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Entradas con etiqueta ‘Karl Lagerfeld’

Haider Ackermann se aburre de la moda masculina

Jueves, 2 Diciembre 2010

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Los caprichos es lo que tienen, que son volátiles. Eso ha pasado con la línea masculina de Haider Ackermann: en el último Pitti Uomo en junio la presentaba y ahora anuncia que no la continuará. Así que, queridos amantes de las rarezas, cuando a principios de año llegue a las tiendas corred a haceros con alguna pieza porque no estamos seguros de qué futuro tendrá el universo masculino del belga.

Desde BVBA32, la firma que produce sus colecciones, se dice que no es un punto final, simplemente que fue un ejercicio creativo puntual y que puede ser que al diseñador le apetezca en el futuro hacer otras colecciones masculinas pero que no estarán sujetas a ‘temporadas’.

¿O es que se le ha subido a la cabeza lo que Lagerfeld dijo hace poco sobre él? Preguntado por la revista Numero, Lagerfeld afirma que no tiene pensado el retiro pero que de hacerlo el único en cuyas manos dejaría Chanel sería en las de Ackermann.

El belga siempre está en las quinielas para las sucesiones. De hecho ya se rumoreaba su nombre como sucesor de Martin Margiela, y el que Lagerfeld lo invitara a presenciar el último desfile de Chanel hizo saltar las alarmas.

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Alta Costura O/I 2010 - Chanel

Jueves, 8 Julio 2010

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Karl Lagerfeld presentó su colección para Chanel a los pies de un gigantesco león dorado en el Grand Palais, haciendo referencia al signo zodiacal de mademoiselle Coco. Una vez más el káiser hace un ejercicio de puro ‘chanelismo’, creado piezas que indefectiblemente cualquiera con un mínimo conocimiento de moda sabría que ha salido de su cabeza. Chanel se interpreta y reinterpreta en suntuosos tejidos y siluetas estructuradas, creando una colección de Alta Costura para la vida real. Karl ha dejado claro que la creatividad por la creatividad no le interesa, lo que le mueve es vestir a la mujer y eso significa traducir la Alta Costura a la punibilidad.

Mi idilio con Inès

Viernes, 9 Octubre 2009

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A raíz del post anterior y de que hay gente  “pa tó”, incluso para defender la estética de Keyra Knightley (es broma, ya sé que son muchísimos los que sienten adoración por ella, a mí me gusta mucho su cara, en serio), se me planteó un debate interno peliagudo: ¿por qué no me apasionan las modelos de hoy?, ¿por qué soy incapaz de quedarme con sus nombres? La respuesta es simple, porque tengo claro que no pasarán a la posteridad. Con la invasión de las clónicas del Este, todas rubias, todas delgadas, todas producto con caducidad de dos o tres años… con la llegada de este perfil de modelos low cost a las pasarelas se perdió gran parte del glamour. La era de las supermodelos no se distingue por la imagen sana de las chicas (que sí), ni por el poder que emanaban sus cuerpos (que también), sino porque todas tenían el factor ‘singularidad’, no les hacía falta ni apellidos: Cindy, Claudia, Linda, Elle, Carla, Naomi, Stephanie, Christy… Niki Taylor, Shalom Harlow, Amber Valletta, Kirsty Hume, Yasmin Le Bon, Yasmeen Ghauri, etc. La lista es inabarcable, hasta que un día la pubescente chica del Este homogeneizó la pasarela. Ya no había historias de cómo habían sido descubiertas, ni cómo un corte de pelo las lanzó a la fama… No, eran traídas en manada, cual ganado vacuno, de pasarela en pasarela, vendidas por lotes por las agencias.

Nos decía nuestro amigo Grelinno referente a Keyra que “Keyra Knightley me encanta y me encanta por su imperfección porque su belleza no me parece fría, por su atractivo, por su extraña nariz, por su boca, por todos y cada uno de los defectos que tiene y, sobre todo (sí, me vas a matar) por esa publicidad de Chanel, por ser su Mademoiselle”. No, no te mato, pero sí creo que para ser Mademoiselle Coco hay que tener encanto francés (ojú, ya estoy yo xenófobo). Me explico. Los anuncios de Chanel que yo más venero son aquellos donde se reproduce el chic francés que caracterizó a Coco, y explicar qué es eso es muy difícil, porque es algo que no tiene traducción en palabras, sino en sensaciones.

El mejor ejemplo es el de Inès de la Fressange (Inès Marie Lætitia Églantine Isabelle de Seignard de la Fressange). Conquistó al mundo con su nombre de infanta y unos padres que mezclan lo más rancio y lo más moderno de la época, un marqués (André de Seignard de La Fressange) y una modelo argentina (Cecilia Sanchez-Cirez), y una abuela heredera de la fortuna bancaria de Lazard, Simone Jacquinot. Pero sobre todo su éxito radicaba en su estilo, en un cuerpo desgarbado pero con compostura aristocrática, de chica de internado que no sabe que los genes son los genes y está destinada a ser cisne.

