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Entradas con etiqueta ‘joyas’

Pinceladas de estilo, toques de Apodemia

Viernes, 18 Septiembre 2015

Hoy volvemos al universo joyero de la mano de Apodemia, una marca española que no olvida al hombre introduciendo algunas piezas masculinas en sus colecciones. Sus piezas son delicadas y apuestan por esos pequeños toques discretos pero significativos. Mi principal motivación al reseñaros sus joyas era mostraros una fantástica pulsera de cuero y bronce, que a pesar de estar pensada para mujer, a mí personalmente me pareció exquisita para la muñeca del hombre. Sus materiales tienen gran fuerza y masculinidad, y su ejecución es original. Lamentablemente está agotada, pero aun así os la muestro para que comprobéis como las etiquetas de ‘masculino’ y ‘femenino’ son en muchos casos prescindibles. Si algo funciona bien, sea en el género que sea, no lo dudes.

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Pulsera de bronce y cuero [agotada]. 65 euros. 

He querido conocer la visión personal que la diseñadora de Apodemia, Jimena Von Knobloch, que trata de plasma su personal concepto de vida tanto en sus diseños como en los espacios de sus tiendas, con un mobiliario único y una decoración que captura sensaciones, no dejéis de pasar por la de la calle Almirante 18, aunque sea por disfrutar de su singular concepto decorativo.

Es obvio que la joyería (sobre todo la de moda) ha cambiado mucho en los últimos tiempos. ¿Cuáles son los rasgos más innovadores de tu trabajo? A día de hoy, la joyería se ha transformado en algo tangible para aquellos clientes que quieran acceder a ella, los materiales y las piedras preciosas se han transformado para crear un nuevo concepto para toda esa gente que busca una joya para llevar en su día a día pero que no le cueste meses o años de ahorro, sino que les permita el ir cambiando y transformar su look, su rutina, según las tendencias del momento. En nuestro caso, todos los diseños parten de una idea/concepto natural y son exclusivos nuestros, llevan un proceso largo donde se crean en cera, luego en metal y finalmente en la joya final, en oro de 18 quilates, bañadas en oro blindado o plata rodiada. Nuestros diseños no los van a poder encontrar en ningún otro sitio, son únicos y transmiten una forma de ser, en definitiva, una estilo de vida tanto en el caso de las mujeres como en el de los hombres.

¿Qué papel juega ‘el hombre’ en tu universo creativo? Los hombres en general poco a poco están perdiendo ese miedo a ser consumidores de joyería y están empezando a buscar piezas que se alejen del estilo clásico que las marcas mantenían hasta ahora.

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Gemelos Rinoceronte. 69 euros. 

¿Cómo es el hombre para el que diseñas? Nosotros en Apodemia, diseñamos para aquellos con espíritu joven que buscan joyas diferentes pero que no quieren perder ese lado masculino, por eso nuestros gemelos con formas de rhino pero con colores atrevidos como el Spiky Cactus, o formas diferentes como los escarabajos, están empezando a entrar en nuestro universo para aquellos que buscan complementar su estilo desenfadado pero cuidado con piezas que también lo sean.

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Gemelos escarabajo en oro. 99 euros. 

Háblame sobre tu tienda. ¿Desde cuándo la tienes? Nuestra primera tienda Apodemia abrió sus puertas en Octubre de 2013 y pronto contaremos con otras dos tiendas más en Madrid.

¿Qué ha supuesto ese contacto directo con el cliente para ti? Para nosotros es tan importante no perder esa vinculación que quisimos poner las oficinas y el taller en la trastienda y creemos que el tener siempre en mente al cliente, el darle un trato personalizado, el buscar sus necesidades e intentar cubrirlas, ha sido nuestro mayor éxito. Desde aquí podemos rectificar con facilidad, podemos recoger encargos personalizados y no perdemos el tener que acceder por una tienda para llegar a la oficina y así observar si todo está cuidado, cómo están expuestas las joyas y hasta qué ve el cliente cuando pisa por primera vez en nuestro universo.

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Tienda Apodemia en calle Almirante, 18 (Madrid) 

¿Cuáles son tus planes de futuro? Apodemia siempre ha tenido un enfoque muy internacional. Nació con esa vocación y es nuestro plan, una vez asentemos la marca en el territorio nacional, el poder expandirnos internacionalmente. Tenemos ya muchos clientes extranjeros que nos compran en la tienda y nuestra forma de comunicar es global, todas nuestras colecciones están en inglés, muchos de los mensajes que transmitimos son en inglés por esta misma razón. El poder ir a ferias internacionales también está siendo una forma de llegar a ese cliente multimarca que nos irá dando a conocer en otros lugares donde todavía nosotros no podemos llegar.

