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El increíble caso del palomo español

Viernes, 10 Febrero 2017

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Es muy gratificante constatar las excelentes críticas internacionales que ha cosechado el cordobés Alejandro Palomo en su debut dentro de la semana de la moda masculina de Nueva York. Han alabado su atrevimiento, su fluir con las nuevas tendencias de la eliminación de géneros en la moda, su buen hacer como couturier… Y sí, efectivamente es una excelente colección en forma y fondo. ¿Pero de hombre?

En estos días, viendo las reseñas publicadas, me he sentido como aquel niño del cuento de El traje nuevo del emperador de Hans Christian Andersen que gritó “¡pero si va desnudo!” señalando lo que nadie se atrevía a reconocer. No me llaméis retrógrado, por favor, que ya sabéis de dónde vengo y qué diseñadores aplaudo fervientemente (casi siempre a los más vanguardistas y radicales, que son los que hacen que los engranajes sociales de la moda avancen), pero lo que se vio en la presentación de Palomo Spain en la Gran Manzana fue en toda regla, y hasta diría que dentro de la ortodoxia, una muy buena colección de costura femenina, aunque trasplantada a los cuerpos de modelos masculinos.

La colección mostrada por Alejandro Palomo es para mujer. No es ni “genderless” ni “asexual” ni nada que pueda insinuar que juega con las difusas fronteras entre lo masculino y lo femenino. Que me perdone el diseñador, pero yo no veo ambivalencias ni indefiniciones. Y la prensa que siga ese juego está cayendo en el viejo truco de “descolócalos y conseguirás difusión”.

Yo aplaudo a Alejandro Palomo porque su estrategia ha sido BRILLANTE. Si hubiera presentado en España la difusión de su trabajo hubiera sido muy limitada. Y si lo hubiera hecho en Nueva york dentro del contexto de su semana de moda femenina, tan masificada, con tanta gente importante a la que prestar atención y espacio en los medios, también se hubiera diluido como anécdota. Pero eligió hacerlo en la edición masculina de la pasarela neoyorquina, mucho más debilitada en cuanto a grandes nombres, donde una salida de tono va a recibir la atención de una prensa ya exhausta de ver excelente colecciones para hombres en Milán, París y Londres. Palomo ha conseguido la atención que su buen trabajo merece, pero con artimañas… legítimas y respetables, ya que todos, de una forma u otra, tratan de sacar un conejo de la chistera para dejar a la audiencia pasmada.

¡Enhorabuena!… Pero es una colección femenina.

Organic by John Patrick Otoño/Invierno 2012/13

Viernes, 10 Febrero 2012

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El miércoles a las 10 de la mañana se presentaba la nueva colección de Organic by John Patrick en Nueva York. Esta era la primera vez que John se decidía por un show en movimiento, una pasarela en vez de una presentación estática, pero no parecía muy preocupado por la logística. Al contrario, mucha emoción y satisfacción al sentirse arropado por amigos como la modelo Shalom Harlow a la que abraza en la foto de arriba tras el show. Ayer pude charlar un rato con él y esto es lo que me contó:

Gran colección, John. ¡Felicidades! Tengo la impresión que esta es más lujosa que las previas. ¿Es algo premeditado o solo una apreciación personal mía? Es más lujosa que nunca. Tienes un ojo asombroso. Encajes de oro hechos en la India mezclados con cachemiras y sedas, y estampados realizados por Joe Duke de Londres… todo ello ha llevado la colección a un nuevo nivel. Quiero llegar a la mujer moderna real y global.

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¿Cuál ha sido el reto de esta colección? Lo que es un reto es mantenerte centrado en seguir el camino apropiado para hacer ropa moderna y no prendas que parecen de tiempos pasados.

Esta ha sido tu primera colección presentada mediante desfile, ¿cómo has vivido la experiencia? La pasarela es lo mismo pero solo que más rápido. Yo la prefiero por su espontaneidad. De hecho nosotros mandamos afuera a una chica con el mismo look dos veces por error. Pero los que allí había eran amigos y familia, así que estábamos en confianza.

¿De dónde son los tejidos de esta colección? Los hay de Japón, India, Perú, América, Italia y Mongolia. He recorrido todo el mundo.

A mí me han gustado en especial las prendas en piel. Las pieles son italianas, de curtido vegetal. Son las de mejor calidad de una empresa familiar.

