Blogs

Entradas con etiqueta ‘Brigitte’

Puesta en escena… asignatura pendiente

Lunes, 3 Octubre 2011

viktor-rolf.jpg

Por motivos familiares de fuerza mayor no he podido seguir Cibeles en tiempo real. Y si bien en su momento un terrible sentimiento de culpa me acompañó durante los días en que Cibeles se desarrollaba, ahora estudiando las colecciones me doy cuenta de que mi comprensión de estas no se ve mermada por haberme perdido las presentaciones en vivo.

Un desfile es algo más que un escaparate para un muestrario más o menos extenso de ropa. Es algo que no me canso de decir y sin embargo temporada tras temporada en España nos enfrentamos a esos interminables desfiles sin escenografía ni concepto en lo que la sucesión de modelos trata de mostrar exhaustivamente todas las ideas que el diseñador de turno ha tenido en los últimos meses. Como espectador te enfrentas a un ladrillo que termina por desesperar. Sí, un desfile es una herramienta de ventas (bueno, en España eso no está claro, porque los compradores profesionales son minoría en las gradas… si es que hay alguno), pero también es un acto de imagen y marketing. Si a la colección no se le aplica un discurso el desfile deja de tener interés. Por eso, cuando veo qué se hace fuera (en París sobre todo) se refuerza mi impresión de que el 80% de los desfiles que se organizan en España serían completamente prescindibles y reemplazables por un buen lookbook o una esmerada atención personalizada en shoowroom. Aclaremos conceptos: no digo que en España no haya muy buenos desfiles con excelente puesta en escena. Un ejemplo de desfile bien concebido en España es siempre el de Andrés Sardá. Si bien lo que nos ‘vende’ no es más que ropa interior y baño, lo cierto es que su puesta en escena dota a las prendas de una segunda lectura muy enriquecedora. Pero la norma es que el trabajo de producción del desfile se reduzca al trabajo de peluquería-maquillaje-estilismo. También los hay que se pasan y consiguen rozar el esperpento cuando se meten en crear una puesta en escena ‘interesante’ (véase algunas puestas en escena de Montesinos en ediciones anteriores).

Ya fuera de nuestras fronteras la historia es otra. Este fin de semana nos ha dejado una de las imágenes más interesantes de la semana de la moda de París: el desfile de Viktor&Rolf. Si bien el dúo holandés ya es suficientemente interesante por sus prendas multi-facetas, su puesta en escena no defraudó: las modelos salían de dos gigantescas faldas de seda vestidas por el dúo francés Brigitte que cantaron para la concurrencia. Simple y espectacular.

A veces tengo la impresión que los diseñadores españoles están tan metidos en su burbuja chauvinista que no se molestan en ver qué se hace fuera, en París o Londres… O simplemente piensan que para la difusión que tiene Cibeles y el público que asiste a él, no merece la pena invertir en puesta en escena.

Yo soy ‘feo’… y me gusta

Mircoles, 7 Octubre 2009

mujer-real-dove.jpg

El periódico The Guardian se hizo eco de la iniciativa de la revista femenina alemana Brigitte por la que a partir de 2010 prescindirían de modelos profesionales al sentir que no representan a sus lectoras. ¡Bravo! ¡Por fin una voz sensata! Ya empezaba a preguntarme si estaba loco, si era el único que veía que la imagen de la actriz Keira Knightley en la publicidad de Chanel no sólo puede ser considerado apología de la anorexia extrema, sino que me atrevería a calificarlo como terrorismo sanitario-emocional contra las mujeres. (Que conste que adoro Chanel y su publicidad, especialmente aquella época de Inès de la Fressange, solo que lo de la Knightley me pone de los nervios porque es antiestético).

La firma cosmética Dove ya puso en práctica su especial cruzada en pos de la dignificación de la mujer real. ¿Qué hay de malo en la mujer real? ¿Por qué han de hacernos sentir mal con ser como somos? ¿La moda no debería embellecer y ayudarnos en vez de tener que ser nosotros los que tenemos que sacrificarnos por la moda? ¿Cuántas veces te has sentido humillada/o cuando has entrado en una tienda y un/a dependiente insolente te ha soltado a bocajarro “no tenemos nada de su talla”? A mí no me humillan con esa actitud, me ponen de mala leche, por lo que siempre respondo “no, no tienen nada que esté a mi altura”. ¡Y encima no comprenden a qué viene esa respuesta! Es como cuando entras en una tienda de Calvin Klein, por ejemplo, y te encuentras esos dependientes que en vez de entrevista de trabajo han debido de hacer un casting, porque son ultra delgados y esbeltos, vestidos con la ropa de Calvin Klein, y te dices: aquí no compro nada, porque por mucho que me gaste jamás jamás me estará la ropa como a él.

La gente real no tiene glamour” me dijo una vez un aspirante a fotógrafo cuando le propuse hacer un edito de moda con gente real. “No la tendrá tu madre o tu hermana” me dio ganas de decirle. Pues yo creo que sí tiene glamour la gente real, porque el glamour no es algo que vaya asociado a una talla. Es una actitud. Y si en el post del otro día sobre la ecuación de la elegancia introducía la variable F (Físico), no es porque el físico dé la elegancia sino que los diseñadores generalmente no saben hacer ropa que quede bien a físicos no convencionales (o con un poquito de tripita tan siquiera)… afortunadamente aún tenemos a los sastres y modistas en el negocio.

Andreas Lebert y Brigitte Huber, cabezas visibles de Brigitte, afirman que dejarán de lado a las modelos profesionales y recurrirán a la mujer de la calle y se les pagarán tarifas similares a las de las modelos (adelantándose a los maldicientes que apuntan a un intento de ahorrar costes). Lo cierto es que una publicación que saca al mercado 720.000 ejemplares cada dos semanas puede sentar un buen precedente para subir la autoestima de todos aquellos que nunca seremos sílfides. Es gracioso cómo comentan desde la revista que el uso del Photoshop es el inverso al tradicional, lo aplican a engordar los muslitos de pajarito de las modelos profesionales y darles formas más rotundas a sus siluetas, para que se aproximen a lo que la mujer ‘real’ puede considerar un modelo a seguir.

Las revistas ‘aspiracionales’ no son ajenas a este movimiento, y de cuando en cuando dedican números especiales a “todas las tallas” o “todas las edades”, pero no deja de ser anecdótico. Hay que firmar un compromiso por la mujer real, empezando por los diseñadores, que deben formarse (digo bien, “formarse”) para hacer prendas para todas las tallas, no que cuando quieren hacer una talla grande lo único que se les ocurre es ampliar la escala, como si quisieran vestir a una giganta de hechuras perfectas. “Tú te llevas el vestido –le dijo una vez una dependienta de boutique de un diseñador español a una amiga gordita– y una buena modista te lo puede ajustar por que tiene de donde sacarle”. Mi amiga no compró el vestido, sino que se compró una tela bonita, se fue a la modista y le hizo que le copiara el modelo. ¿Por qué tenía que pagar dos veces? Una vez al diseñador que le ofrecía un vestido imperfecto y otra a la modista que arreglaría la imperfección.

Yo soy real, vulgar, normal, hiper normal o subnormal, feo incluso… como quieran llamarme, me da igual, y estoy muy orgulloso de ser como soy, porque lo perfecto (o lo que gustan denominar ‘perfecto’) me aburre hasta la extenuación.