Todo un universo en tus puños

Lunes, 6 Julio 2015

Ayer paseaba  por una calle muy comercial cuando me detuve delante del escaparate de una prestigiosa joyería. El único rincón que le reservaban al hombre estaba ocupado por un expositor de relojes de nombres que sugerían tres ceros como mínimo en sus precios. No había joyas para hombre en ese escaparate. No había pisacorbatas, pulseras, gemelos… Daba la impresión de que el hombre de hoy tiene arrumbado el interés por las joyas. Bien es cierto que el hombre contemporáneo no es un cliente de joyería como aquellos dandis del siglo XVIII, pero no puedo menos que señalar que muchos hombres siguen adornando sus puños con elegantes (y originales) gemelos (o cubre botones en muchos otros casos). Entonces pasé por unos grandes almacenes y me paré a ver gemelos. Un sentimiento desolador me invadió: eran terriblemente aburridos, faltos de ‘talento creador’, no eran joyas de autor… No eran joyas que un hombre compre pensando en el momento que pase a manos de su hijo.

Creo que debiéramos recuperar la pasión por la ‘Alta Joyería’. No es cuestión de tener mucho, sino una pequeña selección de piezas que nos apasione. Recordé entonces a un excepcional joyero valenciano, un verdadero poeta y esteta que hace que la joyería cobre cariz onírico en sus manos: Vicente Gracia. Me intereso por sus joyas para hombre y me entusiasmo con enseñaros unos gemelos impactantes. Los gemelos ‘Universe’, unas piezas de elegancia singular que replican un firmamento estrellado en miniatura rodeado por los versos de la Alhambra, o los ‘Universe with opals’, variación del mismo tema con ópalos boulder.

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Los gemelos Universe y los Universe with Opals son un ejemplo de mostrar los metales preciosos desde un punto de vista muy expresionista, sin apenas manipulación; la idea era imaginar la Creación del Universo” me cuenta este artista de influencias eclécticas que empezó a destacar en aquella Valencia de La Transición en torno a ‘El señor del Caballito’, la tienda underground de los hermanos Errando Mariscal. “Intento transmitir la sensación y el sentimiento de que a través de la Belleza uno puede acercarse al misterio de la esencia del Creador” me explica Gracia cuando le pregunto qué busca suscitar con su joyería. Su trabajo actual ha trascendido a aquellas influencias tempranas que cultivara en Massana, la Escuela de Arte y Diseño de Barcelona, o de aquel ‘Espacio 12’ de Manuel Carrera al que perteneció junto nombres como Joaquín Berao, Oriol Bohigas, Lucía Dominguín, Ana Saura y Paloma Picasso. Aun así sigue evidenciándose cierta afinidad con el trabajo de aquellos grandes artistas, como Joan Miró y Antoni Tapies, que fueron sus profesores. “Mis resortes son la poesía y su entorno. Creo que a la joyería se le amputó su inspiración poética y se le injertó el icono de ostentación social. Nosotros hemos tratado de recuperar la esencia poética de la joyería. Para ello nada mejor que elaborar inspiradas en la poesía Sufí española”.

Vicente Gracia comparte conmigo la nostalgia de aquellos tiempos en que la joyería masculina tenía significante, pero él incluso se remonta mucho más en el tiempo. “En otros tiempos la joyería masculina era mucho más importante que la joyería femenina. Veamos por ejemplo cómo se enjoyaban los notables del Imperio Mughal o el Imperio Otomano. Ahora el hombre usa menos joyas pero si están bien elegidas marcan un refinamiento en el gusto”. Aunque marginal en su universo, la joyería masculina ha protagonizado momentos muy especiales en su trayectoria profesional. “Hemos realizado piezas muy especiales para hombres, desde el Árbol de la Vida para Michael Jackson a la ballenas para las camisas de Daniel Craig, o un objeto para sujetar las mangas de los jerséis…

Olivia de Borbón, imagen de Aristocrazy: “La moda es un sueño y estamos siendo demasiado sobrios”

