Blogs

Entradas con etiqueta ‘Conde NAst’

Fassbender hasta en la sopa

Mircoles, 16 Mayo 2012

fassbender-vogue-usa.jpg¿Os habéis dado cuenta las campañas que despliegan ciertos grupos editoriales entorno a la figura de algunos artistas? A mi me crean un sentimiento inverso al que persiguen… termino odiándolos. Sin ir más lejos ayer veía la portada que el Esquire británico le ha dedicado a Michael Fassbender y casi me hizo gracia porque en mi fuero interno creía que Fassbender era un producto ‘Conde Nast’. No, no me voy a poner a despotricar contra Fassbender, es un actor que me encanta porque tiene un físico hipnotizante donde la perfección y la imperfección se mezclan de una forma magistral. Yo lo descubrí en Hunger, antes de que saltara a los editoriales de moda, y enseguida vi supotencial. Pero es que la campaña que Conde Nast ha desplegado entorno a su persona en lo que llevamos de año empieza a crearme cierto rechazo.

Una cronología rápida sobre sus principales apariciones en las principales cabeceras de este grupo editorial:

fassbender-covers.jpg 

NOVIEMBRE 2011. Fassbender es una de las portadas de GQ USA con motivo de su edición de los hombres del año.

DICIEMBRE 2011. Fassbender ocupa la portada de GQ Italia.

ENERO 2012. L’Uomo Vogue le dedica una de las tres portadas creadas para este número.

FEBRERO 2012. Conde Nast en el Reino Unido se postra a los pies de Fassbender sacándolo en la portada de GQ y en páginas interiores de Vogue.

MARZO 2012. Vogue Italia lo muestra a través de la lente de Bruce Webber y GQ Rusia le da la portada.

ABRIL 2012. Fassbender ocupa la portada de GQ Sudáfrica.

MAYO 2012. Ya es toda una estrella de moda y lo demuestra que Anna Wintour lo elija para un editorial de moda en el que acompaña a Natalia Vodianova en Vogue USA.

JUNIO 2012. Portada a ambos lados del atlántico, en GQ USA y GQ Francia.

fassbender-vogue-it.jpg

Lo que en su momento fue admiración se me está tornando hastío con tanta sobreexplotación de la imagen de este irlandés de ascendencia alemana. Seguro que habeis detectado en alguna ocasión esta especie de campaña en favor de algún personaje en el mundo de la moda. ¿Qué personaje te ha saturado a tí?

¿Piedra, papel o… Internet? ¿La comunicación en moda pasa por los soportes on-line o estamos volviendo a valorar el papel?

Mircoles, 1 Junio 2011

revista-contra-ipad.jpg

Y siguiendo la línea de reflexión que habría en el post anterior quiero profundizar en la autocrítica que apuntaba sobre los medios tradicionales, los de papel. ¿Por qué no terminamos de encajar en los gustos de ese nuevo público usuario de internet y las redes sociales? ¿Está el papel obsoleto? Hace relativamente poco leía en el WWD un artículo en el que prestigiosas directoras de publicaciones que habían dado el paso del papel a lo digital estaban recorriendo el camino inverso un tanto desencantadas de la experiencia vivida. Profesionales de la talla de  Tina Brown, Pilar Guzman (Cookie Magazine) o Deborah Needleman (Domino Magazine) ahora volvían su mirada de nuevo a los medios en papel en cierta manera defraudadas porque el dinero de la publicidad sigue estando en el papel. Sin mencionar el movimiento involucionista que abandera Tom Ford que rechaza que sus colecciones estén informativamente quemadas antes de llegar a las boutiques. Por eso he querido saber qué opinan tres profesionales de este país que pueden arrojar un poco de luz sobre el asunto:

Creo que digital y papel son medios complementarios, con ritmos diferentes, y que el mayor privilegio es poder trabajar en ambos, aprovechando las sinergias y las posibilidades de cada uno de ellos” reflexiona Natalia Gamero, Directora General de Condé Nast Digital España. “Es la línea que ha adoptado Tina Brown, a la que mencionas, que fundó el portal The Daily Beast en 2008 para fusionarse, en 2010, con la revista Newsweek manteniéndose como editora de ambos soportes. A mi juicio, y es lo que indican los últimos estudios internos que hemos hecho, cada medio es una vía de ampliar el espectro de audiencia al que llegamos. También, y eso es innegable, los nuevos medios digitales nos ayudan a estrechar el vínculo con lectores existentes, que aumentan la frecuencia de consumo y pueden entrar en contacto con la marca a través de nuevas vías, y en distintas situaciones”. 

