquín Juan Famenias Floris en 1730. Sus productos para aromatizar el hogar datan de 1800 y ya aparecían en el catalogo de la casa de 1851 bajo el epígrafe “For Perfuming Apartments”. Sus velas aromáticas son deliciosas pero en esta ocasión prefiero centrarme en una fragancia para habitaciones de pachuli y madera de sándalo. El botecito de 100 ml. cuesta 33 €, pero os aseguro que merece la pena, a mí me tiene cautivado. Se puede completar con la vela aromática de la misma fragancia que cuesta 52 € y dura mínimo 35 horas.

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Hemos pasado por París, Londres… y ahora España. Porque en España tenemos excelentes perfumistas, que conste. Mi último descubrimiento ha sido la nueva vela perfumada de la firma Oliver & Co, obra de Oliver Valverde. Una deliciosa creación con hojas de higuera, pulpa de higo y un toque de vainilla que se llama Fig pulp. Cuenta 37 € y dura entre 50 y 60 horas. Los aromas frutales como el de Fig pulp nunca empalagan y proporcionan un estimulante estado anímico de serenidad y placidez. Me gustaría definir este aroma como muy mediterráneo y animaros a probar otras creaciones de la casa como Tabacle (tabaco fresco, extracto de manzana y pachulí), Terralium (pino fresco, incienso, tierra mojada y hojas secas) o Muskae (almizcle blanco)… o cualquier otra de las combinaciones ideadas por Oliver Valverde y producidas a mano. 

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Olores que te hacen rejuvenecer

Lunes, 10 Agosto 2009

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Nueva entrega de ‘Lo he probado’, un clásico universal donde los haya.  Este post va sobre olores que me llevan a la infancia. De entre los cosméticos que recibo he elegido tres que me remiten instantáneamente a aquella época en que me empinaba sobre el mostrador del kiosko de chuches con una fortuna de cinco duros en la mano. No sé si aquello de que “este cosmético te hará rejuvenecer’ se refiere a esto, pero me siento como un niño cuando uso estos producto ya que sus olores me evocan sentimientos y sensaciones que estaban perdidas.

No, no me estoy poniendo melodramático, y seguramente si usáis estos mismos potingues no os produzcan ese efecto. La memoria olfativa es algo personal e intransferible, así que solo puedo limitarme a describiros  mi experiencia.

El primero de los productos que os recomiendo es el Total Energy Exhilarating Body Wash de The Body Shop, un gel de baño exfoliante formulado a partir de extracto de guaraná, jengibre, bergamota. Tiene pequeñas partículas arenosas de luffa (esponja vegetal) que realizan la función exfoliante. Lo peculiar de su olor es que me recuerda a las gominolas de Coca-Cola, esas que tiene forma de botellita bicolor.

Del cuerpo pasamos al rostro, a la Facial Moisturising Lotion SPF 15 de Tolsom, una agradable hidratante facial que uso como aftershave de fácil absorción que me deja la piel inmediatamente suave y con vida. No hay que desdeñar su factor de protección solar en el mes que estamos. La primera vez que la use recuerdo que me pasé todo el día como en una nube, acariciándome la cara de cuando en cuando y deleitándome con el aroma que dejaba en los dedos. Los que me debieron ver ese día por la calle pensarían que era un narcisista. Cuando se seca deja en tu piel un delicioso olor a bolitas de anís, de esas que tu madre siempre te decía que te sacaras de la boca por que se te podían ir por mal sitio.

Y de la cara, a los pies. El Peppermint Reviving Leg Gel de The Body Shop es justo lo que necesitas para tus piernas y pies cansados. Empecemos por el olor: Pictolines. Sí, los clásicos caramelos de menta balsámica. Un buen masaje de piernas con este gel, que te produce un orgásmico frescor con su aplicación, es lo que yo entiendo por estar en el Cielo (siempre y cuando el masaje te lo de tu pareja, claro).

Los olores están muy relacionados con el bienestar, que se lo digan a los que se dedican a diseñar tratamientos de aromaterapia. Por eso Vicky Beckham no era feliz en España, porque le olía raro. Por eso yo nunca me he sentido cómodo en Chinatown (NY), con todos esos tenderetes de pescado seco en las puertas de los comercio. Por eso Hamblet estaba loco (¿no fue el que dijo que algo olía a podrido en Dinamarca?). ¿Y a ti que olor te hace entrar en el Nirvana?