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Entradas con etiqueta ‘Lacroix’

París Día I: Entre Milán a París hay mucho más que 640 km

Jueves, 19 Enero 2012

Está claro que ya estamos sumergidos en París y sus propuestas de moda masculina. Atrás quedaron los hombres con traje sastre de ortodoxia indiscutible de Milán. Aquí, en la Ciudad de la Luz, hay que cambiar el chip (y el chic) porque se pregona otro estilo de hombre más inmerso en tendencias y propuestas al límite.

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Aunque alguna propuesta en la línea milanesa nos queda por ver, como la de Ami Alexandre Mattiussi, que imprime cierto sabor collage otoñal a una colección para hombres reales con vidas reales que necesitan prendas resistentes, estilosas y discretas.

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Pero si hablamos de estilo parisino el mejor ejemplo del día de ayer fue la colección de  Y Project by Yohan Serfaty, en la tradición de diseñadores como Rick Owens, Boris Bidjan Saberi, Rad Hourani o Damir Doma. Yohan Serfaty trabaja una silueta estilizada, futurista y dura, que de pronto se me antoja germana, no sé por qué.

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Aunque sin duda uno de los platos fuertes de esta jornada de apertura fue la colección de Christian Lacroix, que entre las buenas ideas que baraja en esta ocasión, nos encontramos la reedición de un concepto que al diseñador le dio mucha suerte en su momento. Las cruces de piedras en los tops. En su momento lo hizo para la mujer y quedó en la historia de la muda cuando Michaela Bercu lució una en la primera portada de la era Wintour de Vogue América. Perdóneme, pero sin ver nada más de esta semana parisina, me atrevería a decir que estos jerséis con cruces serán el must del próximo otoño y lo veremos fotografiados hasta la saciedad de la mano de los mejores estilistas.

Tema libre: La crisis

Martes, 13 Octubre 2009

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¡La crisis! ¿No os cansa ya el tema de la crisis? Y no, no me voy a poner frívolo con esto… Pero lo cierto es que los medios nos bombardean (aquí hablo como espectador) con el concepto determinista de esta crisis, como si no nos quedara otra que meternos en la cama y esperar a que todo pase. Unos porque dicen que toda la culpa la tiene el Gobierno, los otros porque dicen que toda la culpa la tiene la economía globalizada. Y nosotros, a verlas pasar y aguantar el chaparrón. Yo lo que me pregunto es dónde están las buenas ideas que siempre surgen en periodo de crisis y que hace que los emprendedores se pongan a la vanguardia de tirón económico.

La moda está siendo bien apaleada por esta crisis, y a la quiebra de Christian Lacroix se le une ahora la de Yohji Yamamoto que anunció el viernes que presentaba lo que en España sería la suspensión de pagos ya que sus deudas ascienden a 45 millones de euros. Por su parte Versace abandona Japón después de tres décadas de presencia en el país por la caída drástica de sus ventas. Louis Vuitton también se muestra receloso y ha cancelado sus planes de abrir un nuevo edificio en el centro de Tokio, el exclusivo barrio comercial de Ginza. Hay pánico contenido. Durante la semana de la moda todo el lujo, sonrisas y optimismo, pero en los despachos la precaución y los recortes se imponen. En España no es diferente, y como ejemplo lo tenemos en la firma Fuentecapala que presentó un ERE en el que se propone el despido de 60 trabajadores de su factoría de Navalmoral de la Mata ya que lleva algún tiempo desviando parte de su producción a Portugal. Pero por lo general el diseño español se mantiene bastante impermeable a los avatares de esta crisis, quizás porque como dice Carmen Lomana “la crisis no afecta a los pobres que vivían ya instalados en la crisis desde antes”.

El otro día hice una encuesta unipersonal, pero con rigor científico, con una amiga fashion victim que le encantaría que diera aquí su nombre pero que no voy a dar, por ser esta una encuesta como las del CIS (y por fastidiarla también, para qué vamos a mentir). De los datos preliminares socioeconómicos y demás como la edad, estado civil y tal, pasé directamente al meollo de mi encuesta:

-¿Ha visto usted modificados sus hábitos de consumo a causa de la crisis?

-No me llames de usted que me hace mayor.

-Céntrate.

-¿Me repites la pregunta?

-No.

-Pues la respuesta es sí.

-Sí, ¿mucho, poco o regular?

-No lo sé, porque no me has querido repetir la pregunta y he contestado a voleo.

-¡Esto no es una encuesta seria! –dije cabreado, porque yo me lo tomo todo muy enserio.

