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Un cambio de paradigma comercial

Lunes, 1 Agosto 2016

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La moda, y en especial la moda española, tiene un gran reto por delante: su cambio de paradigma comercial. La evolución de los hábitos de consumo, la implantación de las nuevas tecnologías y el espíritu globalizador del sector han hecho necesario que firmas y diseñadores adopten nuevas estrategias de venta que pasan eminentemente por el desarrollo del modelo de e-commerce. Tanto si se es un joven diseñador que busca un hueco en el mercado, como una gran firma internacional, el e-commerce es el ámbito donde hay que poner los esfuerzos. “Internet no solo se ha convertido en el canal de venta con mayor crecimiento y potencial de futuro, sino que una gran parte de las compras en tienda están influenciadas por este canal como fuente de información y orientación” decía Dimas Gimeno, presidente de El Corte Inglés, en una reciente carta dirigida al Banco Europeo de Inversiones, al que piden apoyo financiero para afrontar un ambicioso proceso de renovación de sus sistemas y tecnologías digitales para configurar una nueva plataforma multicanal que los convierta en un gran almacén ‘digital’ de referencia. El proyecto de adaptación a los nuevos canales digitales que quieren afrontar está cifrado en una inversión de 232 millones de euros, para la que se ha pedido al BEI una línea de financiación de hasta el 50% del proyecto, es decir, cerca de 116 millones de euros. Todos sabemos que El Corte Inglés vienen estando sometido a cambios estructurales importantes que pasan por la reestructuración de su deuda, la ampliación de capital, rediseño de la política de precios, etc… así que no es de extrañar este movimiento dentro de su esfuerzo modernizador y adaptativo, tanto en costes como en las formas.

Comprendo que poner de ejemplo a El Corte Inglés en un sector tan fragmentado y polarizado como es el de la moda española puede resultar desconcertante. Un sector configurado por unas pocos gigantes empresariales e infinidad de PYMES; mucho diseñador de talento pero comercialmente desorientado y una gran masa de firmas con productos de calidad pero una mala estrategia de posicionamiento mediático; muchas webs de ver y comprar pero que exigen al consumidor más esfuerzo que salir de shopping físico a la hora de encontrar algo que se adapte a lo que desea…

Creo que el vender on-line gracias a las plantillas creadas a tal efecto para ser incorporadas tanto a webs como a formatos wordpress es algo que todos han abrazado con regocijo, porque les ha evitado en muchos casos el tremendo esfuerzo físico y económico que suponía el peregrinaje de feria en feria para colocar sus productos a los minoristas. Ahora el verdadero reto pasa por aglutinar, estructurar, vertebrar y hacer operativa esa gran y diversa oferta para comodidad y seguridad del consumidor. Es necesario que nazcan más plataformas con sello ‘Made in Spain’ que obren a modo de grandes almacenes.

En ese sentido aplaudo iniciativas como DesignersRooms, que  se define como “la primera boutique online de diseñadores de prêt à porter español”. Van creciendo poco a poco, y su oferta para hombre aún es muy limitada, pero esa idea eclosionará en algún momento con fuerza, cuando sepan encontrar la fórmula de su posicionamiento y consigan transmitir las bondades del diseño/confección de España frente a la omnipresente influencia publicitaria de las firmas internacionales.

Designersrooms nace de la necesidad de tener una gran boutique donde podamos comprar moda de diseño, de gran calidad, diferente a lo que vemos diariamente” me explica Verónica Báez, fundadora de esta plataforma y experta en lujo y marketing internacional, Masters en Dirección de Empresa Internacional y en Empresa Digital, con más de 17 años de experiencia en grandes multinacionales como LVMH y L’Oreal, y Directora de Marketing de marcas como Givenchy, Helena Rubinstein o Biotherm. “Nace de la dificultad para encontrar la moda española en puntos de venta,  especialmente si no vives en Madrid o en Barcelona. Tenemos grandes talentos, un excelente saber hacer. Somos productores de prendas y accesorios de lujo de grandes firmas internacionales, pero no vendemos bien lo nuestro. Y decidí crear una plataforma para congregar a los mejores diseñadores de lujo, darlos a conocer, hablar de la moda española de pret a porter y de alta costura, y facilitarles el multiplicar las ventas. La fast fashion, las marcas como Zara o Mango triunfan, internacionalmente, pero el lujo español no se conoce, no es referencia. Esto se puede cambiar. Y así surgió la idea de Designersrooms, que se ha ido perfeccionando, tras conversaciones con diseñadores y adaptándose a las necesidades que tienen”. Aspiran a ser la boutique de referencia de moda española de prêt-à-porter y alta costura de lujo, tanto en España como fuera. “Queremos ser el sitio al que el público va para encontrar sus diseñadores españoles preferidos, pero también para descubrir otros nuevos, con propuestas distintas. Estos nuevos creadores, que al estar en Designersrooms, tienen la posibilidad de acceder a ese escaparate internacional. Asímismo el estar referenciados en Designersrooms, ya es garantía de un standard de calidad y diseño para los clientes”.

