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¡MOVE!… Y la moda en Sevilla se movió.

Viernes, 8 Julio 2011

Todo tiene un principio, y creo que lo que vi el pasado día 29 en Sevilla fue el inicio de algo que puede ser grande. Como os comenté me invitaron a moderar una mesa redonda sobre blogs de moda en el evento que se llama MOVE, Moda en movimiento 2011. Llevo desde hace un tiempo siguiendo el devenir de la escuela de diseño organizadora del evento, Escuela CEADE Leonardo, y debo confesar que el progreso de las promociones que de ella han salido ha sido realmente exponencial. Ya me lo decía mi queridísima Sofia Clarí el año pasado: “los chicos de la siguiente promoción son muy buenos”. Y al llegar a MOVE lo pude constatar con mis propios ojos. Efectivamente el nivel creativo de los proyectos de fin de curso era realmente interesante, cosa que no me sorprendió siendo consciente de la ardua labor que ha llevado a cabo el profesorado para incitar el espíritu creativo y rebelde de sus alumnos.

No me pude quedar a los desfiles, y bien que lo lamenté, ya que el programa de las jornadas que duró el evento no podía ser más interesante. Sí que pude curiosear entre los proyectos fin de carrera de los chicos. Incluso cometí el error de principiante de hacer comentarios sin percatarme de que algunos de los que me estaban escuchando de rebote eran los estudiantes de los que hablaba. Afortunadamente solo tuve palabras elogiosas y no salí magullado de allí. Pero la verdad es que me estaba entusiasmando lo que veía y tocaba (bueno lo de tocar casi me trae un problema porque más tarde el tío de uno de los chicos me confesó que estuvo a punto de espetarme “se ve pero no se toca” y lo comprendí porque no llevamos en la frente un cartel que diga si somos editores de moda o simples curiosos de manos grasientas… bueno, sí que llevaba una acreditación de prensa pero nunca la pongo a la vista).

No voy a poder hacer un recorrido exhaustivo por las colecciones que vi, pero sí que me voy a permitir reseñar algunos trabajos que me gustaron especialmente.

Lo primer que me llamó la atención fue el perchero de Francisco Lomora. Usar el amarillo como color motriz de la colección siempre es garantía para llamar la atención. Un examen más detenido de su trabajo me descubrió una predilección por los cortes balenciaguistas, por siluetas new look, mangas Bettina… muy Balenciaga, sí señor, y bien ejecutado. Me gustó mucho su reinterpretación de la capa torera. Pero a mí lo que más me interesaron fueron los tejidos, diseñados por el mismo Lomora. Esos rasgos de atrevimiento son los que indican si alguien tiene futuro en la moda.

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Mi siguiente parada fue frente al trabajo de todo un descubrimiento: Marina Aguillar, o lo que es lo mismo Tintarella, que es toda una explosión de color y formas geométrica con sabor muy acid. Me recordaba a la primera etapa de dos grandes creadores, diseñadores fetiche para otros diseñadores, Carri Mundane (Cassette de Playa) y Romain Kremer… salvando las distancias, claro. Si esta chica sigue experimentando por ese camino su destino final será glorioso.

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Fue el tío de Leandro Cano el que estuvo a punto de reprenderme por tocar los diseños de su sobrino. Aplaudo que la familia defienda así el trabajo de Leandro y desde aquí quiero felicitar a todos esos familiares que un día aceptaron que sus niños querían ser diseñadores (algo que aún hoy puede sonar como sonaba en los 50s si el niño quería meterse a ‘artista’) y que no han presionado a los chicos para que amorticen el dinero que han invertido en su educación haciendo trajes de flamenca o vestidos para bodorrios. Dejarlos volar con libertad y dejarlos expresarse sin cortapisas es la mejor inversión que podéis hacer, aunque a veces no comprendáis lo que hacen, porque solo así llegarán alto. Ahora os toda dejarlos volar del nido y que recorran mundo, que hagan prácticas en ateliers de París, Londres, Milán o Amberes.

