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El pañuelo de mano, un elemento cargado de valores

Viernes, 10 Junio 2016

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Pañuelos de mano de la firma catalana Guasch.

Esta mañana, arreglándome, no encontraba ningún pañuelo de mano. Así que en vez de ponerme a rebuscar por bolsillos tiré del cajón donde se guarda ‘lo por estrenar‘ y busqué uno nuevo. Al sacarlo un pequeño papelito cayó al suelo. Intrigado lo recogí y leí: “HA COMPRADO PAÑUELOS DE ALGODÓN. HOY HA SALVADO UN ARBOL“. Quizás es una afirmación un tanto exagerada, pero sin duda, optar por pañuelos de algodón en vez de usar clínex de celulosa en una aportación significativa a la hora de apostar por la sostenibilidad. Hoy día todo parece ser que debe estar inmerso en la filosofía del ‘usar y tirar’, cuando el pequeño gesto de usar pañuelos de algodón puede suponer una de esas pequeñas diferencias que ayudan a conseguir un todo más importante.

Ello me ha hecho reflexionar sobre las buenas costumbres que se van perdiendo imperceptiblemente, de forma silente y furtiva. Llevar un bonito pañuelo de algodón, inmaculado, perfectamente planchado, es todo un toque de distinción. No es lo mismo tender un pañuelo a alguien en necesidad que sacar un paquete de clínex. Resuena en mi cabeza siempre esa frase maternal al terminar de arreglarme para salir: “¿Llevas un pañuelo limpio? ¡Coge uno por lo que pueda pasar!”.

La verdad es que no compro los pañuelos por la marca, ni reparo en ella usualmente. Lo que me importa es, que sean bonitos y de buena calidad, de un tejido con presteza y suave, con remates cuidados. Así que me fijé en el papelito que había de la cajita de los pañuelos limpios y descubrí que eran Guasch, esa firma de pijamas que alguna vez vimos en 080 Barcelona, y que me sorprendió tan gratamente. No me podía imaginar que mis pañuelos fueran de esta casa que tiene su génesis a mediado del siglo XIX. Por eso un pañuelo Guasch no es solo es un pañuelo, sino que es el resultado de 150 años de experiencia y se evidencia no solo en la selección de las hilaturas de sus tejidos, sino en esos cuidados detalles que suelen ser invisibles al ojo poco experto.

No recuerdo siquiera donde los compré, seguramente en los Almacenes Pérez Cuadrado, un establecimiento que data de 1944 sito en número 13 de la céntrica calle de José Gestoso de Sevilla, que no han perdido ni un ápice de su sabor tradicional (y que afortunadamente siguen en la brecha a pesar de los estragos que ha hecho el fin de la “renta antigua” el comercio sevillano de siempre). Estos almacenes, a los que se acceden atravesando un patio sevillano, están irremediablemente ligados a mi memoria afectiva ya que es donde siempre iba con mi madre cuando tocaba renovar calcetines, ropa interior… Donde había que hacerse sitio en el gran mostrador de madera y donde el dependiente diligente sacaba un amplio surtido de productos que ver, tocar y sentir. Allí se iba por calidad, por precio y por un modo de entender la vida que vamos perdiendo con la impersonal dictadura de los centros comerciales. Pero sería hipócrita decir que sigo comprando allí ‘por principios’, ya que la verdad es que si lo hago es porque siempre encuentro lo que necesito en la mejor calidad y precio.

Pérez Cuadrado es como los pañuelos de mano, una de esas ‘buenas costumbres’ que deberíamos atesorar porque existen valores esenciales vinculados a ellas. 

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Pañuelos de mano Guasch, desde 1859 marcando estilo.  

Todo lo que siempre quisiste saber sobre el pañuelo de bolsillo y nunca…

Viernes, 23 Octubre 2015

El pañuelo de bolsillo podía parecer hace algunos años algo demodé y hasta un tanto rancio, pero la silenciosa puesta en valor de la elegancia clásica entre un público joven ha hecho que vuelva a ocupar un papel protagonista. Por eso nos acercamos a los fundamentos básicos de este complemento de manos de tres expertos sin discusión.

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Chaqueta 395 euros, pantalón 150 euros, corbata 99 euros, camisa 115 euros y pañuelo reversible 35 euros. Todo de Lander Urquijo. www.landerurquijo.com

Durante mucho tiempo, en España, sólo se ha usado el pañuelo blanco en los trajes reservados para ceremonias. Los novios, padrinos y testigos siempre han llevado un pañuelo en su chaqué o en el traje. También era fácil ver un pañuelo en los atuendos dedicados a las fiestas formales como los esmóquines” explica Lander Urquijo, cuyas sastrerías son un universo de elegancia sin parangón. “Afortunadamente esta situación está cambiando. Ahora la mayoría de las chaquetas van acompañadas de un pañuelo de bolsillo. Es un complemento sencillo y elemental. Es increíble cómo un pequeño cuadrado de tejido puede aportar luminosidad a cualquier traje o dar el toque final a un look casual compuesto de chaqueta y jeans. Además, es un accesorio relativamente barato que se puede repetir en innumerables ocasiones y acompañando a diferentes conjuntos. Es, sin duda alguna, uno de los complementos que ofrece más versatilidad dentro del hábito masculino, y como tal debe ocupar un sitio importante en nuestros armarios”.