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¿Cómo surgió la colaboración entre Organic y Raleigh Denim? Mi equipo los conocieron el año pasado. Son una pequeña empresa que respeto y pensé que sería significativo trabajar con ellos. ¡Somos americanos después de todo, así que los jeans están por todas partes! Y es bueno dar apoyo a empresas jóvenes que trabajan de forma justa y correcta.

http://organicbyjohnpatrick.com  

Las chicas son guerreras en Nueva York

Martes, 16 Febrero 2010

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Nueva York es una dinamo que nunca para. Cada temporada una larga lista de nombres nuevos se hacen hueco en el altamente competitivo calendario de la New York Fashion Week. Nombres que tiene muy claro que esto no va de llegar y besar el santo, sino que ‘estar’ no es lo mismo que atraer la atención del sector. Conseguir que a tu desfile vayan primeras figuras del periodismo y representantes de las publicaciones más importantes es una ardua tarea de años que no llega siempre a buen puerto. Tienes que tener un buen relaciones públicas, debes mantener una intensa actividad que haga tu nombre como diseñador interesante, debes fomentar la amistad con los editores de moda… y puede que algún día se monte un revuelo cuando Anna Wintour pise el espacio que has elegido para mostrar tu colección.

Como uno no es Anna Wintour y no se hace tanto de rogar, está ojo avizor de los nuevos nombres que Nueva York atrae, y hoy voy a compartir con vosotros alguna gente a la que le auguro un futuro prometedor… ahora bien, que se terminen cumpliendo mis augurios lo dejo en las manos de los diseñadores.

Empecemos por Kimberly Ovitz, que en verdad mostró su ropa dos días antes de que diera comienzo la semana de la moda, movimiento muy inteligente por su parte, porque es más fácil atraer a la prensa aburrida y ansiosa cuando nadie más desfila que cuando tienes que competir con Carolina Herrera o Zac Posen. Esta californiana de 27 años lanzó su marca en la primavera de 2009, pero no es una recién llegada porque con tan solo 14 años ya consiguió su primera práctica en una firma de moda, J.Crew, después pasaría por las revistas W y Harper’s Bazaar y por el estudio del desaparecido fotógrafo Herb Ritts. También estuvo al lado de Karl Lagerfeld en Chanel y a su vuelta a Los Ángeles entró a formar parte del equipo de diseño de Tara Subkoff en la firma de culto Imitation of Christ… y muchas otras cosas que la envalentonaron para sacar su propia colección. Está colección su cuarta colección, la segunda mostrada en Nueva York, y se ha inspirado en las fotos de los anuarios de su alma mater, Brown University, de 1898 y 1930, pero dándole un giro radical hacia el futurismo de The Matrix.

Abigail Lorick (Lorick New York) es otro nombre que se está haciendo a fuego lento. Con 18 años esta joven de Florida cruzó el atlántico para trabajar como modelo en las pasarelas de París y Milán, la moda era su pasión y no pensaba que la claustrofóbica sociedad sureña se la frustrara. En 2003 se traslada a Nueva York para estudiar en la Fashion Institute of Technology y para 2004 ya estaba diseñando toda la colección de la firma T.S.Dixin. Su firma con su propio nombre debutó en al primavera de 2007. Me gusta en especial su toque retro y la selección de texturas en sus diseños. Aún necesita refinarse estéticamente pero promete.

Directa de la sexta edición del reality Project Runaway nos llega Irina Shabayeva, una georgiana criada en Brooklyn, que tiene un sentido estético muy teatral y espectacular. Esta su primera colección tras Project Runaway tiene como centro de inspiración los pájaros, donde no faltan las prumas, ni reales ni pintadas. Pero hay que destacar el uso que hace de las pieles, porque mientras estudiaba en la Parsons ganó el prestigioso premio Saga Design Award que le posibilitó estudiar diseño en pieles en Dinamarca.

Son jóvenes, están preparadas, tienen estilo… ¿el futuro de la moda está en manos de las mujeres?