-¡Claro que sí! Las encuestas serias también se contestan así, más si te la hacen con una cámara de televisión enfocándote.

-Repito: ¿la crisis ha afectado a tus hábitos de consumo de moda?

-Por supuesto, compro mucha más ropa en negro y marrón. Y gafas de sol, compro más gafas de sol.

En ese punto desistí. No fue una buena idea y yo lo sabía a priori.

Lo que quería demostrar con esta encuesta fallida era que existe una gran mayoría de gente que está viendo su capacidad de consumo mermada, ya sea por la pérdida de empleo o el aumento del ahorro por miedo a esa posible pérdida, y que existe esa gran minoría de gente sin problemas, que sólo conocen la crisis por su nombre, que también han disminuido su nivel de consumo por el qué dirán. Piensan que pueden ser lapidados por ser vistos entrando en las boutiques de Chanel o Dior, y claro, como dice (nuevamente) Carmen Lomana (en una fantástica entrevista que le hizo ayer Jesús Quiteros para Canal Sur): “si los que tenemos aún poder adquisitivo para gastar dejamos de hacerlo, apaga y vámonos”.

Afortunadamente, como dice el dicho popular, “si una puerta se cierra…” A Christian Lacroix le supuso algunos meses encontrar un inversor que le salvara de la crisis, y Yohji Yamamoto ha recibido una buena respuesta en tan sólo ¡¡dos días!! El fondo nipón de capital riesgo Integral Corp. quiere financiar la reestructuración de la empresa en peligro y entrar a largo plazo en el negocio.En España no hace faltan sociedades de inversión, a los diseñadores ya los salva Papá Estado… desde hace muuucho tiempo.

PD. Esto lo digo muy muy enserio. El gran intelectual de nuestro tiempo no es aquel capaz de citar a Kierkegaard o Proust con coherencia, sino el que puede parafrasear a Carmen Lomana…. la adoro.

¿Alta Costura, costura o confección a medida?

Mircoles, 8 Julio 2009

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Hoy tocaba hablar sobre la Alta Costura y podría haber rendido tributo al emocionado ‘adiós’ que ha protagonizado Lacroix con un desfile magistral, de los pocos que se pueden considerar Alta Costura de verdad (sigo sin entender esas colecciones que nos muestran como Alta Costura y que son replicables desde el prêt-à-porter), pero no, no hablaré de Lacroix, eso lo dejo para un artículo para el periódico. Podría hablar de cómo la crisis ha afectado a las presentaciones de Haute Couture, pero también lo dejaré para plasmarlo en papel. Prefiero usar la Alta Costura como punto de partida de una reflexión personal.

Hace poco me invitaron a formar parte de un comité que evalúa las propuestas que se presentan en una pasarela regional con el propósito, no tanto de determinar si un diseñador merece o no estar en el programa del evento (cosa que sí debería hacerse), sino para opinar sobre si un diseñador merece tener un desfile para él solo o debe compartirlo en plan colectivo. Pues bien, muchas de las propuestas vistas se trataban del trabajo de modistos que cosen a medida y esto, como experto en moda, te pone en un serio dilema: ¿debe estar la confección a medida sobre la pasarela? Es evidente que lo que conocemos como Alta Costura sí, porque es una expresión más (una ramificación, si se quiere) de la actividad de una firma de moda que raya en el arte. Pero cuando se trata de modistos/as cuya actividad se reduce a la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones), y que en verdad no aportan nada nuevo, pues sinceramente pienso que mejor nos lo ahorren.

“¡Qué fascista!”, me llamaran los aludidos. Pues mire usted, con su dinero monte todos los desfile que quiera, pero es que usted está jugando con dinero público (¿he comentado que la pasarela está muy bien subvencionada… como todas las españolas?). Y a colación de eso se me ocurren unas reglas básicas para saber quién debe desfilar en una pasarela institucional:

1. Diseñadores con actividad comercial (se sorprenderían cuántos montan un desfile y luego viven de otra cosa, es una cuestión de ego).

2. Que respondan a unos estándares cualitativos (ahí eliminamos los que encojen las costuras y cometen errores garrafales de patronaje, porque tienen muy claro lo que quieren construir, lo que no tienen  tan claro es cómo).

3. Que aporten algo nuevo, una mirada artística o un sello distintivo (cuántos hay que se creen diseñadores cuando repiten una y otra vez los modelitos del catálogo de El Corte Inglés del 85 con telas cada vez más estrambóticas… sí, se vende bien en la boutique de barrio, pero no es moda).

