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Juanma Cabezón, de Modas Cabezón: “Con una camisa pareces ‘algo’”

Mircoles, 29 Enero 2014

Aquellos que nos dedicamos a la moda conocemos a Juanma Cabezón por ser la mano derecha del diseñador Carlos Díez Díez. Siempre en ese segundo plano pero que para cualquiera con una mínima sensibilidad para leer entre líneas se le antoja inmediatamente una figura esencial en el universo de Díez Díez. Pues un buen día descubrimos que también tiene su emergente marca llamada Modas Cabezón, que suena un poco (y que me perdone por esto que puede sonar a maldad pero que lo digo con todo el sentido del humor y respeto) a boutique de barrio. Mucho he tardado en sacarlo en este blog, sí, lo confieso, pero no ha sido porque no tuviera unas ganas locas de mostraros lo que hace, pero su evolución ha sido tan gradual que el tiempo ha ido pasando inadvertidamente hasta hoy. “Empecé muy poquito a poco hace unos tres años de un modo totalmente egoísta, haciendo dos o tres modelos de camisa que me apetecía tener en mi armario y que me apetecía ver por la calle” me cuenta Juanma. “Vi que gustaban y poco a poco la cosa fue creciendo naturalmente, esperemos que siga así”.

Las que os muestro abajo de estas líneas es una colección cápsula de sudaderas para esta temporada invierno/primavera 2014 que hizo en colaboración con Société Perrier. “Me llamaron ellos” confiesa cuando le pregunto sobre el origen de esta colaboración. “Estaban interesados en la marca y con ganas de hacer algo juntos. Yo encantado, porque ya tenía en la cabeza que quería hacer una colección de sudaderas y fue el detonante perfecto. Últimamente el equipo de Société Perrier está colaborando con artistas, diseñadores, ilustradores… haciendo posible que nuestras propuestas se vean de una forma mucho mas digna. Ojalá hubiera muchos mas Sociétés Perriers”.

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Juanma Cabezón no sigue el ciclo normal de presentación de colecciones, sino que busca un ritmo más orgánico, más adaptado a sus necesidades y su forma de concebir la moda, realizando colecciones cada poco tiempo. “La cuestión es que ni me quiero aburrir ni quiero aburrir a nadie así que he optado por hacer pequeñas producciones de pequeñas colecciones y cada poco tiempo lanzar otra. Creo que cada colección tiene un tiempo de vida que no tiene porqué ser una determinada temporada,  cuando deja de interesar saco una nueva. Igual estoy loco por tanto trabajo pero es la única forma de dar salida a todo lo que tengo en la cabeza”.

Lo que más me fascina de Modas Cabezón es su labor en la camisería, a las que le da un giro conceptual sin desmarcarse demasiado de la ortodoxia, creando piezas originales pero perfectamente ponibles. “La camisa siempre ha sido un prenda relegada al trabajo o a actos formales, la gente no se da cuenta de que puede haber otro tipo de camisas y sobre todo que las hay para cualquier ocasión y para todo tipo de personas”. Pero su interés por esta prenda también responde a una preferencia personal. “Es mi prenda favorita, de hecho yo siempre llevo camisa. Creo que es la prenda masculina que más favorece al hombre y que más defectos oculta. Como diría mi madre, con una camisa pareces ‘algo’”.

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Y es que las madres son sabias y siempre llevan razón. Lo que más me sorprende de la trayectoria de Juanma es cómo ha logrado encontrar su propia una voz propia trabajando codo con codo con un monstruo como Carlos. En estos casos, por lo general, para crear algo propio alejado del universo del diseñador para el que trabajas se hace necesario alejarte de él y emprender una búsqueda que te lleve a tu propio universo creativo. No es el caso de Juanma, que ha sabido construir algo nuevo e independiente. Cuando quiero saber si le ha costado trabajo me dice que “todo lo contrario, Carlos fue la primera persona que me animó (obligó) a hacer algo propio y, como me conoce bien, a dirigirlo hacia la camisería masculina. Llevo muchos años trabajando para él y es fácil diferenciarse porque lo que hace y su forma de crear es tan propio que solo lo puede salir de la cabeza de Carlos Díez Díez. No creo que sea fácil encontrar una creatividad igual a la suya”. Y yo añadiría, que a parte de la generosidad de Carlos, de la que hay muchos testimonios, es evidente que tiene un gran talento… para saberse rodear de gente con gran talento asimismo. Para muestra aquí tenemos a Juanma cabezón.

www.modascabezon.com

MBFWM también me emociona… ¿qué pensabais?

