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LACOSTE L!VE, mi perfume para 2015

Mircoles, 19 Noviembre 2014

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 Cofre Lacoste L!VE: Eau de Toilette 100 ml. y Shower Gel 150 m. 71 €. aprox.

Decidido, para 2015 cambio de perfume. Es ya un ritual: el día 1 de enero cambio de perfume de cabecera. Eso para mí es algo muy complicado porque soy muy muy muy especial en cuanto a aromas y tengo un fuerte sentimiento de fidelidad para con los olores que me funcionan bien. De esta forma han pasado por mi vida perfumes como Esencia de Loewe, Shaal Nur de Etro, el splash Rain de Marc Jacobs, Florentino Pour Homme o, más recientemente, Halloween Man de Jesús del Pozo. Cada uno llegó a mi vida como un buen propósito para Año Nuevo y ninguno me ha defraudado. Nada como ver la cara de quien te besa y que con un destello en la mirada no puede contener un elogio a tu marca olfativa.

El relevo de este próximo ya está preparado. Me ha subyugado desde el primer momento que la degusté. LACOSTE L!VE será mi compañero de viaje en los próximos meses y será toda una carga de energía. Yo soy de perfumes sutiles pero con fuerza, y este tiene un despegue potente pero después se asienta con suavidad, dejando una delicada impronta que recuerda a las cremas corporales. Huele a limpio, nada agresivo. Se pueden percibir notas aromáticas de lima, hojas verdes, madera de gaiac, regaliz, y todo con un halo etéreo a licor que le confiere una cualidad acuática y relajante.

¿Sabéis cuál es mi prueba de fuego? La noche. No puedo dormir por lo general con el aroma del perfume impregnado en mi piel. Por leve que sea me invade y me obsesiona, me ahoga y no me deja conciliar el sueño. Por eso solo me echo perfume a primera hora de la mañana, para que cuando llegue la hora de irse a la cama este se haya diluido. Solo unos pocos perfumes pasan esta prueba de fuego. Con LACOSTE L!VE no solo pude dormir perfectamente, sino que resultó como un bálsamo reconfortante, casi con efectos de aromaterapia.

Año nuevo… aroma nuevo

Viernes, 1 Enero 2010

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Ya estamos en 2010. Esta era una cifra que sonaba a futuro lejano, y en poco tiempo, y sin darnos cuenta ya son plantamos en la segunda década del siglo XXI. Pasaron los 80 y el Naranjito, los noventa ya solo son un recuerdo añejo de exposición universal y olimpiada, la primera década de este siglo nos marcó con la caída de las torres… Espera, esto es un blog de moda, rebobinemos…

Pasaron los 80 y sus macrohombreras y el pelo cardado (espera, ¿pasó realmente?, ¿pasaron y volvieron?, ¿o nunca se fueron?), los noventa ya solo son un recuerdo añejo de minimalismo (bueno, el minimalismo tampoco se fue del foto, ¿verdad?), la primera década de este siglo nos marcó con el nuevo romanticismo (tan nuevo que nos llevaba a principios del siglo XX)…

En definitiva, queridos amigos, si la marmota hubiera tenido que trabajar todo el año y no sólo ‘El día de la marmota’, seguro que lo hubiera hecho en el sector de la moda, porque estamos en un constante déjà vu. Así que no me apetece comenzar el año hablando de moda, hablemos de olores.

¿A qué huele un año nuevo? Ya, sí, una pregunta tan tonta como a qué huelen las nubes. Muchos dirás que a pólvora asentada de los petardos de la noche anterior, a pis de borrachos incontinentes, a restos de langostinos que permanecen en la bolsa de basura mal precintados… pero yo prefiero un toque de romanticismo y diré que me huele a promesa.

Tengo un ritual: el uno de enero siempre cambio de olor. Es una forma de reinventarme a pequeña escala. Para el 2009 mi olor ha sido Esencia de Loewe, que para mi gusto es un clásico entre los clásicos, y me ha dado un resultado absolutamente positivo. Pero cada vez estoy más susceptible con los olores y busco algo ligero, etéreo, algo que no agreda… y después de muchos test, mi aroma oficial para el 2010 será Rain de Marc Jacobs. No es un perfume, sino un splash, lo que le da ese toque etéreo que busco. Y es fresco, trata de reproducir la lluvia, y se pueden distinguir notas olfativas de hierba recién cortada, orquídea blanca o musgo.

Es increíble como los aromas pueden afectar al ánimo del ser humano (bueno, en eso se basa la aromaterapia, ¿no?). Aunque este es el primer día en que Rain pasa a ser mi aroma oficial, lo cierto es que ya lo he usado puntualmente desde septiembre. Nunca elijo mi nuevo aroma oficial de las novedades más raviosas, primero tengo que testarlo para estar bien seguro, es un compromiso muy serio el que adopto. He notado que cuando lo llevo, a Rain me refiero, me siento más sereno, y seductor en un grado distinto a como me sentía con Esencia de Loewe. Con Esencia me sentía un seductor maduro con confianza, seguro de mí mismo. Con Rain vuelvo a ser un poco adolescente, desnudo de artificios, natural pero salvage… ¡Ey, me deberían contratar para escribir las notas de prensa.

Por cierto, el creador de Rain es Laurent LeGuernec, de IFF, que muchas veces obviamos a las sublimes narices que nos hacen volar la imaginación.