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Beatriz Vera, directora de Revista Atelier: “Muchos profesionales del periodismo de moda ven Internet más como amenaza que como oportunidad”

Jueves, 22 Marzo 2012

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No es un secreto que llevo tiempo con la idea que me ronda la cabeza de lanzar mi propia revista en plan digital (no son tiempos para invertir en imprenta), y uno de los detonantes de este idea es el trabajo de una profesional a la que admiro mucho, sobre todo por las ganas y la ilusión que le pone a su trabajo. Hablo de Beatriz Vera Poseck, la directora de la revista Atelier, autora del blog Con dos bolsas en cada mano, propietaria de la boutique Soufflé y colaboradora de moda de distintos medios de comunicación. Si aún no conocéis Atelier tenéis que hacerlo, pues baraja una fórmula muy interesante que engancha a esa nueva generación de consumidoras de moda que han crecido bajo la capa de la hiperdemocracia y libertad de expresión que proporciona Internet y las redes sociales.  

¿Cómo surge la necesidad de lanzar Atelier? Siempre he tenido la sensación de que las revistas de moda tradicionales no encajaban con mis gustos e intereses, que no iban dirigidas a mí como lectora. Me suele costar identificarme con el tipo de mujer que presentan y con el lenguaje que utilizan para dirigirse a ella. De ahí surgió la idea de crear una publicación que tuviera más relación con lo que a mí personalmente me interesa de la moda. Gracias a Internet algo que en cualquier otro momento hubiera sido imposible, editar una revista, es algo accesible y por eso no dudé en lanzarme a la piscina. 

¿De qué manera crees que Internet ha revolucionado el modelo de difusión de la moda? Antes la única forma de informar o comunicar era trabajando en un medio tradicional, y eso estaba reservado a unos pocos. Gracias a Internet es esa puerta se ha abierto para todos. A través de los blogs y por supuesto de las redes sociales cualquiera puede abrir una vía de comunicación con el mundo y transmitir conocimientos, opiniones, ideas… La moda, antes era un sector cerrado, siempre opinaban los mismos, Internet ha cambiado radicalmente el panorama, ha democratizado la moda, dando voz a cientos de personas anónimas que tienen mucho que decir.  

¿En qué se diferencia Atelier de las revistas que se pueden encontrar en los kioscos? Una de las cosas que más me desagrada de las revistas femeninas es su lenguaje simplista, lleno de tópicos muchas veces vacíos de contenido. Por eso en Atelier cuido mucho este aspecto: nos dirigimos a personas interesadas por la moda, sí, pero no por eso con pocas inquietudes culturales e intelectuales. No me interesa tanto mostrar tendencias o celebrities sino el trabajo de los más pequeños, de emprendedores, de personas que hacen cosas interesantes en el sector, que están innovando o desarrollando proyectos atractivos. En Atelier no encontrarás trucos para bajar de peso, ni maquillaje para ocultar arrugas, por ejemplo.  

¿Por qué crees que la nueva generación de amantes de la moda vinculados a Internet no termina de sentirse cómoda con los medios tradicionales? Creo que los amantes de la moda vinculados a Internet sí son lectores habituales de revistas de moda, simplemente ellos han añadido variables que antes no se contemplaban, como puede ser por ejemplo el streetstyle, que antes existía en un segundo plano y ahora todas las revistas dedican una sección destacada al mismo. Desde Internet se han aportado nuevos contenidos al periodismo de moda, sobre todo los que tienen que ver con la cercanía y la frescura. Ya no interesa tanto ver a una modelo de 1,80 m. llevando ropa de Prada, sino que lo que triunfa es ver a una chica normal con un estilismo de Zara; esa cercanía ha resultado la clave del éxito. 

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¿Qué posibilidades ‘extras’ te da el formato digital a la hora de editar una revista? El formato digital permite una inmediatez y una frescura que es imposible conseguir en el papel. Los tiempos del papel son mucho más largos, se cierran los números con meses de antelación, y eso impide ofrecer contenidos actuales. En Internet, sobre todo con las redes sociales, las noticias se viven en directo, todo lo que se demore una información ya se considera retraso, se queda obsoleta. Para cuando una revista quiere hablar, por ejemplo, de un a desfile de moda, todo el mundo ya lo ha olvidado, porque lo vio en streaming, lo comentó en directo en twitter y lo analizó en los días siguientes en los blogs.  