Lunes, 28 Mayo 2012

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La pasada semana tuve la suerte de entrevistar a Olivia de Borbón, que ejercía una vez más como imagen de la firma de joyería Aristocrazy, la hermana joven y atrevida de Joyería Suárez. Personalmente tengo cierto desafecto por los personajes populares y trato de centrarme en el núcleo empresarial o creativo de las firmas de moda y soslayar el terreno de la ‘imagen’. Pero Olivia tiene demasiados puntos de tangencia con la moda como para considerarla una celebridad más. Ser hija de la primera directora de Vogue España, Beatriz von Hardenberg Zü Furstenberg, modelo de dilatada carrera, y asidua del front row de la moda nacional, hacen de Olivia una espectadora de excepción de la moda que nos ha tocado vivir. De ella, en verdad, sabía poco más que esto, a lo que añado algunos titulares que ha protagonizado en la prensa del corazón, pero tengo la costumbre de no juzgar los libros por la portada y procuro de cargarme de prejuicios frente a mis propios prejuicios a la hora de enfrentarme a un personaje popular. ¿Qué me encontré? Una mujer serena, de mirada muy inteligente, de esas miradas que te dicen que sabe lo que quiere y no está dispuesta a dejarse manipular, y una sonrisa medida y comedida, propia de la gente con una excelente educación. Siempre ha creído que a un aristócrata se le detecta por su sonrisa, esa sonrisa tan peculiar que no puedo explicar ahora mismo. Empezamos hablando, cómo no, para eso nos habíamos encontrado, de joyas:

¿Cómo es tu relación con las joyas? Es una relación que me viene desde niña. Me recuerdo buscando en el joyero de mi madre y probándomelo todo, para mí era como el cofre del tesoro. Me llamaba sobre todo las joyas con brillo. Con los años he tenido la suerte de encontrarme con Aristocrazy, que tiene una joya para cada momento, piezas verdaderamente indispensables.

¿Qué es lo que más te identifica con Aristocrazy? Yo soy muy camaleónica, lo mismo me ves en vaqueros y camiseta blanca que vestida de gala, tengo mucha tendencia a cambiar de look, y con Aristocrazy siempre encuentro la pieza adecuada para complementarlo.

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¿Y por la moda? ¿Cómo nace tu interés? Esa es una relación que viene desde que yo tenía cuatro años. Mi madre fue la primera editora de Vogue en España y recuerdo que me llevaba a la oficina. Siempre estaba rodeada de modelos, fotógrafos, diseñadores. Cuando la propietaria falleció la edición cerró y tardó en renacer como diez años. En aquel momento que le tocó vivir a mi madre no había, por así decirlo, moda en España. Ni existían los diseñadores de hoy, y los que había estaban empezando, ni fotógrafos. Allí se buscaban la vida como podían, incluso haciendo las fotos ellos mismos.

¿Y cuál es la principal lección que ella te ha transmitido en cuanto a moda? Que hay que vestirse según tu personalidad, nunca perder tu esencia. Aquí en España tenemos ese problema, parece que todos salimos de una fábrica, hay miedo a romper el look imperante. Tienes que ser consciente de quién eres y no ponerte lo que no te haga sentir cómodo. Y hay que innovar.

¿Qué te pareció la última edición de la pasarela madrileña? Se ha notado mucho la crisis sobre la pasarela. Hemos sido demasiado… No sé cómo expresarlo. He notado cierta falta de ilusión. La moda es un sueño y estamos siendo demasiado sobrios.

Tú desfilaste en Nueva York hace años, ¿verdad? Por todo el mundo. Con seis años hice mi primer anuncio de Schweppes y desde entonces no he parado.

¿Cómo recuerdas el tiempo que viviste en Nueva York? Como una etapa muy divertida. Yo estudiaba interpretación en el Lee Strasberg Theatre and Film Institute y mientras trabajaba de modelo buscándome la vida. Era un sueño hecho realidad: estudiaba lo que siempre había querido y estaba siempre rodeada de actores.

¿Cómo va el proyecto de las camisetas? (Serial Lover se llamaba, ¿no?) Ahí está. Abrimos hace unos meses, quizás no en el mejor momento, pero era un proyecto que venía de largo y había que tirar para adelante.

En contra de lo que muchos piensan llevar un apellido famoso, como Borbón, debe ser pesado a veces, ¿cierto? Bueno, y no hablemos de mi apellido materno, que es muy importante en Alemania. Por suerte pasé la infancia en Estados Unidos y allí no tenían ni idea de quién era yo, así que no viví con presiones y pude desarrollar mi personalidad.

Ser un personaje público debe hacer que muchos se te acerquen con prejuicios. Sí, es cierto, es muy común enfrentarte a gente que hace juicios y críticas sin conocer mi vida. Pero a estas alturas tengo mis escudos, aunque sí que ha habido momentos donde me ha dolido mucho.

¿Y no hiciste un ejercicio de reflexión previo a lanzarte a la palestra pública? No lo tuve. El periodo de reflexión fue después. Me retiré dos años de la vida pública. No quería enfocar mi carrera a ser conocida por mi apellido, sino por mi trabajo. Es duro darte cuenta que todo el mundo piensa que te conoce cuando ni se acercan lo más mínimo a lo que realmente eres. Ahora, con la perspectiva del tiempo, soy capaz de recordar aquello incluso con cariño… pero fue muy duro.

