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Entradas con etiqueta ‘Chanel’

Fragancias masculinas con historia

Viernes, 7 Octubre 2011

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Hoy estoy en modo nostálgico. Iba por la calle a toda prisa, como es mi costumbre, cuando al cruzarme con un grupo de personas me frené en seco. Olí a mi padre, del que el mes pasado se cumplió diez años de su fallecimiento. Me quedé mirando al hombre cuyo aroma me lo había recordado tan vívidamente y recordé con que esmero cumplía su ritual de aseo, cómo se llenaba la cara de pequeños cortes del afeitado día sí y día no, y como nunca salía de casa sin su pequeño toque de Varon Dandy. Supongo que es una tontería, pero me causó mucha tristeza pensar que un día pudiera desaparecer del mercado esta colonia (si no lo ha hecho ya) ya que supondría para mía una nueva pérdida sensitiva-emocional. Todo dependerá de cómo gestionen la marca los señores que la posean en la actualidad, que si no me equivoco es el grupo Coty.

Los perfumes masculinos, a pesar de estar sometidos a la tiranía de la volatilidad de la moda cosmética, siempre exigiendo novedades que convertir en best-sellers de temporada, han demostrado una virtuosa capacidad de mostrarse resistente al paso del tiempo, consiguiendo adquirir solera como los buenos vinos. Un buen ejemplo es el primer perfume masculino que lanzado por Caron París en 1934. Una fragancia creada por Ernest Daltroff bautizada con el explícito nombre de Por un homme. Un himno a la sobriedad creado a base de acordes de lavanda naturales mezclada con vainilla que se ha convertido en un clásico de la casa siempre joven y actual.

En 1955 Henri Robert creó para Chanel Pour Monsieur, la primera colonia para hombre de la casa francesa que se vendió en Reino Unido como ‘A Gentleman’s Cologne’ mientras que en EEUU se comercializó como ‘Chanel for Men’ y en Francia ‘Chanel Pour Monsieur’.

Si nos trasladamos hasta 1966 encontramos de la mano de Christian Dior su Eau Sauvage, obra de Edmond Roudnitska, que revolucionó la perfumería masculina al introducir notas de hediona en el corazón de esta sinfonía que además utiliza bergamota de Calabria y acorde de Chipre. El resultado es un clásico cítrico aromático de elegancia intemporal y gran frescor.

Clásicos entre los clásicos, con sus añitos a la espalda que se mantienen en el catálogo de sus casas firmemente sin el poderoso despliegue de marketing que se realiza para sus “hermanos” más jóvenes y novedosos. Entre todas las fragancias clásicas para hombre me quedo especialmente una que data de 1904 firmada por Jacques Gerlain. Se trata de su primera fragancia masculina Mouchoir de Monsieur, una deliciosa eau de toilette fresca floral y cítrica donde se percibe notas de rosa, jazmín y neroli, que hoy se comercializa en un maravilloso bote grabado con una constelación de 69 abejas emblema del Imperio napoleónico.

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Comienza la Fondo de Armarios’ Handbags Week

Lunes, 9 Mayo 2011

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El sábado pasé por un centro comercial muy popular en cuya acera circundante se apostan no menos de 30 manteros (creo que me quedo cortísimo) vendiendo de todo. Contemplé una escena ridícula (para mí): una señora de media edad, bien pertrechada, con pinta de pertenecer a la clase media-alta, regateaba con uno de los manteros para sacarle un jugoso descuento en una imitación de un bolso de Carolina Herrera. Era un tote bag con logotipos CH por doquier. Un horror para la vista sin chipa de creatividad ni imaginación. El mantero, viendo que la señora era inflexible en el precio que ella proponía, le sugirió otro bolso más pequeño, rojo, sin logotipos y con una estructura muy ingeniosa. La señora no quiso ni sopesarlo. Me pareció que se equivocaba, que la segunda opción era mucho más mona que el horrible tote logotipeado. Pero entonces me fijé en el bolso que colgaba de su hombro: una imitación (supongo) de Louis Vuitton con logotipos a tutiplén. Aquella señora no quería el bolso, era lo de menos, quería los logotipos grandes y ostentosos que el bolso llevaba. Es por eso que los bolsos más pirateados son aquellos más fácilmente asociables con una firma de lujo determinada.

