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Nº8, o la puesta en valor del dandy del siglo XIX

Jueves, 18 Febrero 2016

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Conocí a Demetrio de la Torre hace ya bastantes años. Yo colaboraba puntualmente con Diario de Sevilla y él, si la memoria no me falla, trabajaba en Diario de Cádiz, ambas cabeceras de Grupo Joly. Ya no llego a recordar cómo nos pusimos en contacto, pero desde entonces, de una forma u otra, no le he perdido la pista. Su última aventura junto a Alberto de Santiago me ha sorprendido gratamente: Nº8, una revisión de la sastrería clásica más romántica que tiene por leitmotiv “Olvídate de otro aburrido traje azul. Hecho en España para un gentleman contemporáneo”. Una nueva y fresca apuesta producida íntegramente en España, concretamente en un pequeño taller de la sierra de Madrid, que centra su estrategia de comercialización en el canal online, pero que cuenta con el apoyo de un showroom donde exponen sus piezas y tratan de lanzar las ventas para multimarcas que ya mostrado interés por sus próximas colecciones.

¿Cómo nace Nº8? Nace del paso de los años y de la madurez en el desarrollo de un estilo propio. Cuando nos conocimos nos dimos cuenta que teníamos un lenguaje común en nuestra forma de vestir; más adelante pasamos a compartir ropa, comprando una única pieza de cada prenda, la mayoría de ellas de señora. Y el siguiente paso natural en nuestra evolución estilística, tanto individual como de pareja, unida a la pasión que ambos tenemos por la esencia y el ADN del dresscode del gentleman clásico nos llevó a la necesidad de crear nuestras propias prendas, dándoles el twist de tendencia que no encontrábamos en la ropa masculina. Así nace Nº8. De la necesidad, por ejemplo, de buscar un blazer-batín o una camisa pijama de seda maravillosa y no encontrarla.

¿Qué hueco o demanda viene a saciar Nº8? Somos conscientes de las dificultades que entraña desarrollar un proyecto como el nuestro en la sociedad de la hipercomunicación e hiperconsumo en la que vivimos hoy, donde los hábitos de compra son cada vez más efímeros, y conscientes también del gran reto que tenemos por delante para que nuestro proyecto llegue a puerto, porque los recursos que podemos destinar a dar luz a la firma son limitados. A pesar de ello, la gran motivación que nos llevó a desarrollar Nº8 era cubrir un nicho de mercado aún no del todo explotado en el mundo de la moda masculina, que pasa por la idea de desarrollar prendas del gentleman clásico (muchas de ellas habituales en tiempos pasados pero hoy casi impensables) con acabado de sastrería, por tanto hechas a mano y en España, pero con un diseño que la más venerada de las sastrerías nunca se atrevería a desarrollar. Y además por menos dinero. En definitiva queremos aportar el toque de tendencia de firmas más comerciales pero con el saber hacer de un auténtico atelier-bespoke y con un precio-medio que se sitúa de camino entre ambas conceptos de producto.

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¿Cómo organizáis el tema de producción? Los flujos comerciales actuales, donde el made in China aparece en las manufacturas de las firmas internacionales más reputadas, han forzado el surgimiento de un nuevo cliente que valora la calidad y el saber hacer de la producción de antaño y que además apuesta por retroalimentar a productores locales, independientemente de su área de influencia o mercado, como vía de revelarse contra un sistema de consumo que ha llevado a la pérdida de cientos de pequeños negocios a favor de las grandes cadenas de producción de moda. Por tanto el primer punto de partida cuando concebimos el proyecto fue precisamente la idea de que hiciéramos lo que hiciéramos, tenía que ser fabricado en España. A partir de ahí iniciamos una búsqueda de proveedores y fabricantes que nunca terminó de completar nuestras expectativas desde el punto de vista de la producción, y entonces tuvimos claro que, al igual que la esencia creativa del proyecto liderada por Alberto era una vuelta a la etiqueta de los caballeros de ayer, y nuestras referencias constantes estaban en la sastrería, la confección de las piezas tenía que ser íntegramente a mano. Con esto claro, dimos con el taller perfecto y las manos perfectas para materializar un producto, el de Nº8, en el que cada pieza, cada detalle, cada ribete se cose íntegramente a mano en nuestro atelier de la sierra de Madrid. Con una producción íntegramente por encargo, con un tiempo de entrega de entre 7 y 10 días, en función de la complejidad de la pieza o el número de piezas encargadas. De momento estamos llegando a todos los pedidos, más adelante si las ventas crecen tendremos que plantearnos aumentar la familia del atelier y contar con más personal. En contraste con esto, el producto no se hace a la medida del cliente si no que se vende por tallas y vía online. Todo este sistema de producción y canal de venta vuelve a reivindicar esa sinergia entre el ayer y el hoy que expresa Nº8. Es decir, hecho a mano pero con tallas, producido por encargo pero no a medida. Es una miscelánea de las formas de producir de ayer y hoy que hacen que el proyecto pueda ser más sostenible y económicamente más competente, de ahí la línea de precios. Además admiramos y respetamos profundamente el trabajo de las sastrerías de toda la vida, y creemos que para hacer trajes increíbles a medida, ya están ellos.