¿A tu juicio crees que la industria editorial tradicional está realizando un buen trabajo adaptando sus productos a la web o no terminan de aprovechar el potencial que tiene? Para mí el problema es que una gran parte de los profesionales que están trabajando actualmente en las redacciones de revistas no son usuarios habituales de Internet y muchos lo sienten más como una amenaza que como una oportunidad. Es cierto que en el último par de años las publicaciones tradicionales parecen haber despertado de su letargo y han empezado a dar a Internet la importancia que tiene, pero creo que siguen a años luz de lo que debería ser. Todavía Internet es considerado como de segunda categoría cuando se enfrenta al papel. Estoy segura de que eso va a cambiar en los próximos años.  

¿Crees que las redes sociales se están aprovechando suficientemente en el negocio editorial? Hoy en día una empresa no es nadie si no tiene un Facebook o un Twitter. Esa lección ya la tienen grabada a fuego todas las revistas y se han esforzado por utilizarlas y sacarles provecho. El problema es que aún es difícil saber en qué medida real un perfil de una red social ayuda o perjudica en última instancia. Es un arma de doble filo que aún no sabemos dominar. De todas formas está claro que el negocio está cambiando, las empresas ya no están dispuestas a invertir en publicidad tradicional y menos con los costes que se estaban moviendo hace unos años. Todo se mueve hacia la red, la publicidad y el marketing también, y por ahí hay que seguir gestionando el negocio. 

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¿Qué webs, blogs, periódicos o revistas online te parecen básicos para estar al día en moda? Hay cientos de blogs de moda en nuestro país, la saturación es tal que el problema ahora es casi saber cribar toda esa información y quedarse con lo que realmente vale la pena. La democratización de la información tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y el hecho de que cualquiera pueda escribir acerca de lo que le de la gana implica sus riesgos. Yo me quedo con Fashionisima para estar al día de todo lo que se cuece en cuanto a marcas, diseñadores, tendencias, celebrities… Entre los blogs de moda más personales me encantan Macarena Gea y Bárbara Crespo, ambas dan visiones muy interesantes de las tendencias, el shopping y la moda. En cuanto a revistas digitales aún es un mercado por explotar, espero que en estos años comiencen a surgir nuevos proyectos, creo que lejos de hacerse la competencia se beneficiarían de la sinergia generada. Entre los proyectos que hay actualmente destaco publicaciones como Must Magazine y 190º Magazine.

¿Piedra, papel o… Internet? ¿La comunicación en moda pasa por los soportes on-line o estamos volviendo a valorar el papel?

Mircoles, 1 Junio 2011

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Y siguiendo la línea de reflexión que habría en el post anterior quiero profundizar en la autocrítica que apuntaba sobre los medios tradicionales, los de papel. ¿Por qué no terminamos de encajar en los gustos de ese nuevo público usuario de internet y las redes sociales? ¿Está el papel obsoleto? Hace relativamente poco leía en el WWD un artículo en el que prestigiosas directoras de publicaciones que habían dado el paso del papel a lo digital estaban recorriendo el camino inverso un tanto desencantadas de la experiencia vivida. Profesionales de la talla de  Tina Brown, Pilar Guzman (Cookie Magazine) o Deborah Needleman (Domino Magazine) ahora volvían su mirada de nuevo a los medios en papel en cierta manera defraudadas porque el dinero de la publicidad sigue estando en el papel. Sin mencionar el movimiento involucionista que abandera Tom Ford que rechaza que sus colecciones estén informativamente quemadas antes de llegar a las boutiques. Por eso he querido saber qué opinan tres profesionales de este país que pueden arrojar un poco de luz sobre el asunto:

Creo que digital y papel son medios complementarios, con ritmos diferentes, y que el mayor privilegio es poder trabajar en ambos, aprovechando las sinergias y las posibilidades de cada uno de ellos” reflexiona Natalia Gamero, Directora General de Condé Nast Digital España. “Es la línea que ha adoptado Tina Brown, a la que mencionas, que fundó el portal The Daily Beast en 2008 para fusionarse, en 2010, con la revista Newsweek manteniéndose como editora de ambos soportes. A mi juicio, y es lo que indican los últimos estudios internos que hemos hecho, cada medio es una vía de ampliar el espectro de audiencia al que llegamos. También, y eso es innegable, los nuevos medios digitales nos ayudan a estrechar el vínculo con lectores existentes, que aumentan la frecuencia de consumo y pueden entrar en contacto con la marca a través de nuevas vías, y en distintas situaciones”. 

