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Lecturas muy de moda

Viernes, 11 Diciembre 2009

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Me hago anticonsumista cuando llegan estas fechas pre-navideñas… Hago un inciso para aclarar que aún no es Navidad aunque la gente ya esté loca comprando jamones y mandando felicitaciones, y por más que El Corte Inglés se empeñe en hacernos creer que sí lo es. Repito, aún no es Navidad, y lo que El Corte Inglés hace con sus luces es lo mismo que hacen los granjeros cuando les apagan y les encienden las luces a las desorientadas gallinas para que pongan más huevos. Solo que nosotros en vez de poner huevos, nos gastamos un huevo por culpa de las lucecitas. Yo he decidido no gastar estas Navidades (ejemplo que no aconsejo que sigan porque no quiero ser responsable de un segundo crack económico) y me he prometido aislarme del consumismo artificial en casita rodeado de libros… pero libros de moda, no vayan a creer que voy a ser negligente.

Os paso mi selección:

Por un lado la aproximación práctica a la moda dos de las periodistas más prestigiosas de este país. El irresistible atractivo de unas piernas largas (Esencia Editorial) de Carmen Garijo, subdirectora de la revista Glamour, se subtitula “Los secretos de las mujeres que triunfan” . Y la sinopsis dice así: En el irresistible atractivo de unas piernas largas, se analizan cuestiones básicas relacionadas con el mundo de la moda y la estética: desde cómo cuidar el cutis y el cabello a cómo vestirse para cada ocasión, pasando por los mejores consejos sobre maquillaje y cosmética. La autora traza un recorrido a través del cuerpo femenino y masculino para enseñarnos a sacar el máximo partido a nuestro aspecto. El libro rojo del estilo (Martínez Roca) de Brenda Chávez, subdirectora de Cosmopolitan, se trata de un libro práctico donde encontrarás 1.000 claves y consejos que tienes que saber de la mano de los mejores profesionales de la moda. Sinopsis: Con este libro nos embarcamos en un viaje en busca del estilo. Y lo haremos de la mano de algunos de los mejores profesionales patrios e internacionales de la moda. Charlando con ellos entresacaremos consejos sin fecha de caducidad, ya que la moda es un gran negocio, un hecho cultural, un fenómeno social, y forma parte de nuestras vidas, nos interese o no.

Por otro lado las memorias de uno de esos personajes imprescindibles del siglo XX, Kiki de Montparnasse. En Recuerdos recobrados (Nocturna Ediciones) Alice Prin (aka Kiki de Montparnasse) nos revelan a una mujer libre e independiente en la primera mitad del siglo XX. Todo ello contado con una voz inocente, atormentada, entusiasta, agridulce y, por encima de todo, profundamente humana, en un relato que fue censurado en Estados Unidos hasta los años setenta. Esta musa de artistas, cantante, actriz y modelo, relata una infancia marcada por la pobreza y su posterior llegada a París, donde inicia su carrera como modelo a los catorce años. Entretanto, vaga por los cafés en busca de algo que comer. Es allí donde conoce a Modigliani, Jean Cocteau, Robert Desnos y muchos artistas más, como Soutine, Man Ray —del que sería no sólo modelo, sino también amante—, Fujita y Moïse Kisling.

Y un libro para regalar o autoregalarse: 100 nuevos diseñadores de moda (Blume) de Hywel Davies: El talento creativo más reciente en el campo del diseño de la moda. Se presenta el trabajo diverso y único de cien nuevos diseñadores procedentes de todos los rincones del mundo. La moda, por definición, siempre se ha centrado en las nuevas ideas y ha celebrado la innovación en el diseño. Las páginas de este libro presentan a un grupo de diseñadores que todavía se hallan en la primera década de sus carreras profesionales, ya sea en solitario con su propia marca o agrupados en pequeñas empresas en colaboración con diferentes colecciones, y en ellas se analizan e ilustran el trabajo de cada diseñador con bocetos, dibujos y fotografías de estudio y de pasarela. Aparte de descubrir a los mejores talentos de todo el mundo, este libro se convierte en una valiosa referencia que será de gran interés tanto para estudiantes y profesionales como para cualquiera que sienta pasión por la moda. Con su talento, los jóvenes diseñadores influyen enormemente en la industria de la moda y con ello aseguran la contemplación de nuevas ideas y perspectivas contemporáneas. Estas personas se caracterizan por su interpretación decidida con respecto al vestuario y por su ambición por presentar nuevas y apasionantes maneras de vestir a sus clientes.