Ese es el futuro del retailing de moda, que no es excluyente del modelo tradicional. Estamos en el umbral del nuevo paradigma donde este tipo de plataformas crearán estrategias conjuntas con los diseñadores y marcas, diseñando no solo una política comercial en precios y márgenes, sino creando programas de influencia y redirección del consumido objetivo. Los diseñadores no pueden sentarse en sus talleres a verlas venir, sino que deben coger las riendas del cambio. La creatividad es genial, pero si no se vende… es un acto fútil.

La visita de Anna Wintour… Y ahora venid a por mí, que os espero.

Lunes, 5 Octubre 2015

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¡Y la Virgen se nos apareció! Digo la Virgen porque aquí en España somos muy marianos, lo mismo podría haber dicho perfectamente que se nos apareció Dios. Pero no se nos reveló ni en forma de zarza ardiente, ni sobre un fresno en El Escorial, ni con el sol a la espalda en plan halo celestial plenipotenciario… No. Dios, la Virgen y Buda, si nos ponemos, se nos aparecieron en el Museo del Traje de Madrid encarnados, cual Divina Trinidad, en la persona de la inefable Anna Wintour, directora de Vogue USA. Allí se dirigieron en peregrinación la industria el sector de la moda española a clamar por el milagro.

Por lo que ha trascendido y he podido recabar, la conferencia o charla que dio se mantuvo en los cabales límites de la corrección. La sacerdotisa suprema dio unas vagas nociones de cómo navegar en el proceloso mar de la moda internacional. Obviedades, que no por obvias menos ciertas e instructivas. Pero no se entienda que critico a la Sra. Wintour por esa conferencia de Perogrullo, no me atrevería en la vida, soy así de cobarde. Sino que mi desagrado se focaliza en el sector de la moda nacional porque no entiendo qué esperaba. Wintour ofreció el catón más básico, pero es que a un niño que aún no sabe sumar y restar no se le puede meter en una clase de física cuántica del MIT. Así es la moda española (en su conjunto), un bebé en pañales, muy listo y con muchas posibilidades, pero que aún no sabe dar tres pasos sin tambalearse.

Días antes de la conferencia, y casi desde que Wintour expresara su interés por conocer en primera persona la asombrosa logística de Zara que le había elogiado Christopher Baily en una conversación privada (o no tan privada, habida cuenta que trascendió en el WWD), la moda española entró en ebullition. ¡Que viene La Wintour, que viene La Wintour…! En su momento escribí en Facebook que esto me olía a Bienvenido Mr. Marshall II, sin Berlanga pero con el mismo grado de disparate. Yo me imaginaba a los protagonistas de las pasarelas madrileñas yendo cogidos del brazo a recibir a nuestra Sra. Wintour cantando al unísono aquello de:

Los yanquis han venio’ ¡olé, salero! con mil regalos.

Y a las niñas bonitas van a obsequiarlas con aeroplanos.

Con aeroplanos de chorro libre, que corta el aire.

Y también rascacielos bien conservaos en “frigidaire”.

Y es que los españoles somos muy mucho de montarnos películas y ver El Dorado al alcance de la mano. En una conversación pública a raíz de ese ‘estado’ de Facebook, Txema Mirón (@FadFix), consultor freelance de prensa, comunicación e imagen, un profesional que respeto sobremanera, ¡e invitado al evento con la papisa organizado por la Embajada de los EE.UU!, me decía que en su opinión para acceder al Olimpo de la industria/ventas norteamericanas “las claves son muy claras: presentar allí, y participar del mercado estadounidense, ya sea con empresa, taller, desfiles, abriendo puntos de venta, y/o comprando páginas de publicidad. Creatividad sí, pero sin olvidar industria (norteamericana)”, algo que Wintour diría más tarde con sus propias palabras. El problema es que muchos pensaban que Anna (la llamo Anna porque en un desfile de Calvin Klein le mantuve la mirada casi 12 segundos sin que viniera un responsable de prensa y me pidiera que me marchara) vendría a España con una varita mágica y, ¡hala!, todos a las páginas del Vogue USA.