Esa es la teoría, vale, lo malo es que la fusión digital-papel no se da con la fluidez necesaria y en muchos casos en vez de crear sinergias crean competencias entre un mismo medio en diferentes soportes. Justo la crisis que nos azota ha despertado la conciencia de los medios sobre cómo han cambiado las reglas del juego. “La consolidación de los medios digitales ha supuesto un trasvase de parte de la audiencia y la inversión de los medios de comunicación tradicionales a los nuevos medios (Internet es ya el tercer medio en inversión, por detrás de la televisión y la prensa diaria). El escenario competitivo ha cambiado radicalmente y también lo han hecho las reglas del juego” me explica Natalia. “Ahora, cuando pensamos en competencia, lo hacemos en términos mucho más amplios, e incluimos en el espectro tanto a los medios consolidados, como a las redes sociales, o a los buscadores. También ha cambiado el papel del periodista y la forma de trabajo de las redacciones que, cada vez más, son redacciones multimedia que manejan varios ritmos al mismo tiempo”. 

Todos hemos cambiado: los medios, los profesionales de la información, el interés de los anunciantes… pero sobre todo el público objetivo. La gran avalancha de información, la puesta en valor del criterio individual y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías han hecho que algunos usuarios descontentos con lo que reciben por parte de los medios establecidos, o con necesidades creativas concretas que necesitan compartir, se han lanzado a la aventura de crear sus propios medios de comunicación. Un buen ejemplo de esa nueva generación de usuarias de medios digitales que se plantearon crear su propia publicación para dar respuestas a las nuevas necesidades del sector es Beatriz Vera Poseck, creadora y directora de la revista Atelier. “Nunca he sido lectora de revistas de moda tradicionales. Siempre he tenido la sensación de que no de dirigían a mí, de que yo no era su público. No he llegado nunca a conectar con los contenidos que presentan y mucho menos con su lenguaje, que siempre me parecía como dirigido a una mujer que por interesarse en la moda es tonta o no tiene otras inquietudes. Desde hace muchos años uno de mis sueños era editar una revista propia, que reuniera todo eso que sentía que les faltaban a las que había en los kioscos. Editar en papel es imposible sin hacer un gran desembolso pero la llegada de internet cambió eso por completo. Cuando descubrí issuu.com supe que por fin podía hacer realidad ese sueño. El formato digital es el futuro, todas las revistas, en plena crisis del sector, lo saben y están jugando sus cartas (Yo Dona y Telva acaban de lanzar aplicaciones ipad que son claramente una apuesta a futuro muy cercano). Con Atelier la idea es llenar ese hueco de personas que buscan en una revista de moda algo más que bazares, collages e imágenes potentes. La idea era generar un contenido de calidad, sin lenguaje tópico ni machista, dirigido a mujeres amantes de la moda, sí, pero también con otros intereses culturales y artísticos que no quieren ser tratadas como objetos ni como tontas”. 

Otras fórmulas se han implantado en el mercado como alternativa a a los medios en papel y digitales que conocíamos. Ese es el caso de la comunidad y magazine Redfashion que nace en 2009 de la mano de Patricia Díaz como red social de habla hispana pionera en poner en contacto e informar a profesionales y amantes de la moda. “Creo Redfashion en su momento porque siento la necesidad de llevar mi punto de vista en la moda a un sector demasiado lleno de necesidad de ‘famoseo’, mientras que mi propósito era alcanzar a un público profesional y darles una plataforma donde dar a conocer su trabajo y expresar su punto de vista”.

La pregunta es: ¿qué aleja a los lectores de hoy de los formatos tradicionales?Creo que la crisis del sector no viene tanto de la falta de lectores sino de la falta de anunciantes” explica Beatriz Vera. “Las páginas en papel se han estado pagando a precio de oro, internet ha cambiado eso, y las revistas no pueden hacer frente a los gastos. La revista en papel carece además de la frescura de internet, los números se hacen y cierran meses antes de salir al kiosco y eso a la gente cada vez le vale menos, muchos son contenidos que ya han leído en blogs, en Facebook o Twitter, se han pasado sin más. El papel nunca va a poder competir con la inmediatez del digital, es una batalla perdida”. Con ella coincide Patricia Díaz: “En las revistas falta el sentido de inmediatez que ofrece internet (y he de decir que en internet falta el sentido de dirección de arte que tiene las revistas)”. 