¿Qué esperáis en el futuro para esta nueva firma, hacia dónde queréis ir? El futuro más inmediato pasa por consolidar la firma en España, consiguiendo una cartera de clientes con estilo único que aprecien los productos únicos y que se atrevan a darle un toque de poesía a sus looks, ya sea usando nuestra camisa con lazada (la ‘Camisa Beau’) o ciñendo al talle de su chaleco un cinturón. Más adelante queremos dar el salto internacional, porque estamos convencidos de que se trata de un producto que mercados como el Europeo, el americano, y por supuesto el asiático, van a valorar mucho, especialmente por su diseño y calidad. Y el mayor sueño es que las piezas, especialmente las camisas, lleguen a ser unisex, es decir que no estén concebidas para el hombre ni para la mujer, si no que la identidad se la dé el sexo del portador que las lleve.

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¿Cuáles son los aspectos más complicados de buscar el encaje de una firma como Nº8 en el panorama comercial actual? Como comentábamos en líneas anteriores, este proyecto para nosotros es mágico y ambicioso, pero no pretencioso, es decir, sabemos que es muy complicado lanzar una firma con poco presupuesto en un mercado saturado de firmas de moda con cinco veces más capacidad de logística e inserción en el mercado que nosotros, a pesar de ello nuestra convicción para con el producto es total y nuestro compromiso también lo es. Creemos mucho el proyecto y estamos convencidos que en no tanto tiempo encontraremos personas que, al igual que nosotros, empiecen a valorar nuestro saber hacer, nuestros diseños y nuestras calidades.

¿A qué tipo de hombre se dirige esta firma? A todos y a ninguno. De hecho aunque defendemos el vestir del gentleman clásico y del hombre de ayer, nos dirigimos a hombres y mujeres de igual forma. Hasta llegar aquí, nos comprábamos pantalones de doble pinza de señora altísimos de talle que no encontrábamos en líneas de caballero y nunca nadie pensó que podían ser de señora. Y a la inversa con respecto a las mujeres el universo del vestir masculino. Por eso nos dirigimos a personas a las que les conmueva el producto y el diseño independientemente del sexo que tengan, como comentábamos, queremos que la identidad venga dada por el portador no por la concepción a priori de la prenda. A pesar de ello, de cara a la primera colección, y conscientes de que tenemos que posicionarnos en el mercado para no despistar al cliente que nos está empezando a conocer, este primera colección-cápsula de presentación la hemos realizado con un modelo masculino y va dirigida a hombres que, como nosotros, viven su vida a través de la moda y que buscan piezas especiales que reflejen su identidad.

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¿Creéis necesario que el hombre recupere cierto sentido poético al vestir? La poesía, la teatralidad, el drama son elementos ligados al vestir de hombres y mujeres a lo largo del tiempo que hoy tienen menos fuerza que nunca. En plena era de la funcionalidad y las zapatillas de deporte 24/7, creemos que nada es más divertido que llevar un denim, un jersey de cashmere y de repente una camisa pijama en popelín de algodón. Esa es nuestra esencia, y en esas piezas que rompen los convencionalismos o lo previsible es donde encontramos poesía en la moda hoy.