Literatura de verano: fresquita y sin riesgos

Jueves, 6 Agosto 2009

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-Nena, he visto la última foto que has colgado en Facebook –le digo a mi amiga Nani por teléfono- y si no has pasado por el hospital todavía deberías ir ipso facto, porque esa piel parece tener quemaduras de extrema peligrosidad.

Por lo visto se había quedado dormida en la playa porque estaba leyendo no sé qué tocho de Juan Manuel de la Prada. Para mí, que soy capaz de desentrañar hasta las… (¿puedo decir ‘pajas mentales’ en el blog?, ¿no?)… Para mí, que puedo desentrañar hasta las diatribas filosóficas-estéticas de la obra de Yukio Mishima, cualquier breve opúsculo de Juan Manuel de la Prada me parece soporífero. Así que comprendo que Nani cayera irremediablemente en el sopor de su lectura. ¡Pero cómo se le ocurre! Cuando te vas a la playa te tienes que llevar libros ligeritos, como el pareo, el tinto de verano y las canciones de chiringuito. No he escuchado de nadie que se lleve en el iPod la ópera Die tote Stadt de Korngold.

Así que desde aquí quiero hacer unas recomendaciones literarias (asociadas a la moda) que estoy seguro harán las delicias de todos aquellos que leen Fondo de Armario:

Front Row – Anna Wintour: What lies beneath the chic exterior of Vogues’s Editor in Chief. Esta biografía no autorizada de Jerry Oppenheimer hizo que Anna montara en cólera, y cuenta la trayectoria de nuestra idolatrada editrix Wintour desde su adolescencia en el Londres de Mary Quant a su ascensión a los cielos de Vogue USA. Quizás lo que más enfadara a la Wintour es la manera en que Oppenheimer (y las fuentes consultadas) la presentan como una manipuladora de hombres. En las páginas de este libro descubrimos por ejemplo que Anna se ha empeñado en borrar de su biografía pública y oficial una etapa laboral importante. Su paso por Viva, una revista erótica para féminas publicada por la editorial de Penthouse. Reproduzco una anécdota de cómo la Wintour siempre ha de salirse con la suya: cuenta Andrea Blanche, una fotógrafa que trabajaba con Vogue cuando Anna estaba a la cabeza de Vogue UK, que esta le hizo un par de encargos. Uno de ellos era de una modelo con trajes de cóctel en distintos escenarios londinenses. Comenta que había una foto en que la modelo, con una actitud muy natural, cogía un taxi con una gran sonrisa y con los brazos al aire. Blanche siempre editaba las fotos y sólo mandaba una pequeña selección, y la editora de moda encargada le advirtió que Anna querría ver esa foto. A lo que Blanch le dijo que ella era la fotógrafa y que aquel era su trabajo, y que esa foto concretamente no le gustaba, así que la desechó. Finalmente mandó unas tres fotos de cada look, como solía hacer, y el resto del material fue metido en ¡tres bolsas de basura! Eso es un montón de diapos (antes se hacían estas cosas con diapositivas) desechadas. La reacción de la terrible Wintour no se hizo esperar, la llamó por teléfono y le dijo que quería esa foto. Blanche se negó, Anna (que suele ser muy flemática) perdió los papeles, y la fotógrafa no volvió a trabajar con Conde Nast. Lo curioso de la historia es que meses después, ojeando Vogue, ¡se encuentra la famosa foto publicada! La Wintour le habría dicho a la editora de moda: “no me importa, no quiero escusas, consigue esa foto” y la pobre muchacha debió de cogerle las vueltas a Blanche y rebuscar en las tres bolsas de basuras hasta dar con la puñetera foto.