Volviendo a Leandro Cano (Leandrocano): su trabajo me pareció excelente. Y no sólo por apostar por el punto (no pude hablar con él y no sé si las prendas las ha tejido él mismo o ha puesto a la abuela a desesperarse con sus indicaciones: “un punto al derecho, tres puntos del revés… ¡No abuela, esto va en relieve! Abuela te he dicho mil veces que no son unos patucos sino un abrigo cocoon. Capullo. No, abuela, no te estoy insultando, que lo que te digo que cocoon significa capullo en inglés”). Fuera de de bromas, me parecen prendas realmente excelsas. Yo le recomendaría que tratara de hacer prácticas con Giles Deacon o Sandra Blacklund, que profundice en ese camino profesional.

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No puedo nombrarlos a todos porque fueron 23 participantes, que me perdonen, me gustaría conocer su trabajo en más profundidad y desde aquí los conmino a que se pongan en contacto y me enseñen más cosas. Son una generación muy muy buena, con ‘concepto’, como el caso de Silvia Ramirez (abajo a la izquierda) que jugó a encontrar puntos de fusión entre culturas ideológicamente distantes y que fue la única en atreverse con moda masculina (¡bien hecho!); con muy buena técnica, como demostró Aurora Melero (abajo a la derecha), que realizó un trabajo de costura creativa maravillosa (no lo llamo ‘Alta Costura’ porque los franceses tienen patentado el término y no quiero demandas fútiles, pero es lo que fue); y que en todo caso no van a lo fácil, y un buen ejemplo fue la revisión del clásico movimiento punk all-black y cadenas tan ochentero que hizo Clara Osuna (abajo en el centro) dándole un giro muy vanguardista que lo alejaba totalmente de las referencias obvias.

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Como ya os comenté participé en una mesa redonda sobre blogs de moda en la que yo, obviamente, no era la estrella. Allí había un sector claro que iba para ver de cerca a la guapísima María León (www.elblogdemarialeon.com), estaban los de cámara en ristre que idolatran a Fernando Mañas (www.chictoochic.es), y la mayoría iban fascinados por poner cara a la autora de El Diablo viste de Zara, Carmen Cachero. Yo creo que me salí un poco del programa porque me puse didáctico y no sé si es realmente lo que esperaban de mí (si esperaban algo, claro). Solo deseo haberles hecho meditar sobre algunos temas que a mí me parecen interesantes. Lamento mucho que el debate posterior fuera tan breve, pero el desfile del día venía a continuación y nos instaban a cortar, pero me hubiera encantado poder hablar con los blogueros más detenidamente y pulsar qué está ocurriendo en la blogosfera. Pero nunca es tarde: si leéis esto decidme qué os pareció, si estabais de acuerdo con mis reflexiones u os parecieron idioteces, quizás hubiera sido más interesante que nos hubiéramos sentados todos con un café y sin charla previa empezar a conversar todos, ¿no os parece? Salí de allí sin conocer vuestras inquietudes, que era uno de los objetivos que me había marcado, y es algo que me atormenta (bueno “atormentar” quizás no sea la palabra… pero sí me quedé con las ganas). ¿Hasta la próxima?

Por último agradecer al fotógrafo Diego Gallego por las estupendas imágenes de los desfiles que aquí habeis podido ver. Fue un placer conocerlo, y el placer se multiplicó cuando he escrutado su trabajo.

MOVE. Moda en movimiento en Sevilla

Viernes, 24 Junio 2011

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Hago un paréntesis para comunicaros un evento en el que voy a tomar parte la semana que viene en Sevilla. Parece que el Sur por fin empieza a despertar y comienza a propiciar que la moda se mueva con nuevos formatos. Se trata de MOVE. MODA EN MOVIMIENTO EN SEVILLA, organizado por la Escuela de Diseño y Comunicación CEADE LEONARDO, donde se realizarán talleres, showrooms, desfiles, coloquios, seminarios… todo relacionado con la moda. En concreto yo estaré moderando el día 29 a las 19.30 el I Encuentro de Blogueros de Moda Move 2011, donde compartiré mesa de reflexión con el fotógrafo de Street Style Fernando Mañas (www.chictoochic.es), Carmen Cachero (de ultrafamoso blog ‘Devil´s wear Zara’, alojado actualmente en la web de Vogue) y la directora de Comunicación de Pedro del Hierro, mi admiradísima y bellísima María León (www.elblogdemarialeon.com). Si os fijáis bien somos cuatro maneras radicalmente distintas de entender lo que es un blog de moda y eso solo hace confirmar la riqueza de oportunidades que ofrece el formato blog.