Marina Conde, diseñadora de La Condesa (@LaCondesaConde) me aclaraba vía Facebook igualmente, y tras hacerse público en diversos medios el malestar de ciertos diseñadores por cómo se desarrolló todo, que Wintour incitó a las nuevas generaciones a preocuparte más por la tecnología, “que todos deberíamos aprender nociones básicas de programación porque, como ha podido ver en sus recientes visitas al Silicon Valley, el futuro pasa porque todos sepamos controlar la tecnología que nos llega”.

Eso me recuerda un momento revelador (perdonadme la digresión) que tuve hace unos 20 años. Fui a la entrega de un premio literario y el veterano escritor, que no recuerdo quien era, la verdad sea dicha, dijo a los jóvenes aspirantes al oficio que leyeran mucho y de todo, de ciencia, tecnología, sociología, psicología… Especialmente de aquello que no les interesara a priori, porque es justo de lo que hay que formarse para enriquecer la literatura tanto en su forma como en su fondo, en el estilo y en la temática. ¡Joder, qué razón tenía! Pues Wintour ha dicho lo mismo: Señor diseñador, no puede estar usted encerrado en su atalaya de diseño con sus lápices de colores. Usted como cabeza de una empresa debe saber de TODO, básicamente para controlar los resultados (no se trata de que sepa usted hacer una página web, sino que tenga criterio para saber a quién encargársela y que lo que hace esa persona corresponde a las posibilidades reales que ofrece la tecnología en ese momento; o poder juzgar si su comunity manager está haciendo una labor que aprovecha todos los recursos comunicativos a su disposición; o si sus sueños creativos pueden realizarse o no en base a las tecnologías y técnicas desarrolladas o en desarrollo, y no acepte nunca la vía fácil que fabricantes desactualizados le ofrecen como alternativa porque saben darle solución a su reto…). Esto es como lo que dicen en las presentaciones de los Másteres en Dirección Turística que te prometen que pasarás por todos los departamentos de un hotel, desde contabilidad a limpieza, porque “para saber mandar primero hay que saber hacer las cosas”.

El Mundo se hacía eco del malestar de la moda española por cómo se ha gestionado todo, a quien se ha invitado, que asiento se le ha dado… Pero en el fondo de ese malestar lo que reside es cierta sensación de que el convoy de Mr. Marshall ha pasado de largo como en Villar del Rio (en este caso de paso a la Paris Fashion Week). Marina Conde me decía “la sensación que me da es que los asistentes quedaron resentidos porque no les impuso las manos encima y les solucionó la vida para siempre”. ¡Ahí le diste, querida! Aquellos no fueron a escuchar lo que Wintour tenía que decir, sino a perseguir un sueño.

¿Pero qué sueño? ¿Salir en Vogue USA? ¿Para qué? Olvídense de Anna Wintour, ella es una mujer de negocios, su interés en esta visita radicaba en reunirse con los ejecutivos de Inditex, cuyo modelo de negocio lo ha revolucionado todo, o está en el camino de hacerlo. Y con Dimas Gimeno, director general de El Corte Inglés (¿veremos más marcas americanas en El Corte Inglés en los próximos años?, ¿veremos marcas de El Corte Inglés en EEUU?), y con Isak Andic, fundador de Mango. INDUSTRIA. ¡INDUSTRIA! NEGOCIOS. RED DE VENTAS. LOGISTICA. SISTEMA DE PRODUCCIÓN… MONEY. La charla que dio en el Museo del Traje fue un gesto de buena voluntad y educación, y hay que agradecérselo.

Diseñadores, ¿quieren ustedes ser bendecidos por Vogue USA? Pues háganse esta pregunta: ¿PARA QUÉ QUIERO SALIR EN VOGUE USA?

Es que quiero vender en Estados Unidos. Bueno, pues su persona no es Anna Wintour, sino los responsables de compras de las principales boutiques y grandes almacenes, lo que se llaman ‘BUYERS’. Quizás les sería más rentable dejar de desfilar y pagarles un viaje de lujo a España a algunos de ellos. Una vez aquí se les realizan presentaciones privadas en un salón del Hotel Ritz, a puerta cerrada, y se les brinda unos días de turismo cultural, buen yantar y la legendaria cordialidad Made in Spain.