Esa es la teoría, vale, lo malo es que la fusión digital-papel no se da con la fluidez necesaria y en muchos casos en vez de crear sinergias crean competencias entre un mismo medio en diferentes soportes. Justo la crisis que nos azota ha despertado la conciencia de los medios sobre cómo han cambiado las reglas del juego. “La consolidación de los medios digitales ha supuesto un trasvase de parte de la audiencia y la inversión de los medios de comunicación tradicionales a los nuevos medios (Internet es ya el tercer medio en inversión, por detrás de la televisión y la prensa diaria). El escenario competitivo ha cambiado radicalmente y también lo han hecho las reglas del juego” me explica Natalia. “Ahora, cuando pensamos en competencia, lo hacemos en términos mucho más amplios, e incluimos en el espectro tanto a los medios consolidados, como a las redes sociales, o a los buscadores. También ha cambiado el papel del periodista y la forma de trabajo de las redacciones que, cada vez más, son redacciones multimedia que manejan varios ritmos al mismo tiempo”. 

Todos hemos cambiado: los medios, los profesionales de la información, el interés de los anunciantes… pero sobre todo el público objetivo. La gran avalancha de información, la puesta en valor del criterio individual y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías han hecho que algunos usuarios descontentos con lo que reciben por parte de los medios establecidos, o con necesidades creativas concretas que necesitan compartir, se han lanzado a la aventura de crear sus propios medios de comunicación. Un buen ejemplo de esa nueva generación de usuarias de medios digitales que se plantearon crear su propia publicación para dar respuestas a las nuevas necesidades del sector es Beatriz Vera Poseck, creadora y directora de la revista Atelier. “Nunca he sido lectora de revistas de moda tradicionales. Siempre he tenido la sensación de que no de dirigían a mí, de que yo no era su público. No he llegado nunca a conectar con los contenidos que presentan y mucho menos con su lenguaje, que siempre me parecía como dirigido a una mujer que por interesarse en la moda es tonta o no tiene otras inquietudes. Desde hace muchos años uno de mis sueños era editar una revista propia, que reuniera todo eso que sentía que les faltaban a las que había en los kioscos. Editar en papel es imposible sin hacer un gran desembolso pero la llegada de internet cambió eso por completo. Cuando descubrí issuu.com supe que por fin podía hacer realidad ese sueño. El formato digital es el futuro, todas las revistas, en plena crisis del sector, lo saben y están jugando sus cartas (Yo Dona y Telva acaban de lanzar aplicaciones ipad que son claramente una apuesta a futuro muy cercano). Con Atelier la idea es llenar ese hueco de personas que buscan en una revista de moda algo más que bazares, collages e imágenes potentes. La idea era generar un contenido de calidad, sin lenguaje tópico ni machista, dirigido a mujeres amantes de la moda, sí, pero también con otros intereses culturales y artísticos que no quieren ser tratadas como objetos ni como tontas”. 

Otras fórmulas se han implantado en el mercado como alternativa a a los medios en papel y digitales que conocíamos. Ese es el caso de la comunidad y magazine Redfashion que nace en 2009 de la mano de Patricia Díaz como red social de habla hispana pionera en poner en contacto e informar a profesionales y amantes de la moda. “Creo Redfashion en su momento porque siento la necesidad de llevar mi punto de vista en la moda a un sector demasiado lleno de necesidad de ‘famoseo’, mientras que mi propósito era alcanzar a un público profesional y darles una plataforma donde dar a conocer su trabajo y expresar su punto de vista”.

La pregunta es: ¿qué aleja a los lectores de hoy de los formatos tradicionales?Creo que la crisis del sector no viene tanto de la falta de lectores sino de la falta de anunciantes” explica Beatriz Vera. “Las páginas en papel se han estado pagando a precio de oro, internet ha cambiado eso, y las revistas no pueden hacer frente a los gastos. La revista en papel carece además de la frescura de internet, los números se hacen y cierran meses antes de salir al kiosco y eso a la gente cada vez le vale menos, muchos son contenidos que ya han leído en blogs, en Facebook o Twitter, se han pasado sin más. El papel nunca va a poder competir con la inmediatez del digital, es una batalla perdida”. Con ella coincide Patricia Díaz: “En las revistas falta el sentido de inmediatez que ofrece internet (y he de decir que en internet falta el sentido de dirección de arte que tiene las revistas)”. 

