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Todo lo que siempre quisiste saber sobre el pañuelo de bolsillo y nunca…

Viernes, 23 Octubre 2015

El pañuelo de bolsillo podía parecer hace algunos años algo demodé y hasta un tanto rancio, pero la silenciosa puesta en valor de la elegancia clásica entre un público joven ha hecho que vuelva a ocupar un papel protagonista. Por eso nos acercamos a los fundamentos básicos de este complemento de manos de tres expertos sin discusión.

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Chaqueta 395 euros, pantalón 150 euros, corbata 99 euros, camisa 115 euros y pañuelo reversible 35 euros. Todo de Lander Urquijo. www.landerurquijo.com

Durante mucho tiempo, en España, sólo se ha usado el pañuelo blanco en los trajes reservados para ceremonias. Los novios, padrinos y testigos siempre han llevado un pañuelo en su chaqué o en el traje. También era fácil ver un pañuelo en los atuendos dedicados a las fiestas formales como los esmóquines” explica Lander Urquijo, cuyas sastrerías son un universo de elegancia sin parangón. “Afortunadamente esta situación está cambiando. Ahora la mayoría de las chaquetas van acompañadas de un pañuelo de bolsillo. Es un complemento sencillo y elemental. Es increíble cómo un pequeño cuadrado de tejido puede aportar luminosidad a cualquier traje o dar el toque final a un look casual compuesto de chaqueta y jeans. Además, es un accesorio relativamente barato que se puede repetir en innumerables ocasiones y acompañando a diferentes conjuntos. Es, sin duda alguna, uno de los complementos que ofrece más versatilidad dentro del hábito masculino, y como tal debe ocupar un sitio importante en nuestros armarios”.

La gran duda que surge frente al espejo es decidir qué pañuelo va con el look elegido. “Se puede combinar de diferentes maneras” explica Lander. “Quizá lo más importante para que la combinación consiga el éxito deseado es el juego de texturas y colores que se produce entre el pañuelo y el resto de la vestimenta. Huiremos de vestir un pañuelo idéntico a la corbata o camisa. Estos elementos deben tan sólo ser inspiradores para conseguir un look perfecto intentando coordinar diferentes matices de color, pero nunca calcando el mismo patrón”.

En esa línea Mané Navarro, propietario de MENCO, una de las boutiques masculinas más estilosas de Sevilla, deja claro que “no existen normas estrictas para llevarlos, pero sí un cierto sentido personal. Está bien buscar algún nexo de unión con algún motivo o color de la corbata, de la camisa, de la chaqueta o de los calcetines. Es verdad que cuando observamos a algunos hombres muy elegantes constatamos que los utilizan de forma muy anárquica, con un color o estampado que no tiene nada que ver con el resto de las prendas, pero que en el conjunto global del coordinado aporta una pincelada de armonía al look total añadiendo otro color. Este sería un nivel avanzado, aunque hay quién lo puede hacer de forma inconsciente o natural. Es la forma de utilizarlo que me parece más interesante y la que más impacto puede causar a la hora de observar el conjunto”.

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En MENCO (c/ Chicarreros 9, Sevilla) el precio de los pañuelos están en torno a los 38 y 45 euros.

Son tantos los estilos, tejidos y colores de los que goza este accesorio que se hace necesario constituir una pequeña colección personal para poder  elegir el más adecuado en cada momento. “La variedad es casi infinita, todo depende del estado de ánimo” nos explican desde Silbon, la firma de moda masculina que se ha convertido es todo un fenómeno y que en poco tiempo se ha convertido en un referente de la elegancia de sabor más British. “Un caballero debe tener tres tipos de pañuelos de bolsillos: blanco, ya sea de algodón o lino, e intentaremos evitar la seda en este tipo de pañuelo básico; fantasía, donde tienen cabida los lunares, las amebas, las flores o cualquier motivo que se nos ocurra y tejidos como seda, algodón, lana o lino; y los lisos, ya que siempre es bueno contar con un par de pañuelos lisos en colores como rojo, verde o azul marino”.

Aunque siempre encontramos fórmulas para que un pañuelo sea lo más versátil posible. “Esta temporada, influenciados por los tejidos utilizados en la creación de nuestra colección de camisería, los pañuelos de bolsillo tienen pequeños motivos, dibujos y formas que combinan con gran parte de la colección. Además ofrecemos a todos nuestros clientes el ‘Pañuelo Liso Reversible’ con dos colores totalmente diferentes para poder usar en diversos looks” señala  Lander Urquijo, que aconseja que “ante la duda, un pañuelo blanco funciona en la mayoría de los casos, aportando luz, color, contraste y sobre todo un punto de elegancia a todo el conjunto”. Así lo apuntan también desde Silbon: “Hay un pañuelo que va con todos los looks: el blanco. Para dar variedad al recurso del pañuelo blanco básico podremos jugar con las diferentes formas de doblarlo o colocarlo. Es decir, picos hacia fuera, picos hacia dentro o doblado recto. Es muy difícil que haya un pañuelo que no sirva para un look, debemos olvidarnos de combinar estrictamente dicho complemento con la corbata. Es mejor que haya armonía entre ambos elementos a que sean iguales o muy similares”.