Digamos por un momento que consiguen traerse a Madrid a Eric Jennings, vicepresidente y director de moda masculina de SAKS (por aaquello de que este blog está ahora dedicado a la moda masculina española), y le presentan su colección. Digamos que Jennings queda impresionado por su talento (¡claro que sí!, el talento de los diseñadores nacionales no solo merece estar en primera línea, sino mucho más), y pongamos que le hacen un pedido in situ. ¡UPS! ¿Me dejan adelantar la respuesta del diseñador? “Vaya, esas cantidades no las podemos producir, necesito tiempo para buscar quien pueda fabricar…” Para  cuando vaya a terminar la frase, Mr. Jennings ya ha abandonado España y ha olvidado su nombre. Los americanos no compran sueños (ya no compran ni el tan traído y llevado sueño americano) sino realidades tangibles e inmediatas.

Pongamos ahora que su interés, señor diseñador, es simplemente un minuto de gloria en las páginas de Vogue USA, alimentar su ego. Ya lo dijo Wintour en su charla, “con internet es más fácil hacerse famoso. Pero la Red tiene una doble cara: es más difícil mantenerse”, o “es fácil hoy ser famoso, pero que eso no significa tener éxito en tu negocio“, tal y como han recogido algunos medios. Creo que algún asistente debió de sentirse ofendido porque se pusiera en tela de juicio su arrasador talento (pero sin ventas). Para salir en Vogue USA hay que seducir a sus editoras:

1) Vendiendo allí. Yo, como editora, ¿qué interés puedo tener en tu ropa si mi público no puede adquirirla? No olvidemos que las páginas de una revista son un negocio, no un proyecto artístico (eso me lo dijo Adolfo Dominguez en una entrevista en este mismo blog: “Si eres un artista te puedes dedicar a no vender. Van Gogh sólo vendió un cuadro en su vida. Pero un diseñador tiene que vender. Está claro que esta es una actividad con un alto componente artístico pero sobre todo es una actividad económica”).

2) Promoviendo tus colecciones en USA a través de un showroom y gabinete de prensa que te las muevan tanto entre la prensa como entre las tiendas, y colocándola a celebrities o socialites que pongan tu trabajo en el disparadero mediático…

3) Comprendiendo la idiosincrasia del público americano. El americano quiere el diseño al servicio de la vida diaria, de su rutina. Puede necesitar un traje de noche maravilloso, de los que los españoles sabemos (saben, yo no soy diseñador) hacer tan bien, pero donde está la clave del negocio es en la calle, en la oficina, en las reuniones familiares… Eso es lo que se ha llamado estilo Americano: un streetwear de gran calidad. Una mujer puede necesitar un traje de noche espectacular una vez al año, pero ¿cuantos pantalones se tiene que comprar?, ¿cuantas blusas?, ¿y zapatos?

4) Cultivando a la prensa (cosa que en España muchos toman a la ligera pensando que son el ombligo del mundo). Allí has de cuidar a la periodista o estilista, mimarla, mostrarle tu trabajo, que se sienta bien atendida, facilitarle los recursos, el acceso a tu mundo… Aquí en España muchos piensan que como son ‘diseñadores’ la prensa come de ellos, de sacarlos en sus páginas, cuando la verdad es que los que se aprovechan de los réditos de esas salidas en prensa son exclusivamente ellos. Una revista vende los mismos ejemplares sacando a Pepito Malote o a Ralph Lauren, sin embargo la revista no come de la no-publicidad que mete Pepito Malote y sí de las páginas que paga Ralph Lauren. Así que cuando un periodista español los llame, háganme el favor, no les hagan perder el tiempo.

Si todo esto no lo dijo Wintour en su visita a Madrid supongo que es porque lo daba por sobrentendido.