La gran duda que surge frente al espejo es decidir qué pañuelo va con el look elegido. “Se puede combinar de diferentes maneras” explica Lander. “Quizá lo más importante para que la combinación consiga el éxito deseado es el juego de texturas y colores que se produce entre el pañuelo y el resto de la vestimenta. Huiremos de vestir un pañuelo idéntico a la corbata o camisa. Estos elementos deben tan sólo ser inspiradores para conseguir un look perfecto intentando coordinar diferentes matices de color, pero nunca calcando el mismo patrón”.

En esa línea Mané Navarro, propietario de MENCO, una de las boutiques masculinas más estilosas de Sevilla, deja claro que “no existen normas estrictas para llevarlos, pero sí un cierto sentido personal. Está bien buscar algún nexo de unión con algún motivo o color de la corbata, de la camisa, de la chaqueta o de los calcetines. Es verdad que cuando observamos a algunos hombres muy elegantes constatamos que los utilizan de forma muy anárquica, con un color o estampado que no tiene nada que ver con el resto de las prendas, pero que en el conjunto global del coordinado aporta una pincelada de armonía al look total añadiendo otro color. Este sería un nivel avanzado, aunque hay quién lo puede hacer de forma inconsciente o natural. Es la forma de utilizarlo que me parece más interesante y la que más impacto puede causar a la hora de observar el conjunto”.

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En MENCO (c/ Chicarreros 9, Sevilla) el precio de los pañuelos están en torno a los 38 y 45 euros.

Son tantos los estilos, tejidos y colores de los que goza este accesorio que se hace necesario constituir una pequeña colección personal para poder  elegir el más adecuado en cada momento. “La variedad es casi infinita, todo depende del estado de ánimo” nos explican desde Silbon, la firma de moda masculina que se ha convertido es todo un fenómeno y que en poco tiempo se ha convertido en un referente de la elegancia de sabor más British. “Un caballero debe tener tres tipos de pañuelos de bolsillos: blanco, ya sea de algodón o lino, e intentaremos evitar la seda en este tipo de pañuelo básico; fantasía, donde tienen cabida los lunares, las amebas, las flores o cualquier motivo que se nos ocurra y tejidos como seda, algodón, lana o lino; y los lisos, ya que siempre es bueno contar con un par de pañuelos lisos en colores como rojo, verde o azul marino”.

Aunque siempre encontramos fórmulas para que un pañuelo sea lo más versátil posible. “Esta temporada, influenciados por los tejidos utilizados en la creación de nuestra colección de camisería, los pañuelos de bolsillo tienen pequeños motivos, dibujos y formas que combinan con gran parte de la colección. Además ofrecemos a todos nuestros clientes el ‘Pañuelo Liso Reversible’ con dos colores totalmente diferentes para poder usar en diversos looks” señala  Lander Urquijo, que aconseja que “ante la duda, un pañuelo blanco funciona en la mayoría de los casos, aportando luz, color, contraste y sobre todo un punto de elegancia a todo el conjunto”. Así lo apuntan también desde Silbon: “Hay un pañuelo que va con todos los looks: el blanco. Para dar variedad al recurso del pañuelo blanco básico podremos jugar con las diferentes formas de doblarlo o colocarlo. Es decir, picos hacia fuera, picos hacia dentro o doblado recto. Es muy difícil que haya un pañuelo que no sirva para un look, debemos olvidarnos de combinar estrictamente dicho complemento con la corbata. Es mejor que haya armonía entre ambos elementos a que sean iguales o muy similares”.

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Look Silbon www.silbon.es de otoño formado por americana (175 euros), camisa (59 euros), corbata (29 euros), pañuelo (24,95 euros) y pantalón (69 euros).

Mané Navarro también nos hace tomar conciencia de la importancia de elegir el material y textura apropiados para cada momento y look. “Al igual que en la corbata, el tipo de tejido del pañuelo depende de la hora del día en que se luzca. Las sedas con algo de brillo quedan para la noche y las lanas/seda, lanas, y tejidos más mates lo usamos por el día y para llevar con prendas más sport. Después estaría la forma de colocarlo, que también depende de la libertad, personalidad y seguridad en uno mismo, como en cualquier otra prenda. Hay infinidad de maneras, como esculpir el tejido o llevarlo planchado”.

Ema…Oh. Homenaje al pañuelo de cuello.

