Blogs

Entradas con etiqueta ‘lujo’

Ubrique vuelve al terreno de juego… ¿pero ha aprendido la lección?

Jueves, 13 Agosto 2015

lolo.jpg

Portamonedas de piel LOLO, Premio Nacional de Artesanía 2009

Dicen aquellos gurús de la Economía que lo ven todo con meridiana claridad que China ha terminado de ajustar el valor de su divisa, es decir, la temida devaluación (temida por todo el mundo porque hace a sus productos más baratos). En España, cuando decidimos integrarnos en la por entonces CEE, ya teníamos claro que la devaluación, la política monetaria, era un efectiva herramienta comercial a la que deberíamos renunciar en poco tiempo. Esta devaluación puesta en marcha por China es una respuesta clara y contundente a un principio de recesión tras más de una década de ser el motor de la economía mundial. Y es que China ya no es la potencia ‘productora’ sin competencia, sobre todo en el lujo. Y aquí llegamos al quid de la cuestión de esta entrada.

Muchas grandes firmas del lujo han confiado históricamente en el buen hacer de los artesanos españoles… hasta que entró en escena China. Una amiga diseñadora que producía en China me contaba que a nivel de costes no tenía otra opción, pero que como experiencia vital era una tortura: “Los chinos te hacen lo que tu quieras, cómo tú quieras y en la calidad que les pidas y estés dispuesto a pagar, pero hay que estar encima de ellos, controlando, hay que estar allí en la fábrica, supervisando. El primer pedido que les hice era una brutalidad (aun así me salía más barato que producir en España), les mandé las directrices, y cuando recibí las cajas con las prendas todas las costuras estaban torcidas, por eso me tuve que ir allí a vivir, para asegurarme de que todo se hacía como yo quería”.

Ubrique (Cádiz) fue una de las principales damnificadas en esta relocalización de la producción. De este pueblo salía mucha de la marroquinería que llegaba a nuestras manos con el sello de Hermès, Dior o Paul Smith, por nombrar algunos nombres significativos. Más de una década después de que comenzara la debacle propiciada por la competencia china, Ubrique vuelve a vivir un gran momento porque las grandes firmas han llegado la conclusión de que si en algo no pueden escatimar es en calidades. Sin duda la labor de organismos como Empiel, Movex o el ICEX han tenido mucho que ver con la puesta en valor de la producción nacional. Pero la lección que podía derivarse de la década nefasta vivida en Ubrique parece no haber calado entre las empresas del lugar, poco permeables a las directrices que les han marcados los expertos.

¿Por qué lo digo? Basta echar un vistazo a un listado de las empresas activas de la marroquinería del lugar. Pocas tienen una web, y menos una web atractiva y operativa, y muchas menos una web actualizada. La mayoría de empresas se dedican a fabricar para terceros, es decir, a esperar a que caiga el maná del cielo. Pocas han desarrollado una línea de producción propia, casi nunca con un producto cargado de diseño ‘original’. Y de esta forma siempre estarán expuestas a los caprichosos vaivenes de las tendencias de producción. Quienes han hecho el esfuerzo, como Barada, Lolo (Trade Curtidos) o El Potro, recibirán su recompensa… pero aún queda mucho por andar.

No es tiempo de triunfalismos. Sí, Ubrique ha recuperado la producción, pero sino se usa esta bocanada de aire fresco para darle un giro a todo el sistemas estaremos avocados a lamentarnos próximamente.

Luca Berti, creador de LeRock: “Las propuestas más complejas son la única llave que puede abrir la puerta de un mercado que está saturado”

Mircoles, 28 Marzo 2012

luca-berti.jpg

Hace tiempo, en un artículo que escribí para Neo2, cree un término que definía esa nueva moda de buscar jeans de culto, originales o que más favorecían a cada uno. No es una tarea fácil. No es verdad aquello que unos jeans sean simplemente unos jeans, sino que cada persona tiene un lazo casi afectivo que la une con un tipo de jeans y no otros. Esa búsqueda la denominé jeanscouting. Entre las firmas más interesantes de los últimos tiempos dedicadas a crear jeans ‘especiales’ encontramos la italiana LeRock, que se posiciona en el mercado con el concepto que se ha dado en llamar ‘cosmetic jeans’, es decir, pantalones con una interesante ingeniería que transforma la silueta para lucir mejor eliminando la estética celulítica y los traseros caídos. Ahora lanza una colección de auténtico lujo con botonaduras en plata de ley o bañadas en oro de 24 kilates, jeans confeccionados a mano con esmero y aplicaciones de strass y Svarovski. ¿Así que qué mejor motivo para conocer mejor a su creador y diseñador, el italiano Luca Berti?

lerock1.jpg

¿Cuál ha sido o está siendo el gran reto de posicionar una firma como esta? Una vez que ya hemos realizado un gran esfuerzo por incluir la firma en los puntos de venta más selectos junto con firmas de alta gama y lujo, muy alejados de las firmas habituales de jeans, llega la segunda fase. Esta  tiene como objetivo conseguir un total look con LeRock y la creación de otras líneas que puedan completar la oferta. Comenzamos hace tres temporadas sólo con los jeans, pero hoy consideramos necesario poder llegar con un mensaje completo y no filtrado al consumidor final.