No quiero terminar sin señalar que tanto digo una cosa, como digo la otra (así de polifacética y contradictoria es mi honorable persona). Quiero romper una lanza por todos aquellos diseñadores y firmas que sí que hacen sus deberes. Que se mueven con inteligencia en las nuevas tecnologías y las redes sociales, que trabajan con respeto con la prensa (no queremos –al menos yo- regalos, lo que queremos –al menos yo- es que el trabajo no sea cargar con la piedra de Sísifo constantemente). Esos diseñadores que saben que el objetivo de su trabajo no es inflar su ego sino satisfacer a una clientela. Los hay. Los hay en la industria de la moda española, y no son poco. Podría ser elegante y no nombrar ninguno, pero como soy un zafio voy a poner un ejemplo: Lander Urquijo. Lander ha sabido conjugar perfectamente su enfoque de moda de lujo con las necesidades del hombre real de la calle; ha creado un mundo de exquisitez artesanal trabajando de manera envidiable su presencia en las redes sociales (sobre todo en Twitter); siempre accesible para nosotros, la prensa, con portavoces (tanto si llamas a la tienda como si hablas con su maravillosa responsable de prensa, Marina) de trato entregado, solícito e impecable; Lander mismamente es un caballero de trato impecable y cálido… No existe un pero. Igual que Lander Urquijo puedo nombrar a firmas como SOLOiO, diseñadores como Purificación García, talentos como Roberto Etxeberría que sabe rodearse de buenos profesionales, o creadores con lo que cada charla es una experiencia enriquecedora como Agatha Ruíz de la Prada o Modesto Lomba. Parándome aquí sé que habrá quien diga, “¡jo, con lo bien nos llevamos y no me ha mentado, que tío más capullo!”. Perdóname, la confianza da asco.

OSCARS 2012, una noche sin grandes pasiones.

Lunes, 27 Febrero 2012

Como cada año vamos a echar un ojo a lo que paseó ayer por la alfombra roja de la ceremonia de los Oscars 2012. No es que despierte especial excitación en mí, este año me ha pillado en plena crisis existencial cuestionándome porque nos ponemos tan eufóricos con esta clase de eventos que nos pillan tan lejos y nos son tan ajenos. Pero como es una tradición hay que respetarla y escribir sobre ellos.

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Lo primero que me asalta al repasar las fotos que nos ha dejado el evento es la certeza del cabreo de Jennifer Lopez (vestida por Zuhair Murad) cuando vio a la nominada (y ganadora, lo que la hizo mucho más visible) Olivia Spencer enfundada en un vestido de Tadashi que conceptualmente no distaba mucho del suyo. Ni que decir tiene que el de Murad era mucho más bonito, pero sin duda el efecto potenciador de la silueta resultó tan acertado en la una como la otra y mucho más funcional en Spencer.

A pesar de haber sido esta una noche muy de colores blancos y siluetas sencillas, el rojo reclamó su protagonismo en diversas ocasiones a lo largo del paseíllo. Los que más me han gustado han sido los vestidos elegidos por Michelle Williams, que optó por un Louis Vuitton que a simple vista podría haber sido un valentino clásico y que la redimió de aquel desacertado amarillo que lució en 2006, y el de Emma Stone, un Giambattista Valli con gran lazo al cuello.

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El minimalismo extremo crea en mí sentimientos encontrados. En plan monjitas arribaron Gwyneth Paltrow (de Tom Ford) y Shailene Woodley (de Valentino). Si bien ambos vestidos me enloquecen (en serio) los veo totalmente fuera de lugar en una ceremonia como la de los Oscars. A este tipo de ceremonia hay que venir con más actitud de estrella, más dispuesta a brillar… y si no tienes claro cómo hacerlo opta por el dorado, como hicieron Stacy Keibler en Marchesa y Meryl Streep con un vestido de Lavin muy de su estilo, muy de esos looks a los que nos tiene acostumbrado en plan “he cogido este trozo de tela, me lo he puesto encima y me lo he cruzado, porque soy una belleza natural que no necesita de artificios”.

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Y así llegamos a los grandes “desaciertos” de la noche. Este año no lo voy a llamar la “cámara de los horrores” porque el año pasado el padre de una de las reseñadas en esta categoría me mandó un mensaje defendiendo la imagen de su hija y me di cuenta que a veces, uno sin quererlo, puede ser demasiado hiriente. Así que este año dejémoslo en “desaciertos” porque no es que fueran fatal vestidas las reseñadas, solo que no acertaron en algún aspecto que me ha descolocado: primero Angelina Jolie en Atelier Versace, ¿terciopelo negro?, bueno, si la ceremonia se hubiera celebrado en Transilvania en el castillo de Drácula… quizás; no sé quién vistió a Esperanza Spalding, ni me importa, un momento malo lo tiene cualquiera, pero el pelo a lo afro es IMPERDONABLE; Nancy O’Dell tuvo la osadía de aparecer en un vestido amarillo de Chagoury Couture y creo que nadie se le acercó en toda la noche no fuera a ser que diera mala suerte; y Rooney Mara acudió con un espectacular vestido de Givenchy Couture, bonito bonito bonito… pero que para ella no era la mejor opción, era un vestido que necesitaba un poco más de… ¿cómo decirlo?… tetas (¡ya lo he dicho, ya está!). Además el de Mara tenía aspecto de traje de novia más que de traje de noche. Pero el vestido era bonito bonito bonito bonito, de corazón.

