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7º Aniversario de Fondo de Armario con… José Luis Díez Garde

Viernes, 27 Marzo 2015

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He querido compartir este aniversario del blog con un profesional al que admiro y con el que las afinidades profesionales son muchas. José Luis Díez Garde, editor de moda de GQ.com, no es solo uno de los más prestigiosos periodistas españoles especializados en moda masculina, sino que es el autor de Esmoquinroom, un blog de referencia en este ámbito. Entended que para mí entrevistar es una forma de aprender básicamente, así que he tratado de arrancarle un somero análisis de la situación en que se encuentra la moda masculina actual y, sobre todo, de este medio, el blog. Siempre es un placer conocer las reflexiones de los profesionales que saben de qué hablan.

¿En qué sentido ha evolucionado tu visión de este medio (el blog) a lo largo de todos estos años? Creo que comenzó como algo muy amateur que tenía cierto interés por la frescura de muchos contenidos. Era una forma de ver cómo pensaba la gente. Ahora se ha perdido parte de esa inocencia y muchos de los contenidos se parecen demasiado entre ellos. Para mí no ha llevado muy bien el paso del tiempo.

¿En qué momentos crees que está actualmente el fenómeno blog que irrumpió en su momento con tanta virulencia? Las cosas están llegando al punto medio: ni tanto ni tan calvo. Hubo cierta locura por parte de muchas marcas para conseguir tener en sus eventos todos los blogs posibles pensando que de esa forma conseguirían atraer un público al que veían más complicado acceder, pero ahora se está empezando a racionalizar. Esto no sorprende a nadie, ya que antes o después tenía que suceder.

Blogs hay infinidad con infinidad de enfoques. ¿Cómo definirías lo que es o debiera ser un blog ‘de calidad’? No me atrevería mucho a dar ninguna definición pero, como todo, debería tener fotos y textos de calidad y buscar un enfoque distinto al resto.

Estoy seguro de que eres consciente de los vaivenes que ha vivido la moda masculina en los últimos 6 o 7 años, especialmente por el influjo de la crisis y su influencia en los hábitos de consumo. ¿Cuáles crees que han sido las corrientes evolutivas del sector en este último lustro? El hombre ha sido el cliente más mimado desde mi punto de vista por las marcas en los últimos tiempos. Han encontrado un nicho de negocio que tenían olvidado. Y esto lo hemos visto tanto en las firmas low cost como en las más premium. Por otra parte, en el hombre cada vez está más presente la tendencia sport, que si bien ha sido fundamental en su evolución en las últimas décadas, considero que ahora todo es más evidente.

La moda masculina en España parece que quiere reclamar su lugar bajo el sol aunque todavía haya mucho que escribir para conseguir que sea un ‘algo’ estructurado y coherente (según mi opinión, no exijo que se comparta). ¿Qué crees que se necesita para  que el sector de la moda masculina cobre verdadera relevancia en España? Creo que seguimos teniendo una idea de que la moda es cosa de mujeres. Primero deberíamos cambiar el concepto popular y hacer que el público piense que la moda atañe a todos. Por otra parte, tengo la impresión que en la industria masculina (y también en los diseñadores) se ha seguido un modelo algo más conservador que le ha llevado a desarrollar un negocio que consigue crear un músculo muy potente que hace que se pueda sostener por sus propios medios sin ayudas oficiales.

¿Qué tipo de firmas o diseñadores te parecen más interesantes en estos momentos? Hay una serie de nombres que ya se han instalado de manera seria en ‘nuestro portfolio’. García Madrid, Scalpers y Lander Urquijo podrían ser los tres nombres que todo el mundo identifica. En un segundo grupo encontraríamos las apuestas por la sastrería, con Anglomanía, Belgrave, Pugil… Un tercer grupo lo formaría propuestas más arriesgadas de diseño, como pueden ser Karlota Laspalas, Josep Abril, X Adnan, Brain & Beast… Y después están los jóvenes diseñadores que están demostrando un gran potencial.

¿Cuándo empezaste en el periodismo de moda especializado en el hombre? Yo llevo ya nueve años vinculado al periodismo de moda masculina.

¿Desde entonces hasta ahora en qué sentido eres consciente que han evolucionado tus gustos, preferencias o estándares de exigencia? Sí, mi gusto ha evolucionado aunque considero que yo soy menos consciente de lo que creo. Lo mismo me pasa con factores como la exigencia. Todo ha sido una evolución.

¿Y cómo profesional cómo percibes que has evolucionado en el tiempo? Me sucede algo parecido, aunque espero ser mucho más exigente que al principio.

