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Entradas con etiqueta ‘Nicolas Vaudelet’

Los 10 hombres mejor peinados… según vosotros

Viernes, 13 Noviembre 2009

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Bueno, pues después de la avalancha de comentarios tanto por aquí como por Facebook, y los mensajes que me habéis remitidos por mail, SMS, fax, telegrama y anónimos amenazantes… he confeccionado lo que podría ser una lista (sin orden de preferencia) de los hombres mejor peinados del momento. Yo con algunos de ellos no estoy en absoluto de acuerdo, pero bueno, el ser democrático tiene estas cosas, que la mayoría manda.

Analizando las imágenes que he seleccionado para vuestra selección me he dado cuenta que existe un factor determinarte en la impecabilidad de cualquier hombre: un buen corte de pelo. Un corte adecuado hace que el mantenimiento del peinado sea más o menos difícil. Un corte estructurado y cortito siempre permite estar impecable casi sin pasarte el peine. Cuando aún no pensaba en dedicarme a esto de la moda yo ya leía GQ, y durante aquellos inicios de la revista que ahora está de aniversario en España contaban con la colaboración de sibaritas como Giovanni Borbón Dos Sicilias, y yo aceptaba sus aseveraciones como si hubiera que responder a cada artículo “palabra del señor, te alabamos señor”. Y recuerdo que una de las leyes que se planteaba es que un caballero debería ir a su barbero/peluquero como mínimos cada 15 días. Un ejemplo de ello lo tenemos en mí apuesta personal en este Top 10, el diseñador de la firma El Caballo, Nicolas Vaudelet. Nicolas siempre va impecable, jamás he coincidido con él que no llevara su corte muy bien cuidado, debe llevar el mantenimiento a raja tabla. La primera vez que lo entrevistó me dijo que buscaba recrar la imagen de una mujer ‘escamondá’, una palabra muy de aquí del sur, un término muy difícil de explicar. Estar escamondado es estar limpio, pero bien limpio y sin aderezos. Algo que está escamondado es algo que está limpio, que huele a limpio, que se ve limpio… Y el corte de pelo de Nicolas es un corte ‘escamondao’.

En esta selección realizada entre todos los que leen este blog he diferenciado tres tipos de hombres: los que se dedican al cine, los del mundo de la moda, y los que tienen que ver con el poder (realeza, política, prensa…). Entre los primeros, los del cine, he descartado los clásicos como Carl Cable, Paul Newman, Fred Astaire, Cary Grant… porque sin duda son el modelo a seguir, pero prefiero ceñirme a los ‘vivos’. El pelo que predomina entre los actores de hoy es el de “desarreglo diseñado”, es decir, parece que no se han peinado pero cada pelo ocupa el sitio que les corresponde para crear un look perfecto. Esto es más así si cabe en el caso de Jude Law que tras su peculiar peinado hay un descarado intento de disimular las enormes entradas que amenazan con sacarlo de los papeles de protagonista. En el caso de Robert Reford es digno de destacar porque sus peinados han representado para el americano medio lo que los peinados de Farah Fawcett para la mujer, es decir, la creación del ‘American way of grooming’ (en Estados Unidos hay un ‘American Way’ para todo). Brad Pitt es el Robert Reford de nuestro tiempo en ese sentido.

En la moda triunfa la manera digna y estilosa de Tom Ford a la hora de sacarle partido a sus entradas, el pelo de Stefano Pilati con ese look de niño rubio de los años 70, y el presidente del Valentino Fashion Group, Matteo Marzotto, que es un buen ejemplo de cómo ir impecable a pesar de tener un pelo espeso y rebelde.

En el sector del poder no podía faltar el Príncipe de Asturias, tan peladito siempre, con su pelo onduladito tan bien puesto, sin perder ese look infantil que hizo que todas las españolas quisieran ser princesas. Y en política, y como puse como ejemplo negativo a Montoro en el post anterior, he optado por un político de su mismo signo para que no haya agravios comparativos. Juan Costa es quizás uno de los políticos mejor peinados de España, con unas canas muy bien puestas y una raya muy bien hecha, regla que su hermano Ricardo también observa fielmente. Pero para canas las del pelo rizado de Lorenzo Milá, que como representante de ‘el cuarto poder’ sabe mantener perfectamente su pelo escultural incluso al otro lado del Atlántico durante conexiones ventosas.

Pues sí, parece que se terminará por poner de moda esa famosa frase de “te vas a enterar de lo que vale un peine“… afortunadamente.

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Odile Gilbert da brillo a Cibeles

Martes, 22 Septiembre 2009

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Hablar de Nicolás Vaudelet, diseñador francés que está llevando a la firma sevillana El Caballo a un nuevo estatus fashionista, es difícil. Me es difícil porque tengo un vínculo ciertamente afectivo con esta marca al ser sevillano, y en especial por estar padeciendo una especie de Síndrome de Estocolmo con Vaudelet. Desde que lo conocí en persona tras su primera colección sevillana quedé abducido por su talento, y por toda una serie de virtudes que son muy extrañas en el mundo de la moda: humildad, buena educación, esa forma de no perder nunca la sonrisa, cercanía… en una palabra: ¡es tan mono! (lo siento, estoy bloqueado con los adjetivos). Estoy seguro que si presentara una colección horrible mi cerebro se revelaría y lo bloquearía como recuerdos traumáticos, pero no es el caso.