No sé si mi inclusión en esta mesa de encuentro y debate es de lo más acertada visto que me he convertido en el enemigo uno de los/as egoblogueros/as. Creo, es mi intención como moderador, que debemos hacer una autocrítica sin ambages de todo aquello de lo que se hace en moda en formato blog. Otra cosa es que los blogueros estén dispuestos a afrontar esa autocrítica teniendo en cuenta lo mal que un sector se han tomado una opinión personal que no intentaba ser una verdad universalmente aceptada.

Espero que haya mucha concurrencia de blogueros en este encuentro y que entre todos, los de la mesa y los asistentes, podamos poner sobre la mesa temas de debate que nos ayuden a reflexionar y comprender mejor las oportunidades que los blog nos dan y que en muchos casos estamos desperdiciando.

A parte de “hablar de mi libro” a lo Paco Umbral, quiero recomendaros las tres pasarelas organizadas dentro de este evento. Una es de los alumnos que se gradúan en la escuela que organiza MOVE; otra reunirá el trabajo 12 jóvenes talentos del diseño nacional e internacional; y la ultima reunirá las colecciones de 5 jóvenes diseñadores ya de sobra conocidos por los que seguimos las nuevas generaciones del diseño patrio (Moisés Nieto, Ruiz Galán, Victoria Monasterio, American Pérez y Krizia Robustella).

Si queréis saber más solo tenéis que entrar en la web de MOVE (www.movesevilla.com

No quedan asientos libres

Jueves, 18 Marzo 2010

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El club de la laca copando la primera fila. Detrás de ellas, más jóvenes, la congregación de las santas mechas. El sitio a rebosar. Más pose en los asientos que entre las modelos… seguramente, no lo sé a ciencia cierta, me fui justo cuando empezaba.

Un par de días antes le pregunté a un amigo si nos veíamos en el evento-desfile del diseñador Fernando Claro. Me dijo que no, que no le apetecía, que estaba harto de cómo se enfocaba todo en esta ciudad [Sevilla]. Que solo cuando sales fuera y ves lo que hacen en las grandes capitales (de los más grandes a los diseñadores más humildes) te das cuenta de cuan mal se lo montan aquí. Me resistí a compartir su pesimismo determinista a pesar de vivir de primera mano esas diferencias. Yo iba, afirmé, confirmé, reconfirmé y allí me plantémucha niña mona, pero ninguna sola, luces de colores, me lo pasaré bien…

-Sí, está en la lista –me dijo inmediatamente una atenta señorita en la puerta- pero no quedan asientos libres, colóquese por allí.

Me señaló el fondo de la sala donde una masa de gente apiñada pugnaba por sacar la cabeza para poder ver qué pasaba a unos cuantos metros, donde pasaban las modelos.

Epatado. Sentí un impulso de decirle “¿sabe con quién está hablando?” (siempre he querido usar esa frase), pero ni lo hubiera sabido ni le hubiera importado lo más mínimo. Si no me hubieran dolido tanto los pies hubiera pedido hablar con un responsable, al fin y al cabo ella solo era la encargada de la puerta, pero la simple idea de emprender una batalla por un asiento (en primera, segunda, tercera, o debajo del Puente Triana, daba igual, me dolían los pies) me pareció agotadora y desmedida. De pie he visto desfiles de Versace, de Gucci, de Givenchy… Nunca me ha importado lo más mínimo. Pero no me pidas que me trague una presentación de pie, “al rebujón”, haciéndome sitio a codazo en limpio, por Fernando Claro, que me gusta, sí, pero no tanto como para un standing de principiante.