Natalia Gamero no está de acuerdo con la afirmación de que ese público joven viva ajeno  las marcas y a los grandes referentes de la información. “Creo que las revistas tradicionales están adaptándose a esta nueva forma de trabajo y a las exigencias de esta audiencia más joven. Según un estudio reciente de Hewlett-Packard sobre el contenido de los ‘Trending Topics’ de Twitter, estos se generan en un 31% a través de los ‘retweets’ y el 71% de esos ‘retweets’ son de artículos de medios tradicionales. Un ejemplo claro es Vogue, que cuenta con 4 millones de fans en Facebook y Twitter a través de sus diferentes páginas de Facebook y Twitter, y que se ha convertido en un referente claro para una nueva generación de mujeres interesadas en la moda”. 

Trabajando en medios tradicionales como yo trabajo si tengo claro algo: la supeditación a la publicidad que nos da de comer a todos ha llegado a un extremo que resta frescura a los contenidos. Yo comencé especializándome en diseñadores emergentes, pero hoy por hoy, a pesar de que conservo mi interés intacto por ellos, las revistas demandan temas en que estén implicados sus anunciantes. Deberíamos dejar claro a los anunciantes que la calidad de una revista es directamente proporcional a su independencia en los contenidos, y que si quieren que se anuncien y que si no… bueno, la verdad es que eso no se puede decir, ¿no?  

En mi opinión, el gran reto de los grandes grupos editoriales pasa por preservar la independencia editorial en todos sus medios (tanto offline como digitales)” corrobora Natalia. “En Condé Nast se parte de la premisa de que nuestro lector/a es una persona inteligente, con criterio propio y que no se deja manipular fácilmente por la información sesgada. La relación con la audiencia siempre tiene que partir del respeto; sólo de esta forma se pueden crear productos que tengan sentido en el largo plazo. Nuestros anunciantes valoran eso, y se sienten cómodos con mostrar sus productos en nuestras publicaciones”. 

Si te digo la verdad hasta que no he empezado a editar Atelier y me he metido en este mundillo no he sido consciente de que las revistas tradicionales vendieran sus contenidos” me confiesa Beatriz, “ingenua de mí pensé que tenían su publicidad tradicional y sus publirreportajes pero nada más, no que supeditaban editoriales y contenidos a anunciantes. De todas formas, siendo consciente de lo que cuesta sacar una revista adelante no soy especialmente crítica con la publicidad en las revistas (como sí lo soy en los blogs, por ejemplo). Ojalá el dinero lloviera del cielo y no hiciera falta buscar anunciantes, pero mientras no sea así, no hay otra manera de sobrevivir”. Patricia de RedFashion apunta una cierta saturación publicitaria del público: “Siempre me han gustado profesionales de moda como Suzy Menkes, o como tú mismo [esto he estado por quitarlo porque que me mencione en la misma frase que Suzy Menkes me viene muy grande], que han sabido expresar su sincero punto de vista sin presión publicitaria. Hoy en día somos nuestros propios gurús de moda, estilistas, fotógrafos… Ya no nos gusta que nos vendan cosas, queremos ser nosotros quienes las descubramos”. 

Lo que está claro es que existe todavía un gran desfase entre medios tradicionales y nuevas tecnologías que hay que superar, hay que saber integrar. El nuevo profesional del periodismo debe manejarse con soltura en los distintos ámbitos de la nueva comunicación y saber hablar los distintos lenguajes de cada medio. No es lo mismo escribir un reportaje que el post de un blog, hay códigos de expresión diferentes, y eso los periodistas de la vieja guardia no lo tienen aún claro y se centran en despotricar en contra de las nuevas generaciones que saben twittear. Por el contrario, el saber hacer un post de blog que levante el interés no es garantía para saber escribir un buen artículo publicable en papel. Os lo digo yo que me manejo en esa esquizofrenia estilística todos los días. Coincido con Natalia en que “otro gran reto de los grupos editoriales es crear contexto, orientar y guiar al lector; hacer un filtro de lo más importante en un mundo saturado de información. Esto, por supuesto, integrando las nuevas tendencias del mundo de la comunicación. No hay que ver a las redes sociales como un enemigo, sino como un aliado que te permite llevar tu producto a una audiencia mayor. Nosotros tenemos comprobado que el usuario que viene de Facebook o Twitter es un gran consumidor de contenido, que pasa el doble de tiempo en nuestros portales que el que llega a través de otras fuentes”. El criterio de un editor cualificado siempre es una garantía, ¿no creéis? 