Este tipo de exigencias son propias de Anna Wintour y así se relata en El diablo viste de Prada de Lauren Weissberger. Habréis visto la película. Pues olvidadla, el libro en infinitamente mejor, colosal, magistral, divertidísimo… Sería un pecado que no lo leyerais pensando que con la película ya lo habíais visto todo. Weissberger que fue asistente de Anna relata episodios kafkianos camuflados de ficción. Como cuando Miranda Priestly pierde un pendiente (no recuerdo si en París o en Nueva York) y sus asistentes, desde Nueva York, son encargadas de dar con él. En un momento del libro Emily, la otra asistente afirma: “Yo puedo encontrar un pendiente en menos de diez minutos en cualquier ciudad del mundo (…) sólo constituiría un reto si no nos dijera en qué ciudad lo ha perdido. Pero apuesto a que incluso entonces lo encontraríamos”.

Pero Anna Wintour no tiene sólo detractores. Aunque Oppenheimer afirma que sólo se lleva bien con los hombres, hay algunas mujeres que se convierten en sus ‘favoritas’, como Plum Sykes. Sykes es una colaboradora de Vogue, socialité, y escritora. Tengo una anécdota divertidísima con Plum Sykes en Nueva York pero la contaré otro día (qué malo soy). El mejor libro de Sykes para mi gusto es Bergdorf Blondes (traducido en España como Rubias de la Quinta Avenida). Es un libro divertidísimo sobre las descerebradas herederas de la Quinta Avenida cuya vida gira en torno a la perfección de sus mechas y conseguir el novio perfecto. En un momento dado la protagonista le manda un mail a su buena amiga Julie revelándole que ha descubierto que estar prometida proporciona una piel maravillosa, lo que hace que Julie entre en crisis y le diga (perdonad la traducción, es mía): “he tenido todos los bolsos de Vuitton que Marc Jacobs ha realizado, ¿pero qué sentido tiene si en mi otro brazo no cuelga un fiancé que los complemente? ¡Y mira! (…) ¡Llevas medias de rejilla! ¿Están las medias de rejilla de moda? ¿Por qué nadie me lo ha dicho?” Si eso no es una crisis de identidad en toda regla que alguien me saque de mi error. La novela es simplemente deliciosa y jamás se hubiera esperado que una amiga de Anna Wintour tuviera tanto sentido del humor.

Para terminar, una recomendación casi imposible de conseguir porque está descatalogada en castellano, pero me parece una lectura obligatoria que deberían mandar en la ESO. Ya que los chicos de hoy no logran pasar de la primera página del Quijote, al menos que se lean algo terriblemente divertido: Gente fabulosa (Fabulous nobodies) de Lee Tulloch, que al igual que Plum Sykes es colaboradora de revistas como Vogue (Australia). Su novela es una divina parodia de la Movida neoyorquina de los 80, esa que Giuliani se empeñó en exterminar. Su protagonista, Reality Nirvana Tuttle, es una fashionista convencida que se dedica al noble oficio de ‘puerta’ (aquella que decide quién entra y quién no) de un prestigioso club de moda. Pero un día tiene mala suerte: “… una mujer que lleva un cárdigan azul marino y pantalones azules, caros pero de mal gusto, avanza resueltamente por la escalinata como si tuviera clarísimo que le voy a franquear la paso aquí y ahora. Hay que ver el valor que tienen esta gente. –Venga, lárgate –le ladro”. Desafortunadamente era Jackie O y eso le cuesta el puesto de puerta a Reality y se enzarza en una serie de descerebradas aventuras por mantener su estatus de fabulosa.

Pues eso, que con este tipo de lecturas no te quedas dormido al sol. En verano hay que minimizar riesgos, no vaya a ser que en el futuro aparezca en los informativos una noticia como la de los Rayos UVA que ahora son cancerígenos, y que diga: “los libros de Juan Manuel de la Prada llevarán a partir de ahora prospecto que advierta que no deben ser usados bajo el sol a riesgo de contraer cáncer de piel”.