¿Crees que el concepto de lujo se ha redefinido desde la irrupción de la crisis económica actual? No es una crisis, es una toma de conciencia de los cambios en curso. El lujo sigue siendo el de siempre. La única diferencia es que aquellos que usan este producto ahora poseen la misma cultura de moda, como ocurre con los nuevos ricos de países emergentes. Esto nos lleva a la creación de un lujo más ostentoso para poder conseguir resultados significativos.

De siempre la sastrería clásica se ha basado en mejorar o enmascarar los defectos físicos del cliente mediante estudiados cortes y formas, que es lo que se persigue con LeRock, ¿cree que ese concepto de moda al servicio del cliente se ha olvidado por la dictadura de la moda que obliga a tener una silueta perfecta para entrar en la ropa? No, ha sido olvidado por aquellos que nunca se han beneficiado de la moda, e incluso aquí se hace referencia a los nuevos ricos en mercados emergentes.

¿De qué se siente más orgulloso de esta aventura empresarial y creativa? He tenido la oportunidad de comprobar que mis propuestas de negocio y diseño más complejas son  la única llave que puede abrir la puerta de un mercado que está saturado, pero sobretodo son la demostración de que todavía existe un espacio para los que creemos en la moda y en que esta se basa en cambios continuos y no en la teoría de la inmovilidad. Cuando los grandes negocios de la moda que han florecido en los últimos años debido al comercio paralelo de marcas de diseño se den cuenta y se vuelvan a comercializar las novedades, veremos el cambio real en el mercado.  

lerock_luxuryjeans.jpg

www.lerock.it

Plan de 48 horas para organizar la comida de Navidad con los millones que te han tocado a la lotería

Jueves, 22 Diciembre 2011

Vale, no me ha tocado, otro año conformándome con tener salud como el 99% de los españoles. La Lotería de Navidad ha pasado de largo. Me queda el consuelo de que mi inversión en ella ha sido mínima. Pobrecitos los que se hayan gastado el oro y el moro en lotería y no tengan más que una triste pedrea. Lo más triste es que cuando te toca una suma ‘indecente’ te bloqueas y no tienes ‘indecencia’ para gastarla, que es como hay que despilfarrar ese tipo de dinero fácil: indecentemente. ¿Queréis que os diga qué  haría yo en 48 horas con ese dinero (con parte, claro)? A ver si doy alguna idea para los afortunados. Para compartir mi alegría me pondría manos a la obra para organizar una buena comida de Navidad para los míos y para ello…

Lo primero es pillar a uno de esos señores con traje que pululan por las administraciones de loterías que han dado premio y que van repartiendo tarjetas. Vale, me puedes custodiar mi décimo, pero quiero cash ¡ya! Con dinerito fresco en la cuenta me iría al aeropuerto. “Señorita, un billete para Londres en el primer vuelo que salga”, y si los pilotos están de huelga pues me compro uno y Santas Pascuas.

Primera parada: El 167 de New Bond Street. ¡Asprey! La tienda dedicada al lujo más exquisita de Londres. Allí encontrarás principalmente joyas. No te prives, súrtete, ¡te ha tocado la lotería! Pero básicamente mi visita allí es para proveerme de toda la utillería para la comida de Navidad: vajilla, cubertería, cristalería… ¡Todo! Si vas a dar una comida en condiciones no puedes usar una vajilla comprada de oferta en Lidl.

asprey.jpg

Cogemos el primer avión hacia París, llegamos a tiempo para que  en el 24 de la rue Faubourg Saint Honoré los atentos empleados de Hermès nos franqueen el paso al paraíso de la exquisitez. Allí me proveo de mis galas para la comida y regalos varios para mis invitados. Siempre he dicho que personalmente podría vivir simplemente de Hermès, tienen todo lo que me podría hacer la vida un poco más agradable.

hermes.jpg

Para cuando llego al aeropuerto ya tengo un vuelo nocturno que me llevé a Nueva York. Allí pasaré el día 23. Bueno, la ciudad en si no me importa, lo único que voy a ver de ella es Saks Fith Avenue. Allí compraré la comida. Sí, ya lo sé, comprar la comida en Nueva York es una excentricidad. ¡Pero estoy loco, me ha tocado la lotería! Y no te vas a ir a Mercadona a comprar la comida de Navidad teniendo la magnífica sección gourmet de Saks que no tiene parangón. De paso me hago un repaso integral en uno de los salones de belleza que hay dentro de estos department stores.

saks.jpg

Y vuelo nocturno a España. Cuando llego me doy cuenta que no estoy agotado porque ciertamente viajar en primerísima clase no es una experiencia comparable a mis otros viajes en los que he tenido que dormir en un incómodo sillón de turista con una raquítica almohada que siempre aparece al final del pasillo cuando despierto.