No creo en los símbolos de estatus de clase porque siempre son una falacia. No creo en los coches grandes como tanques que nunca sabes dónde aparcar y que en muchas ocasiones son conducidos por domingueros chandaleros; no creo en los relojes tipo peluco que te dejan la muñeca muerta porque sus portadores no suelen saber bni leer la hora; no creo en los bolsos con logotipos que nunca pegan con nada ni aportan estilo porque muchas veces son comprados a base de disminuir el presupuesto en comida para los hijos de sus dueñas; no creo en los cinturones con logotipos por hebillas porque suelen sujetar pantalones de Carrefour; no creo en camisetas que proclaman quién es su diseñador porque es el colmo de lo barriobajero…

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Aun así es encomiable la labor de los diseñadores de accesorios de las grandes firmas que intentan aunar las señas de identidad de cada firma, su ADN,  con lo mejor del diseño en cada momento, dejando piezas realmente memorables. Claro está que hay mucho must de temporada prefabricado, pero no debemos quedarnos con ese bolso que vemos hasta la saciedad en la publicidad (¿os habéis dado cuenta que los anuncios de las grandes firmas están cada vez más centrados en los complementos?) sino que es conveniente adentrarse en esas otras piezas que no aparecen en las revistas por ser menos ‘identificables’.

Por todo eso esta semana quiero brindar un tributo a la industria del bolso, el bolso verdaderamente creativo, y a los diseñadores que se dejan el espinazo en sus talleres para crear colecciones con valor intrínseco y donde el nombre del diseñador se diluye en el anonimato. Empezamos la ‘Handbag Week’ en Fondo de Armario.

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Haider Ackermann se aburre de la moda masculina

Jueves, 2 Diciembre 2010

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Los caprichos es lo que tienen, que son volátiles. Eso ha pasado con la línea masculina de Haider Ackermann: en el último Pitti Uomo en junio la presentaba y ahora anuncia que no la continuará. Así que, queridos amantes de las rarezas, cuando a principios de año llegue a las tiendas corred a haceros con alguna pieza porque no estamos seguros de qué futuro tendrá el universo masculino del belga.

Desde BVBA32, la firma que produce sus colecciones, se dice que no es un punto final, simplemente que fue un ejercicio creativo puntual y que puede ser que al diseñador le apetezca en el futuro hacer otras colecciones masculinas pero que no estarán sujetas a ‘temporadas’.

¿O es que se le ha subido a la cabeza lo que Lagerfeld dijo hace poco sobre él? Preguntado por la revista Numero, Lagerfeld afirma que no tiene pensado el retiro pero que de hacerlo el único en cuyas manos dejaría Chanel sería en las de Ackermann.

El belga siempre está en las quinielas para las sucesiones. De hecho ya se rumoreaba su nombre como sucesor de Martin Margiela, y el que Lagerfeld lo invitara a presenciar el último desfile de Chanel hizo saltar las alarmas.

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Alta Costura O/I 2010 - Chanel

Jueves, 8 Julio 2010

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Karl Lagerfeld presentó su colección para Chanel a los pies de un gigantesco león dorado en el Grand Palais, haciendo referencia al signo zodiacal de mademoiselle Coco. Una vez más el káiser hace un ejercicio de puro ‘chanelismo’, creado piezas que indefectiblemente cualquiera con un mínimo conocimiento de moda sabría que ha salido de su cabeza. Chanel se interpreta y reinterpreta en suntuosos tejidos y siluetas estructuradas, creando una colección de Alta Costura para la vida real. Karl ha dejado claro que la creatividad por la creatividad no le interesa, lo que le mueve es vestir a la mujer y eso significa traducir la Alta Costura a la punibilidad.

Tendencia: cándida campesina

Mircoles, 14 Abril 2010

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La primavera nos invita a salir al campo, pero no de cualquier manera, hay que proveerse de un look adecuado: el look campesino, que para eso es tendencia. No se puede ser fashion-divina de la muerte y después no buscarte una imagen en consonancia a tu escapada de fin de semana. Que te vas a la playa, pues te preparas en plan Alexis Carrington junto a la piscina con un bonito vestido cruzado de Diana von Furstenberg con hombreras y debajo un fabuloso bañador de La Perla. Que te vas a París, pues un look chic-parisién con vestido de gasa de Sonia Rykiel con boina y lápiz de labios rojo pasión. Que te vas al campo… Heidi es el modelo a seguir. Pero échale imaginación a la cosa, no es que reproduzcas el look de Heidi tal cual, sino que te inspire en las campesinas bávaras y las de la campiña francesa. Para ser visual, el look que has de buscar es Heidi ha crecido, está en la rue Foubourg-Saint-Honoré, y en el bolso lleva la tarjeta de crédito sin límite de la libanesa Mouna Ayoub.