Orgullo ‘gordo’… ¿cuántas veces habré de volver sobre este tema?

Jueves, 13 Mayo 2010

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Me he resistido (no mucho), pero al final he sucumbido a la tentación del ‘autobombo’. Es una práctica muy extendida en el mundo editorial porque todos sabemos cuán cierta es esa máxima que dice que si no hablas tú bien de ti mismo, quién lo va a hacer… o algo así. Yo no espero que nadie hable bien de mí, eso me ahorra muchas desilusiones, así que me dedico a inflarme el ego yo mismo (que ya va por una talla 62, no sé por qué mi ego se ha tenido que situar en la cintura… ¿o no es el ego lo tengo inflado?).

El martes salió el número 3 de la revista Atelier, un magazine digital creado por Beatriz Vera Poseck, una chica que me da miedo lo lejos que puede llegar porque reúne todo lo necesita una buena editora de moda: criterio, visión, ímpetu y curiosidad. Atelier es un proyecto que se ha demostrado como una fórmula de éxito por estar dirigido a una nueva generación de consumidores de moda relacionados con Internet y realizado por las figuras más señeras de la era blog. Pues bien, Beatriz me ha dedicado uno de los artículos de este número (ya decía yo que esta chica tiene buen gusto) y me ha propiciado un momento ‘celebrity’ impagable.

Beatriz se desplazó hasta Sevilla para cerrar dos de los temas de este número. Por un lado una entrevista con Carmen Cachero. ¿Qué no os suena su nombre? ¿Y si digo El diablo viste de Zara? Sí, el famoso blog alojado ahora en Elle.es que se hizo popular por ese ojo crítico desenmascarador de “replicantes” (es decir, de prendas asequibles que se “inspiran” en otras de firmas más exclusivas). Carmen trabaja en el departamento de prensa de una caja de ahorros de día y ejerce de justiciera de la moda cuando el sol se pone. No tengo ni idea de dónde saca el tiempo ni las visitas de su blog, porque la cifra marea… la odio, la odio, la odio, la odio. No, no, que es un cielo.

La otra cita de Beatriz era conmigo. Planeamos que en vez de una entrevista convencional le ejercería de cicerone y le enseñaría lo más interesante de la moda sevillana. Y así lo hicimos en una jornada en que me perdí en mi propia ciudad y ella tuvo que sacar su móvil con GPS (sí, lo sé, soy absurdo y patético, y todavía me sorprende que la gente aproveche sus móviles para algo más que llamar por teléfono, yo aún no sé ni grabar en la memoria los teléfonos). Ella quedó encantada y yo quedé con dolor de pies, y ambos quedamos en que el fotógrafo Fernando Mañas me citaría para hacerme unas fotos para ilustrar el tema. Antes de continuar aclarar que Fernando es el autor de Chic too chic, blog de street style alojado en la web de Telecinco y que viene a ser el The Sartorialist nacional. Las fotos las planeamos entre Semana Santa y Feria, con un frío del copón y yo tenía el estilismo superclaro, pero las realizamos después de Feria en un día realmente tórrido (pero con el estilismo original, de ahí que muchos os preguntéis qué hacía yo con un paraguas con ese sol cegador). Todo se fue un poco de las manos, con deciros que terminé en medio de la calle toreando con el sombrero por muleta y el paraguas por estoque…