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Look Silbon www.silbon.es de otoño formado por americana (175 euros), camisa (59 euros), corbata (29 euros), pañuelo (24,95 euros) y pantalón (69 euros).

Mané Navarro también nos hace tomar conciencia de la importancia de elegir el material y textura apropiados para cada momento y look. “Al igual que en la corbata, el tipo de tejido del pañuelo depende de la hora del día en que se luzca. Las sedas con algo de brillo quedan para la noche y las lanas/seda, lanas, y tejidos más mates lo usamos por el día y para llevar con prendas más sport. Después estaría la forma de colocarlo, que también depende de la libertad, personalidad y seguridad en uno mismo, como en cualquier otra prenda. Hay infinidad de maneras, como esculpir el tejido o llevarlo planchado”.

La ecuación de la elegancia

Domingo, 27 Septiembre 2009

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El otro día, en una entrevista que me hicieron, me preguntaron cuál era el hombre más elegante del mundo a mi juicio, o algo así. Esa es una pregunta siempre peliaguda porque la elegancia es algo tan subjetivo y circunstancial que no me atrevo a hacer afirmaciones rotundas al respecto. La elegancia es como la felicidad, que sólo se consigue a ratos. Pero para considerar a alguien elegante hay que exigir un balance positivo en términos de ratos de elegancias conseguidos.

Por supuesto evité mencionar actores o cantantes ya que todos sabemos que su ‘elegancia’ no radica en ellos, sino en los asesores de imagen y estilistas que contratan. A  estos personajes sólo se les puede juzgar por las fotos de los papparazzis, cuando están fuera de eventos sociales, y ciertamente la imagen que tenemos de gente como Brad Pitt o George Clooney en sus momentos de asueto son realmente deplorables. Un Brad Pitt puede estar espléndido en una alfombra roja de Cannes pero su imagen paseando con su churri y los niños suele ser aterradora.

Pero como respuesta a la pregunta que me hacían de pronto se me vino a la mente una imagen: Jim Gold (arriba). “¿Quién es Jim Gold?” se preguntarán muchos. Es el Presidente y CEO de Bergdorf Goodman, los grandes almacenes americanos. Se le puede ver asiduamente en los front rows de los desfiles de modas y es tu tipo formado en Harvard que como vicepresidente en Neiman Marcus desarrolló un plan de negocios que en tres años disparó los ingresos de 20 a 80 millones de dólares. Una mente prodigiosa dentro de un hombre atractivo, sin ser espectacular, pero muy ELEGANTE que combina actitud y clasicismo. (¡Oh, Dios, cuánto le envidio!)

Me puse a analizar para saber por qué consideraba a Gold exactamente elegante. Así que me planteé estas preguntas: ¿Qué es la elegancia o el estilo (que no tiene por qué ser lo mismo)? Mucha gente dice que es una forma de ser, de comportarse. En eso estoy de acuerdo. ¿Se puede ser elegante sin tener cierta apostura física, cierto atractivo? Definitivamente no. Se puede vestir bien, llevar ropa buena, pero si el físico no acompaña nunca entras en la categoría de elegante. Es triste pero es así, y lo sé por experiencia. Para a los que su físico no les da acceso a la categoría de elegante les queda el consuelo de tener estilo, que es lo mismo que decir tener personalidad propia al vestir. ¿Se puede ser elegante por cuatro cuartos? ¡Ja! Eso de ser elegante vistiendo de low cost es una ficción. Sí, puedes ser elegante vistiendo de Zara, H&M o Mango, pero debes invertir una buena cantidad de dinero para tener un armario bien equipado y a la moda. Así que podríamos hacer una ecuación pseudo-matemática para alcanzar la elegancia.

Definamos las variables:

A = Actitud. Forma de comportarte, de pensar y de afrontar la vida que te hace especial.

M = Sentido de la moda. Saber de tendencias y cómo aplicarlas a uno mismo.

PP = Personalidad Propia. Mantener un criterio independiente y realista que evita dejarte arrastrar por tendencias o movimientos no acordes con tus limitaciones. Reafirmación del YO.

E = Estilo. Tener estilo… no necesita más aclaración.

F = Físico. Cierta armonía física de esbeltez y atractivo que ayuda a que la ropa haga su trabajo en cuanto a realzarla.

If = Inversión Fija. Capital invertido en proveerse de un fondo de armario atemporal.

Iv = Inversión variable. Capital invertido en seguir tendencias estacionales y en renovar piezas de temporada.

S = Sociabilidad. Educación, saber estar y elegancia de formas.

C = Clasicismo. Sentido de la estética clásica y de los cánones estéticos.

La ecuación quedaría tal que:

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Siendo

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Creo que esta ecuación puede ser un descubrimiento tan grande como el E=MC2 de Einstein, pero con aplicaciones infinitamente más prácticas.

Para saber cuáles son variables determinantes, sólo tienen que hacer cero cada una de ellas y ver cuáles anulan el valor final. A mí me fallan F, If e Iv… así que mi ELEGANCIA se va al garete.

PD. Perdonen esta disgresión matemática pero mi linceciatura en Economía pugna porque le busque un sentido práctico.