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Entradas con etiqueta ‘Givenchy’

Los hombres también van de crucero

Jueves, 14 Junio 2012

No sé si los sabéis, pero estoy bastante en contra de las colecciones pre-primavera o resort y las pre-otoño o cruise. Creo que este ritmo enloquecido de cuatro colecciones (mínimo) al año no es muy sostenible que digamos. Por eso hablo tan poco de estas colecciones en este vuestro blog. Al final todos serán Zara y cambiarán de colección cada semana para tener contento a un público que no tengo claro quiera o pueda asumir tanta novedad.

PERO (siempre hay una excepción a mis normas) hay colecciones que no pueden ser ignoradas, como la, a ver si lo digo bien, Pre-Spring Summer Resort 2013 Collection de Givenchy. ¿Por qué me paro en esta y no en otra? Porque me parece fantástica y está en una línea continuista al trabajo de las últimas temporadas que tanto nos ha enloquecido. Porque Tisci mola mazo. Porque es sintomático que Givenchy se decida por lanzar una colección resort para hombres (esto puede ser el principio de una nueva tendencia poco racional, teniendo en cuenta que en días se presentarás las colecciones de primavera/verano 2013). Porque Givenchy es la nueva Prada. Y porque… ¿he dicho que Tisci mola mazo?, pues eso.

Os dejo una muestra de esta estupenda colección.

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La maravillosa levedad del ser… y del perfume

Viernes, 25 Mayo 2012

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Fotografía: Ernesto Castillo para Fondo de Armario

La gente pasa de cualquier mínima regla de urbanidad y buena educación cuando se trata de moderar su expresión olfativa. ¿Qué quiero decir? Que no puedo soportar más eventos sociales en los que las señoras (y señores también) apuestan por sus perfumes más potentes sabiendo que el espacio en que se celebra es pequeño y cerrado, que habrá otras doscientos congéneres con la misma pretensión de sobresalir por su buen olor. Perdone usted, si quieres ser el centro de atención concéntrese en vestir para ello y conviértase en el objetivo de todas las miradas, pero no sature más el ambiente.

Esta reflexión no es de ayer ni de la semana pasada, sino que de pronto recordé la presentación de una colección de sombreros realizada en un minúsculo espacio en el que el olor a sushi del catering, el pestazo de laca que rodea cual halo celestial a estas señoras de visón y casco de peluquería, y el ambientador de la tienda, hicieron una mezcla altamente volátil cuando unas 200 mujeres optaron por sus armas de destrucción masiva olfativas.

Un perfume potente, que puede ser un valor a destacar en eventos al aire libre o en momentos de intimidad de piel con piel (si después no tienes que dormir con ello), se convierte en un gran error cuando tendemos a la aglomeración en espacios cerrados. Al elegir un perfume tienes que tener en cuenta a dónde vas, con cuánta gente te reunirás y el efecto global de todos los perfumes. Ya sé que es difícil, pero por algo las casas perfumeras se afanan todas las temporadas en sacar aromas ligeros y ediciones suavecitas de sus fragancias más conocidas.

Y cuando es verano, más. Debe ser algún tipo de resorte psicológico pero los olores intensos potencian el calor que siento. Supongo que por eso hablamos siempre de aguas de colonia ligeritas o fresquitas para verano.

Hoy  he hecho una pequeña selección de 7 perfumes pensados para narices sibaritas y delicadas (para ellas y para ellos):

Eloquium de Cor Sine Labe Doli (100 ml. 195 €), el perfume unisex insignia de esta casa italiana de vanguardia con un sabor muy mediterráneo.

J’adore L’eau de Dior (75 ml 69 €), una interpretación de François Demachy del bouquet emblemático de J’adore donde la Magnolia se convierte su olor distintivo.

Quizás, Quizás, Quizás Pasión de Loewe (50 ml. 64 €), una explosión de mandarina asiática que se transmuta en Magnolia, Fresia y flor de Naranjo.

Ange ou Démon Le Secret de Givenchy (50 ml.  79 €), dulce, amaderada, frutal y decididamente sutil.