Pero volver a empezar de cero es un lujo que no siempre nos está permitido. Afortunadamente la prensa es efímera. Dejas de salir en prensa y desapareces del mundo. No me costó trabajo volver a empezar desde cero.

Cari Lapique, embajadora de Joyería Suarez: “No soy una mujer que se fije en el valor de las joyas”

Mircoles, 21 Diciembre 2011

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Fotografías: Ernesto Castillo para Fondo de Armario

No siempre se tiene la oportunidad de departir con alguien a quien conoces por las revistas del corazón. Esa impresión de hablar con alguien con pátina de papel couché es algo que tengo muy superado cuando se trata de diseñadores y modelos, pero los protagonistas de ¡Hola! aún me producen cierto respeto. Por eso cuando se presentó la oportunidad de entrevistar a Cari Lapique en su faceta de embajadora de Joyería Suarez ni me lo pensé. Impresiones personales: me resultó muy cercana y afable, muy con los pies en la tierra y dispensadora de esa simpatía especial que tienen las reinas sociales que te hacen sentir que el hablar contigo fuera lo mejor que le ha pasado en mucho tiempo. Muy alejada del cliché de socialité ociosa, Cari lleva una intensa agenda como parte del equipo de Joyería Suarez, y así me lo explicó tras ordenarme apearla del usted y que la tratara con confianza:

¿Cómo definirías tu trabajo con Joyería Suarez? Bueno, es extensísimo. Va desde atender a clientes especiales, a estar con el departamento de marketing, o atender a cualquiera que entre en la joyería y estoy yo allí. Ya te digo, implica muchas cosas, especialmente ser embajadora de la marcas en los distintos eventos e inauguraciones.

¿Qué es lo que más te gusta del estilo de Suarez? Que son creaciones de buenísima calidad a precios interesantes, y de diseño estupendo que se adelanta incluso a tendencias y a los movimientos de la moda.

¿Eres una mujer de grandes joyas en tu vida? Cuando me visto me decanto por joyas grandes, favorecedoras, que me aporten luz. No soy una mujer que se fije en el valor de las joyas, eso no me importa, prefiero que sean piezas que me aporten.

¿Y una joya fetiche que tenga en su joyero? Mi alianza de matrimonio, nunca me la he quitado.

Con la que ha caído, está cayendo y caerá económicamente parece como que el lujo ha tenido que redefinirse para no ser ostentoso, no ser hiriente. Pero es que el lujo no tiene que ser ostentoso, no considero que tenga nada que ver.Yo creo que el lujo es otra cosa, ¿no crees?

Claro, pero de alguna manera habrá afectado a la línea de trabajo de Suarez. Bueno, sí, nos hemos adaptado a la situación. Tratamos de crear piezas para todos los bolsillos. Por ejemplo hemos empezado a realizar joyas en plata mezclada con diamantes.

Tú eres un ejemplo de elegancia discreta y tienes dos hijas fantásticas. ¿Qué has tratado de  inculcarles en cuanto a estilo? Básicamente que sean discretas, pero no es algo que haga falta decírselo, simplemente es algo que siempre han visto en casa, lo han vivido.

¿Y ellas qué te han aportado a ti? La juventud, la frescura.

¿Eres muy autocrítica frente al espejo? ¡Qué va! No tengo tiempo, siempre voy con prisas.

¿Qué diseñadores de moda han marcado tu vida? Aquí en España tenemos excelente diseñadores, pero me vas a permitir que hable de los de fuera. De los de aquí conozco a muchos, y son buenos amigos, así que me pones en un compromiso. Tengo un gran respeto por el trabajo de Oscar de la Renta o de Valentino. De Chanel me gusta mucho su estilo. Pero cada uno tiene su momento, su lugar y su edad para llevarlos.

Eres una mujer de estampados. Sí, me encantan. Sobre todo recurro mucho a ellos cuando me voy a encontrar con vosotros, la prensa.

He leído en diversas ocasiones que reivindica que no es cierta esa etiqueta frívola que los medios han propiciado sobre su familia. No somos frívolos en absoluto. Lo que pasa es que la prensa nos ve solo cuando vamos a eventos. Pero nos levantamos todas la mañanas para ir a trabajar, ahí no está la prensa.

Con lo agresiva que se ha vuelto la prensa del corazón mejor que te cojan a cubierto, ¿no? Sin duda, pero yo no tengo queja, a mí siempre me ha tratado fenomenal ¡Hola! Yo no tengo problemas con nadie. Salir en la prensa nunca me ha producido sinsabores.