Fue descubierta a principios de los 80 (Gilles Bensimon se adjudica el mérito y las primeras fotos hechas para Elle) y coincidió con que una resucitada casa Chanel, con un joven Lagerfeld al frente, quería relanzar el mercado de los perfumes y dejar de vivir el clásico Nº 5. En 1983 se preparaba el lanzamiento de Coco y buscaban desesperadamente la cara que reflejara la esencia de la modista. De pronto se dan cuenta que Inès no sólo tiene el chic de Mademoiselle Chanel, sino que hasta se le parece en las fotos. El mundo se postró a los pies de esta joven modelo que obtuvo un jugoso contrato en exclusiva con la casa, cosa no tan común en la época. Pero tal y como se convirtió en la musa oficial de Lagerfeld y representó ese nuevo aire que se quería dar a la casa (esas chicas con jeans y chaquetas cuatro bolsillos clásicas de Chanel de paseo por la Rve Gauche), con la misma rapidez llegó el adiós en 1989/1990.

Se dice que fue porque Lagerfeld no aprobó su decisión de prestar su imagen para un busto de Marianne, el símbolo máximo de la representación de la República Francesa, cosa que han hecho otras modelos posteriores como Laetitia Casta. Lo cierto es que el idilio acaba por celos, un desamor nacido del amor, del encontrado por la modelo en Luigi d’Urso con el que se acaba casando. Lagerfeld ve como Inès empieza a valorar su vida privada, ya no está dispuesta a hacer sesiones de pruebas a altas horas de la noche, que tiene prisa para volver con su amado… y Karl la quiere en cuerpo y alma para él. Así termina todo. Así comienza la historia de la otra Inès diseñadora, empresaria y consultora creativa para Gaultier.

Perdonadme si me agarro a la idea de que no habrá otra Coco más que la auténtica y Mademoiselle de la Fressange (ni Vanessa Paradis, ni Kate Moss, ni Shalom Harlow, Manon von Gerkan, ni Anouck Lepere, ni ninguna otra).

Pero para gusto los colores.

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Lorenz Bäumer, la nueva joya de Vuitton

Jueves, 17 Abril 2008

A veces creemos que una firma del calibre de Louis Vuitton está de vuelta de todo, pero no es así. La firma parisina es consciente de tener flancos débiles aún y ha decidido reforzar uno que requiere urgente atención: la alta joyería.

Las grandes firmas de moda siempre han estado interesadas en desarrollar su propia joyería, pieza fundamental en el puzzle del lifestyle de lujo que desean construir y transmitir. En concreto, la alta joyería gana protagonismo dentro de las líneas de producto de las grandes casas a pasos agigantados. Y un buen ejemplo de ese interés se hace evidente en la codiciada figura de Victoire de Castellane, actual diseñadora de las joyas de Dior, en su momento ‘robada’ al ‘Kaiser’, Karl Lagerfeld, que la tenía como mano izquierda en Chanel y musa personal.  

Pero hablábamos de Vuitton, y se sabe (aunque la casa aún no ha confirmado) que han captado a un cercano colaborador de la joyería de Chanel para desarrollar su propia colección. El nombre que dará mucho que hablar es Lorenz Bäumer, un peculiar creador de joyas sito en la mítica Place Vendôme de París que ha colaborado durante mucho tiempo no sólo con Chanel, sino que ha puesto su talento al servicio de casas como Cartier, Piaget o Swatch. Vuitton ha sabido elegir bien, porque si buscaban alguien que comprendiera el concepto de ‘exclusividad’, ese es sin duda Bäumer que siempre ha defendido el concepto de ‘lujo individualizado’.  

Entrar en el salón parisino de Bäumer es como penetrar en un pequeño templo del buen gusto, donde los muebles han sido creados por el mismo joyero, y donde pueden conocer las colecciones que viene realizando desde el debut de su firma en julio de 2004. Pero para los verdaderamente sibaritas el gran valor de este creador reside en su amor por las joyas personalizadas, y cuando entras en ese terreno, el ser cliente de Bäumer deja de ser una opción y pasa a convertirse en un auténtico privilegio.  

Joyas de Lorenz Bäumer. De izq. a dcha. y de arriba a bajo: Broche ‘Lollipop’ en diamantes y zafiros de la colección Poet. Broche ‘Pegase’ en diamantes y oro blanco de la colección Architect. Brazalete ‘Butterfly’ en diamantes y oro amarillo de la colección Gardener. Pendientes ‘Roses’ en oro blanco, diamantes, aguamarinas y turmalinas de la colección Gardener. Gemelos ‘Meteorite’ en oro blanco y diamantes. Anillo ‘Blue Sapphir Instinct’ en oro blanco y zafiro. Alfiler de corbata ‘Skull’ en oro blanco.

Su obsesión es captar la esencia del cliente, al que somete a largas conversaciones en las  que el joyero exprime cada detalle de su personalidad, no sólo sus preferencias en cuanto a joyas y piedras preciosas, sino detalles que parecen menos relevantes pero que harán que la joya que en su imaginación se forme sea una extensión natural de su portador.   

A partir de ahí Bäumer no ahorrará esfuerzos para entregar esa joya que defina a su cliente, y si ello significa recorrer el globo en busca de la gema perfecta no hay duda que lo hará, como cuando tubo que ir hasta una pequeña mina de Brasil para encontar el Topacio Imperial perfecto que encajaba en la creación que tenía en mente en aquel momento. 

¡Y es que una joya es algo tan personal que casi debiera estar prohibido ser regalada sin ser consultado su destinatario!