Si a un editor de moda de ámbito nacional no se le da una triste silla en un desfile de un diseñador local, lo menos que puede hacer este, por dignidad, es irse. Y eso hice. Le dije a mis nenas (últimamente siempre me hago acompañar de starletts a cada brazo, cual Andy Warhol en su Factory): “nenas, nos vamos, unos mojitos nos esperan”.Y me fui. Si se lo hice a Robert Cary Williams en Londres, cuando era lo más de lo más (¿recordáis ese gran momento generacional formado por él, Roland Mouret, Tristan Weber, Boudicca…? ¡Qué gran momento!), ¿cómo no se lo iba a hacer a Fernando Claro teniendo yo más años, más experiencia y un prestigio consolidado? A lo mejor llegué demasiado tarde, no lo sé, pero uno siempre cuenta con el retraso de cortesía. Ahora debería estar hablando de la colección y mostrando imágenes de ella pero sin embargo aquí estoy, hablando de mojitos y de las cosas que nunca se debería hacer en un desfile con la prensa:

1) A la prensa le reservas sitio, por mucho que la señora de la laca insista en que su amiga se siente junto a ella. Lo reservas a riesgo de que el asiento se quede vacio. Mejor eso que un desaire.

2) En sitios claves siempre se sienta a gente de confianza a la que poder levantar si llega alguien que tiene que ocupar una silla por narices.

3) En la puerta siempre debe quedar un responsable que solvente marrones y haga milagros.

4) A los editores de moda siempre se les tiene contentos, antes, durante y después del desfile, porque cuando deciden los temas para sus revistas tienden a sacar las firmas y diseñadores que han cultivado una buena relación… Una cosa es trabajarte un césped perfecto en tu jardín y otra dejarlo crecer salvaje, porque te salen malas hierbas en cualquier momento.

5) De los editores de moda no se espera confirmación, se les llama para confirmar y se les ruega que vayan. Yo, como no soy nada divo (aunque parezca lo contrario por este texto) me interesé por el desfile, confirmé, le pase la info y el contacto a otros colegas de profesión para que se interesaran…

Podría seguir.

Pero en Sevilla sigue predominando una concepción socialité de los desfiles. Pepita Visón siempre tendrá prioridad a alguien que va al desfile “a trabajar”. Y eso es importante remarcarlo. Yo no voy a los desfiles a dejarme ver y figurar. En cuanto terminan me voy corriendo porque ya tengo el material que necesito y el gesto social de los besos y la copa me sobra. Yo no pido sentarme cerca de la pasarela para que todos vean cuán importante soy, sino porque como profesional tengo que tener una buena visión de lo que se presenta. Es como si quieres que un crítico de la guía Michelín te conceda una estrella en la próxima edición de la guía, seguro que a ningún restaurador se le ocurre dejarlo de pie en la puerta del restaurante y sacarle un poquito de paella en un platito de plástico. Estoy seguro que el martes, cuando esto ocurrió, Cuqui Faux-Vuitton aplaudió mucho mucho sentada en su primera fila, pero que después ni compró ni comprará nada.

No, no estoy enfadado, si lo estuviera se notaría, creedme. Estoy desencantado. Harto de los localismos y la forma de hacer las cosas. Harto de apostar por un cambio y el futuro y que todo siga igual. Quizás sea la hora de tirar la toalla y apostar por el presente y no hacerme películas de futuro. ¡Qué post más malgastado! Cuando podría haber hablado de Katie Gallagher o la tendencia ‘rafia’.

Espero que en la foto que nos hicimos en nuestra particular fiesta de los mojitos no se nos vea demasiado afectados por habernos perdido el desfile.

PD. A partir de ahora ya no iré a desfiles locales, sólo conoceré las colecciones en los estudios-talleres de los diseñadores. Así me ahorro el momento ‘social’. Sólo en horario laboral, que ya estoy harto de tener que trabajar cuando se supone que debo estar en mi casa leyendo un buen libro. Aviso a Cibeles: no más Cibeles en fin de semana.

PD2. Releyéndolo todo quizás penséis que tengo un ego más grande que el fondo de armario de Carmen Lomana. Bueno, pensad lo que queráis… pero los que me conocen saben que no es así.