En la limusina alquilada que me lleva a casa repaso que no me falte nada: menaje de hogar, regalos, nuevo vestuario, comida… Y justo cuando la limusina aparca frente a la puerta de casa me doy cuenta de una cosa que no  había previsto. Reparo en que ni mi casa, ni mi familia, ni mis amigos, ni mi antigua vida en general, hace juego para nada con las nuevas chucherías  deluxe que he adquirido en los últimos dos días. Así que me planteo si debería cambiar de familia y amigos y buscar una más acorde con mi nuevo estatus. Gente más a mi nivel económico y excelente gusto. Un nuevo círculo de amistades en plan “hola, Piluca,  ¿qué tal?, tu hija salía monísima en el ¡Hola!, ¿vas a Saint Tropez estas vacaciones?”. ¿Pero y si yo no encajo con mis nuevas amistades? ¿Y si me hacen el vacio por considerarme un nuevo rico y un arribista loteril? Cuando quiera recurrir a mi antiguo círculo pueden que me den la espalda por haber sido un cretino creído. De pronto me entra pánico: ¿y si el dinero me cambia tanto que me quedo solo en la vida?

¡Uf, qué alivio, pero si no me ha tocado la lotería, qué demonios!

Lujo prohibitivo… o prohibido

Martes, 22 Marzo 2011

lujo-en-china.jpg

Yo estoy con los chinos. Es la única postura económicamente sensata en los tiempos que corren. Todas las camisas que me compro últimamente tienen cuello Mao. Pero a lo que me refiero con lo de estar de parte de los chinos se refiere a la noticia que ha saltado sobre que van a regular el tema de los anuncios de los artículos de lujo para evitar “la adoración de los productos extranjeros”, “el hedonismo” y salvaguardar la armonía social. Estudios realizados por la Universidad de Pekín llega a la conclusión, según leo en la edición digital de El Mundo, “que muchos anuncios promueven la creencia de que la riqueza es dignidad, y que puede molestar a quienes menos ingresos perciben”.

Punto uno, qué listos son en Pekín, han llegado a una conclusión brillante aunque algo obvia. Punto dos: chinos, bienvenidos al sistema occidental de la perpetua insatisfacción consumista. Yo estoy en contra de las prohibiciones de manera general y creo que el mejor escudo ante situaciones de abusos publicitarios es fomentar la cultura del consumidor, no protegerlo como si fuera un niño pequeño. Pero no dejo de pensar cuán devastador puede ser que sociedades como la china, que han estados décadas ajenas al término ‘consumismo salvaje’, se enfrente de la noche a la mañana a las avanzadas técnicas de control mental de la publicidad occidental.

A los largos de experiencia consumista puedo brindarles a los chinos estas tres verdades irreductibles:

1) Tener un coche más grande y más potente no te hace más feliz, sino todo lo contrario, ya que empezarás a gastar lo indecible en gasolina, los impuestos, el seguro, el alquiler de garaje (o tendrás que empezar a acostumbrarte a vivir con esa sensación de encogimiento de estómago matutino que solo se va cuando compruebas que tu coche está donde siempre y está intacto)… Después vendrán las reparaciones, las multas, los cabreos cuando te reducen el límite de velocidad, el compromiso de llevar a tu suegra aquí y allá, las ganas de llorar cuando el niño te vomita en la tapicería nueva y el delicioso olor a nuevo desaparece para siempre jamás… En definitiva, un coche no es “espíritu de libertad” sino una esclavitud encubierta. El hombre es un accesorio más del coche, el coche no es una herramienta de comodidad para el hombre.

2) Una gran casa de lujo, con muchas habitaciones y cuartos de baños, piscina y ala de servicio no te hace más feliz, sino todo lo contrario, ya que comienzas con los dolores de cabeza de la hipoteca (a menos que alguien te ingrese 3000 euros mensuales en la cuenta por las buenas al estilo Caso Malaya), el IBI sube considerablemente, te emparanoias con el tema de la seguridad y la vigilancia, tienes que tener quien te limpie la casa y te la mantenga, el seguro se te desborda… En definitiva, una casa inmensa te hace sentir pequeño y miserable porque no está hecha a la medida de tus necesidades, sino que las sobredimensiona, y te hace psicológicamente aumentar tu nivel de consumo.