EL CRACK (el serial) - Capítulo XXI

Viernes, 13 Marzo 2009

Operación Caipiriña 

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No es fácil cantar La Chica de Ipanema al lado de un compañero de viaje que no hace más que vomitar. No sé si es mal de alturas, pánico a volar o terror a cómo tarareo, porque tres veces que me he arrancado con el “Olha que coisa mas linda, mas cheia de graça, é ela menina que vem e que passa”, tres veces que ha vomitado. No creo que los múltiples estómagos de los rumiantes son capaces de albergar tanta comida como para rellenar cuatro de las bolsitas de papel que te dan para estos casos. 

Cuando la azafata se acerca por enésima vez a ver si Warren se encuentra bien le pido que me cambie de asiento. Primero me dice que no es posible, y luego me pregunta si no viajábamos juntos. ¡Pues claro que viajamos juntos! Un desconocido no le hubiera gritado e insultado como yo he hecho cuando una de las bolsas se desfondó dejando caer todo su asqueroso contenido sobre mis flamantes Ferragamos. La azafata no logra comprender por qué, si viajamos juntos, pretendo cambiar de asiento. No me apetece explicarle que una cosa es ayudar a un amigo a fugarse del país y otra bien distinta pasar todo un viaje con un tío al lado vomitando

Yo sé que le pasa. Está cagao. La comisión va a presentar cargos por un agujero contable que ha encontrado en uno de sus hedge funds de dimensiones terrorífica, como los socavones que aparecen en las obras públicas españolas, y a Warren le pasa como a los ingenieros que planifican esas obras públicas: que nunca saben de dónde ha salido el agujero.

–Te prometo que no he cogido ni un centavo que no me pertenecía– me dijo cuando llegué a su apartamento en medio de la noche tras su llamada cargada de pánico. 

No tiendo a creer en la inocencia de nadie, y menos en alguien que está justo delante de una obra suprematista (menor) de Malevich que acaba de adquirir en una subasta de Sotheby’s. “¡Lo compré sólo por cuestiones de impuestos!” me dice, pero él sabe que yo en vez de cuadraditos de colores estoy viendo la traducción de un agujero contable en forma de pintura incomprensible. Pero no importa, un amigo es un amigo, aunque sea un delincuente, y mi deber es sacarlo de ese lío.  

Mis cuentas siguen sin estar boyantes, después de todo estoy sólo al principio de una nueva carrera estelar, y tampoco podemos tocar las cuentas de Warren ya que a estas alturas estarán vigiladas y cualquier movimiento extraño precipitaría su detención. Es de los pocos estúpidos que no tienen pasta en paraísos fiscales. Así que tuve que recurrir a mamá, ¿para qué está una madre sino para que te ayude a fugarte del país? Bueno, seamos sinceros, yo no tenía ninguna necesidad de fugarme de ningún sitio, pero a un viaje a Brasil no se le hace ascos. 

Tuve que insistir bastante para que el recepcionista del turno de noche descolgara el teléfono y avisara a mi madre. Mucho cariño materno pero su primera reacción fue pedirle al conserje que me despachara con viento fresco. Mamá nunca ha tenido buenos despertares, y menos a las 5 de la mañana. Mi insistencia y la frade “de vida o muerte” hizo que el conserge se arriesgara a que el basilisco alojado en la Edwardian Park suite bajara y le arrancara el corazón con las manos desnudas por esa segunda llamada. Al final me recibió en el saloncito privado de la suite, en salto de cama rosa, color que sólo usa en la intimidad porque su eterno moreno artificial no va nada con ese color.

–¿Qué situación “de vida o muerte” es esa tan importante como para interrumpir mi sueño reparador de 8 horas tan básico para mi equilibrio epidérmico –¡Dios, me enerva! Ni por un momento piensa que sea lo que sea es más importante que el aspecto de su cutis… cutis de lagarto, por otra parte (eso ha sido gratuito, pero me saca de mis casillas).

–Necesito dinero, mamá.

–Evidentemente de vida o muerte –me reprocha poniendo los ojos en blanco.

–En serio, mamá, necesito dinero.

–Cariño, ya sabes que tengo las cuentas bloqueadas hasta que los abogados resuelvan el maldito divorcio. Lo único que me consuela es que tu padre tiene ciertos negocios tan bloqueados como mis cuentas porque no doy mi aprobación. Ten paciencia, no tardará en resolverse todo.

–No lo entiendes. Necesito dinero, mucho, y urgente –le repetí lentamente.

–¿Para? –me pregunta medio intrigada medio preocupada.