La ‘Unstructured’ de Roberto Diz

Lunes, 1 Marzo 2010

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En España no abundan los diseñadores que hagan colecciones ‘crucero’, no es una tendencia muy arraigada en los climas mediterráneos. Pero el otro día, justo antes de Cibeles, asistí a una presentación de una cruise collection, la de Roberto Diz, que para los asiduos a este blog ya es conocida mi ‘adoración’ por esta alma creativa desterrada… sí porque trabajar en moda desde Andalucía es como un destierro (con calidad de vida). Pero cuando existe ‘talento’, sea donde sea donde lo ejerzas termina convirtiéndose el centro del universo. ¡Qué críptico! Me aclaro… vamos, que al lado mío en el desfile tenía a una señora que llegó esgrimiendo un “Danke! Danke!” que despertó mi curiosidad, y resultó ser una de las clientas del diseñador gallego venida expresamente desde Liechtenstein. ¿Podéis imaginar el nivel en el que nos estábamos moviendo? De hecho, le gasté una broma a una a mis acompañantes, una socialité sevillana, y le dije que “la PETA aquí no sabría por dónde meter mano”, en referencia al aquelarre peletero al que las señoras se habían sometido. Y es que a la postre a un diseñador no lo define su trabajo, sino los invitados a sus desfiles, y en el de Roberto Diz había mucha fortuna reunida, pero fortunas silentes, de las que extienden talones sin pestañear, no como en los desfiles madrileños en que hay mucha cara elegante que se pasa por el estudio del diseñador para que le ‘presten’ (o le regalen, si le echan morro al asunto) un vestido mono.

Roberto presentó una colección extremadamente elegante, muy pensada para su clientela, con una concepción muy ‘Hollywood años dorados’ que en ocasiones recordaba las maravillosas imágenes de Horst P. Horst de los años 30 donde retrataba a Helen Bennett como una diosa grecorromana y ponía frente a su objetivo los maravillosos evening gowns de genios ya olvidados como Alix. Roberto sabe que en esa década radica una elegancia que jamás se repetirá y la trae al presente adoptando un estilo plagado de telas con caídas, perfectas para crear drapeados de aspecto anárquico pero que un estudio más profundo revela un determinismo inamovible en cada pliegue. Hombros muy marcados, caderas rotundas al gusto de las poderosas amazonas de antaño, ciertos toques lenceros y corseteros, y detalles casi invisibles que marcan la diferencia como los toques que en ciertos pliegues pone de strass, invisibles para la vista salvo por sus destellos.

El título de esta colección es ‘Unstructured’, y puede ser paradójico, porque cualquiera que vaya a lo obvio podría esperar un ejercicio de desestructuración al más puro estilo belga. Pero hete aquí que el título no es ‘Desestructured’ sino que el diseñador elige la negación de la estructura como hilo conductor, creando unos patrones en sus vestidos que son un canto ‘aparente’ a la libertad y la anarquía arquitectónica. Sus siluetas parecen improvisaciones: caftanes hiperholgados que cobran forma cuando son ceñidos por una correa a la cintura, looks que parecen piezas de telas que envuelven a la mujer de manera premurosa…

El desfile se realizó en el espacio en dos plantas que ofrece el Hotel Palacio Villapanés de Sevilla, y es que Roberto lleva algunos meses ya residiendo en Sevilla, a donde ha desplazado su atelier desde Jerez. Un movimiento muy inteligente, porque para su selecta clientela jerezana (allí hay muuucho dinero y poca ostentación, signo de buen gusto) venir a Sevilla es un gesto común y habitual, mientras que una nueva clientela sevillana (más de la que ya acudía a su estudio) tiene ahora a mano a este genial diseñador, y lo que es más importante, con un puente AVE Madrid-Sevilla que dejan sin excusas a las más perezosas de la capital.

La moda ni acaba ni empieza en Cibeles, tomad nota.