¿Qué te ha enseñado la experiencia de la organización de la expo Man in Progress?, ¿qué has descubierto y qué te ha sorprendido? Fue algo muy gratificante para todo el equipo que estuvimos detrás. A mí me ha enseñado mucho: para empezar, de historia de la moda masculina de los últimos 20 años. Y he descubierto que hay firmas que no saben gestionar su pasado, mientras que otras aprecian realmente lo que han hecho. Esto, para mí, es un verdadero problema para la moda. Negar la propia historia por conflictos internos es tener muy poca visión de futuro.

Odio la mitificación de nuestra profesión y la moda en general. Sí, somos unos privilegiados por trabajar en algo tan estimulante. Sí, la moda es magia y creatividad. Pero se tiende a tener una imagen tan viciada y estereotipada de todo este mundo que me da rabia. Ayúdame a desmitificar (o al menos a desdramatizar) un poco todo esto y respóndeme a… ¿Cuál es la gran mentira de la moda? Muchas veces hay más marketing que verdad. Yo ahora estoy muy obsesionado con desmitificar el concepto de ‘pieza única’. Éste sólo tiene valor cuando realmente hay una intención por hacerlo distinto, cuando un artesano de manera interesada tiene la capacidad de hacerlo pero no es su voluntad. Calificar de piezas únicas elementos que no hay manera de replicar es engañar: no hay dos iguales porque no hay forma de hacerlo igual.

Fassbender hasta en la sopa

Mircoles, 16 Mayo 2012

fassbender-vogue-usa.jpg¿Os habéis dado cuenta las campañas que despliegan ciertos grupos editoriales entorno a la figura de algunos artistas? A mi me crean un sentimiento inverso al que persiguen… termino odiándolos. Sin ir más lejos ayer veía la portada que el Esquire británico le ha dedicado a Michael Fassbender y casi me hizo gracia porque en mi fuero interno creía que Fassbender era un producto ‘Conde Nast’. No, no me voy a poner a despotricar contra Fassbender, es un actor que me encanta porque tiene un físico hipnotizante donde la perfección y la imperfección se mezclan de una forma magistral. Yo lo descubrí en Hunger, antes de que saltara a los editoriales de moda, y enseguida vi supotencial. Pero es que la campaña que Conde Nast ha desplegado entorno a su persona en lo que llevamos de año empieza a crearme cierto rechazo.

Una cronología rápida sobre sus principales apariciones en las principales cabeceras de este grupo editorial:

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NOVIEMBRE 2011. Fassbender es una de las portadas de GQ USA con motivo de su edición de los hombres del año.

DICIEMBRE 2011. Fassbender ocupa la portada de GQ Italia.

ENERO 2012. L’Uomo Vogue le dedica una de las tres portadas creadas para este número.

FEBRERO 2012. Conde Nast en el Reino Unido se postra a los pies de Fassbender sacándolo en la portada de GQ y en páginas interiores de Vogue.

MARZO 2012. Vogue Italia lo muestra a través de la lente de Bruce Webber y GQ Rusia le da la portada.

ABRIL 2012. Fassbender ocupa la portada de GQ Sudáfrica.

MAYO 2012. Ya es toda una estrella de moda y lo demuestra que Anna Wintour lo elija para un editorial de moda en el que acompaña a Natalia Vodianova en Vogue USA.

JUNIO 2012. Portada a ambos lados del atlántico, en GQ USA y GQ Francia.

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Lo que en su momento fue admiración se me está tornando hastío con tanta sobreexplotación de la imagen de este irlandés de ascendencia alemana. Seguro que habeis detectado en alguna ocasión esta especie de campaña en favor de algún personaje en el mundo de la moda. ¿Qué personaje te ha saturado a tí?

2011… un año para conmemorar

Sbado, 1 Enero 2011

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Pues ya estamos en 2011, señores. Felicidades por haber cruzado esa ambigua frontera que nos separa un año de otro y que nos da esperanza de encontrar frente a nosotros 365 días más prometedores que los que acabamos de dejar atrás. Yo os deseo a todos que así sea, y no creo poder equivocarme en los buenos augurios dado el difícil 2010 que acabamos de clausurar. Pero claro, en estas cosas nunca se sabes, es mejor no preguntarse qué más puede salir mal, porque seguro que algo se puede empeorar.

Yo afronto el 2011 lleno de optimismo, creo fervientemente que todo va a empezar a ir mejor y que por fin dejaremos de prestar atención a esa entelequia fascista llamada ‘mercados’ que nos tiene amargados. Os recomiendo fervientemente el libro de Antonio Baños Boncompain llamado La economía do existe de la editorial Los libros del lince.