Al ver la revista me he sentido muy orgulloso con el resultado final, no por mis fotos (que no me veo tan mal), sino porque este número es un alegato a la diversidad, a la dignidad de las tallas grandes, al fin de la dictadura de la delgadez… y me parece muy acertado que yo esté ahí tanto por estética como por principios. Soy de los que abogan por la dignidad de los gordos (no voy a usar eufemismos como “fuertes”, “anchos” o “gruesos”). Sí, soy gordo, y sólo me preocupa por motivos de salud, NUNCA POR IMAGEN. Creo que los gordos no tenemos problemas con la moda, es la moda la que tiene problemas con nosotros. No es un problema real que la moda no nos siente bien o que seamos un segmento de población no rentable para esta industria. Son los diseñadores los que no saben vestir a los gordos (mirad como los sastres no tienen ese problema), son las grandes cadenas las que están perdiendo un gran pastel del negocio (mirad como El Corte Inglés hace negocio con tallas grandes). Me aburre entrar en una tienda y que me digan aquello de “no tenemos su talla”. Pues mientras no haya tallas para mí, en España no habrá INDUSTRIA DE LA MODA, solo tendremos un escaparate superficial para maniquíes de clavículas saltonas y mujeres a las que no les importa que les machaquen la autoestima obligándolas a adelgazar para meterse en esas prendas NO-pensadas para ellas. Por favor, erradiquemos conceptos como “operación bikini”, ¿Qué hay de malo en llevar un bonito bañador que ponga las carnes en su sitio? Erradiquemos la cultura de la dieta e instauremos la de la comida saludable. No estás gorda, eres voluptuosa. Los huesos para el puchero, en las mujeres lo que tiene que haber es carne que los recubra, y creen silueta. Y en los hombres igual, ¡basta el culto al gimnasio! Porque no es culto al cuerpo lo que se realiza, sino culto al gimnasio. No digo que estemos orgullosos de ser gordos, porque tiene riesgos para la salud, pero sí que dejemos de sentir vergüenza por no responder a los deseos de una industria que crea más culpa y remordimientos que la religión.

Todo esto está escrito mientras saboreo unas galletas con trocitos de chocolate deliciosas. Nunca sacrificaría un placer así para meterme en un traje que el diseñador creó sin tenerme en cuenta. Repito lo de siempre: la moda debe estar a mi servicio, no yo al servicio de la moda.

PD. ¿Sabéis que en mi armario tengo una camisa naranja de manga corta de Zara? A alguien debió de írsele la pinza y confundir las medidas de confección de esa camisa, pero el caso es que me está bien. Imagino que al responsable lo despedirían ipso facto. ¡Por favor! ¡Zara vistiendo a un gordo! ¡¿Dónde vamos a llegar?! (¡Chúpate esa Amancio!)

PD2. Mil gracias al EME Hotel por dejar hacer las fotos allí, que es un lujo, porque es el hotel más chic de Sevilla, el mejor posicinado y el más fashion. Y gracias a su relaciones públicas Antonia Rodríguez por su profesionalidad, que hace que siempre salgas de allí con el mejor sabor de boca y la impresión de profesionalidad extrema.

EN MADRID… DELITTO E CASTIGO (Claudio Coello 26)

Martes, 20 Mayo 2008

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Director: Davide Iacono Toledano 

Clientela: Gente a la búsqueda de los más selecto e inaccesible. 

Firmas: John Galliano, Alexander McQueen, Alberta Ferretti, Roberto Cavalli, Dolce & Gabbana, Dsquared, Jean Paul Galutier, Givenchy, Ann Demeulemeester, Yhoji Yamamoto, Comme des Carçons, Valentino Roma, Marc Jacobs, Rick Owens, etc… 

¿Cómo definirías el espíritu de Delitto e Castigo? Delitto es esencialmente un auténtico “Atelier de moda”, reinterpretado en su clave actual. Las mejores piezas y los mejores looks de la temporada cuelgan de sus perchas y llegan a un público sofisticado, culto, exigente y refinado. 

Tendencia estrella para esta primavera: El estilo “new hippie”, finales años 60, a través de vestidos y túnicas floreadas de gasa. Visto en Roberto Cavalli, por ejemplo. 

¿Qué prenda irrumpe con fuerza esta temporada en el armario femenino? Los mini vestidos de gasa, para llevarlos solos o combinados con pantalones (preferiblemente trompeta) 

¿Un complemento irresistible para esta primavera? Los pañuelos de gasa atados al cuello. 

Un capricho: La “pochette” rígida, con sabor vintage, de Alexander McQueen.