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Fernando Claro nos lleva a su bosque encantado

Mircoles, 11 Marzo 2009

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La moda española no se acaba en Cibeles. Ahora le toca a Andalucía (que ya tiene una significativa representación en Cibeles) mostrar lo que se hace dentro de sus fronteras. Al primero de los desfiles que asistí fue al del diseñador Fernando Claro, cuya carrera profesional es la ejemplificación de conceptos como constancia, empeño y esfuerzo. Si resulta complicado hacerse notar en el mundo de la moda a un creador que no trabaje en el eje Madrid-Barcelona, hay que imaginar lo duro que debe resultar vivir y trabajar desde Dos Hermanas, un pueblo de Sevilla. Fernando no es un recién llegado, lleva más de dos décadas en el negocio en la que ha consolidado una empresa de estructura familiar en la que intervienen desde sus hijos, dos chicas y un chico muy preparados, a su mujer, el auténtico corazón empresarial y comercial de la firma. La pareja formada por Fernando y Charo siempre me recuerda la de Roberto Torretta y su esposa Carmen. Ellas siempre detrás del creador, apuntalando cada paso que da, librando al creativo de las obligaciones más prosaicas derivadas de la gestión empresarial cotidiana. Claros ejemplo de aquello que se dice que detrás de todo gran hombre hay una mujer inteligente. 

La propuesta del diseñador de Dos Hermanas para el otoño/invierno 09/10 fue un paseo por un bosque donde la paleta de colores abarcaba los principales elementos naturales que lo conforman: los verdes de la hojarasca, los grises rocosos, los ocres terrosos, los tonos verde-azulados fluviales… Un bosque crepuscular, nórdico y casi encantado, de otoños melancólicos y perennes. Y si los colores representaban al entorno, las texturas de los materiales nos llevaron a sus habitantes, esos pequeños seres salvajes que lo pueblan por tierra, agua y aire. Materiales de pelo que evocan a los mamíferos, plumas para las aves y lentejuelas escamosas para la recreación de los peces.  

La evolución estilística de Fernando Claro ha sido sustancial desde que lo conocí por primera vez hasta la fecha. Un diseñador, y más en el sur, tiene que dedicar mucho tiempo a los encargos a medida para celebraciones sociales, y eso contaminaba en exceso las propuestas de Fernando. Pretendía que sus creaciones de pasarela fueran luego extrapolable a su clienta más fiel y conservadora, y ello era una rémora para su evolución creativa. En un momento dado, no sé por qué mecanismo (aunque intuyo que la implicación de sus hijos en el negocio debió tener algo que ver), el diseñador se “liberó” y empezó a crear para la pasarela sin cortapisas comerciales y esto ha redundado en un cambio sustancial en la selección de tejidos y estructuras más en consonancia con las vanguardias vigentes en las pasarelas internacionales y más adecuadas para las ferias internacionales donde su marca está presente.

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Fotos: Martín Okuemotto

En el taller de Antonio García

Lunes, 1 Diciembre 2008

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A veces caemos en el error de pensar que de Despeñaperros para abajo no existe la moda. Craso error. Bien es ciertos que excepciones haylas que nos recuerdan el profundo acervo creativo andaluz, caso de Victorio & Lucchino, que sin ‘traicionar’ a su tierra han logrado levantar su pequeño imperio estilístico desde Sevilla. ¿Pero se queda ahí? No, de ninguna manera.

Me encontraba en el número 2 de la calle Riberos de Sevilla, donde el diseñador Antonio García tiene su taller, para conocer su colección de la próxima primavera que había presentado un par de semanas antes, y a cuyo desfile yo no había asistido con dolor de mi corazón por razones que no vienen al caso. El estudio lo tiene en una bonita casa antigua de pleno casco histórico-comercial, en un inmueble que conserva su estructura original y el portalón de madera con cancela interior tan característico, pero que está rehabilitado.  