Rose Glacée de Armand Basi (50 ml. 48 €), un toque del frescor de una rosa recién cortada, bañada por las gotas de rocío que deja el alba.

HE Wood de DSquared2 (50 ml. 54 €), con notas de salida de abeto blanco, ámbar vegetal y almizcle, muy masculina.

Moment de Bonheur de Yves Rocher (50 ml. 32,60 €), inspirado en la elegancia y la bohemia del viejo París.

Tendencias para el próximo otoño vistas en París: Esmoquin

Jueves, 27 Enero 2011

EL ESMOQUIN, UN CLASICO CONTEMPORÁNEO

Pues sí, el esmoquin se ha convertido en un clásico contemporáneo. Los tiempos que corren, donde el protocolo tiene cada vez menos fuerza, ha hecho que la moda reaccione y se convierta en la abanderada que clama una vuelta de los códigos, del buen vestir. Y buen vestir significa vestir adecuadamente para cada ocasión. Se acabó eso de ir a un festival de cine a recoger un premio con vaqueros desgastados. Si no tienes un esmoquin te lo alquilas, ¡so mugroso! ¿Qué clase de mensaje lanzas? “Me importa un bledo esta ocasión o evento, soy tan desconsiderado que pienso que no merecéis que me ponga mis mejores galas”. Pues eso está pasado de moda. Y por eso los diseñadores siempre buscan un hueco para proponer trajes de gala. El próximo otoño vuelve el esmoquin ortodoxo, el negro, el de solapas brillantes… que sea cruzado o no, poco nos importa; si el bajo del pantalón cae en su sitio o sube del tobillo, lo dejamos a tu gusto… pero esmoquin obligatorio, por favor.

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Alta Costura O/I 2010 - Givenchy

Jueves, 8 Julio 2010

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Riccardo Tisci epató con su simplísima puesta en escena en el historico Hotel d’Evreux en la que presentó la Alta Costura de la maison Givenchy. Tisci es una de las grandes revelaciones de nuestro tiempo que ha sabido darle majestuosidad y genialidad a la Alta Costura de Givenchy. Le bastó 10 looks para aganarse a la audiencia. Diez looks cuya inspiración era la pintora surrealista mexicano Frida Kahlo y el costumbrismo sudamericano, en particular el festival del Día de los Muertos, que nos deja creaciones sublimes en que podemos identificar esqueletos de encaje. ¡Qué grande es Tisci!

Quiero una capa… y no soy Superman

Lunes, 23 Noviembre 2009

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Hoy salí a la calle por la mañana y sentí frio. De pronto me di cuenta que el calor nos había abandonado y que habría que empezar a sacar prendas de abrigo del armario. Tengo abrigos, chaquetas, algún que otro cárdigan… pero por alguna extraña razón, que no logro a comprender, tengo un antojo de capa.  (Acabo de estornudar, y mientras limpio la pantalla del ordenador de virus pienso que ya se me habría podido antojar la capita antes de pillar este resfriado).

Mi atracción por la capa es casi fetichista, sobre todo con la capa española, a la que tanto bien le ha hecho el estilo dandi de Jaime de Marichalar y tanto mal las retrasmisiones de fin de año de Ramón García. Yo creo que es una prenda super elegante, solo apta a partir de esa edad en que uno se levanta por la mañana y frente al espejo se da cuenta que es un hombre hecho y derecho, maduro y consciente de su poder. Yo soy mucho de llevar los abrigos sobres los hombros a modo de capa. No sé, soy consciente que de esta forma es más fácil que me peguen un tirón del abrigo y me lo roben, pero me hace sentir ¡tan sofisticado! Porque hay que confesarlo, un hombre con el abrigo sobre los hombros tiene un halo de estar de vuelta de todo.

