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Entradas con etiqueta ‘Carine Roitfeld’

CR, siglas de Carine Roitfeld, nombre de su nueva revista

Viernes, 13 Abril 2012

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Pues el rumor se hizo realidad: Carine Roitfeld va a lanzar su propia revista, que en un alarde de originalidad se llamará CR, sus iniciales, como ya hicieran grandes de la comunicación global e interplanetaria como Oprah Winfrey (O Magazine) o Ana Rosa Quintana (AR). Será una revista semestral y se lanzará en septiembre. Bueno, ya sabemos qué podemos esperar de Roitfeld, una publicación al estilo de POP intuyo, pura imagen, pura moda, mucho talento, muchos de sus afines… aunque algunos de sus más colaterales, como Mario Testino, no podrán estar en el proyecto por tener contrato con Conde Nast.

Los editores de esta aventura que lleva por título complete “CR Fashion Book” son los mismos que los de Visionaire, V and VMan, la empresa editorial Fashion Media Group LLC. No muchos pueden presumir de una planificación de un número de 288 páginas de las que pretenden que 100 sean publicidad, y con una tirada de 50.000 copias. Realmente la pretensión es crear revistas-libro, con artículos largos básicamente, dejando las piezas pequeñas para la web. Serán ediciones temáticas por las que nos pegaremos tortas por conseguirlas… ¿preparados?

Carine nos abandona

Lunes, 20 Diciembre 2010

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Estoy actualizando el curriculum para mandárselo a Xavier Romatet, presidente de Condé Nast Francia. ¿Cómo que todavía no te has enterado? A menos que la ola de frio te haya aislado en una casa de campo sin conexión a Internet ni móvil no tienes excusa para no conocer a estas alturas la bomba informativa: Carine Roitfeld se va de Vogue Paris en enero. Ya le había avanzado algo a la periodista Cathy Horyn en una entrevista en que venía a decir algo así como que era hora de emprender nuevos proyectos.

Diez años al frente de Vogue Paris. Diez años de un Vogue con identidad propia, repleto de creatividad e imágenes trasgresoras. Diez años del reinado Roitfeld, una estilista con una visión clara de lo que quería hacer con esta edición internacional de la cabecera de moda más famosa. La única editrix que se postulaba una y otra vez como sucesora de Anna Wintour. La creadora de la Guccimania (no, nome canso de explicar que la responsabilidad de la Guccimania no es de Tom Ford, sino de la famosa campaña que orquestaron Mario Testino a la cámara y Carine al estilismo). Por eso son varias las voces que han señalado que qué curioso que Carine deje Vogue cuando Tom Ford vuelve a sacar línea femenina, sugiriendo que el futuro de la estilista esté al lado del diseñador como asesora o algo por el estilo. Cathy Horyn, que es muy avispada, le ha mandado rápidamente un mail a Ford y este le ha respondido que la decisión de la francesa ha sido una completa sorpresa, que no tenían planes comunes.

Ahora se abre una brecha en el liderazgo de Vogue que pronto sabremos quién lo ocupa [he desechado la idea de mandar mi curriculum porque me he dado cuenta que mi francés es muy elemental]. Solo se puede augurar que quien llegue tendrá mucho talento vista la lista de insignes directores que la revista ha tenido desde que naciera en 1921, aunque el Vogue París nació el 15 de junio de 1920 editándose en Londres. De dirigirla se ocupa una pareja muy singular, el matrimonio Lucien y Cosette Vogel, que previamente habían relanzado La Gazette du Bon Ton. Cosette resultó una directora de talento ya que venía de una familia con temperamento artístico en los genes. Su liderazgo duró hasta 1927, cuando el por entonces director de moda Mainbocher (sí, el diseñador) se hace con el puesto. Él sólo estaría dos años en que cedió las riendas a Michel de Brunhoff, que junto a Lucien Vogel harían sobrevivir as la revista con sus idas y venidas hasta después de la II Guerra Mundial. En 1954  llegará Edmonde Charles-Roux  con una nueva filosofía editorial para un Nuevo tiempo en la moda y un Nuevo espíritu postbélico. Tras ella, en 1966, se hizo con las riendas de la revista Françoise de Langlade que se apoya  en dos adjuntas de valor inestimable: Francine Crescent para la moda y Françoise Mohrt para la belleza, la primera terminaría rigiendo Vogue París del 68 al 87, y la segunda sería la ideadora de los famosos números de diciembre editados por una personalidad famosa. Del 87 al 94 los editoriales vendrán firmados por Colombe Pringle, a la que sucederá la carismática Joan Juliet Buck hasta la llegada de Carine Roitfeld.