Para que pudiéramos hablar de su trabajo había hecho el esfuerzo de despejar su agenda, tarea bien ardua porque por experiencia sé que su casa es un continuo ir y venir de clientas donde el teléfono no para y a todas se trata de atender con el esmero que merecen. Su principal actividad es la Costura, aunque su prêt-à-porter empieza a despegar con timidez pero con paso seguro. “Creativamente necesito nuevos horizontes, y en esta colección ya se puede ver un giro hacia nuevos conceptos más prêt-à-porter. Por ahora el prêt-à-porter sólo lo vendemos en Andalucía, para ir creciendo en sucesivas temporadas y traspasar fronteras. Creo que todo es un proceso, gradual, no se puede forzar. Ya empezamos a tener bastante repercusión en prensa y eso hace que empiecen a llamar del resto de España”. Su mejor embajadora es la ex-Miss España y presentadora Eva González que lo tiene como diseñador de cabecera ‘no oficial’ como se comprueba semana a semana en el programa de RTVA que presenta la guapa sevillana o en la última gala de los Premios Onda donde lució un espectacular vestido verde (aunque el diseñador tampoco se quejará de la repercusión mediática del vestido que lució Marisa Jara en los Prix Marie Claire). 

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La mano de Antonio García, para el ojo más o menos experto, es fácilmente identificable: Estructuras trapecio muy de los 60, limpieza de cortes, bastante rectos, glamour de los 50 bastante cinematográfico. “No creo en aquello de que cualquier época pasada fue mejor, pero los años 50 y 60 son una referencia básica. En esa época se  sientan las bases de la costura contemporánea y es indudable que es donde se apoya mi oficio” me explica el diseñador. “Esa vuelta constante al pasado que vemos en las pasarelas no sé sinceramente si es falta de creatividad en algunos casos, pero de cualquier forma la revisión es buena, siempre y cuando no se caiga en el disfraz”. 

Lo cierto es que sus diseños son siempre muy femeninos y favorecedores. “Mis clientas buscan unas señas de identidad muy marcadas, que por un lado es justo ese look años 50 y 60 que me caracteriza, geometría pura en las estructuras, y por oto lado vienen buscando ese ‘extra’ que ofrece la costura en cuanto a calidad que se percibe hasta en lo invisible, como en los interiores muy elaborados”. En un momento de crisis generalizada como en el que vivimos son muchos los diseñadores que se refugian en la costura, por que es un producto con una demanda bastante inelástica, y más en el sur, dónde hay una profunda cultura de ‘costura’ que ha pervivido hasta nuestros días. “A mi clienta le gusta la moda por si misma, la disfruta. Cuando viene a mi casa lo que encuentra es calidad, un diseño que le gusta. Además viene por el trato, es fiel, y agradecida porque al estar satisfecha no dudan en traer a sus amigas y conocidas para que se conviertan en clientas también”.  

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Es curioso como las casas de costura siempre han sido como clubes privados donde las ‘socias’ entran sólo por recomendación, mediante el boca a boca, y donde se genera una especie de vínculo silente entre ellas. “En mi estudio se oferta lujo. Pero no queda reducido a un diseño fantástico y personalizado y unas telas suntuosas. Además ese lujo se ofrece en el trato, desde que se le coge el teléfono para concertar una cita a cuando la clienta se va con su vestido. Yo tengo una concepción muy global de la moda y el servicio que les doy es así”. 

La conversación deriva hacia el prêt-à-porter y la dimensión empresarial del diseñador. Tema de discusión inevitable: ¿existe una identidad del ‘diseño andaluz’? “No, no creo que exista tal cosa” me confiesa Antonio, “en mi caso, si te das cuenta, no hay referencias andaluzas en mis creaciones”. Es cierto, hay volantes, sí, pero no tienen nada que ver con el volante andaluz, sino con ese recurso que se puede usar por igual en París, Milán o Nueva York. “Conscientemente, a mí, Andalucía ni me influencia ni me limita. Ahora bien, sí estoy sumergido en un contexto cultural-estilístico del que me nutro”. 

Mientras contesta una llamada telefónica que se ha filtrado echo un ojo a unos bocetos de bolsos que hay sobre su mesa (ya contaré sobre ello más adelante) y antes de despedirme me hace pasar a las vísceras de su estudio, donde están las costureras y donde se expone un hermoso vestido de novia digno de Jane Austen que aguarda a su ilusionada propietaria. Ese vestido resume la esencia de la Costura y el trabajo de Antonio García: dar forma textil a los sueños e ilusiones de sus clientas.

