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EL CRACK (el serial) - Capítulo XXII

Viernes, 20 Marzo 2009

Prófugos desprofugados 

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Puppy se ha montado una corte en toda regla. No creo que ni Maria Antonieta ni Catalina de Aragón tuvieran nunca tanto séquito a su alrededor como esta pobre niña rica de Park Avenue: masajista, monitor de fitness, pedicura, manicura, dermatólogo, asistente personal, gigoló… bueno, en verdad son relaciones públicas del hotel, dos, que se van turnando para tenerla entretenida y que gaste, gaste y gaste… en España teníamos algo parecido en las pelis de Alfredo Landa y Lina Morgan, las chicas de whiskería que iban al descorche pero que después eran muy decentes como para acostarse con los clientes. Pero aquí en Brasil no sé qué palabra hay en portugués para ‘decencia’, ni creo que los ‘relaciones públicas’ encomendados a Puppy conozcan el concepto, porque van en micro speedo, totalmente bronceados, con dientes que parecen blanqueados mediante láser y no creo que estén programados para negarle NADA a una clienta tipo “Ms. Manirrota”. 

–Esto no es ser discreto –me dice Warren mirando a Puppy en la piscina desde la ventana de su habitación. 

Lleva encerrado en su suite desde que llegamos y me preocupa. Tiene manía persecutoria. Sí, vale, seguramente le busque el Gobierno de los Estados Unidos para enchironarlo, pero no es para que te obsesiones con una cosa así. ¡Por Dios, que estamos en un paraíso paradisíaco! (Espera, eso es redundante). Ya sé que Puppy ha convertido el resort en su harén particular, pero llamar la atención tampoco es tan malo. ¿No dicen que el mejor sitio para ocultar algo es a simple vista? ¿Quién se va a imaginas que hay un prófugo de la justicia en medio de este aquelarre de lujo, masajes y baños de sol? 

–Tío, deberías bajar a la piscina, tomar un poco el sol, no es sano enclaustrarte en la habitación, por muy de lujo que sea, y pasarte el día oteando por la ventana como Steve McQueen en la Ventana Indiscreta de Kubrick.

–James Stewart.

–¿Qué?

–Que la Ventana Indiscreta es de James Stewart.

–¿James Stewart dirigía películas?

–No, el director era Hitchcock, Stewart la protagonizó.

–¡Ah, sí, de Kubrick era la Ventana Mecánica!

–¡¡La Naranja Mecánica, memo!!

–Pues a mí me gustó más la versión de McQueen que la de James Stewart. 

Warren me ha echado de su habitación. Esto no está resultando tan divertido como cuando me imaginé fugándome de la justicia con él. Yo esperaba algo más como dos solteros atractivos en una playa de Rio tomando el sol, con bigotes falsos para despistar, y rodeado de brasileñas de culitos prietos. Tener a un paranoico parapetado en una habitación de un resort de lujo y una ninfomaníaca millonaria acaparando a todo el servicio del hotel no es mi idea de un entorno ideal.  

Llamo a Belinda por teléfono pero no hay nadie en su apartamento. Me siento triste. Llamo a Ayako a ver cómo se la maneja sin mí y me contesta un tal Clive que afirma ser su asistente. ¿Para qué necesitará mi asistente un asisten…? ¡Un momento! ¡Pequeña bruja traidora! Le ha faltado poco tiempo a la pérfida asiática para hacerse con mi puesto. Empiezo a pensar que me precipité en mi fuga del país. Debería haberme quedado a defender el fuerte. ¡Ay, Dios, cómo me jode! No, no puedo decirlo…. Pero “mamá tenía razón”. Le dedico una llamada a Ron Akran para saber si sigue en pie mi colaboración como freelance en su firma de organización de eventos. 

–¡Hombre, Ron! ¿Qué tal?… Yo muy bien, pasando unos días de relax fuera del país. Precisamente te llamaba para saber qué día tenía que reunirme con los de Capital Investors para planifi… ¿Cómo? ¿Qué te hizo pensar que no estaba interesado?… No, no, creo que ha habido un error, Ron, en España, de donde yo soy, “que se metan su puto encargo por el culo” es una expresión de júbilo, de estar muy contento… Sí, ha sido un error, a veces mis raíces latinas me juegan malas pasadas con el lenguaje… Que sí, que sí, estoy interesadísimo, me tienes a tu disposición… Ya me ocupo yo de cerrarlo, no te preocupes. 

Trabajar codo con codo con Robert (mi ex-asistente) está en mi lista de prioridades justo debajo de que me extirpen un testículo usando un boli BIC como bisturí, y por encima de verme otra vez en la indigencia más absoluta. Como no puedo soltar este tren laboral que he cogido, y puesto que si vuelvo al negocio mortuorio tendré primero que matar a Ayako, no me queda otra que apechugar y ser profesional y tragar con Robert. ¿Por qué tengo tan mala suerte con mis asistentes? ¡Todos me traicionan! ¡Con lo bien que los trato! Les doy trabajo, una identidad… estamos de acuerdo, no les pago y les exijo demasiado, pero es por su bien. (Nota: A Ayako la mataré de todas formas, por simple placer, no puedo con las traidoras, dejé vivo a Robert y he sentado un mal precedente.) 

Llamo a Robert (con desdén) y cierro una cita para empezar a planificar el evento de Capital Investors y quedamos en vernos a principio de la próxima semana. Me duele mucho tener que abandonar a Warren en su desgracia, pero la vida real continúa y yo tengo que volver a Nueva York, mientras tanto disfrutaré de la maravillosa vida de prófugo que nos está brindando el fondo fiduciario de Puppy.  

Puppy ha montado una pequeña fiesta para la que va a venir un selecto grupo de gente desde Nueva York este fin de semana, unos cien invitados. En la cara del director del resort se ve el símbolo del dólar marcado, está encantado con Puppy, así que le ha puesto otro PR/gigoló más a su disposición. Compro algunas revistas y periódicos, porque no todo va a ser tomar el sol y beber cóctel tras cóctel. Las revistas me las quedo, los periódicos se los voy a subir a Warren, pero se me caen al suelo y el destino quiere que se desprenda la página en la que hablan del escándalo de la compañía de Warren. Lo ojeo por encima. ¡Oh, Dios mío! 

*** 

Por fin logro hablar con Belinda: le digo que la quiero, que la quiero, que lo estoy pasando muy mal (mientras una guapa mulata me sirve otra copa) y que la echo de menos. Pero vayamos al grano: ¿qué está pasando con el caso Warren?, el periódico era muy escueto. 

–Han detenido al director de la firma, que era el que estaba desviando fondos y maquillándolo con la contabilidad.

–¿Entonces Warren no está siendo buscado?

–¿Por qué?

–Por desfalco.

–Que yo sepa, no, la estafa está en la cúpula de la organización. 

¡Uy, empiezo a pensar que me precipité al sugerir una fuga del país! La culpa es de Warren por dejarse llevar por el pánico y hacerme caso, sabiendo que mis ideas no suelen ser muy sensatas. Pero me alegro mucho, cuando sepa que no está acusado ni buscado dejará de ser el zombi que es ahora. El miedo lo está consumiendo, es una sombra del hombre que era. ¡¡Quién iba a imaginar que decía la verdad cuando afirmaba su inocencia!! De todas formas no se lo diré hasta después de la fiesta de Puppy porque seguro que se quiere volver enseguida a los EEUU y me chafaría la diversión.