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www.joyeriasuarez.com

Joyas de famosos… la saga continúa

Lunes, 6 Diciembre 2010

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Esa gran mujer que es Angelina Jolie no se conforma con ser actriz, directora, madre y embajadora de ACNUR (que digo yo que con tanto paro podría dejar algo para las demás… aunque fuera su marido). Ahora quiere además ser diseñadora de joyas. Sí, como lo habéis oído, ya es un hecho. Angelina va a lanzar una línea de joyas. Pero, bueno, ya sabeis que detrás de estos proyectos siempre hay alguien que pone el 100% de la experiencia y el 99% del trabajo. En este caso es Robert Procop, antiguo CEO de Asprey y actual joyero de cabecera de la actriz-directora-madre-embajadora-diseñadora.

Es realmente irónico que ahora todas las estrellas de la música o el cine estén capacitadas para diseñar joyas. Por poner un caso: Pete Doherty. Aquel tipo de aspecto realmente desagradable que influyó en la estética de la moda tan nocivamente a través del trabajo de Hedi Slimane, ese chico más conocido por sus desfases que por su música, pero aún más conocido por su relación con la modelo-diseñadora-madre-icono del estilo Kate Moss… aquel tipo, digo, ¡¡¡también tiene su línea de joyería!!! Este experimento nos llega de la mano de la genial joyera londinense Hannah Martin, inspirada por los dibujos de Doherty, y ha tomado el nombre de Albion Trinketry.

Lo que me asombra es lo alejados que están en realidad los personajes con el mundo que han elegido para “diseñar”. Por un lado Jolie no es que sea una gran coleccionista de joyas como Elizabeth Taylor, es más, estoy convencido que todo lo que le vemos lucir en las galas del cine son piezas prestadas. Y por otro Doherty hizo un comentario en la presentación que me parece sumamente divertido: dijo de sus propias joyas “Es una pena que no me las pueda permitir para mí mismo, cuestan una fortuna”.

Bueno, aquí en España no es algo que nos coja muy de sorpresa, porque famosa sin oficio reconocido que tenemos, famosa que nos sale con una colección de joyas para llamarse ‘diseñadora’. Se me viene a la cabeza Marina Danko, por ejemplo, pero es que la barranquillera estudió arte en Francia y la carrera de diseñadora de moda en Estados Unidos Estoy seguro que de no haber sido mujer de torero hubiera alcanzado cotas profesionales diferentes a las que ostenta hoy, pero cuidar de un torero y diseñar joyas es algo complicado de compaginar, sobre todo porque todo el mundo tiende a conceptualizarte como alguien a la que simplemente le gusta juguetear con las piedras semipreciosas. Otra que fue mirada con sospecha fue Eugenia Martínez de Irujo que no se conformaba con ser imagen de Tous, sino que lanzó su propia línea con los joyeros catalanes. Todos pensamos que era un caprichito, ¿pero cuántas van ya? Y es que de doña Cayetana no sólo se heredan título, sino el temperamento creativo.

Karen Bizer, diseñadora de joyas: “me interesan los detalles invisibles que sólo pueden disfrutar los dueños de las joyas”

Mircoles, 28 Julio 2010

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Soy muy fan de la alta joyería norteamericana, porque mantiene un fino equilibrio entre la comercialidad, el lujo y el arte… y porque no ha sucumbido a la destructora influencia del minimalismo artístico de muchos diseñadores de joyas europeos (y en especial españoles). Un buen ejemplo de lo que quiero exponer es Karen Bizer, que me fue descubierta por una colega editora que ha viajado recientemente a Nueva York y traía en su móvil algunas fotos de su piezas (los casi 5.000 dólares del anillo que me mostraba lo hacían inaccesible a su plan de shopping neoyorkino). Karen Bizer viene del mundo editorial, en los 80s trabajó en WWD y la revista W, y si nos atenemos ala experiencia, la gente que ha pasado por el mundo editorial suelen ser magníficos diseñadores (véase Vera Wang). Así que no podía menos que ponerme en contacto con ella y profundizar sobre su universo creativo.¿Cómo nace en ti el interés por la joyería? Mi interés por la joyería viene como una consecuencia natural de mi interés de siempre por la moda y mi amor al arte y su historia.

¿Tu paso por el mundo editorial (de moda) te es útil en tu nueva faceta? Mi experiencia en la moda ha sido muy útil diseñando joyas porque me ha proporcionado bastantes conocimientos sobre diseño de joyas e historia de la joyería. También me ha sido útil para poder editar mi propia colección y trabajar todas esas ideas que es necesario sopesar en el proceso que te lleva a tomar las decisiones finales sobre qué incluir y qué no en la colección.

¿Con qué piedras o gemas trabajas más a gusto? Mis piedras favoritas incluyen los ópalos, el chrysoprase, los granates mandarin y demantoid, la turmalina de Paraiba y, por supuesto, los diamantes.

¿Y tus influencias más directas? Me interesa el oro tradicional de alto quilataje y las técnicas de orfebrería, así como las joyas antiguas del siglo XX, en particular el periodo Art Decó.