No es que todos estos datos los tenga en la memoria, no. Es que tengo a mano el número de la revista que conmemoraba su 75 aniversario en 1995. Un número auténticamente de coleccionista en el que se repasa su historia, se hace un índice de a los artistas que han trabajado en la revista, se rescatan centenares de las más carismáticas portadas, que extracta a las personalidades más señeras inmortalizadas en sus página…. Y que curiosamente su primer editorial de moda viene firmado por Carine Roitfeld y su cómplice Mario Testino, en la que posa como protagonista y estrella la española Patricia Medina.

Yo sólo le pediría una cosa a la sucesora de Carine (porque será mujer, eso casi seguro), que siga cultivando el factor diferencial francés en esta edición, que no se pliegue a las directivas estéticas de las anglosajonas. Que Vogue París, que es la única cabecera tildada con una ciudad y no un país, bien merece una misa.

Carine Roitfeld abofeteada por Balenciaga… metafóricamente

Viernes, 5 Marzo 2010

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¿Hay cosa menos elegante que un ‘lista negra’? Sin embargo en el mundo de la moda abunda la práctica del ‘blacklisteo’ (término inventado por mí –creo– y que significa poner en la lista negra a alguien, así que si lo usáis pagadme royalties). La última que lo ha padecido ha sido la mismísima Carine Roitfeld, sacerdotisa suprema del Vogue París. Cuando se supone que cualquier diseñador daría un ojo, un riñón, un trozo de colón y parte del hígado para que esta mujer se sentara en el frontrow de su desfile, van los de Balenciana y la ponen en su lista negra. Ni Roitfeld ni su equipo fueron invitados al desfile de Nicolas Ghesquière. Cuando se le preguntó a la editrix más tarde en el desfile de Nina Ricci confirmó que los habían metido en la lista negra: “Está muy mal, es una bella casa y es francesa, espero que no sea para siempre” dijo Roitfeld, elegante ella pero no muy afectada. La casa Balenciaga no dejará ropa para los editoriales y no se anunciará en las páginas de Vogue París. ¡¿Por qué?! Eso es lo que quisiéramos saber todos. Roitfeld solo dijo “preguntádselo a ellos”. Y “ellos”, por supuesto, declinan hacer comentarios.

Supongo que ya nos enteraremos, estas cosas terminan trascendiendo, y casi siempre son o malentendidos absurdos o guerras editoriales encubierto. Si Roitfeld adora el trabajo de Ghesquière… ¿Qué ha podido hacer para agraviarlo? ¿O tiene algo que ver la estrecha amistad de Nicolas con Anna Wintour (ahí paro de leer)?

Me imagino la sorpresa de Roitfeld, tan apuntalada en su atalaya de la Rue du Faubourg Saint-Honoré, cuando se enteró de que alguien osaba blacklistearla. En estos casos todo empieza cuando programas los desfiles a los que vas a asistir y te das cuentas de que te falta alguna invitación. Entonces le preguntas a tu asistente. Esta se recorre toda la redacción buscando la invitación extraviada hasta que constata que no sólo no ha llegado la de la editora en jefe, sino que nadie del equipo ha recibido la suya. Entonces llama al cuartel general de la marca, desde donde con voz glacial y desagradable (llevan semanas preparados para esa llamada) le comunican que lamentándolo mucho no están invitadas. ¿Qué opciones tiene un editor en esos casos?, ¿te cabreas y emprendes una vendetta pública y mediática contra la firma, dándole popularidad y publicidad gratuita?, ¿o mejor te callas elegantemente y esperas a que se les pase el enfado pensando para dentro “arrieros somos y en el camino nos encontramos”?

Un editor de moda que no haya estado en una lista negra es que no ha hecho bien su trabajo, es decir, se ha mostrado complaciente a diestro y siniestro, más siniestros que diestros. Suzy Menkes, por irme al escalafón más alto, a lo largo de su carrera ha estado vetada en ocasiones en los desfiles de Miucca Prada, Versace y famosos son sus “agarrones” con Marc Jacobs; Cathy Horyn del New York Times se convirtió en persona non grata en los desfiles de Armani y Dolce & Gabanna; Karla Martinez, también del New York Times, tampoco recibía calurosas invitaciones a asistir a los desfiles de Carolina Herrera… Ese es el precio de la independencia. ¡¡Ay, si Cibeles no se hiciera con dinero público en cuantos desfiles estaría vetado yo!!… Eso sí, de mis buenos insultos no me ha librado nadie.