¿En qué detalles tratáis de marcar la diferencia o poner vuestro sello personal? El proyecto es tan personal y tiene tanto de nuestro ADN propio, individual y de pareja, que cada detalle de cada pieza, desde un botón a un ribete es especial. En esta colección-cápsula de presentación, queríamos hacer algo muy suave, muy sutil, a modo de declaración de intenciones por lo que nos decidimos por emplear únicamente dos colores: el azul marino y el verde. Bien, pues cada detalle de cada pieza contrasta con el exterior de la misma. Las piezas verdes llevan detalles azules y a la inversa. Por no mencionar el forro, un elemento que a simple vista no aprecias pero que dota de un preciosismo a cada prenda que te conquista. En esta primera colección los forros son de flores Liberty y resultan tan apetecibles que no hemos dudado en ponernos, por ejemplo, el ‘Chaleco Hubert’ del revés. Es en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles, como añadir un cinturón al talle de un blazer de esmoquin, donde Nº 8 es muy rica.

La experiencia GlossyBox

Viernes, 15 Junio 2012

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¿No te encanta entrar en una perfumería y que por tu compra te regalen infinidad de muestras gratuitas? El sampling cosmético es casi una adición, hay hasta chicas que se montan su blog de belleza a base de muestras gratuitas, y el resultado es de lo más interesante. Aprovechando esta fiebre por el sampling quiero reseñaros GlossyBox.

GlossyBox es un servicio de suscripción por el que por una módica cantidad te envían a tu domicilio una caja muy bonita con 5 productos de prueba (algunos incluso en formato comercial) de firmas cosméticas conocidas. Yo las conocí a través del periodista de moda Demetrio de la Torre, que publicó en su Facebook una foto de la caja de cosmética masculina que acababa de recibir y eso me picó la curiosidad.

Así que contacté con Pablo Pastega, Director de GlossyBox España, para que me explicara cómo surge esta idea. “En Alemania la idea llevaba funcionando ya un año con muy buena acogida cuando se decidió extender ese modelo de suscripción a otros 17 países, entre ellos España” me cuenta Pablo. “GlossyBox es en realidad una herramienta, una pasarela de comunicación para conectar la alta cosmética con el gran público interesado en las novedades del sector. Se ha revelado como plataforma muy eficaz para las marcas”.

La caja tiene una estética impecable y nunca sabes qué te vas a encontrar dentro, pues de una caja a otra varía su contenido. “En España se lanzó en septiembre pasado y la acogida ha sido muy buena, ya que es una manera económica y divertida de descubrir cosmética de alto nivel”.

Pablo, que viene del mundo de la tecnología, de realizar proyecto de comercio electrónico, me cuenta que el mayor desafío de poner la iniciativa a funcionar es “conseguir que una marca de alta cosmética te vea como un canal de marketing”. Actualmente trabajan con firmas como Estee Lauder, Anne Möller, L’Oreal…

A los pocos días recibí una cajita en casa para que probara esta experiencia en persona y al abrirla me encontré con un mini champú de Schwarzkopf, una hidratante de Aldem, un lápiz antiarrugas de Ainhoa, un gel de ducha de Rituals y una crema reafirmante del abdomen de Comodynes (los tres últimos en formato comercial).

Mi valoración es positiva, pero como el tema de las cajas es casi como una tómbola quería conocer la opinión de un experto que también hubiera disfrutado de su GlossyBox, así que pensé en el mencionado Demetrio de la Torre, redactor de cultura y columnista de moda del Grupo Joly en Málaga así como últimamente colaborador de moda de 101 TV Magazine, cuyo blog modaeresyenmodateconvertiras.blogspot.com.es es de lo más recomendable. Esto es lo que me contó:

La experiencia Glossybox, como concepto, es ante todo un cúmulo de emociones. Su contenido siempre es sorpresa, su producto objeto de deseo y su formato brillante. Es como si a un amante del chocolate cada 3 meses le enviaran una cajita con los mejores bombones del mercado. Pero ¿Qué pasaría si esos bombones no fueran de la calidad esperada? ¿Y si el chocolate que se promete suizo no terminara de ser el mejor? ¿Y si la rica avellana acaba siendo un cacahuete?

Algo parecido ocurre con Glossybox. Tuve la suerte de ser de los primeros hombres en probar la experiencia en versión masculina de esta pequeña cajita de deseos. Sin embargo el resultado no acabó de contentarme. El concepto es brillante, la presentación y la comunicación fantástica pero el contenido no es precisamente sobresaliente.

Ausencia de grandes firmas, exceso de geles o productos de poca envergadura son a mi juicio, los causantes de que la coqueta Glossy de formato impecable no acabe de ser una experiencia redonda, al menos, en su versión masculina”.

Lo dicho, cuestión de suerte.