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¡Que nos vamos a la Feria de Abril de Sevilla!

Viernes, 4 Abril 2008

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Sevilla no puede dejar de mirar al cielo. Primero por la Semana Santa, e inmediatamente después por su Feria de Abril. Ya es costumbre que la Feria se pre-estrene con un chaparrón que haga caer los farolillos y asiente el albero del Real, pero este año se prevé que esto ocurra entre el lunes y el martes, desluciendo, si ello fuera posible en los ánimos de los sevillanos, el Alumbrao. Este lunes comienza todo, aunque para aquellos que tienen la suerte de poseer caseta propia ya hace algunos días que la Feria es cita social obligada. Y digo suerte, además de privilegio, porque el que no sea de Sevilla es probable que desconozca que existe una lista de casi 2900 solicitudes en curso, alguna de ellas de una antigüedad de 19 años, a la espera de que alguien se despiste y se le pase el plazo de renovación de la licencia. Este año han salido de esa lista tres peticiones que por fin han conseguido hacerse con su caseta.

Pero aquí hablamos de moda. Y lo cierto es que la Feria de Abril de Sevilla, y todas las ferias del sur que vendrán después, son un microcosmo dentro del mundo de la moda, porque ya conocen aquel manido dicho de nos recuerda que el de flamenca es el único traje regional que evoluciona y está sujeto a tendencias. Por no hablar de cifras, que para los neofitos pueden sonar espeluznantes: el sector mueve más de 120 millones de euros anuales y posee una feria profesional (con pasarela) propia, SIMOF. Y es que el buen ‘feriante’ ha de atenerse al protocolo en el vestir: ellos con su traje de mañana o tarde, según corresponda, con corbata; y ellas con sus trajes de flamenca, que cada año se complementan a la moda, y en el caso de vestirse más de un día lo recomendable es no repetir traje. Por eso la caza y captura del traje perfecto comienza más o menos por febrero, y es de lo más artesanal, porque aunque existe el pret-a-porter, lo que prima es la costura que traduzca los gustos de la clienta al pie de la letra, siempre con el toque personal que distingue a cada diseñador/a. Y como hay que seguir las tendencias, la renovación del armario es contínua.

Uno de los valores emergentes de la moda flamenca que más está dando que hablar es el joven gaditano Jose María Cañavate, la gran revelación y punta de lanza de una nueva generación, y que propone una renovación estética fundamentada en las técnicas de siempre. “Para que un traje de flamenca esté bien hecho tiene que cumplir tres claves: elección adecuada del tejido en cuanto a forma y calidad, que incorpore diseño e innovación, y que el patronaje y confección sean esmeras” nos explica Jose María. “En la moda flamenca hacemos especial hincapié en la colocación y confección de los volantes, y me atrevo a decirte que he conseguido que el público diferencie mis vestidos precisamente por eso, pero el secreto de mis volates no lo puedo revelar”. Quizás ese secreto resida en que Cañavate es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, y toda esa ingeniería aprendida académicamente está al servicio de sus espectaculares faralaes.


La colección 2008 de Cañavate se titula ‘Los Canasteros’, como el famoso tablao madrileño, y es que su inspiración versa sobre la cultura flamenca de 1960, época en la que surgen los tablaos más relevantes de España. “De mi sello distintivo destacaría las tintadas ‘especiales’ de mis vestidos y la conjugación de colores. Este año, por ejemplo, he apostado mucho por el rojo y el morado. También es muy característica de mi firma la forma en que coloco los volantes que parecen claveles o rosas. Otro rasgo sería el fleco, lo utilizo muchísimo en todas mis colecciones, me encanta el fleco y crear nuevas formas con él. Del mismo modo que el arquitecto construye, yo también lo hago, pero sobre un maniquí”.

Aunque no todo el mérito corre a cuenta de los diseñadores, porque hasta el momento no se ha encontrado un traje de flamenca (bien hecho) que no resalte la belleza, feminidad y sensualidad de la mujer.