No en vano Mouna es muy seguidora de Chanel (se dice que una de las habitaciones de su casa está consagrado a los vestidos y los complementos de Chanel que lleva comprados), y Lagerfeld es el principal valedor de esta tendencia ‘campesina’, para la que no ha dudado en rescatar el macramé y la rafia.

La rafia siempre es un valor seguro en estos casos, y más aplicado a los complementos. Se están haciendo unas sandalias de tacón de rafia adorables, es decir, se está rompiendo con los códigos no escritos que establecen que la rafia son para zapatos de cuña… no, el tacón y la rafia casan perfectamente. Pero el complemento más chic del momento es el bolso de mano de Chanel que reproduzco, tan rústico y campestre.

A los que no le convenza la rafia pueden optar por los cuadros vichy, pero siempre con el tono justo de ‘tímida chica de pueblo francés que no es consciente de su sexapil’. Un vestido con el que se consigue sin duda es con el modelito de Christopher Kane de arriba, ideal para pechos exuberantes.

No quiero ver más mochilas de combate, ni pantalones cortos todo terreno. No permito los vaqueros, ni las actitudes ‘soy una chica de ciudad que odia el campo y sólo he venido porque mi novio es un peñazo ecologista’. Métete en el papel: sujeta tu pelo con un pañuelo anudado, desplázate en Vespa, cómprate una cesta de picnic y olvida las bolsas de plástico, y tiéndete soñadora a contemplar el cielo azul con una brizna de hierba fresca entre tus labios mientras tu amor te susurra al oído “je t’aime, cherie”… pero con cuidado de no clavarte los cristales de las botellas que los domingueros han dejado rota ni mancharte el vestido con las colillas abandonadas, que uno puede ser romántico, pero la realidad es peligrosa.

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¿En qué se parece Lagerfeld al Titanic?

Mircoles, 10 Marzo 2010

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¿En qué se parece Lagerfeld al Titanic? En que los dos toparon con un iceberg. 

¡Eso se avisa! En esta ocasión no he ido a París: porque el cuerpo no es de chicle y uno ya no tiene 20 años. El abuelete Agustín se ha quedado en casita atento a las presentaciones con sus zapatillas de paño y la calefacción a una temperatura ideal. Y por una vez me he alegrado de perderme una semana de la moda, porque si llego a ir al desfile de Chanel me corto las venas. No, no es que la colección haya sido horrible, al contrario, me ha encantado [con sus sombras y sus luces], el problema estaba en la temperatura ambiente.

Tengo ‘informadores’ por todo el globo. Gente que a lo largo de estos años ha fraguado una buena relación conmigo y que me da sus impresiones de lo que ven allá donde se encuentren. Una buena amiga, medio española y medio francesa, redactora de un prestigioso periódico francés era mi topo en el desfile de Chanel (¿no os encanta la palabra ‘topo’?). Ayer calculé más o menos a que hubiera terminado el desfile y la llamé para conocer sus impresiones, el ambiente, personalidades que había asistidos, cotilleos que circulan entre los asistentes…

Al otro lado del teléfono había mucho bullicio.

-Aló, Marianna, soy Agustin.

-Hola, Augustin –tengo esa cruz, siempre meten una U en mi nombre donde no debe haberla.

-Hay mucho ruido, ¿estás todavía en el show de Chanel?

-Non, estoy en un restaurante, ¡achissssss!

-¡À tes souhaits!

-Merci.

-Te noto la voz rara, ¡estás temblando!

-Y voy a caer enferma por culpa de las locas ideas de Lagerfeld.

Yo no comprendía nada hasta que me explicó que “notre ami Karl” no se le había ocurrido otra cosa que llevar 256 toneladas de iceberg al Grand Palais para crear la escenografía del desfile. ¿¿¿??? Así me quedé yo.

Hielo importado expresamente desde la zona norte de Suecia. Y esto suscita mil preguntas: ¿dónde se compra un glaciar?, ¿vas a la embajada de Suecia y les pide que te manden 256 toneladas de hielo?, ¿o le dices a los becarios del estudio de Chanel que cojan un pico y un ‘furgoneta’ y se hagan una excursión de fin de semana?, ¿qué trámites burocráticos son necesarios para importar un iceberg?, ¿a quién se lo compras?, ¿qué se hace con él después?, ¿se deja que se vaya derritiendo mientras las limpiadoras del Grand Palais van recogiendo el agua con sus fregonas? ¡Qué alguien me lo explique!