3) Ser feliz no es cuestión de dinero por mucho que la publicidad te bombardee con esa premisa. Ningún producto que se pueda comprar con dinero te hará feliz. No serás más feliz por usar un champú especial con camomila que produce pseudo orgasmos; no serás más feliz por hacerte con un bolso de 2.300 euros porque en una revista le han puesto el apodo de MUST; no serás más feliz cuando te bebas un vino de los que las bodegas tienen asegurados por si a caso a alguien se les resbala de las manos. Todos esos son estímulos transitorios, no la fórmula de la felicidad. El placer del champú acaba cuando sales de la ducha; el del bolso cuando un nuevo modelo es consagrado como el no va más (o cuando te das cuenta de que nadie repara en el que llevas ni le da importancia); y el vino solo te hace feliz en lo que dura la cena (si la compañía ayuda, claro) o hasta que te invade la resaca.

Pero no creáis que estoy en contra de todo ello. La vida está hecha a base de pequeños estímulos que te propician un estado de bienestar más o menos prolongado. De lo que estoy en contra es de que nos intenten hacer creer que si no consumimos nunca seremos felices. Ya lo dijo aquel (y ahora IKEA): “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”).

Lorenz Bäumer, la nueva joya de Vuitton

Jueves, 17 Abril 2008

A veces creemos que una firma del calibre de Louis Vuitton está de vuelta de todo, pero no es así. La firma parisina es consciente de tener flancos débiles aún y ha decidido reforzar uno que requiere urgente atención: la alta joyería.

Las grandes firmas de moda siempre han estado interesadas en desarrollar su propia joyería, pieza fundamental en el puzzle del lifestyle de lujo que desean construir y transmitir. En concreto, la alta joyería gana protagonismo dentro de las líneas de producto de las grandes casas a pasos agigantados. Y un buen ejemplo de ese interés se hace evidente en la codiciada figura de Victoire de Castellane, actual diseñadora de las joyas de Dior, en su momento ‘robada’ al ‘Kaiser’, Karl Lagerfeld, que la tenía como mano izquierda en Chanel y musa personal.  

Pero hablábamos de Vuitton, y se sabe (aunque la casa aún no ha confirmado) que han captado a un cercano colaborador de la joyería de Chanel para desarrollar su propia colección. El nombre que dará mucho que hablar es Lorenz Bäumer, un peculiar creador de joyas sito en la mítica Place Vendôme de París que ha colaborado durante mucho tiempo no sólo con Chanel, sino que ha puesto su talento al servicio de casas como Cartier, Piaget o Swatch. Vuitton ha sabido elegir bien, porque si buscaban alguien que comprendiera el concepto de ‘exclusividad’, ese es sin duda Bäumer que siempre ha defendido el concepto de ‘lujo individualizado’.  

Entrar en el salón parisino de Bäumer es como penetrar en un pequeño templo del buen gusto, donde los muebles han sido creados por el mismo joyero, y donde pueden conocer las colecciones que viene realizando desde el debut de su firma en julio de 2004. Pero para los verdaderamente sibaritas el gran valor de este creador reside en su amor por las joyas personalizadas, y cuando entras en ese terreno, el ser cliente de Bäumer deja de ser una opción y pasa a convertirse en un auténtico privilegio.  

Joyas de Lorenz Bäumer. De izq. a dcha. y de arriba a bajo: Broche ‘Lollipop’ en diamantes y zafiros de la colección Poet. Broche ‘Pegase’ en diamantes y oro blanco de la colección Architect. Brazalete ‘Butterfly’ en diamantes y oro amarillo de la colección Gardener. Pendientes ‘Roses’ en oro blanco, diamantes, aguamarinas y turmalinas de la colección Gardener. Gemelos ‘Meteorite’ en oro blanco y diamantes. Anillo ‘Blue Sapphir Instinct’ en oro blanco y zafiro. Alfiler de corbata ‘Skull’ en oro blanco.

Su obsesión es captar la esencia del cliente, al que somete a largas conversaciones en las  que el joyero exprime cada detalle de su personalidad, no sólo sus preferencias en cuanto a joyas y piedras preciosas, sino detalles que parecen menos relevantes pero que harán que la joya que en su imaginación se forme sea una extensión natural de su portador.   

A partir de ahí Bäumer no ahorrará esfuerzos para entregar esa joya que defina a su cliente, y si ello significa recorrer el globo en busca de la gema perfecta no hay duda que lo hará, como cuando tubo que ir hasta una pequeña mina de Brasil para encontar el Topacio Imperial perfecto que encajaba en la creación que tenía en mente en aquel momento. 

¡Y es que una joya es algo tan personal que casi debiera estar prohibido ser regalada sin ser consultado su destinatario!