–Warren y yo nos vamos a Brasil, pero no podemos tocar sus cuentas…

–¡Acabáramos! ¡Me sacas de la cama para sablearme para irte de vacaciones!

–No son vacaciones, sino una fuga. Nos vamos del país porque van a  detener a Warren.

–¡Uy, eso lo cambia todo! Por supuesto que estoy encantada de participar en un delito. ¿Dónde está mi chequera?

–Diez mil dólares bastarán por ahora…

–Estaba siendo sarcástica, Rafael, ¡a veces eres tan afásico! Además, ¿tú qué pintas en todo esto? ¿También te persiguen a ti?

–No, es Warren el que está en apuros.

–Y tú te lanzas de cabeza a implicarte para que te detengan por cómplice. Sé inteligente por una vez en tu vida, hijo, y deja que se coma sus problemas solitos.

–No puedo.

–¿Y eso?

–Porque Warren es mi amigo.

–¿Amigo? ¿Y eso qué significa?

–Significa que me dio casa, comida y trabajo cuando mi padre me dejó en la calle sin un centavo y mi madre se perdió con algún chulo durante semanas sin dar señales de vida –calla y otorga mientras que en la puerta de la habitación se dibuja la silueta del chulo aspirante a ‘señor de’ que pregunta qué es todo ese ruido–. Ya veo, las cuentas bloqueadas por el divorcio y viviendo con lo justo para residir en una suite del Plaza y mantener a tu ‘juguetito’. Gracias mamá. 

Me fui dando un portazo que no sonó tan fuerte como yo quisiera porque las puertas tienen sistemas de amortiguación. Tenía que conseguir dinero, ¿pero dónde? Empecé a andar por la calle 58 con los primeros rayos de sol. Si algo me había demostrado mi defenestramiento en la organización Ridao-Blackman es que no tenía a nadie a quien recurrir salvo Warren. Llegué al cruce con Park Avenue y una bombillita se encendió en mi cabeza. 

*** 

–No, no, y no. De ninguna manera. Me niego a fugarme del país con susodicho personaje. Una fuga lleva implícito en su definición la cualidad de ‘discreción’ y con Puppy será todo menos discreto.

–Warren, piénsatelo, ella es nuestro cajero automático humano. Lo único que pide a cambio en que la dejemos participar.

–¡Estás loco! Y ella está muuuuuy aburrida, por lo que veo. Me niego a que mis desgracias se conviertan en el entretenimiento de una heredera de Park Avenue aburrida.

–Aburrida heredera, pero rica y con dinero disponible, y dispuesta a esponsorizar nuestra fuga.

–¡Que no!

–Bueno, pues entonces espero que te guste que un tipo de dos metros todo lleno de tatuajes y oliendo a sudor te llame ‘muñequita’ mientras comparte catre en tu celda, porque es lo que te espera.

–Que no –no parece tan convencido ahora.

–Warren…

–Pero Mr. Chow no viene, ¿entendido? 

*** 

Dos limusinas nos recogieron a las 7 de la tarde. En una nos montamos con Puppy y Mr.Chow, y otra portaba todo el equipaje de Puppy que con algo de suerte dejaría espació en la bodega del avión para las maletas de un par de pasajeros más. El plan es que ella embarque por su cuenta y nosotros por la nuestra. Nos reparte los billetes. 

–¿¡Turista!? –exclamo al verlos.

–Los vuestros sí, el mío en bussiness. Recuerda, nada de llamar la atención.

–Seguro que pasas desapercibida en Rio con ese abrigo de pieles –practico la ironía.

–No me gusta que este chucho me olisquee la entrepierna –dice Warren apartando a Mr. Chow.

–Mejor él que no tu compañero de celda –le respondo sin prestarle mucha atención, me preocupa más el tema de los billetes–, y ¿qué es eso? ¿Natal? ¿¡No vamos a Rio!?

–No, he pensado que me apetecía pasar unos días en el Kilombo Villas & Spa de la playa de Sibaúma.

–Ese no era el plan.

–¡Quita chucho! –sigue batallando Warren ajeno a su destino.

–No trates así a Mr. Chow, su psicoterapeuta dice que es muy sensible al rechazo. Tú amigo es muy delicado –me dice Puppy a mí– teniendo en cuenta la clase de animales que van a olisquearle a él en la cárcel. 