Así los asistentes empezaron a ver su gélido aliento cuando accedieron al espacio donde se realizó el desfile. La temperatura había descendido a -4ºC de repente. Escalofríos, estornudos, invitados que trataban de mantener el tipo… ¡eso se avisa, Lagerfeld! Eso se pone una nota a pie de invitación que exija ir con ropa para la nieve y la gente ya no puede quejarse. ¡Porque mi amiga Marianna estaba de un humor de perros! Tal como terminó el show salió corriendo a un restaurante que hace esquina entre la Rue Jean Goujon y la Avenue Franklin Delano Roosvelt para tratar de entrar en calor con un café hirviendo.

El mensaje de este despliegue estaba claro: Con el cambio climático las vastas extensiones de hielo merman y la vida salvaje está en verdadero peligro… Y yo añadiría: y tú llevándote el hielo a París no ayudas en absoluto.

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[Lo que es seguro es que Lagerfeld ha conseguido que todos hablemos de su desfile].

Mi idilio con Inès

Viernes, 9 Octubre 2009

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A raíz del post anterior y de que hay gente  “pa tó”, incluso para defender la estética de Keyra Knightley (es broma, ya sé que son muchísimos los que sienten adoración por ella, a mí me gusta mucho su cara, en serio), se me planteó un debate interno peliagudo: ¿por qué no me apasionan las modelos de hoy?, ¿por qué soy incapaz de quedarme con sus nombres? La respuesta es simple, porque tengo claro que no pasarán a la posteridad. Con la invasión de las clónicas del Este, todas rubias, todas delgadas, todas producto con caducidad de dos o tres años… con la llegada de este perfil de modelos low cost a las pasarelas se perdió gran parte del glamour. La era de las supermodelos no se distingue por la imagen sana de las chicas (que sí), ni por el poder que emanaban sus cuerpos (que también), sino porque todas tenían el factor ‘singularidad’, no les hacía falta ni apellidos: Cindy, Claudia, Linda, Elle, Carla, Naomi, Stephanie, Christy… Niki Taylor, Shalom Harlow, Amber Valletta, Kirsty Hume, Yasmin Le Bon, Yasmeen Ghauri, etc. La lista es inabarcable, hasta que un día la pubescente chica del Este homogeneizó la pasarela. Ya no había historias de cómo habían sido descubiertas, ni cómo un corte de pelo las lanzó a la fama… No, eran traídas en manada, cual ganado vacuno, de pasarela en pasarela, vendidas por lotes por las agencias.

Nos decía nuestro amigo Grelinno referente a Keyra que “Keyra Knightley me encanta y me encanta por su imperfección porque su belleza no me parece fría, por su atractivo, por su extraña nariz, por su boca, por todos y cada uno de los defectos que tiene y, sobre todo (sí, me vas a matar) por esa publicidad de Chanel, por ser su Mademoiselle”. No, no te mato, pero sí creo que para ser Mademoiselle Coco hay que tener encanto francés (ojú, ya estoy yo xenófobo). Me explico. Los anuncios de Chanel que yo más venero son aquellos donde se reproduce el chic francés que caracterizó a Coco, y explicar qué es eso es muy difícil, porque es algo que no tiene traducción en palabras, sino en sensaciones.

El mejor ejemplo es el de Inès de la Fressange (Inès Marie Lætitia Églantine Isabelle de Seignard de la Fressange). Conquistó al mundo con su nombre de infanta y unos padres que mezclan lo más rancio y lo más moderno de la época, un marqués (André de Seignard de La Fressange) y una modelo argentina (Cecilia Sanchez-Cirez), y una abuela heredera de la fortuna bancaria de Lazard, Simone Jacquinot. Pero sobre todo su éxito radicaba en su estilo, en un cuerpo desgarbado pero con compostura aristocrática, de chica de internado que no sabe que los genes son los genes y está destinada a ser cisne.

Fue descubierta a principios de los 80 (Gilles Bensimon se adjudica el mérito y las primeras fotos hechas para Elle) y coincidió con que una resucitada casa Chanel, con un joven Lagerfeld al frente, quería relanzar el mercado de los perfumes y dejar de vivir el clásico Nº 5. En 1983 se preparaba el lanzamiento de Coco y buscaban desesperadamente la cara que reflejara la esencia de la modista. De pronto se dan cuenta que Inès no sólo tiene el chic de Mademoiselle Chanel, sino que hasta se le parece en las fotos. El mundo se postró a los pies de esta joven modelo que obtuvo un jugoso contrato en exclusiva con la casa, cosa no tan común en la época. Pero tal y como se convirtió en la musa oficial de Lagerfeld y representó ese nuevo aire que se quería dar a la casa (esas chicas con jeans y chaquetas cuatro bolsillos clásicas de Chanel de paseo por la Rve Gauche), con la misma rapidez llegó el adiós en 1989/1990.

