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Margiela sin Margiela sigue siendo Margiela

Lunes, 28 Diciembre 2009

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Bueno, otra vez de vueltas con Renzo Rosso. Con tantas vacaciones tenía cosas pendientes que comentar y la dimisión de Martin Margiela de su propia firma era una de ellas. Sí, Margiela deja su casa, y con ello se abre una avalancha de interrogantes. ¿Y por qué digo que “otra vez de vuelta con Renzo Rosso”? Pues porque el fundador de Diesel controla la firma de Margiela desde 2002, y aunque todos los estamentos oficiales se empecinen en negarlo, es de sobra conocido que las relaciones entre el empresario y el creador nunca fueron buenas.

Eso de ser el ‘diseñador enmascarado’, sin etiqueta, nunca fotografiado, sin cara… es bueno en ciertos casos, como este. Porque la casa ha dicho que no se va a nombrar nuevo ‘director artístico’ y que será el equipo de diseño el que se ocupe de las líneas de la firma, y nadie notará la diferencia porque no es una marca personalista. No habrá nuevo ‘director artístico’, he dicho, pero sí se comenta que su mano derecha (una mujer), que lleva con él 19 años en el negocio, será ascendida a ‘jefa de diseño’. Una vez pedí una entrevista a Margiela y de su departamento de prensa me dijeron que tenía que ser mediante cuestionario por e-mail y que respondería “el equipo de forma colectiva” y no el diseñador como persona singular. ¡Uf, qué rollazo son los diseñadores-colectivo (para nosotros, la prensa)!  Y los diseñadores sin cara, mucho más. No sé si lo he contado ya en alguna ocasión, si es así, perdón por repetirme: Creo que fue el WWD el que apostó a las puertas del estudio de Margiela a un fotógrafo en los días previos a un desfile para que fotografiara a todo el que entraba y salía. Después empezaron a descartar a las mujeres, a los que conocían y a los que no encajaban con la edad de Margiela, hasta que por fin se quedaron con una foto que debía corresponder al diseñador. ¡Toda una labor detectivesca!

Dicen que se va de buen rollo (¡ejem!), que quiere cambiar el chip y dedicarse a la pintura. Y yo creo que tiene derecho, porque esto de la moda quema, yo por ejemplo me jubilo a los 40 (nadie se lo cree, pero estoy decidido a ello). Bueno, tampoco es que se le vaya a echar mucho de menos, porque es bien es sabido (y desde la casa se han apresurado a remarcarlo) que el diseñador ya casi ni pasaba por el estudio del 163 de la Rue St Maur, que solo se involucraba en proyectos especiales como su show 20 aniversario o el desarrollo de su último perfume. Estaba claro que Martin estaba deseando pirarse, y así se evidenció cuando le ofreció el puesto de director creativo a su compatriota Raf Simons, pero se lo rechazaron desde Italia, así que mostró su interés por Haider Ackermann, e Italia volvió a darle un no por respuesta. Así que Margiela habrá dicho “¡iros al diablo, yo de todas maneras me voy!”

Como ha sido un diseñador anónimo no tendrá que pasar por el trance de vivir sin la fama, sólo se lleva con él el prestigio y la coherencia, que ya es bastante equipaje.