Pero de lo que yo os quiero hablar es de moda. Este año que dejamos nos ha deparado una sucesión de sinsabores, pero quizás el que más tocados nos ha dejado es la muerte de Alexander McQueen. Una muerte prematura e incomprensible que a todos nos ha hecho reflexionar sobre nuestra propia vida y hasta qué punto el éxito en el trabajo puede compensar lo que ocurre en otros ámbitos de nuestra existencia. Todo ha de tener su justa medida, ni hay que minusvalorarlo ni sobredimensionarlo, y el trabajo (y el éxito) no debe ser el motor de nuestra razón de ser, porque cuando llega a nosotros una verdadera tragedia (caso de McQueen) podemos perder pie y no encontrarle sentido a nada.

Yo puedo considerarme un privilegiado en el terreno laboral ciertamente. Tengo una buena cartera de clientes de prestigio que me hacen interesante este acto tan burgués que es el trabajar y al que todos nos hemos de someter por imperativo vital. Desde hace dos años es rara la semana en que no recibo el mail de un colega anunciando que prescinden de él en su empresa y donde nos pide a todos que estemos atentos por si surge una oportunidad laboral que encaje con su perfil. Es triste no poderles ser de ayuda en la mayoría de los casos.

Este año que hemos empezado marca mi DECIMO ANIVERSARIO en el mundo de la moda. Fecho mi ‘debut’ en la aparición de mi primer artículo profesional. Esto ocurrió en el número 16 de Neo2 (marzo-abril de 2001), la primera vez que la revista salía en formato grande y cuya portada era Bimba Bose. No sé cómo agradecerle a su director, Ramón Fano, que confiara en un indocumentado como yo y me abriera las puertas, las puertas deluxe de Neo2, al mundo de la moda (aunque ha habido momentos en que se me ha cruzado por la cabeza aquello de “maldito Fano, ¿por qué tendría que echarme cuenta?”). Hasta el día de hoy me considero hijo intelectual de Neo2 y de vez en cuando colaboro en sus páginas. Ellos también están de aniversario pues el próximo número que salga será su número 100.

Después llegaría mi etapa CentroModa, donde ejercí de director de contenidos de NewsFashionWeek.com durante cinco años. He de agradecerle a Pepe Reblet que me diera la oportunidad de meterme en esta guerra de guerrillas que es el periodismo diario y on-line. Todos los recursos profesionales que hoy despliego en mi quehacer los aprendí allí sin más herramientas que el ingenio y un poco de cara dura. Otra cosa maravillosa de aquella etapa fue el tener contacto con un sinfín de jóvenes redactores de moda que empezaban sus carreras y que me dejaron entrar en sus vidas y que hoy puedo contarlos como colaboradores de lujo y amigos: Virginia Fernandez, Che Canterla, Catherine Villota, Pedro Zozaya, Miguel Castillo, Rosa Moreno, Raul Ameijeiras, Noel Falken… la lista sería difícil de reproducir exhaustivamente, así que todos los que no están me perdonen. Otro dato curioso: CentroModa también cumple 10 años en 2011.

En 2006 me subiría al equipo del diario elEconomista. Se trataba de un diario nuevo surgido el 28 de febrero de 2006. En abril ya estaba preparando mi primer texto sobre la colaboración entre Lagerfeld y Rosa Clará aunque no sería hasta después del verano en que mi nombre empezara a aparecer semanalmente en sus páginas. Después llegaría el blog y las coberturas on-line de Cibeles en EcoDiario.es, donde me estáis leyendo en este momento.  Quiero agradecer sinceramente la confianza depositada en mi trabajo tanto al director del periódico, Amador G. Ayora, como al gerente de la división digital, Manuel Bonachela. Han sido cinco años realmente gratificantes. Curioso, elEconomista cumple su quinto aniversario en febrero, otra cifra conmemorativa bien redonda.

No me puedo olvidar de otra de mis cabeceras a la que le tengo un especial cariño no solo porque desde que trabajo con ellos han elevado mi caché profesional exponencialmente, sino porque siempre me he sentido muy valorado por sus dos cabezas rectoras, por su director Javier F. Angulo y su subdirectora María Pardo. Estoy hablando de GQ, evidentemente, donde comencé a colaborar en 2005 y en la que actualmente tengo mi propia columna mensual llamada El Avangardist. Tanto la revista como quienes trabajan en ella hace buena aquella máxima de ‘nobleza obliga’, y ellos son sin duda la ‘nobleza’ del mercado editorial español.