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Para mi gusto y mi humilde opinión la elegancia reside en conocerse y vestir adecuadamente a tu edad, físico y kilos (de los kilos ni te tienes que avergonzar, ni disfrazarlos ni tratar de ocultarlos, sólo hay que vestir en sintonía con ellos). Y en eso nos dieron una lección dos damas de los pies a la cabeza, una Glenn Close vestida por el genial Zac Posen, con silueta de sirena para mostrar lo espléndida que está pero con una chaqueta estilo esmoquin por encima para ajustar su look a su edad y no mostrar más piel de la estrictamente necesaria. La otra gran lección no las dio Melissa McCarthy y su estupendo vestido de Marina Rinaldi: una firma especializada en tallas grandes para una mujer de gran talla que lució maravillosa.

La Nueva Moda Masculina Española 3.0

Mircoles, 22 Abril 2009

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Se está fraguando una revolución del diseño masculino dentro de nuestras fronteras. Es algo que ya he contado más de una vez. Ahora mismo conviven tres generaciones que forman esa nueva hornada de diseñadores interesados en vestir al hombre. 

Los nuevos veteranos. En la moda española no hay términos medios: o eres veterano o eres un ‘joven diseñador’. Pero lo cierto es que aquellos que siempre han sido la nueva generación de Cibeles ya dejaron de ser ‘promesas’ o ‘jóvenes’ hace mucho. Davidelfin, Carlos Diez, Juanjo Oliva, Ana Locking o Ion Fiz son algunos de los nombres que se han afianzado en el panorama. Después llegaron los Nuevos Diseñadores 2.0. como El Delgado Buil, Eduard Ballester (EBP) o Jan Iu Mes. Y finalmente la nueva hornada aún desconocida para el gran público y en la que hoy quiero fijar la mirada. Están saliendo de las pasarelas ‘descentralizadas’ y de los concursos de diseñadores que abundan por nuestra geografía. Sólo daré tres ejemplos por simplificar:

Cogemos el petate y nos vamos hasta Valencia donde nos damos de bruces con José Zambrano (a la izquierda en la foto) que llega a la moda desde el mundo del arte y que se convirtió en el gran descubrimiento de la Zona D de la Semana de la Moda de Valencia. Su colección de primavera 2009, Hominis-Domus, trata de “generar una nueva visión de lo masculino utilizando la arquitectura como elemento simbólico, mostrando la casa como lugar de reflexión y relación ente los sexos”. Su gran obsesión en sus últimas propuesta es sacar a la luz la responsabilidad ‘doméstica’ del hombre y construir un nuevo modelo de masculinidad sin complejos machistas. 

Seguimos nuestro camino, hasta Benicassim. En su internacionalmente famoso FIB hay una plataforma llamada Pasarela Mustang de donde han salido todos los grandes del diseño del momento. En la última edición el premio se lo llevó Chidy Wayne (en el dentro de la foto), una especie de hombre del renacimiento que se dedica a la música con el sobrenombre de Fresh Wayne. Estudiaba Dirección y Administración de Empresas y trabajaba en una gestoría cuando se decidió a seguir su vocación: la música y la moda. ‘Electronic lovers go full dress’ es una colección repleta de referencias musicales con un toque dandy post-moderno. 

Karlota Laspalas (a la derecha en la foto) por su parte ya está en la antesala del reconocimiento público ya que ha accedido a la pasarela joven de Cibeles, El Ego. Desde que la descubrí en Pasarela Abierta de Murcia tengo el vello electrizado. Allí ganó dos premios, para revalidad más tarde en Creamoda de Bilbao. Ha sido finalista del certamen italiano Mittlemoda  y el Createurope the Fashion Academy Award de Berlín. Su estilo está repleto de guiños a la ruptura de códigos que dividen el mundo femenino y el masculino, y aún así sus hombres no pierden ni un ápice de su masculinidad.