Martes, 7 Febrero 2012

El otro día, hablando con Miguel Palacios, me decía que los periodistas de aquí somos hipercríticos con la moda española y complacientes con la que viene de fuera. Y no pude menos que darle la razón. Repasando mi último texto sobre Cibeles (perdón, MBFWM) me dio la impresión que ODIO la moda española, y no es cierto para nada. A mí me apasiona la moda española y por eso quizás soy tan duro con ella a veces, porque creo que dejamos escapar oportunidades importantes que podrían dirigir al sector a una meta brillante. Como no quiero que quede de mí esa impresión de crítico de moda al que todo le apesta y que está instalado en el convencimiento de que él con solo coger unas tijeras y unas viejas cortinas seguro que hacía una colección mucho mejor de las que se presentan en la MBFWM… como no quiero, que se piense de mí eso, repito, aquí os dejo una mirada amable (y sincera) de lo visto en Cibeles.

Me emociono cuando Carlos Diez Diez sale saltando a saludar a la concurrencia derrochando una energía propia de un pícaro ser del bosque encantado tipo fauno o leprechaun, siempre happy happy y contangiando su buen rollo. De Carlos me gusta cómo siempre esa manera de fusionar lo que es la moda y el diseño más puro y sofisticado con el street wear más funcional. Ya se vaya al Tirol por unos minipantalones con tirantes o viaje a la India y convierta unos cuellos desestructurados en el velo de un sari que envuelve la cabeza, el caso es que el resultado es genuino e intransferible. Por eso me llevé un susto de muerte, porque cuando empezó el desfile (compartido con María Escoté) pensé que lo primero que se presentaba era suyo y me quedé ojoplático preguntándome “¿qué le ha pasado a Carlos?”. Con el corazón encogido estuve hasta que el desfile terminó y salió María a saludar. Eso ya me cuadraba.

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Me emociono con el virtuosismo de Ion Fiz al confeccionar un mono con mano de couturier. Fiz es un superviviente, alguien que se ha visto obligado a reinventarse en más de una ocasión, sólo para mejorar y crecer. Pocos como él comprende la evolución que la costura ha sufrido en estos últimos diez años, los que lleva en el oficio, más o menos como yo. Quizás por afinidad generacional, o quizás porque simplemente siempre me ha caído muy bien, Juanjo (Ion) es mi apuesta segura por la alta moda española. Ninguna de sus piezas es fruto de una idea fácil, sus fuentes nunca son obvias… Sí, podemos decir que esta colección es muy años 40, quizás, pero está construida desde la perspectiva del siglo XXI sir recurrir a clichés estéticos.

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Me emociono cuando mis expectativas se cumplen al ver desfilar a un Leandro Cano cuya colección palpé hace unos meses en Sevilla y en este blog lo conté. Se merecía estar en Ego y ver sus creaciones en ese marco con los recursos de producción que conlleva. Leandro realiza en esta su colección de graduación un ejercicio de virtuosismo creativo incuestionable. Escuchad lo que os digo: conseguirá llegar a donde se proponga. Este tipo de riesgo conceptual es el que espero yo de un joven diseñador, quiero que me rete y mi abstraiga, cosas ambas que Leandro ha conseguido. Él es una pequeña muestra del buen hacer de la escuela de moda CEADE de Sevilla, no perdais de vistas a los chicos que de allí salen.

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Y por seguir podría decir que me emociona como Ágatha demuetra su inmersión en una etapa de una nueva madurez estética sin traicionarse; o me emociona como Miguel Palacio demuestra que la vieja guardia puede aún dar lecciones a los que llegan; o me emociona como Etxebarría nos lleva al límite de la elegancia avant-garde masculina… pero eso lo dejaré para otro momento, más en profundidad.

Así que al próximo que ose especular con que odio la moda española que se tenga a las consecuencias.