*** 

Llegamos al aeropuerto de Natal y desembarcamos cada uno por nuestro lado para no llamar la atención. La discreción es básica en situaciones de fuga, eso lo sabe cualquiera… 

…Cualquiera menos Puppy, que tiene esperando a toda una comitiva de portamaletas, guía turísticos, chóferes y el director del resort esperando con un gran cartel que pone nuestros nombres. Lo he pensado detenidamente durante el viaje, ya puestos a ocultarse de la justicia, qué menos que hacerlo en un resort de lujo. ¡Aquí empieza nuestra aventura brasileira!

 

EL CRACK (el serial) - Capítulo XI

Viernes, 26 Diciembre 2008

Friki-universo paralelo 

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“Oh, jingle bells, jingle bells

Jingle all the way

Oh, what fun it is to ride

In a one horse open sleigh

Jingle bells, jingle bells

Jingle all the way

Oh, what fun it is to ride

In a one horse open sleigh” 

Como ponga una vez más la cancioncita se va a arrepentir. Estoy al borde del abismo. A punto de traspasar la fina línea entre la depresión y la psicopatía. Ya empiezo a imaginar a todos los presentes, que rebuscan cómics en las estanterías, muertos de mil formas horripilantes. Así que un “jingle bells” más y empiezo a decapitar a gente con el cutter. 

Kurt se acerca para darle de nuevo al play y escuchar de nuevo el CD de alegres cancioncillas navideñas compuestas con la insana intención de hacernos enloquecer a las personas normales que odiamos la Navidad, que detestamos a la gente de buena voluntad que sonríe y te desea felices fiestas, que le descerrajaríamos con gusto un tiro entre los ojos a Rudolph, y que mantendríamos la chimenea avivada con queroseno toda la noche con la sana ilusión de que Santa Claus terminara en el Monte Sinaí con quemaduras de primer grado. 

–Ni-se-te-ocurra –le advierto a Kurt con lentitud, lo suficientemente amenazador para que se piense dos veces el volver a poner el CD.

–Si prefieres tengo un CD con canciones de Navidad de George Michael.

–No-soy-gay.

–George Michael le gusta a todo el mundo, no sólo a los gays.

–He dicho que no-soy-gay.

–Pues a mí me gusta.

–Lo dicho: No-soy-gay.

–Yo no soy gay y me gusta George Michael… tengo novia. 

Mi mirada le deja bien claro que no voy a discutir más. No pienso rebajarme a discutir con un tío con bigotito a lo Clark Gable que se cree hetero porque se siente atraído por Xena y Barbra Streisand, y cuya novia (he investigado entre los compañeros de trabajo) nadie ha visto jamás. ¡¿Qué hago yo aquí con esta panda de frikis?! ¡Yo que soy licenciado en Economía y he pasado mis mejores años en la cresta ola de Wall Street! 

*** 

–Míralo por el lado positivo, Rafe.

–¿Qué lado positivo? –le grito a Warren fuera de mí– No hay lado positivo. No puede haber lado positivo. Dime, ¿qué lado positivo le ves tú?

–Es un trabajo en Wall Street.

–¡¡¿Un trabajo en Wall Street?!! ¿Qué entiendes tú por “un trabajo en Wall Street”?

–Vale, está en Maiden Lane, pero está a una manzana de la Reserva Federal y a cuatro de Wall Street. Eso técnicamente es un trabajo en Wall Street.

–¡Vete a la mierda! 

En ese momento me hubiera marchado con un gran portazo si tuviera donde ir pero a falta de la dignidad que confiere un buen portazo me conformé con lanzarle una terrible mirada de “te odio, te odio, te odio”. Lo peor es que no tenía opción. No, rectifico, no tenía dinero. En aquel momento no se me ocurría destino más bajo en la sociedad que ser dependiente en una tienda de cómics, ¡y en Navidad!, me harían llevar puesto aquel gorrito absurdo de Papá Noel. 

Warren me lo había dejado claro: no le importaba tenerme apalancado en su sofá un tiempo más, y le daba igual que le gorroneara el frigorífico, pero tenía que ponerme en marcha para poner fin a aquella situación. Al ir a almorzar había pasado por Maiden Lane y había visto un cartel que rezaba “Help Wanted” y decidió que aquel trabajo, fuera el que fuera, sería ideal para mí, que no tenía elección. No se paró a preguntarse si yo estaba cualificado para ello. No sé, a mí me formaron en la universidad para ser financiero, no me dieron ninguna formación específica para ser dependiente de cómics.  