Vaudelet, en su desembarco en El Caballo, ha demostrado dos actitudes muy importantes: saber respetar y escuchar la tradición de la firma, y saber rodearse de buenos colaboradores. En este caso, en la colección que ha presentado hoy, ha recurrido a un mito de la moda. Y cuando digo mito no existe interpretación para el término, porque Odile Gilbert es un auténtico mito de la moda, una peluquera con halo de leyenda, colaboradora de fotógrafos como Richard Avedon, Helmut Newton, Herb Ritts, Irving Penn, Steven Klein, Peter Lindbergh, Jean-Baptiste Mondino y Paolo Roversi, entre muchos otros, y que un público menos especializado puede recordar como la autora de los peinados de Kirsten Dunst en ‘María Antonieta’ de Sofía Coppola.

Personaje tan insigne es la autora de los tocados de pelo natural con forma de pájaro que se han visto en el desfile de El Caballo. En esta ocasión Vaudelet se ha inspirado en la Isla de Guanahaní, isla en la que desembarcó Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492, cuando llegó por primera vez a América, y a la que renombró como San Salvador, y de su exótica fauna alada a recogido Gilbert las ideas para estos originales tocados. Unos tocados cuya colocación ha supervisado personalmente Odile en el backstage del desfile.

La moda es mestizaje creativo. Yo no comprendo a los diseñadores que quieren hacerlo todo por ellos mismo: complementos, estilismos, idear la peluquería y el maquillaje, y hasta elegir la música de los desfiles. ¡Así les salen las cosas! Hablando de músicas, aún resuena en mi cabeza la ambientación musical del anterior desfile de Vaudelet, donde versionaba (para ilustrar su inspiración bandolera) la famosa copla ‘Antonio Vargas Heredia’ que quedó magistral. Un mes después me lo encontré en un evento y lo primero que le pregunté fue que de dónde había sacado aquella versión de la copla, a lo que me respondió: “me lo han hecho unos amigos de (no recuerdo el pueblo sevillano que me dijo) que tienen un grupo”. Nicolás, si lees esto, grábame un CD con aquella versión y me la mandas, porfi, please.

Y la generosidad es otro rasgo de este diseñador (que no me paga por decir esto, ni me manda regalos, ni siquiera coincidimos más de un par de veces al año a pesar de estar en la misma ciudad) porque ha salido a escena a saludar acompañado de Odile, porque nobleza obliga, y dar su sitio a los colaboradores es de no tener complejos.

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Entrevista: Nicolas Vaudelet para El Caballo

Viernes, 19 Septiembre 2008

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Nicolas Vaudelet es la apuesta más ambiciosa de la firma sevillana El Caballo. El joven director creativo de la casa es el que está llamado a reposicionarla dentro del mapa de las empresas de la muda y el lujo españolas. Por lo pronto la ha colado en Cibeles con (entre otros factores nada desdeñables) su epatante curriculum profesional en el que se pueden encontrar nombres como Christian Lacroix, Dior, Louis Vuitton, Givenchy o Jean Paul Gaultier. Pero lo que más impresiona sin duda es ese charme francés, humildad, cercanía y simpatía que desprende el creativo, que te crea inmediatamente, tras el contacto inicial, un síndrome de Estocolmo que te atrapa irremediablemente. 

¿Cómo surge la idea de inspirarte en Al- Mu’tamid? La inspiración viene de cualquier sitio. Paseando veas algo que te interesa, hablando con los amigos te viene una idea… Es un cúmulo de cosas que cuando te pones a preparar la colección cobra sentido y se integran. En esta ocasión todo nace cuando me regalan un libro de poemas sobre Al- Mu’tamid, el rey poeta en el exilio, y empiezo a elucubrar cómo viviría hoy, en 2009. Por eso hay esa mezcla de influencias hip hop que se entrelaza con el mundo árabe, con el orientalismo, sobre todo presente en el color. Por no caigo en el folclore, sino que tiene un tono más deportivo. 

¿Qué crees que ha posibilitado vuestra incorporación a Cibeles con tanta rapidez? Serás consciente que es un privilegio acceder a esta plataforma en muy poco tiempo, ¿no? Sí, ha sido muy rápido, es toda una suerte. Creo que hay varios factores que han ayudado. Por un lado que habíamos presentado en el OFF Cibeles las últimas colecciones y Cuca Solana había asistido a nuestros desfiles y le había gustado mucho. También creo tener una estructura financiera y una red de comercialización ayuda a que tomen en serio nuestra propuesta. No sé, no sé lo que ha pasado, pero lo importante es que estamos dentro. 

¿De donde nace tu pasión por lo español y en concreto por lo andaluz? De mi etapa en Lacroix. Él me trasmitió su pasión, y yo empecé a bajar a España de cuando en cuando. Primero a Barcelona, después a Madrid y ahora, finalmente, a Sevilla. Incluso me puse a aprender flamenco. 

A los diseñadores españoles no se les suele perdonar que jueguen con las inspiraciones costumbristas y folclóricas. Bueno, yo no lo hago de forma muy evidente, y creo que a los extranjeros sí se nos ‘perdona’ porque nos acercamos a la cultura española con ojos de guiris, y eso genera una visión más desapegada y sarcástica. Yo aplico mi ojo francés y eso creo que me salva. 

El Caballo es una firma que originalmente nace como fabricantes de guarnicionería y aperos de labranza y va evolucionando a la marroquinería y finalmente a la moda. Pero su tradición está hay latente. ¿Has encontrado diferencias entre la piel francesa, la que usabas en Givenchy o Gaultier a la española? Sí, sí, la piel que se usa en la marroquinería española es una piel más gruesa y menos tratada por lo general. Se usa más cordero y tiene un acabado más grueso. Me gusta mucho, pero yo he intentado buscarle un giro más femenino en consonancia al espíritu de las colecciones. 

¿Te ha costado hacer que los artesanos de El Caballo se adapten a tus ideas? No, al contrario, soy yo el que me adapto. Los escucho. Escucho mucho y me adapto. Eso es lo enriquecedor.