Se dice que fue porque Lagerfeld no aprobó su decisión de prestar su imagen para un busto de Marianne, el símbolo máximo de la representación de la República Francesa, cosa que han hecho otras modelos posteriores como Laetitia Casta. Lo cierto es que el idilio acaba por celos, un desamor nacido del amor, del encontrado por la modelo en Luigi d’Urso con el que se acaba casando. Lagerfeld ve como Inès empieza a valorar su vida privada, ya no está dispuesta a hacer sesiones de pruebas a altas horas de la noche, que tiene prisa para volver con su amado… y Karl la quiere en cuerpo y alma para él. Así termina todo. Así comienza la historia de la otra Inès diseñadora, empresaria y consultora creativa para Gaultier.

Perdonadme si me agarro a la idea de que no habrá otra Coco más que la auténtica y Mademoiselle de la Fressange (ni Vanessa Paradis, ni Kate Moss, ni Shalom Harlow, Manon von Gerkan, ni Anouck Lepere, ni ninguna otra).

Pero para gusto los colores.

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Lorenz Bäumer, la nueva joya de Vuitton

Jueves, 17 Abril 2008

A veces creemos que una firma del calibre de Louis Vuitton está de vuelta de todo, pero no es así. La firma parisina es consciente de tener flancos débiles aún y ha decidido reforzar uno que requiere urgente atención: la alta joyería.

Las grandes firmas de moda siempre han estado interesadas en desarrollar su propia joyería, pieza fundamental en el puzzle del lifestyle de lujo que desean construir y transmitir. En concreto, la alta joyería gana protagonismo dentro de las líneas de producto de las grandes casas a pasos agigantados. Y un buen ejemplo de ese interés se hace evidente en la codiciada figura de Victoire de Castellane, actual diseñadora de las joyas de Dior, en su momento ‘robada’ al ‘Kaiser’, Karl Lagerfeld, que la tenía como mano izquierda en Chanel y musa personal.  

Pero hablábamos de Vuitton, y se sabe (aunque la casa aún no ha confirmado) que han captado a un cercano colaborador de la joyería de Chanel para desarrollar su propia colección. El nombre que dará mucho que hablar es Lorenz Bäumer, un peculiar creador de joyas sito en la mítica Place Vendôme de París que ha colaborado durante mucho tiempo no sólo con Chanel, sino que ha puesto su talento al servicio de casas como Cartier, Piaget o Swatch. Vuitton ha sabido elegir bien, porque si buscaban alguien que comprendiera el concepto de ‘exclusividad’, ese es sin duda Bäumer que siempre ha defendido el concepto de ‘lujo individualizado’.  

Entrar en el salón parisino de Bäumer es como penetrar en un pequeño templo del buen gusto, donde los muebles han sido creados por el mismo joyero, y donde pueden conocer las colecciones que viene realizando desde el debut de su firma en julio de 2004. Pero para los verdaderamente sibaritas el gran valor de este creador reside en su amor por las joyas personalizadas, y cuando entras en ese terreno, el ser cliente de Bäumer deja de ser una opción y pasa a convertirse en un auténtico privilegio.  

Joyas de Lorenz Bäumer. De izq. a dcha. y de arriba a bajo: Broche ‘Lollipop’ en diamantes y zafiros de la colección Poet. Broche ‘Pegase’ en diamantes y oro blanco de la colección Architect. Brazalete ‘Butterfly’ en diamantes y oro amarillo de la colección Gardener. Pendientes ‘Roses’ en oro blanco, diamantes, aguamarinas y turmalinas de la colección Gardener. Gemelos ‘Meteorite’ en oro blanco y diamantes. Anillo ‘Blue Sapphir Instinct’ en oro blanco y zafiro. Alfiler de corbata ‘Skull’ en oro blanco.

Su obsesión es captar la esencia del cliente, al que somete a largas conversaciones en las  que el joyero exprime cada detalle de su personalidad, no sólo sus preferencias en cuanto a joyas y piedras preciosas, sino detalles que parecen menos relevantes pero que harán que la joya que en su imaginación se forme sea una extensión natural de su portador.   

A partir de ahí Bäumer no ahorrará esfuerzos para entregar esa joya que defina a su cliente, y si ello significa recorrer el globo en busca de la gema perfecta no hay duda que lo hará, como cuando tubo que ir hasta una pequeña mina de Brasil para encontar el Topacio Imperial perfecto que encajaba en la creación que tenía en mente en aquel momento. 

¡Y es que una joya es algo tan personal que casi debiera estar prohibido ser regalada sin ser consultado su destinatario!