Mircoles, 19 Octubre 2011

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Si algo tiene de mágico visitar boutiques de prestigio o concept stores, es que puedes tener la seguridad de poder encontrar tesoros ciertamente exclusivos, novedades absolutas. Si tuvieras la oportunidad de realizar una ruta de shopping que incluyera Lane Crawford (Hong Kong), Antropology (Nueva York y Londres), Louisa Via Roma (Roma) o Le Bon Marché (París) hallarías que tienen en común la capacidad de hacerte exclamar “¡Oh maravilla!”… en tibetano. ¿Que de qué hablo? Bueno, es hora de desvelar este extraño juego de palabras que intentaba ser gracioso: En todas las tiendas que he nombrado encontrarás una nueva firma francesa de complementos que se llama Ema…Oh (que significa ‘Oh maravilla’ en tibetano).

Emma…Oh es un homenaje al pañuelo de cuello (o les carres, como dirían los franceses) y su versatilidad, ya que la creadora de la firma, la experimentada estilista de publicidad y cine Emmanuelle Hardy, ha convertido este complemento (que en su origen fue masculino) en todo tipo de accesorios como bolsos, sombreros, cinturones, corbatas y lazos, turbantes…

¿Recordáis la obsesión de Miranda Priestly por los pañuelos blancos de Hermès? Bueno, si no habéis leído el libro de El diablo viste de Prada no os sonará de nada (el libro, la peli no vale). Para aquellos que no tengáis este libro en vuestra biblioteca os lo cuento: la mega editora de moda (alter ego de Anna Wintour) tenía una especial obsesión por los pañuelos completamente blancos de Hermès. Se hacía de cantidades ingentes de estos y los usaba de todas las formas imaginables: en el cuello (por supuesto), de cinturón, de muñequera, para sujetar la agenda… y después los iba perdiendo por el camino cual clínex usados. Pues esto es lo primero que se me ha venido, a la mente al descubrir esta nueva firma de complementos. ¿Quién sabe si Emmanuelle cogió la inspiración de ahí? Bueno, más bien, me inclino a pensar que Emmanuelle lo que ha hecho es llevar a la práctica algunas ideas surgidas a lo largo de sus años como estilista.

Es una firma prácticamente desconocida pues nació en 2010 y su presentación oficial ha sido en los últimos salones Première Classe y Tranoi. En breve será toda una firma de culto… estoy seguro.

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Recuperar el pañuelo de bolsillo

Lunes, 28 Abril 2008

dibujo.JPGParecer que el mundo de la elegancia masculina se empeña en perder los detalles que más juegos dan. Mientras que las mujeres tienen todo un mundo de complementos a su disposición, los caballeros no tienen tanto margen de maniobra, y es entonces donde esos detalles cobran capital importancia. En ese universo de minúsculas posibilidades reluce con luz propia una especie en peligro de extinción: el pañuelo de bolsillo

La ‘excesiva’ desformalización del traje masculino ha hecho que se vaya abandonando el cuidado de los remates finales, y es que puedes tener un traje verdaderamente perfecto, de corte impoluto, conjugado con la camisa idónea y una realmente distinguida corbata… pero al mirarte al espejo siempre lo ves monótono. ¿Por qué? Porque falta la nota de color que aporta un bonito pañuelo de seda (o batista, o hilo, o incluso de lino, tanto da) a juego con la corbata.  

Afortunadamente aún quedan mártires del estilo que confían en la distinción que aporta el pañuelo sobresaliente, prolongando el efecto visual de esa maravillosa corbata. No hace falta tener una extensa colección de pañuelos para poder ir siempre conjuntado, basta con saber elegir unos cuantos tonos lisos que sirven de comodín (claro está que lo idóneo es que el color de corbata y pañuelo sea el mismo, e incluso que tengan el mismo tejido y estampado, pero estos matices ya son para nota). Es conveniente adquirir el hábito de hacerse de vez en cuando con un pañuelo para mejorar las opciones a la hora de vestir, y la verdad, no es demasiado oneroso, más lo es hacer colección de relojes de oro. Una vez adquirido el gusto y el hábito, puede ser todo un problema pasar por los grandes almacenes londinenses de Harrods y enfrentarse al arco iris de pañuelos de seda con el logo de la casa bordado por 9,95 libras la unidad

Las opciones a la hora de colocarlo dependen del carácter del portador y el cariz de la ocasión en que se luzca. Hay quien prefiere llevarlo arrugado con estudiada despreocupación, hay quien prefiere realizar dobleces geométricos mostrando desde una a tres puntas… Pero si hacemos caso a las principales casas de moda aplicadas a vestir al gentleman contemporáneo, esta temporada lo que se lleva es lucirlo recto, sobresaliendo un dedo del bolsillo y manteniendo la paralela a este. De esta manera está asegurada una primera impresión de pulcritud, hombre ordenado, sobrio y poco pretencioso.

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Nota de estilo: El pañuelo blanco siempre es una apuesta segura cuando la camisa es blanca. La corbata irá a juego con la chaqueta y el pañuelo remarcará el poder del blanco de la camisa.