Pero mi fascinación por la capa viene más por el camino literario. Llevo una racha bastante gótica-decimonónica. Mucho vampiro se está publicando (estamos en la era editorial de los vampiros, una vez finalizada la era templaria y la era simbolista), a lo que se le une la fabulosa edición de Frankenstein de Espasa Calpe, y toda una serie de novelas decimonónicas que me tienen enganchado. Especialmente la obra de la escritora feminista (aunque cuando ella escribía ese término aún ni se intuía) Netta Syrett, de la que por fin conseguí una edición de ‘Portrait of a Rebel’ que un amigo me ha conseguido en un librero de San Francisco. Para los profanos recomiendo ver la versión cinematográfica ‘Una mujer se rebela’ que protagonizó una muy joven Katherine Hepburn, fantástica en su papel de mujer que se rebela contra la opresión social victoriana.

Por todas estas lecturas tengo cierta afición últimamente por prendas de corte victoriano-gótico como la capa, que son propias de la era en que el dandi era la regla general, y donde el hombre se permitía muchos otros placeres al vestir. Justamente el tema gótico, ese oscurantismo siniestro, es el que podemos ver reflejado en la colección masculina que Riccardo Tisci ha realizado para Givenchy este otoño-invierno (abajo). ¡Y qué casualidad! ¡El diseñador sacó capas! Capas por encima de las rodillas, con solapas, que me parecen realmente deliciosas en su simplicidad. Capas con un toque muy moderno en su clasicismo, mucho más llevable hoy que la capa española, reservada a completar estilismos de gala.

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PD. Vuelvo a estornudar y empiezo a sopesar la idea de ir al médico. ¡Una nueva asociación de ideas! Estas capas de Givenchy son un poco como aquellas que lucían las enfermeras de las décadas de los 40 o los 50, todo un cliché.

El rosa a lo Brad Pitt

Mircoles, 27 Mayo 2009

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Hay tendencias a las que dices “¡no, gracias!” de entrada y que después, ummmm, le brindas un quizás. ¿Qué pensaron cuando vieron la invasión rosa en las colecciones que los diseñadores propusieron para esta primavera-verano? Pues eso, “no gracias”. Vale, una camisa rosa con un traje azul marino quizás, incluso se platearon un suéter en rosa palo (los más atrevidos con efecto degradé, como los de Ferragamo)… ¡Pero ahí me planto! ¿En qué estaban pensando esos diseñadores locos cuando sacaron a la pasarela total looks en rosa? Obviamente no en un hombre real que tiene que ir a la oficina todos los días. Pero hay ‘momentos de estilo’ que nos hacen tambalear los pilares de nuestros prejuicios.

Me explico: Brad Pitt. El galán de cutis ajado (de verdad que tiene un cutis realmente horrible, solo que eso en las distancias largas no se aprecia) se presentó en Cannes con un traje de Tom Ford en rosa. Y nuestra retina se ha quedado traumatizada (en el buen sentido) por el derroche es estilo del actor (y masculinidad, el rosa no es sinónimos de ‘mariquita’, ¡por favor, abajo con los clichés). Un traje en rosa pastel, camisa blanca, fular gris y gafas de aviador… así es como se ha ganado la portada del WWD. Un bravo para su estilista (sea quien sea),  ¿porque no pensarán que este genial estilismo es obra de Pitt ni de su consorte Angelina? ¡No, por favor!, ellos se visten con lo que una aguda estilista les prepara para cada ocasión. Los actores/actrices sólo van vestidos por ellos mismos cuando los vemos pillados por los paparazis con gorras de beisbol y con pintas de indigentes. Cuando los vemos realmente elegantes es que se han dejado vestir cual Barbie y Ken.

Para los que quieran emular a Pitt encontramos trajes rosas en las colecciones de Givenchy (abajo a la derecha) o Salvatore Ferragamo (abajo en el centro), aunque si estas propuestas pueden parecerle un tanto ‘electrizantes’, yo aconsejo comenzar por los grises rosados, que son tonos discretos entre el gris y el beige pero con un sabor de fondo a rosa como se puede ver en Ermenegildo Zegna (abajo a la izquierda).

¡Que no me entere yo que desprecian más el rosa!

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