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Si quieres pan no vayas a una ferretería

Martes, 9 Febrero 2010

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Yo le he dicho cienes y cienes de veces a Carlos Diez Diez, quizás no directamente pero sí en mis crónicas de pasarela, que sé que las lee, que tenía que buscar nuevos aires, que Londres era la capital donde apreciarían su arte. Pero nada, él empecinado erre que erre con Cibeles, año tras año, haciendo que sus incondicionales nos fustigáramos con la sempiterna pregunta de que por qué no le daban un desfile para él solo. Al fin se lo dieron, y todos más contento que Carmen Martinez Bordiú en un posado de ¡Hola! Pero ahora de nuevo va compartir desfile y es como volver atrás en el tiempo (como cuando sueñas que estás todavía en la facultad y que te quedan aún las asignaturas más difíciles por aprobar y no sabes qué vas a hacer –ese es unos de mis sueños recurrentes que mucha gente comparte). En descargo de Cibeles, y desde mi más absoluta ignorancia del tema –últimamente no me interesa para nada los tejemanejes de la moda española, sólo me interesa por qué a Belén Esteban no se le termina de poner la nueva nariz en su sitio–, debo suponer y supongo que se trata de un movimiento táctico-financiero: quizás Carlos no tenga presupuesto para hacer una colección extensa con esto de la crisis o no puede pagar un desfile individual… yo qué sé. La cosa es que vuelve a compartir escenario con El Delgado Buil, que después de todo no son tan malas compañeras de viaje, es más, son brillantes y muy en sintonía con el rollo Diez Diez.

Los descalabros del programa cibelino son cuantiosos: Krizia Robustella y Jan iú Més se nos fueron a 080; Anke Schlöder otra vez desaparece del programa cual Guadiana; ¿dónde está Antonio Miró?; José Castro, otra podre víctima de la recesión. Por otra parte, más positiva, esta edición es la vuelta al programa oficial de Ion Fiz cual hijo pródigo (¡ya era hora!), y se sube al carro uno de los valores catalanes más interesantes del momento, Teresa Helbig. ¿Sabéis a quién echo de menos especialmente? Al último Premio L’Oreal novel, Amai Rodríguez. ¿Cómo se puede permitir que esta chica se nos escape? Esos talentos hay que incentivarlos con subvenciones, no a los que hacen trapitos muy comerciales y que no aportan nada.

¿Sabes qué? Que si tienes talento y eres amante de la vanguardia, Cibeles no es tu sitio. No me malinterpreten, que en Cibeles sí hay gente con talento y vanguardista,  lo que quiero decir es que si quieres una barra de pan te vas seguramente a una panadería y no se te ocurre pasarte por la ferretería. Si quieres vanguardia estás atento a Londres, que es un valor seguro, y no a Madrid, que exige mucho escrutinio. Pues eso es lo que ha hecho Txell Miras, para mí la sacerdotisa suprema de la deconstrucción. Txell coge su maleta y se va al programa ‘alternativo’ de la pasarela londinense, al llamado On|Off, con una colección que se llama ‘Fancy Bats’ y que mostrará en la Victoria House, en el céntrico barrio de Bloomsbury, el próximo 19 de febrero a las 19:15h. En Madrid a esa hora estarán seguramente desfilando las creaciones de Roberto Verino. ¡¿Quién en su sano juicio cambiaría una cosa por la otra?! (Y ahora que cada uno interprete esa afirmación).

Pues lo dicho… ¿será esta una edición de Cibeles ‘en crisis’? A mí, personalmente, el panorama me aburre un poco, no hay sorpresa ni emoción, y afrontas los desfile como quien va al dentista, es decir, es algo que tienes que hacer pero que sabes que te dolerá, que prometerás que nunca máis y terminarás volviendo irremediablemente. Snif.

Sin miedo al short

Mircoles, 1 Julio 2009

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Hoy quiero hacer una reivindicación: las jóvenes diseñadoras españolas. Hay una generación de jóvenes creadoras que rondan los 30 años que son realmente un activo nacional impresionante. Hablo de Txell Miras, Anjara, Silvia G. Presas de The Avant, Laura Figueras de la marca Bambi, etc… Hoy va por ellas, y en vez de ilustrar este post sobre shorts con imágenes de macro firmas de moda, lo haré con las propuestas de algunas de ellas.

Vamos a hablar del verano y de cómo cualquier cosa que no sea ir desnudo se nos hace insoportable. Afortunadamente existen reglas sociales que nos impiden hacer de naturistas todo el día, y digo afortunadamente no porque esté en contra de la desnudez, no, al contrario, ¡viva la desnudez!, sino porque no todos ganamos al quitarnos la ropa, y mejor ahorrar el espectáculo al prójimo. (Me tengo que poner en tratamiento para dejar de divagar, debe existir alguna pastilla para eso).

Bien, las que no puedan practicar la pelota picada no tienen otra que ‘recortar’ sus prendas. La falda pasa a ser minifalda, y el pantalón (que es a lo que iba) pasa a ser short. El short es una prenda bastante peliaguda y creo firmemente que quien mejor sabe cómo emplear esta prenda son las propias mujeres. Los diseñadores (hombres) terminan proponiendo shorts extra cortos porque visualizan a la mujer como icono sexual, y al final hacen shorts muy sexy pero poco prácticos para la vida real. Sin embargo las diseñadoras saben exactamente lo que la mujer demanda porque son las primeras en padecer la ignominia de un microshort pensado para coristas de Las Vegas.

De entre todo lo que he visto esta temporada me quedo con los shorts que realizan las jóvenes diseñadoras (como ya he dicho arriba): primero porque buscan cortes con un extra de patronaje que le confiera un sabor singular al pantalón; y segundo porque piensan esta prenda como un comodín versátil que pueda servir tanto para momentos de relax urbano así como para salidas nocturnas un poco más formales (basta conjugarlos para que cambie su cariz).

He encontrado especialmente interesantes los propuestos por la diseñadora Anjara (arriba), muy urbanos, de batalla, pero a la vez con actitud; y los pensados por Laura Figueras, creadora de la firma Bambi by Laura (abajo), porque tiene ese toque extra ‘deluxe’ que le otorga un tejido brillante.

No hay que tener miedo a lucir pierna y pensar que está fuera de lugar. Un short puede ser apropiado hasta para el trabajo siempre que no optes por versiones indecorosas que afecten al rendimiento de tus compañeros. De todas formas siempre es más peligrosa una minifalda que un short, ya que puedes cruzar y descruzar las piernas, subir y bajar escaleras, agacharte a recoger lo que se te ha caído, etc… sin miedo a ese mirón que está siempre apostado estratégicamente para obtener una visual excitante.

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