¿Cómo es el proceso de diseño de una joya? ¿Empiezas a partir de una piedra determinada o tienes la idea del diseño en la cabeza y buscas la piedra que se ajuste a ella? Suelo comenzar por los materiales, una piedra de color, por ejemplo, que sirve de inspiración para el siguiente paso del proceso de diseño, el borrador que termina convirtiéndose en el boceto de trabajo que marca la producción.

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¿Qué te inspira a la hora de diseñar? A mí me inspira el buen diseño, ya sea el trabajo de forja de una reja de hierro de Central Park o las sensuales y suaves curvas de un coche antiguo.

¿De qué pieza o piezas te siente especialmente satisfecha? De lo que más estoy orgullosa es del diseño y la complejidad de mis anillos. Cada detalle ha sido, creo, considerado con acierto, desde la parte interna del anillo grabada con un signo de la buena suerte, a las paredes que son talladas a mano y a veces llevan un micro-paveé de diamantes. Estoy especialmente orgullosa de esos  aspectos que dan placer sólo a sus portadores, cosas que nadie más nota o repara en ello.

Signos de la buena suerte ocultos en los anillos… ¿es importante para ti la parte ‘espiritual’ de las joyas? Sí, me gustan los signos de la buena suerte. ¿Quién puede resistirse a la buena suerte?

Cuando realizas piezas a medida por encargo, ¿los clientes tienen claro lo que quieres o te dejan libertad creativa? No, ellos no suelen venir con una idea clara. Es un proceso que comprende mucha comunicación entre el cliente y tú y una pizca de psicología.

www.karenbizerfinejewelry.com

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Joyas con sentido

Domingo, 20 Diciembre 2009

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En estas fiestas, cuando toca regalar, la frase que uno más se repite cuando está eligiendo un regalo que no termina de convencerle es “bueno, la intención es lo que cuenta”. Eso pasa porque los regalos, por mucho que queramos pensar lo contrario, han terminado por estar exentos de significación. ¿Qué puede significar para ti un jersey más en el armario? Más bien poco. Y con las joyas pasa tres cuarto de lo mismo. Porque seamos sinceros, el 99% de las joyas que compramos no son especialmente brillantes (creativamente hablando). Las que al final se convierten en las favoritas de nuestro joyero, las que usamos más, las que esperamos que pasen de generación en generación, no tienen porque ser tampoco las más caras, las de más diamantes… sino las que han llegado a ti cargadas de significación.

De eso me di cuenta mientras entrevistaba recientemente a Mónica Vinader, diseñadora de joyas española afincada en Inglaterra que ha sido premiada como mejor marca de joyas de 2009 en los UK Jewellery Awards. Mientras me enseñaba las pulseras Fiji (abajo), una nueva revisión del tema ‘brazalete de la amistad’ pero en lujoso, me dijo: “la gente busca ahora joyas con valor añadido, con valores, joyas con significación”. Se trata de dar un toque de nobleza y distinción a esas pulseritas que llevan impregnadas todo el cariño de quien te las regalas, quizás por la nimieza de su valor material. Con las pulseras de Vinader no tienes ya porque avergonzarte cuando tiendes la mano para saludar y el puño de la camisa revela una muñeca mal-adornada con pulseritas de hippies.

Esta máxima o tendencia (la de las joyas con significación afectivo) la recordé cuando recibí la nota de prensa de la colección de Bliss by Damiani “FILROUGE” (arriba), que se está preparando para dar el golpe en San Valentín por ser una colección con Mensaje. “Todo empieza con un hilo, Fil Rouge, que toma forma y se convierte en pensamiento, en un valor. El pensamiento tiene un valor profundo que a través de la moneda expresa su leitmotiv. Fil Rouge expresa la unión, el contacto y el profundo entendimiento. El color rojo representa la fortaleza de esta unión y a su vez la sensualidad. Fil Rouge es un concepto que expresa uniones, sentimiento, afecto entre gente que está lejos la una de la otra. La frase grabada sobre la moneda representa esta unión: Il pensiero è un filo che unisce (el pensamiento es el hilo que nos une)”.

Pero si pienso en mensajes y en joyas, y uno esos dos pensamientos, es normal que mi deformación profesional me lleve inexorablemente a Divinas Palabras, que llevan muchos años impregnando de mensajes todo aquello que producen. Sus joyas las crean en cooperación con Karatnia , una productora de joyas desarrollada por el Grupo Cunill, y se caracterizan por llevar mensajes gravados que describen el espíritu de la pieza y lo que representa. Sus anillos me gustan especialmente, y abajo reproduzco su anillo que reza ‘La suerte es de los valientes’, aunque me parece más significativos a efectos de sentimientos los anillos de compromiso en acero, o acero y oro, que tienen grabados ENGAGEMENT e INDEPENDENCE, los dos pilares básicos sobre los que asentar cualquier relación sana y funcional.