Y entonces, me dirán, “estás discriminando a la Alta Costura, que es un sector muy importante en este país”. Oiga usted, lo primero es que se tiene que lavar la boca con jabón de Marsella antes de pronunciar el nombre de la Alta Costura en vano. Alta Costura es un término protegido por la legislación francesa así que absténgase. En todo caso lo suyo es costura, y ni eso, llamémoslo confección a medida. Cuando sea usted capaz, ya no de confeccionar chaquetas como las presentadas por Galliano en el desfile de Dior de Alta Costura de esta semana, sino simplemente de imaginarlas, entonces ya hablamos. Cúrrese las telas, busque proveedores exclusivos, trabájese el tema de bordados y demás filigranas, y salga de los patrones básicos superados hace más de dos décadas, y podremos discutir hablando el mismo lenguaje.

No me impresiona que venda usted mucho en la Conchinchina, más ropa vende el mercadillo ambulante de los domingos que se pone en mi barrio y no por ello me vuelve loco. Y si usted se considera diseñador debe controlar ese desfile por el que tanto clama y no usar los primeros zapatos que alguien le presta, debe ser consciente de los estilismo, que deben tener un hilo conductor, crear una narrativa visual, etc…

¡Qué cansado estoy con este tema! Y vuelvo a él porque todo lo que se habló en aquella comisión a puerta cerrada se ha filtrado (no me sorprende, contaba con ello) y sé que hay gente muy molesta con mis opiniones (que no sólo eran mías, lo que pasa es que yo siempre hablo más alto y claro). Así que mejor dejar las cosas claras desde ya y desde este púlpito que es Fondo de Armario. Y si no le gusta, o no está deacuerdo con mis opiniones, recuerde aquello de la libertad de opinión.

PD. No me puedo resistir a señalar la febril imaginación de Lacroix al diseñar la novia que cerró su desfile. Miren. ¿A qué les recuerda? Sí, a las vírgenes que procesionan en la Semana Santa de Sevilla.

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Cuando el hombre Lacroix se ponía interesante… va y quiebra

Mircoles, 10 Junio 2009

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Sí, señores, soy mezquino. Lo primero que pensé cuando se anunció la declaración en bancarrota de la firma de Christian Lacroix fue “¿pondrán la colección masculina de verano de saldo?”. Pero las cosas no funcionan así. Simplemente languidecerá, los pedidos de otoño no se servirán (seguramente porque la fábrica no dará puntada hasta cobrar lo que se le debe), y su desfile de Alta Costura será llorado… y olvidado. Así es la moda, se olvida rápido y deben pasar 20 años para que pongan tu figura en valor.

Se ha sabido que una muy buena clienta del modisto se ha ofrecido a ‘rescatarlo’ financieramente, pero este ha declinado la oferta aduciendo que la prefiere como clienta que como presidenta de su casa. A esto se le llama orgullo, y un poco de inconsciencia, porque aún confía que un caballero andante de armadura financiera impenetrable venga a rescatar su sueño. Y es que hay que asumir que la era del lujo ha entrado en letargo. Todos (el primero yo) vivíamos en un frenesí de ostentación y sibaritismo que superaba con mucho nuestras posibilidades. No me malentiendan, no es que yo comprara trajes de 6500 euros ni plumas estilográficas de 32000 euros, pero sí lo reseñaba sin cesar predicando un nuevo paradigma, el del ‘nuevo lujo’ para el que el precio no era el verdadero indicativo, sino la exclusividad.

Los grandes emporios de la moda se entregaron a este delirio, en concreto LVMH, ya que fue su presidente Bernard Arnault el que fundó en 1987 Christian Lacroix, centrándose en la Alta Costura para después ir desarrollando el prêt-à-porter, las fragancias, los complementos, etc… en definitiva todo lo que da beneficios. Pero aquel sueño se frustró y Arnault vendió a Lacroix a unos hermanos de Florida propietarios de la cadena de Duty Free Americas. Falic Group volvió a enfocar a Lacroix exclusivamente en la Alta Costura, cosa que no fue muy inteligente cuando ya se sufrían en la Alta Costura las constantes deserciones de grandes nombres que abandonaban el sueño del lujo en pos de la rentabilidad.

Lacroix todavía cree que su sueño es posible, obviamente no ha ojeado los libros de cuentas. Pero baste decir que su colección masculina de este verano es simplemente sublime, y si no juzguen por si mismos. Una verdadera lástima.