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Andalucía de Moda: Joan Fábregas

Mircoles, 28 Octubre 2009

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Empezamos Andalucía de Moda con el certamen de Diseñadores Nóveles, del que tuve el privilegio de ser jurado, una labor agridulce, porque es de esas cosas en las que te gustaría ser mojigato y declarar a todos ganadores, y que todos se llevaran un premio porque todos se lo merecen de verdad, por uno u otro motivo. Pero esto lo voy a dejar para más tarde, porque no quiero pasar por estos chicos así como de paso, sino dedicarles un buen espacio.

Voy a abrir fuego hablando de Joan Fábregas, el que fuera ganador del año pasado del certamen de nóveles y que este año ha sido invitado a desfilar. ¿Qué puedo contar de Joan que no haya contado ya? Remito al artículo que el 12 de septiembre le dediqué en el suplemento Evasión de este periódico nuestro (nuestro que lo hacemos y suyo que lo leen).

La colección ya la conocía, no era de ‘estreno’, sino que ya había visto su presentación formal en 080 Barcelona y había sido mostrada a compradores en un showroom parisino, pero había como una especie de obligación ‘sentimental’ de traerla a Andalucía. Es inimaginable el choque cultural que supone la concepción vanguardista que Joan Fábregas tiene de la moda masculina frente a los parámetros neoclásicos de esta ciudad (ahora hablo de Sevilla, donde tiene lugar el evento) y su particular idiosincrasia neo-romántica donde el sastre sigue siendo afortunadamente un valor en alza y el conservadurismo un tanto rancio nos hace ser lo que somos, para bien y para mal. Ser ‘un rancio’ es algo que se lleva con orgullo por aquí por que es símbolo de pedigrí, y yo también voy de rancio 2.0, y no lo he cogido el truco aún y quedo de racio cutre simplemente. (Que lo de rancio va con buenas intenciones, que no me lapiden, qme remito al maestro periodístico Paco Robles que atesora el término).

Volviendo a la colección… Una puesta en escena de estética demoledora, post-industrial, con influencias manga y, ¿por qué no?, con referencias a los comics de superhéroes de los 80 en que todos los uniformes se llenaban de bolsillos multiusos que a la postre, salvo en el caso del cinturón de Batman, nunca se sabía que albergaban. Joan confiesa su deleite por la estética nipona y se rinde ante mi asociación de su colección con los cómics, no me lo discute pero no lo comparte, porque a la postre las sensaciones que genera una colección, en cuanto sale a escena, ya no le pertenecen al autor sino al espectador.

Me sorprendió el casting del desfile. Yo, conociendo el tipo de modelo que gusta en esta ciudad, en plan musculitos tipo mister, me temía lo peor. Pero de pronto salió una caterva de chavalucos muy bien formados pero sin caer en lo gym-obsess, guapos a rabiar, y que eran un compendio de lo mejor de la actitud del modelo internacional de París y Milán, pero llevados a la masculinidad clásica que hacen que el hombre sea hombre. A mi derecha tenía a una veterana y experta periodista, Clara Guzmán, que a cada salida decía “me encanta, me encanta”, y yo no tenía claro si era por la ropa, por los chicos o ambos. Después me aclaró que lo que le encantaban eran los chalecos porque es una prenda que la enloquece.

Mientras yo, a Sofia Clarí, la coordinadora de Pasarela Mustang y pieza bien significativa en El Ego de Cibeles, le repetía sin cesar “ese tío (por el modelo) y yo tenemos en teoría los mismos músculos en el cuerpo, ¿no? ¡Dime que sí, Sofía por lo que más quieras! ¡¿Dónde están mis músculos?!”.

A parte de frivolidades varias, quiero reseñar algo que dice mucho de lo que un diseñador ES y quiero ejemplificarlo con Joan Fábregas. Un diseñador trata a todo su público con el mismo respeto, ya sea el día de la premier de su colección en una gran pasarela, ya sea en una presentación autonómica tardía en la que no hay objetivos comerciales porque todo el pescado está vendido ya. Trabaja los estilismos, la puesta en escena, la música… todo, con la misma intensidad, con las mismas mariposas en el estómago, con la misma profesionalidad, sin dejar flecos sueltos. Así lo vi en Joan, que si bien tuvo que acudir durante horas a ser jurado del concurso de nóveles, no perdió ojo de los preparativos y se dejó a cargo de todo a su mano derecha, izquierda, ojos y corazón: su mujer.

A Joan se le ve en un momento dulce porque se ve realizado como diseñador. Lo que me fascinó de él en un principio fue que se arriesgó a usar materiales tecnológicos como la fibra óptica o tejidos termosensibles. Eso sin embargo lo limitaba como ‘diseñador’ porque los materiales tecnológicos son terriblemente difíciles de tratar. Con este giro a la moda masculina se ha deshecho (por ahora) de esas tecno-limitaciones autoimpuestas y ha demostrado lo que era capaz de hacer.

¿Una palabra para resumir la colección de Joan? ¡Brutal!

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