Joyas regaladas con sentimiento y que materializan sentimientos de forma evidente… joyas que no terminarán en el monte de piedad con esto de la crisis.

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Las pelis, las joyas y Bizancio

Jueves, 3 Diciembre 2009

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Si por algo me gustan las películas de época es por el trabajo de los diseñadores de vestuario. Estoy seguro que todo el mundo, alguna vez en la vida, ha ido a ver una película simplemente por el vestuario.  Todos diréis que no, pero pensad en María Antonieta o Memorias de una geisha… ¿No es menos cierto (como dirían los abogados, no comprendo por qué hablan tan raro) que las promos de las pelis hacían hincapié en el vestuario? ¿Y no es menos cierto asimismo (de nuevo tono de litigante) que cuando fuiste a ver esa peli ibas predispuesto a una sobredosis de belleza visual? ¡Voilá! De ahí deduzco, señoría, que el acusado fue a ver estas películas influenciado por sus vestuarios. Pido que le sea denegada la libertad bajo fianza.

¡Cómo desvarío! Lo que quería decir es que me parece que no nos molestemos en aprendernos los nombres de los directores de vestuario de las películas que nos gustan. Ahí van algunos que seguro has escuchado alguna vez pero que no has retenido: Milena Canonero (María Antonieta, Memorias de África… ), Colleen Atwood (Chicago, Memorias de una geisha, Nine…), Janty Yates (Gladiator, El reino de los cielos…) o James Acheson (El último emperador, Las amistades peligrosas, Restauración…), entre muchos otros. La labor de estos creativos los lleva a establecer colaboraciones con prestigiosos joyeros que recrean el estilo de la época en joyas exclusivas para las películas.

Pero imaginad que se quisiera hacer una película ambientada en el Imperio Bizantino. Esta temporada es tendencia en joyería, así que el trabajo estaría medio hecho ya, sólo habría que elegir entre las colecciones que están en el mercado. El estilo de las joyas bizantinas y las artes decorativas de esta civilización han llamado la atención de muchos creadores de joyas esta temporada. Sylvie Corbelin, por ejemplo, reinterpreta la clásica cruz bizantina en oro incrustándola de gemas, mientras que Solange Azagury Partridge prefiere centrarse en la larga tradición de los esmaltados de Bizancio. Ya en los famosos mosaicos de Ravena se da testimonio de la espléndida la orfebrería bizantina, donde las placas de oro se decoran con esmaltes cloisonné, que se obtenían mediante el vertido de vidrio fundido en alvéolos delimitados por hilos de metal. Estos esmaltes son hoy rarísimos y difíciles de reproducir por la viveza de color. Para ver esmaltados originales lo mejor es darse un paseo por Venecia, concretamente por San Marcos donde está la famosa Pala d’Oro que forma el altar mayor. Boucheron, Suarez, Durán, Piaget, Bvlgari… la lista de amantes de lo bizantinono termina. Me voy a detener un instante en ArqueoJoya, una firma creada por Iris y Estrella Cervera que combinan los elementos arqueológicos con la joyería, y en la que podemos encontrar cruces bizantinas de bronce del siglo VII d.C.  engarzada en oro con brillantes. Piezas con un doble valor, el de joya y el de pieza histórica.

Así que esta es la temporada propicia para jugar a ser la emperatriz Irene ‘La Ateniense’, famosa por su belleza (aunque de origen pobre), que curiosamente prefirió que la llamaran basileus (”emperador”), en lugar de la forma femenina que le correspondía. Fue regente de su hijo Constantino VI y también asumió el poder en solitario. Muy buena madre, lo que se dice buena madres, como que no fue. Primero decretó que ella tendría siempre prioridad en el gobierno frente a su hijo Constantino. Cuando este se convirtió en oposición y urdió una conspiración, esta la aplastó y castigó a los culpables, encarcelando a su propio hijo. Después el recuperó el poder pero una serie de fracasos militares hicieron que le devolviera el poder a su madre. Años después Irene tramó una conspiración contra su hijo siendo finalmente apresado y cegado por orden de su madre. Las heridas le causaron la muerte.  Así se convirtió en la primera emperatriz en la historia del Imperio Bizantino por derecho propio. Eso sí, no creo que la felicitaran mucho en el Día de la Madre. Digno de una película de Amenabar.

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Bonito (y caro) souvenir

Lunes, 18 Mayo 2009

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Esta semana va a estar dedicada a las joyas porque a veces me sorprendo de lo ignorante que puedo llegar a ser (y no digo “podemos llegar a ser” para no subestimar a nadie) en este ámbito. Creemos que estamos en el cénit de la civilización y que los procesos artísticos y técnicos que empleamos en la actualidad son los más refinados y bellos de la historia. ¡Falso!