Bueno, y como sé que le va a hacer mucha ilusión, quiero cerrar el tema de agradecimientos a Rubén Vidal, el director de la publicación de tendencias Oci Magazine, que un buen día de 2008 me adoptó como su editor de moda. Siempre he tenido una vocación quijotesca por colaborar con revistas emergentes y muchas por las que aposté cayeron por el camino pero  con Oci la apuesta resultó ser una inversión segura.

Esto suena como un punto final, y nada más lejos de la realidad. Yo diría que el día 1 de enero de 2011 no es siquiera un punto y seguido, sino un el empiece de una nueva páginas que deseo escribir con energías, ideas y ambiciones renovadas. Ya os iré desvelando sorpresas…

¡Feliz 2011!

JAVIER FERNÁNDEZ DE ANGULO (DIRECTOR DE GQ)

Lunes, 11 Enero 2010

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Quince años no son nada, y a la vez son muchos. Quince años son los que celebró hace nada, en noviembre, la edición española de la revista GQ. En un par de meses tendrá oportunidad de celebrar otro aniversario más íntimo, el quinto aniversario de su director, Javier Fernández de Angulo, al frente de la cabecera masculina de Condé Nast.

Un profesional con unas señas de identidad muy singulares, como el sentido del humor que evidencia en los retratos que acompañan cada mes su editorial en la revista, a veces en el papel del niño subacuático de la portada de Nevermind de Nirvana, otras veces sustituyendo John Lenon en un remake de la famosa foto de Annie Leibovitz… Parece que su dilatada trayectoria en el mundo editorial (seis años como subdirector de Vogue antes de tener en sus manos GQ, y antes en Elle, también como subdirector…) no ha conseguido castrar su capacidad ironizar, ni el cargo de director le ha apartado del ejercicio periodístico.

Cuando llegas a GQ, ¿cuál es el principal reto que te impones? Convertir a la revista en líder del mundo de la moda y la cosmética masculina y situarla como una de las mejores revistas de Europa, tanto para lectores como para anunciantes.

¿Y eso se traduce…?, es decir, ¿cuál crees que es tu principal aportación a la construcción de GQ? Aportar mis conocimientos de moda de Vogue, elevarla a la máxima categoría y exigencia, reforzar contenidos periodísticos y cuidar que desde la primera página a la última, cada página tenga fuerza y aporte algo.

¿Cuáles crees que son las señas de identidad de GQ como revista, ya no solo la edición española, sino a nivel internacional? Es el emblema del hombre moderno, del llamado hombre cool, pero con el reto y el  estímulo que es un hombre que cambia, que se reinventa y está lleno de sentido del humor y de curiosidad por cuanto le rodea.

Seguro que hay una parte ingrata que se asume con el puesto de director. Sí, pelear con las cifras, las ventas, los presupuestos, los gastos…

¿Y la parte más gratificante, a la que no se le puede poner precio? Ver a alguien en el quiosco comprando tu revista. Y las cartas de cuantos nos apoyan y nos siguen…

Personalmente siempre me ha sorprendido como te implicas en la revista con trabajo de campo, es decir, realizando personalmente entrevistas, cosa que la mayoría de directores no suelen hacer, son más ‘puestos políticos’. ¿Existe un lado oscuro en el puesto de director que puede terminar asesinando al periodista? Hay un peligro, el gestor puede dejar dormir al periodista y eso no es bueno, si te gusta mucho este oficio, hay que hacer músculo y estar cerca de los personajes y de las páginas… Un cocinero nunca debe dejar de cocinar aunque sea el mejor chef del mundo.

¿Qué has tenido que sacrificar por tu carrera profesional? Mucho tiempo y mucho rato con mis hijos, porque todo lo que estés con ellos es poco.

¿De qué número, producción o reportaje te siente más orgulloso? De casi todos, quizá especialmente del de nuestro 15 aniversario y cuando celebramos los 50 años de la cabecera.

¿Cómo ha afectado esta crisis al enfoque de la revista, ya sea por movimientos publicitarios o por un posible viraje del público objetivo? Siempre hemos trabajado muy de cerca con las firmas, no es ningún trauma para una revista como GQ hablar de las firmas de moda, apoyarlas y defenderlas, creo que en ese aspecto estamos en el mismo barco, aunque el símil marinero esté muy usado.

¿Ves brotes verdes? Bastantes, veo una nueva mentalidad, donde más brotes veo es en la imaginación, todo el mundo se ha puesto a pensar ideas y no necesariamente caras, creo que esta crisis ha sido un frenazo al crecimiento, pero a todos nos ha dejado grandes lecciones… Seremos más pobres, pero más sabios… Buena cosecha para el futuro.

