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Periodista de moda… una profesión de locos

Viernes, 22 Enero 2010

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Mucho pensáis que ser periodista de moda es lo más glamuroso que existe por detrás de ser Vicky Beckham. Pues ni Vicky es tan glamuroso ni mi profesión es tan ideal. Esta semana ha sido un infierno porque he tenido un par de encargos extras para una revista de las de primerísimo nivel, de las que serías capaz de matar a sus redactores para optar a sus puestos (NO ESTOY DANDO IDEAS). Me contacta la subdirectora de la revista, que es un verdadero encanto, y me dice que me encargan dos temas (la parte maravillosa del asunto) pero que sólo tengo una semana (que es la parte mala que siempre acompaña a la buena… supongo que había más margen, pero conocen mi tendencia a comerme los deadlines). Así que me pongo manos a la obra y empiezo a contactar con gente, cerrar entrevistas, etc… con un margen que imprimía en mi voz carácter de urgencia.

No puedo contar de qué iba el artículo hasta que se publique. Eso forma parte del juramento de confidencialidad que todos los periodistas hacemos cuando empezamos en el negocio. Pero si puedo desvelar, porque al final se quedó fuera del artículo, que me interesaba entrevistar a Pedro Izquierdo, un genio relojero que hace unas restauraciones maravillosas y precisas de piezas antiguas que no han sido tratadas con mimo.

Esta anécdota la voy a contar para desmitificar mi profesión y veáis lo que tenemos que soportar a veces… para cortarme las venas me falta poco.

VIERNES 15 DE ENERO

Ya había entrevistado hace tiempo a Pedro Izquierdo para elEconomista así que busco en la web su página y llamo al número de telefonee a su oficina. Me contesta una telefonista super amable:

-Centro Relojero Pedro Izquierdo, dígame

-Hola, soy fulanito, de la revista tal, ¿me pasas con el responsable de prensa?

-Viene por las tardes. Debe llamar a partir de las 16:30 h.

-Estupendo, ¿por quién pregunto luego?

-Por Juana.

-Agradecido.

-A usted.

Cuelgo y apunto el teléfono al que he llamado en mi agenda: JUANA, PRENSA PEDRO IZQUIERDO T. XXX XXX XXX. Como por la tarde tenía que coger mi avión lo dejo ya para el lunes, dando por hecho que todo iría tan fluido como la otra vez que entrevisté a este relojero tan cordial, del que aprendí tanto, y del que uno percibe algo al instante, que ama su trabajo.

LUNES 18 DE ENERO

Cojo mi agenda y llamo a eso de las 18:00 h.

-Hola, ¿me pasa con Juana?

-Sí, soy yo, qué desea.

-Soy fulanito de tal de tal revista, estoy haciendo un artículo sobre tal cosa y estaba interesado en entrevistar a Pedro Izquierdo. Bueno, de hecho no es la primera vez que le hago una entrevista, ya salió en elEconomista…

-No me suena… no lo recuerdo.

-Normal, ya hace un año mínimo de eso. Pero me gustaría hacerle unas preguntas, no le ocuparé mucho tiempo.

-Uhhhhh… ¿Y cómo lo haríamos? ¿Ahora?

-No, ahora no –yo no quería asaltar a nadie sin aviso previo y de todas formas tenía margen hasta el miércoles- , mejor mañana, ¿no? ¿Sobre qué hora llamo que le venga bien?

-Pues a esta misma.

-Estupendo, hasta mañana.

MARTES 19 DE ENERO:

-¿Diga?

-Hola, ¿Juana?

-Sí.

-Soy fulanito de tal para lo de la entrevista.

-Ah, sí.

Se queda callada, yo espero que me pase con Pedro Izquierdo, viendo que no habla le dio:

-¿La hacemos ya? –en un intento de conocer sus planes.

-Sí.

Se queda callada, no me pasa con nadie, pasan cono 20 segundos eternos en silencio telefónico. ¿Sigue al otro lado de la línea? ¿Necesita que le de un santo y seña para pasarme con el relojero?

-¿Oiga? -ese soy yo-, podemos empezar cuando quiera.

-Vale, pero haga las preguntas -¿¿??

-¿No me pasa con Pedro?

-¿Qué Pedro?

-Pedro Izquierdo, ¿para hacerle las preguntas?

-Yo creía que Pedro iba a hacerme las preguntas a mí -¿¿¿¿¿?????

-¡Espere! ¿Eso no es Centro Relojero de Pedro Izquierdo?

-No.

-¿No?

-No.

Me quedo a cuadros. Entonces entro en la web y compruebo el teléfono que tengo apuntado. Me doy cuenta que tras la primera llamada que hice -correcta- tergiversé un 4 por un 9, y las otras llamadas corresponden a… ¿A quién diablos corresponde ese teléfono? ¿A dónde he llamado? ¿Por qué se llamaba esa mujer Juana también? ¿De verdad se llamaba Juana? ¿Por qué esa mujer creía que yo podía estar interesado en entrevistarla? Y lo más importante, ¿qué iba a hacer entonces tras perder dos valiosísimos días de trabajo?

¿Comprendéis cuando digo que este trabajo es de locos? ¿Comprendéis cuando Ramón Fano tituló su libro ‘La moda mata pero no engorda’? Lo dicho… la semana que viene la dedicaremos a analizar las colecciones masculinas que se están presentando en Milán y París.