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La ‘Unstructured’ de Roberto Diz

Lunes, 1 Marzo 2010

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En España no abundan los diseñadores que hagan colecciones ‘crucero’, no es una tendencia muy arraigada en los climas mediterráneos. Pero el otro día, justo antes de Cibeles, asistí a una presentación de una cruise collection, la de Roberto Diz, que para los asiduos a este blog ya es conocida mi ‘adoración’ por esta alma creativa desterrada… sí porque trabajar en moda desde Andalucía es como un destierro (con calidad de vida). Pero cuando existe ‘talento’, sea donde sea donde lo ejerzas termina convirtiéndose el centro del universo. ¡Qué críptico! Me aclaro… vamos, que al lado mío en el desfile tenía a una señora que llegó esgrimiendo un “Danke! Danke!” que despertó mi curiosidad, y resultó ser una de las clientas del diseñador gallego venida expresamente desde Liechtenstein. ¿Podéis imaginar el nivel en el que nos estábamos moviendo? De hecho, le gasté una broma a una a mis acompañantes, una socialité sevillana, y le dije que “la PETA aquí no sabría por dónde meter mano”, en referencia al aquelarre peletero al que las señoras se habían sometido. Y es que a la postre a un diseñador no lo define su trabajo, sino los invitados a sus desfiles, y en el de Roberto Diz había mucha fortuna reunida, pero fortunas silentes, de las que extienden talones sin pestañear, no como en los desfiles madrileños en que hay mucha cara elegante que se pasa por el estudio del diseñador para que le ‘presten’ (o le regalen, si le echan morro al asunto) un vestido mono.

Roberto presentó una colección extremadamente elegante, muy pensada para su clientela, con una concepción muy ‘Hollywood años dorados’ que en ocasiones recordaba las maravillosas imágenes de Horst P. Horst de los años 30 donde retrataba a Helen Bennett como una diosa grecorromana y ponía frente a su objetivo los maravillosos evening gowns de genios ya olvidados como Alix. Roberto sabe que en esa década radica una elegancia que jamás se repetirá y la trae al presente adoptando un estilo plagado de telas con caídas, perfectas para crear drapeados de aspecto anárquico pero que un estudio más profundo revela un determinismo inamovible en cada pliegue. Hombros muy marcados, caderas rotundas al gusto de las poderosas amazonas de antaño, ciertos toques lenceros y corseteros, y detalles casi invisibles que marcan la diferencia como los toques que en ciertos pliegues pone de strass, invisibles para la vista salvo por sus destellos.

El título de esta colección es ‘Unstructured’, y puede ser paradójico, porque cualquiera que vaya a lo obvio podría esperar un ejercicio de desestructuración al más puro estilo belga. Pero hete aquí que el título no es ‘Desestructured’ sino que el diseñador elige la negación de la estructura como hilo conductor, creando unos patrones en sus vestidos que son un canto ‘aparente’ a la libertad y la anarquía arquitectónica. Sus siluetas parecen improvisaciones: caftanes hiperholgados que cobran forma cuando son ceñidos por una correa a la cintura, looks que parecen piezas de telas que envuelven a la mujer de manera premurosa…

El desfile se realizó en el espacio en dos plantas que ofrece el Hotel Palacio Villapanés de Sevilla, y es que Roberto lleva algunos meses ya residiendo en Sevilla, a donde ha desplazado su atelier desde Jerez. Un movimiento muy inteligente, porque para su selecta clientela jerezana (allí hay muuucho dinero y poca ostentación, signo de buen gusto) venir a Sevilla es un gesto común y habitual, mientras que una nueva clientela sevillana (más de la que ya acudía a su estudio) tiene ahora a mano a este genial diseñador, y lo que es más importante, con un puente AVE Madrid-Sevilla que dejan sin excusas a las más perezosas de la capital.

La moda ni acaba ni empieza en Cibeles, tomad nota.

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Navidades para los pobres; Resort o crucero para los ricos

Lunes, 14 Diciembre 2009

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Todo el mundo sabe que no soy millonario. Es algo que salta a la vista. Es más, siempre rondo la porca miseria. Pero cada vez que llega diciembre no puedo dejar de envidiar a la élite que puede permitirse hacer viajes a islas paradisiacas para huir del frio y del Espíritu Navideño, cosa que no deja de ser un invento para pobres, para sentirse exultantes aunque sea sólo sea una vez al año. De hecho, ese Espíritu Navideño es obra del poder de la literatura, ya que antes de que se publicara Cuento de Navidad de Charles Dickens en 1843 no era más que una conmemoración religiosa tranquila, hogareña y sin fastos. Después en el siglo XX llegarían los grandes almacenes y el marketing… que tradujeron todo el espíritu religioso a un lenguaje más comprensible hasta para el más ignorante: el consumismo. Hasta Eroski se mofa del espíritu fraternal de estas fechas con su anuncio de “estas Navidades voy a regalar amor y abrazos”.

Bien, pues los ricos siempre han tenido muy claro que eso de la Navidad es para espíritus pobres, y que lo mejor que se puede hacer estas fechas es emigrar a climas tropicales donde dejarse acariciar por las olas, el sol y el masajista del resort donde te hospedes. Para ellos nacieron las Cruise o Resort Collections, que algunas marcas lanzaron con una frikada hace tiempo y que ahora nadie osa obviar. Como no teníamos suficiente con dos colecciones por temporada, no se les ocurre otra cosa que multiplicar por dos las colecciones anuales (si incluimos la pre-fall). Afortunadamente en España este sistema no ha calado, ya sea porque somos todos pobres y no nos vamos a resorts o cruceros caribeños (y a los que lo hacen no les queda pasta para hacerse con un fondo de armario específico para las vacaciones), o somos más listo que los anglosajones que se tragan todo lo que les echen.

También es una lástima la corta vida de estas colecciones porque son bien bonitas, y más que ahora se han trasgredidos ciertas reglas implícitas que parecían regir la creaciones de las resort collections. A saber, o les daban un espíritu marinero (azul navy, rayas marineras, etc…), o se ceñían al espíritu ‘rica americana en el Caribe en los años 70’ (grandes estampados florales, vestidos túnicas, turbantes, aplicaciones de piedras…), u optaban por la variante Jacky O para gustos más europeo (Capri, La Riviera, Monte Carlo, islas griegas…).  Ahora ya no hay reglas fijas, si bien aún se respetan estas que he enumerado. El tratamiento que se les da actualmente es como una colección más con el estilo propio del diseñador, sin plegarse al espíritu resort, como podemos ver en colecciones como las de Viktor & Rolf o Balenciaga. Sin embargo los italianos son más dados al toque setentero, cosa que es evidente en las propuestas de Pucci o Versase, entre otras.

Pero es que este fenómeno no es exclusivo del mundo femenino. Las colecciones resort han ido introduciéndose poco a poco en los armarios masculinos y ahora encontramos propuestas tan interesantes como las de Burberry, Gucci o Chanel, que curiosamente siempre tienen los tonos blancos o beiges como piedra de toque.

Como sigamos creando colecciones llegará un momento que habrá una colección por mes. Enero, la colección Snow; febrero, la colección Safari; marzo, la colección Lluvia… y así hasta a la extenuación. STOP AL CONSUMISMO.

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