Tom Ford ya ha soltado el rumor…

Mircoles, 21 Octubre 2009

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Tengo tantas ganas de que Tom Ford vuelva al circuito de la moda femenina que estoy por prestarle por 50 millones de dólares que necesita. Espera un momento. ¿He dicho dólares? Espera, espera. ¿¡¿He dicho millones?!? Pues va a ser que no. Al final esperaré que consigan el inversor que busca para expandir su línea de negocio. Yo “siempre he confiado en la bondad de los desconocidos”, como dijo Blanche de la obra de Tenesse Williams ‘Un tranvía llamado deseo’ (aunque ella terminó en un manicomio, no sé si es buen ejemplo para parafrasear).

Esa es la noticia que nos ha asaltado esta semana: The Tom Ford Return. Ya no le basta con la moda masculina, las gafas y la cosmética/perfumes…. Ahora quiere volver a donde se hizo famoso, al mundo femenino. Bueno, seamos sinceros, no es un tema de esta semana, el rumor (en formato noticia) lo soltó Drapers hace un mes, pero hasta ahora no ha salido en WWD la notica (en formato rumor). Y yo no me hago eco de nada mientras no salga en el WWD. La cuestión es que son palabras textuales de Ford que afirma que no tiene prisa, que es algo que puede llevar su tiempo, pero que la decisión está tomada. Ve ‘brotes verdes’ por doquier y confia en que los inversores llamen a su puerta.

En esto de la moda hay que sutil, cual Oráculo de Delfos, y recoger señales que están en el aire. “Los ánsares vuelan hacia el Este formando la punta de una flecha… ¡Stella McCartney va a introducir una línea de ropa para tiro con arco en su colaboración con adidas!” (por hipotético ejemplo). Por eso cuando hemos visto a más de una editrix paseando palmito por las pasarelas recién celebradas enfundadas en lo que puede denominarse Tom Ford Vintage nos hemos preguntado qué significaba. ¿Coincidencia? ¡Por favor! Las coincidencias no existen! Y menos cuando una de las protagonistas es Carine Roitfeld.

Sí, la directora de Vogue París fue atisbada (perdonen lo de ‘atisbada’, no quería usar la desgastada palabra ‘vista’… nada más que por esto merezco un Pulitzer) con una falda de la colección de Yves Saint Laurent de 2003 durante la London Fashion Week. Días más tarde nos encontramos que en Milán a Anna Dello Russo, del Vogue nipón, luciendo esa misma colección vintage en varias ocasiones. Yo no me di cuenta hasta que los ‘cabroncetes’ (¿me van a quitar el Pulitzer por usar la palabra ‘cabroncetes’?) de los bloggers empezaron a reseñar la coincidencia (y que los zapatos de esa colección también se veían repetidamente). ¡No puede ser casualidad!

Argumentos a favor de la no-casualidad: Carine fue la estilista que trabajó con Ford en Gucci y creo aquello que se llamó la ‘guccimanía’. ¿No sería lógico que si Ford quisiera crear un estado de expectación frente a su vuelta recurriera a su amiga para que demostrara en público -a través de sus estilismos- que lo que más desea en el mundo es poder volver a llevar un Tom Ford de temporada y que lo apoyará decisivamente desde su Vogue? Yo creo que Tom Ford está haciendo su personal campaña de imagen a través de trendsetters muy selectas para posicionarse para una ampliación del negocio.

Me he dedicado a confeccionar una larga lista de “por qué el mundo necesita a Tom Ford”. He escrito 42 razones bien argumentadas, pero después de descartas todas las que se pueden resumir en que es muy guapo y está muy güeno me he quedado con motivos:

-Porque ha sido capaz de cambiar el modelo de negocio imperante en el mercado de la moda.

-Porque es uno de los pilares del paradigma de ese ‘nuevo lujo’ que tanto hemos preconizado.

-Porque es un showman en estado puro que ameniza el panorama de la moda con su visión teatral de las colecciones, la comunicación y su función de creador.

-Porque ha revolucionado todo lo que ha tocado… y lo seguirá haciéndolo.

-Y porque entiende la feminidad y la masculinidad, la identidad de género en la moda, y el erotismo visual como nadie.

Please, Tom, ¡vuelve!

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