¿Crees que el paradigma masculino está rotando de nuevo hacia el conservadurismo estético? Siembre hay un ir y venir de las tendencias, pero creo que el hombre está en una situación de no retorno respecto a su papel como hombre, en el sexo, en la familia, en la moda, en el espejo, y es positivo el cambio.

A veces tengo problemas para usar imágenes de pasarela porque los modelos no conectan con nuestros lectores. ¿Qué piensas del casting masculino que se emplea en las pasarelas, consigue conectar con el cliente potencial de las firmas? No olvidemos que la pasarela es una exageración, es una caricatura o un símbolo de algo que las revistas deben traducir, pero creo que la pasarela masculina está muy cerca del hombre, en Paris está Paul Smith, Hermès, Vuitton, Lanvin… con cosas que todo lector de elEconomista quisiera tener en su armario.

¿Qué opinas de la debilidad comparativa de la moda masculina española? Creo que es una industria con pocos recursos pero que poco a poco puede crecer, hace falta tirar del carro. Con Mango, Zara y Custo hemos demostrado que podemos y sabemos exportar moda, ahora faltan nombres propios de influencia internacional… Paciencia, pero creo que hay cantera para que el futuro nos de una alegría. Ojo a nombres como Lander Urquijo o El Ganso…

Hablando de diseñadores españoles, ¿qué opinión te merece el patronage de las ‘intentonas’ que hacen los clásicos de Cibeles por vestir al hombre? Creo que esos clásicos no se han renovado, que la moda va por otro camino, pero cada uno es libre de hacer algo comercial y seguro o de crear moda.

Que coste que me encanta que cambies tu foto en todos los números y que juegues con ello, pero eso me hace pensar que para ser un buen director de revistas hay que tener un puntito exhibicionista. Hay que tener un punto disparatado, trabajamos con muchas expresiones artísticas y creadoras. Hablamos de fotografía, de moda, de pintura… y debemos contagiarnos de ese espíritu  creador, insolente, transgresor, con humor y nada convencional, que es lo que empuja al arte y a la vida.

¿Crees que hace falta más sentido del humor en la moda? Hace falta más humor en todo, en la medicina, en la Iglesia, en la moda, en el periodismo, en la economía…

¿Qué tendencias o actitudes crees que son determinantes este invierno? Las firmas han vuelto a sus orígenes, y creo que la clave es defender la obra bien hecha de quien ha demostrado que sabe hacerlo: el jersey de Hermès, la chaqueta de Dolce&Gabbana o sus vaqueros, los accesorios de Prada, los trajes de Lanvin, los detalles de moda de Gucci… ya no basta con hacer de todo, tienes que ser el mejor.

¿Qué diseñadores te parecen indispensables esta temporada? Tom Ford, por la fuerza  de sus propuestas, Lanvin por su Elegancia,  Prada por la fuerza de sus accesorios, el optimismo de Etro, las gabardinas de Burberry, los abrigos de Zegna, el look de Vuitton, pero quizá los grandes motores de la moda masculina son Raf Simons, innovador de verdad, Elbaz por su elegancia  y Pilati de Yves Saint Laurent por su revolución llena de argumentos con una moda distinta.

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Esta semana ciclo de entrevistas

Lunes, 11 Enero 2010

¡Ya estamos de rebajas! Uy, qué pereza hablar siempre de lo mismo… No sé para qué los medios se dedican a hacer reportajes de rebajas todos los años cuando si nos pusieran el de hace diez años sería justo igual al de este solo que con distinta gente pegándose empujones a la entrada de El Corte Inglés de Preciados, con distinta ropa y distintos peinados… Por eso, voy a obviar el tema rebajas, que es muy cansino, y voy a dedicar esta semana a una serie de entrevistas del más alto nivel. Y cuando digo el más alto nivel quiero decir a los que están más altos en las páginas que las revistas le dedican al staff.

De la mano de los directores de las tres principales revistas masculinas de moda del momento que querido tomar el pulso ‘editorial’ para el año que hemos inaugurado. Javier Fernández de Angulo, director de GQ [hoy lunes 11]; Andrés Rodríguez, director de Esquire [el miércoles 13]; y los responsables de Hercules, David Vivirido y Francesco Souriges [el viernes 15]. A ellos les planteo algunas de mis obsesiones: ¿cómo ha afectado la crisis al trabajo editorial?, ¿cómo ven la moda española?, ¿queda resquicio en las revistas para innovaciones radicales?…Dejemos que hablen los sabios.