Basta con darse una vuelta por los museos (aprovechando hoy es el Día Internacional de los Museos en 145 países) para constatar que nuestro grado de refinamiento no es nada comparado con el de griegos, romanos e íberos, por poner algún ejemplo. No hay más que mirar el famoso Tesoro del Carambolo descubierto cerca de Sevilla, de origen tartésico, y que se data entre los siglos VIII y III antes de Cristo. ¿Recuerdan aquella desagradable enfrentamiento en Ayuntamiento sevillano y Jesús Aguirre, marido de la Duquesa de Alba y Duque consorte allá por la Expo 92? Aguirre ejercía de Comisario de la Expo 92 y encargó a un prestigioso joyero de Madrid, conocido suyo, una reproducción en oro del tesoro con propósitos expositivos, pero el Ayuntamiento alegó que podía ser que las piezas que se devolvieran no fueran las originales y todo ello llevó a un cruce de acusaciones la dimisión de Aguirre.

Pero me desvío de la cuestión, que no es más que la vigencia conceptual de las joyas a.c. (ante de Cristo). Pero no es nada excepcional el caso de este tesoro. A ver, elijamos un museo al azar. Ummm, a ver, a ver… El Metropolitan de Nueva York (bueno, no es al azar, y ya verán por qué). Buscamos entre su catálogo greco-romano joyas. ¡Bingo! ¡Gamínedes! (abajo) Cojamos como ejemplo la colección de joyas llamada Gamínedes por representar a este príncipe troyano convertido en águila por Zeus. Las joyas deben ser del 330 al 300 a.c., y sin embargo son totalmente actuales dignas de las más prestigiosas joyerías del mundo (a no ser porque muchas de las joyas que encontramos hoy son mucho más burdas que las de la antigua Grécia).

Y en ello deben estar porque MET (y ahí viene la justificación de porqué lo he elegido ‘al azar’) le ha encargado al joyero Gurhan Orhan una edición limitada de joyas (arriba) para celebrar la exposición “Afghanistan: Hidden Treasures from the National Museum, Kabul” que se inaugura el 23 de junio. Estas joyas están inspiradas en las famosas piezas antiguas afganas (escondidas durante el dominio Taliban) que se exponen en esta muestra, incluyendo la célebre Tesoro Dorado de Bactria. Esto hace que el concepto de ‘recuerdo de museo’ se eleve a un nuevo nivel. No es lo mismo que te claven 30€ por una traza con una obra de arte inscrita que gastarte 28.780$ en una gargantilla de oro de 24 kilates, turquesas y perlas.

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Una caja de joyas india

Lunes, 30 Marzo 2009

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Nunca me han atraído las grandes colecciones de joyas. Y que me perdonen Cartier, Bvlgari, Chaumet… Pero a pesar de lo exclusivas que son sus piezas (por el precio), no dejan de tener ese halo de prêt-à-porter aunque sea a nivel de popularidad. Todo el mundo conoce los típicos felinos de Cartier, y aunque son exquisitos, no me causan asombro. En joyas siempre me excita encontrar diseñadores que son casi artesanos, pero que poseen ese toque ‘especial’ que hace de sus piezas verdaderos fetiches. 

También pienso que el minimalismo está sobrevalorado en joyería. Un buen joyón debe causar al menos espanto, que te haga exclamar “ay, Dios, qué barbaridad, ¿cuántos quilates llevas encima?” Por eso me entusiasma Manju Jasty, porque sus joyas son un deleite para los sentidos y hay que mirarlas y requetemirarlas para entenderlas y apreciarlas. No se pueden ponderar de una simple mirada. 

Esta belleza (Manju Jasty) que podría ser la favorita de un maharajá de fábula llegó a Nueva York desde su India natal para estudiar business y desarrolló una exitosa carrera en el mundo financiero durante una década en el sector de  las inversiones bancarias. Su interés en las joyas comenzó como un juego, deconstruyendo y volviendo a elaborar piezas que ella había heredado, ya que su estilo personal es mucho más simple que el intrincado gusto indio en joyas. El veneno de la joyería corría por sus venas ya que es parte de su cultura, así que cada año procuraba crearse una joya especial buscando materiales y artesanos en la India. 

No pasaron desapercibidas, y del reconocimiento entre la familia empezó a funcionar un virulento boca a boca que le granjeo cierto prestigio. Cuando dejó el sector financiero lo tenía claro. ¿Y como renunciar a esa vocación, cuando su propio nombre ‘Manju’ viene del sánscrito y significa “caja de joyas”?