Mi cabeza daba vueltas. No me imaginaba en aquel trabajo. ¿Cómo me afectaría psicológicamente? ¿Empezaría a interesarme la informática y los videojuegos? ¿Empezaría a sentir atractiva la idea de vestirme de Luke Skywalker e ir a convenciones de trekkies? ¿Cómo afectaría aquello a mi vida sexual? ¿Empezaría a sentirme sólo atraído por mujeres que me recordaran a Lynda Carter vestida de bandera americana o a Eartha Kid en plan gatita go-go? (Porque a los frikies nunca le ponen las versiones actuales como la Catwoman de Halle Berry o la Elektra de Jennifer Garner… los frikis son retro por naturaleza, una naturaleza terrible, cruel y desviada). 

–¡Está bien! ¡Una semana! Pruebo una semana, y si es demasiado humillante, que lo será, lo dejo.

–Vale –Warren estaba contento con mi flexibilidad.

–¿Cuánto ganaré?

–Eso no importa, Rafe, lo que cuenta es que un hombre con trabajo es un hombre con autoestima.

A mi autoestima le gusta vestir de Ferragamo.

–Tu autoestima va a tener que ser menos exigente. 

Qué mal suena eso. 

***

Nunca imaginé cuánta gente se gasta la pasta en cómics. Mi primer día de trabajo fue realmente un infierno. Primero por mi encargado, un tío de 34 años con acné y alopecia que se viste con camisetas de dibujos animados y que no debe pesar más de 23 kilos. Con cara de virgen. Las mujeres no se le habrán acercado en su vida, y no porque no de grima, que la da, y mucha, sino porque es el tipo sabelotodo pedante que filosofea en base al millón de cómics que ha leído en su vida. Que si los protones de antigravedad, que si el programa de control mental de la CIA Que si no te quites el gorro de Papá Noel, Rafael. Que si cómo quieres que te diga que no te quites el gorro, Rafael. Que si la próxima vez que te pille sin gorro te descuento del sueldo 20 dólares. ¡Viva el libremercado y la flexibilización del mercado laboral! 

Después está Kurt, el gay-no-gay, con su animosidad y su pluma-no-pluma (“es acento sureño, soy de Nueva Orleáns”). Habla el mismo idioma que los friki-clientes: 

–Eso lo dije yo cuando vi por primera vez a Hugh Jackman en el papel de Wolverine en los X-Men –discute con un cliente de 13 años–.  No es creíble. Wolverine tiene lo menos 100 años sólo que el factor de curación de sus superpoderes lo mantiene más joven de lo que es en realidad. Pero debería aparentar unos 47 o 48 años, en ningún caso sería como Hugh Jackman. ¿Y dónde está la musculatura? Wolverine siempre ha sido bajito y muy musculoso. 

O por ejemplo: 

–Ya quisiera Bush tener un The Autority para montar una fasci-dictadura.

–No hay que preocuparse, The Boys le patea el culo a The Authority con facilidad.

–De eso nada, listillo, porque The Boys son de la editorial Dynamite y The Authority son de Woldstorm, no hay puntos de contacto.

–Sí que los hay, porque The Boys nació primero en la editorial Worldstorm aunque después los compraron Dynamite.

–De todas formas –media un tercero– siempre pueden hacer un viaje dimensional para patearles el culo.

–¡Que te follen! ¿A ti quién te ha dado vela en este entierro? 

Es asombroso cómo confunden realidad y ficción. 

***

Es Navidad. Estoy sólo en el apartamento de Warren. Él se ha ido a las islas Boca del Toro, Panamá, para pasar las fiestas con unos amigos al sol. He llamado a mamá pero la mucama me informa que está en Courchevel fundiéndose un adelanto del divorcio con un “amigo”. Pensaba darle apoyo por si estaba muy afectada, pero veo que más que afectada está extasiada. Tanto como para no acordarse de que tiene un hijo en la más completa indigencia. Incluso, en mi desesperación, llamo a Puppy. El servicio me dice que está fuera del país, pero sé que es mentira, escuché ladrar a Mr. Chow y ella no va a ningún sitio sin él. 

¡Acabo de recordar que le debo pasta a una camarera del Bowery!