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Entradas con etiqueta ‘esmoquin’

Opera pumps, el calzado del esmoquin

Jueves, 31 Diciembre 2015

Pongamos que vas a vestir esmoquin, pues bien, te aconsejo que cuides los detalles, y con ello quiero decir ‘accesorios’. Ya sé que hoy por hoy las reglas de la etiqueta se han relajado de tal manera que reina cierta actitud de todo-vale, cuando no de qué-mas-da. Pues para aquellos a los que aún les importen las formas y las buenas costumbres quisiera recordarles que, aunque se admitan otras opciones más de andar por casa, los zapatos tradicionales a conjuntar con el esmoquin son los conocidos como las “opera pumps”, unas especies de manoletinas confeccionadas en cuero fino con exterior en charol y lazo tipo Grosgrain de seda y gorgorán en el empeine. Se cree que este calzado surge entorno a finales del XVII y principios del XVIII, y permanecen más o menos invariables hasta nuestros días, pasando a ser objeto en desuso cuando la etiqueta empieza su progresivo relajo tras la Primera Guerra Mundial.

Si queréis ser realmente elegantes haceros con un par de opera pumps y olvidaros de las famosas slippers de terciopelo que causaron furor tiempo atrás. Siempre me han parecido una ‘ordinariez’ en según qué contextos. No olvidemos que por mucho terciopelo de que sean no deja de ser un calzado de estar por casa.

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Opera pumps de la firma Bow-Tie. 229 euros.

PD. Las opera pumps han de llevarse con calcetines de seda negros, en un tono que se aproxime lo más posible al color del lazo de los zapatos.

Tendencias para el próximo otoño vistas en París: Esmoquin

Jueves, 27 Enero 2011

EL ESMOQUIN, UN CLASICO CONTEMPORÁNEO

Pues sí, el esmoquin se ha convertido en un clásico contemporáneo. Los tiempos que corren, donde el protocolo tiene cada vez menos fuerza, ha hecho que la moda reaccione y se convierta en la abanderada que clama una vuelta de los códigos, del buen vestir. Y buen vestir significa vestir adecuadamente para cada ocasión. Se acabó eso de ir a un festival de cine a recoger un premio con vaqueros desgastados. Si no tienes un esmoquin te lo alquilas, ¡so mugroso! ¿Qué clase de mensaje lanzas? “Me importa un bledo esta ocasión o evento, soy tan desconsiderado que pienso que no merecéis que me ponga mis mejores galas”. Pues eso está pasado de moda. Y por eso los diseñadores siempre buscan un hueco para proponer trajes de gala. El próximo otoño vuelve el esmoquin ortodoxo, el negro, el de solapas brillantes… que sea cruzado o no, poco nos importa; si el bajo del pantalón cae en su sitio o sube del tobillo, lo dejamos a tu gusto… pero esmoquin obligatorio, por favor.

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¿Esmoquin o dinner jacket?

Martes, 22 Diciembre 2009

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Este fin de semana publiqué un extenso artículo en elEconomista sobre moda fiesta que abría con una reflexión sobre cómo vestir el hombre de fiesta de una manera formal, y predicaba la recuperación del esmoquin, algo en lo que no estoy solo, sino que la mayoría de diseñadores relevantes del momento me apoyan. No es que se lo haya preguntado uno a uno: “¡Ey, Giorgio! ¿Tú me apoyas en la recuperación del esmoquin?”, “por supuesto, caro Agustín, lo que a ti te parezca bien para mí va bene”… No, así, justamente así, no lo he constatado, pero no basta más que echar un ojo a las pasarelas masculinas para ver que las firmas más importantes siempre acaban su desfile con propuestas de esmoquin.

En el artículo hacía una clara diferencia entre esmoquin y dinner jacket, pero esa diferencia sólo está en mi cabeza, creo, porque el término se utiliza indistintamente. Así que me voy a poner a la labor de extender esa diferencia conceptual que yo veo y que espero que cale para que homogeneicemos términos:

Esmoquin, lo que tiendo yo por esmoquin, es el conjunto de dos piezas de pantalón y chaqueta a juego. Y cuando digo ‘a juego’ no significan que tenga que ser del mismo color, sino que mantienen una estética común. Arriba muestro tres esmóquines de Brioni y se ve claro lo que quiero decir.

Mientras que por dinner jacket entiendo una chaqueta de fantasía en terciopelo y seda (conjuntada con pantalón esmoquin). Abajo muestro dos propuestas, una de Tom Ford y otra de Dolce & Gabanna. Esta opción es cada vez más recurrente, porque permite a los diseñadores jugar con su creatividad, mientras que un esmoquin tiene unos códigos estéticos más cerrado. Se le puede introducir ribetes en solapas o a lo largo de los perniles, se puede cambiar de color, puede tener solapas de pico o redondas, pueden ser cruzados o no… pero en el fondo hay una estética ‘esmoquin’ invariable.

Repito que esta diferencia la establezco yo, que normalmente se utilizan ambos términos indistintamente, junto al de ‘tuxedo’, que es muy americano y que en el artículo explicaba de dónde viene. Mi apoyo a ambas prendas. Al vestir bien. A la elegancia. A currarse la estética. A regalarle los ojos a la que te que te rodea…

PD. Llamamiento popular. Si a alguno de mis lectores le toca un pellizquito en la Lotería de Navidad esta mañana que se acuerde de su seguro servidor.

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Cuestión de solapas

Lunes, 21 Abril 2008

Tener o no tener… estilo, esa es la cuestión. El estilo tiene mucho que ver con la elegancia, pero no es el único factor que lo condiciona. La elegancia puede alcanzarse yendo a lo seguro, manteniendo los cánones de toda la vida, siguiendo la norma… Pero el estilo además exige carisma, modernidad, imaginación y riesgo. Por eso hay ‘pequeñas tendencias’ que pueden hacer entonar un ‘vade retro, Satanás’ a los más puristas, pero que un hombre con estilo sabrá acomodar en su armario. 

En concreto tengo en mente las solapas ribeteadas que se pueden encontrar en toda colección de primavera que se precie y que viene a poner un punto original a las más clásicas chaquetas. Un sutil contraste de colores que enfatiza la estructura del cuello y que le da un toque ‘diferente’ tanto a las chaquetas de los trajes como a los blazers. Matiz que se puede llevar en tono sport, adoptando una actitud de estudiante de college británico centenario con escudo sobre el bolsillo superior incluido, como es el caso Kenzo o Lacoste, o se puede vestir a modo gentleman de los años 70 como propone Gucci. Para los más conservadores Etro opta por un ribete casi invisible, que crea un halo alrededor de la solapa en vez de la más usual terminación de un dedo de grosor. Aunque quizás, donde los conservadores más cómodos se hallen sea en las solapas tuxedo, o esmoquin, que permiten variaciones imaginativas con más permisividad dados los rígidos cánones de la prenda. Unas solapas-tuxedo que abandonan el esmoquin para incorporarse a chaquetas más versátiles como en la colección de DKNY.

 

Consejos de estilo. Ante la formalidad de las chaquetas de solapas ribeteadas, y en especial las de corte esmoquin, nada mejor que descontextualizarlas y usarlas en entornos informales conjuntadas con jeans y absteniéndose de llevar corbata. Llevar pañuelo de bolsillo de igual color que el ribete es básico.