Natalia Gamero no está de acuerdo con la afirmación de que ese público joven viva ajeno  las marcas y a los grandes referentes de la información. “Creo que las revistas tradicionales están adaptándose a esta nueva forma de trabajo y a las exigencias de esta audiencia más joven. Según un estudio reciente de Hewlett-Packard sobre el contenido de los ‘Trending Topics’ de Twitter, estos se generan en un 31% a través de los ‘retweets’ y el 71% de esos ‘retweets’ son de artículos de medios tradicionales. Un ejemplo claro es Vogue, que cuenta con 4 millones de fans en Facebook y Twitter a través de sus diferentes páginas de Facebook y Twitter, y que se ha convertido en un referente claro para una nueva generación de mujeres interesadas en la moda”. 

Trabajando en medios tradicionales como yo trabajo si tengo claro algo: la supeditación a la publicidad que nos da de comer a todos ha llegado a un extremo que resta frescura a los contenidos. Yo comencé especializándome en diseñadores emergentes, pero hoy por hoy, a pesar de que conservo mi interés intacto por ellos, las revistas demandan temas en que estén implicados sus anunciantes. Deberíamos dejar claro a los anunciantes que la calidad de una revista es directamente proporcional a su independencia en los contenidos, y que si quieren que se anuncien y que si no… bueno, la verdad es que eso no se puede decir, ¿no?  

En mi opinión, el gran reto de los grandes grupos editoriales pasa por preservar la independencia editorial en todos sus medios (tanto offline como digitales)” corrobora Natalia. “En Condé Nast se parte de la premisa de que nuestro lector/a es una persona inteligente, con criterio propio y que no se deja manipular fácilmente por la información sesgada. La relación con la audiencia siempre tiene que partir del respeto; sólo de esta forma se pueden crear productos que tengan sentido en el largo plazo. Nuestros anunciantes valoran eso, y se sienten cómodos con mostrar sus productos en nuestras publicaciones”. 

Si te digo la verdad hasta que no he empezado a editar Atelier y me he metido en este mundillo no he sido consciente de que las revistas tradicionales vendieran sus contenidos” me confiesa Beatriz, “ingenua de mí pensé que tenían su publicidad tradicional y sus publirreportajes pero nada más, no que supeditaban editoriales y contenidos a anunciantes. De todas formas, siendo consciente de lo que cuesta sacar una revista adelante no soy especialmente crítica con la publicidad en las revistas (como sí lo soy en los blogs, por ejemplo). Ojalá el dinero lloviera del cielo y no hiciera falta buscar anunciantes, pero mientras no sea así, no hay otra manera de sobrevivir”. Patricia de RedFashion apunta una cierta saturación publicitaria del público: “Siempre me han gustado profesionales de moda como Suzy Menkes, o como tú mismo [esto he estado por quitarlo porque que me mencione en la misma frase que Suzy Menkes me viene muy grande], que han sabido expresar su sincero punto de vista sin presión publicitaria. Hoy en día somos nuestros propios gurús de moda, estilistas, fotógrafos… Ya no nos gusta que nos vendan cosas, queremos ser nosotros quienes las descubramos”. 

Lo que está claro es que existe todavía un gran desfase entre medios tradicionales y nuevas tecnologías que hay que superar, hay que saber integrar. El nuevo profesional del periodismo debe manejarse con soltura en los distintos ámbitos de la nueva comunicación y saber hablar los distintos lenguajes de cada medio. No es lo mismo escribir un reportaje que el post de un blog, hay códigos de expresión diferentes, y eso los periodistas de la vieja guardia no lo tienen aún claro y se centran en despotricar en contra de las nuevas generaciones que saben twittear. Por el contrario, el saber hacer un post de blog que levante el interés no es garantía para saber escribir un buen artículo publicable en papel. Os lo digo yo que me manejo en esa esquizofrenia estilística todos los días. Coincido con Natalia en que “otro gran reto de los grupos editoriales es crear contexto, orientar y guiar al lector; hacer un filtro de lo más importante en un mundo saturado de información. Esto, por supuesto, integrando las nuevas tendencias del mundo de la comunicación. No hay que ver a las redes sociales como un enemigo, sino como un aliado que te permite llevar tu producto a una audiencia mayor. Nosotros tenemos comprobado que el usuario que viene de Facebook o Twitter es un gran consumidor de contenido, que pasa el doble de tiempo en nuestros portales que el que llega a través de otras fuentes”. El criterio de un editor cualificado siempre es una garantía, ¿no creéis?