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Entradas con etiqueta ‘vintage’

JN by JN LLOVET, chaquetas de cuero muy personalizadas

Lunes, 5 Febrero 2018

Todos buscamos nuestra identidad a través de cómo vestimos. La singularidad y la personalización son valores en alza que las firmas de moda tratan de incorporar a sus productos, cosa harto complicada en las producciones seriadas. Pero en pleno boom del e-commerce y las APPs, las reglas han cambiado: la producción bajo demanda, en base a una carta de costumizaciones disponibles, hace que cada producto que llegue al consumidor esté realizado a su imagen y semejanza. Sobre un producto base (varios modelos, habitualmente) se elige materiales y detalles al gusto.

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Justo es el modelo que sigue JN by JN LLOVET, que hace unas chaquetas de piel maravillosas y de estilo vintage army y denim de corte vintage. El proceso de personalización es muy fácil e intuitivo y posibilita elegir el modelo de cazadora, las aplicaciones en piel, parches y apliques, adornos para los puños y hasta el forro de la cazadora… Y, es más, si tienes una idea muy concreta sólo tienes que hablar con ellos para ver si es viable.

Detrás de esta firma está Jacqueline N. Llovet García, diseñadora mitad española y mitad alemana, viajera consumada, y de hecho, la idea de JN by JN LLOVET surgió en la carretera, concretamente, en Sudamérica.

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Para los indecisos también tiene su colección de chaquetas Ready-to-Wear basadas en las tendencias del momento. Todas las chaquetas denim y las chaquetas USA army son vintage, realizándose un cuidadoso proceso de selección. Cada chaqueta es única, ya que es escogida dentro del limitado stock mundial. Cualquier signo del paso del tiempo en la chaqueta es intencionado, ya que aportan carácter a la pieza, y las hace especial.

 

 

Bode, la nueva sensación neoyorquina de aires vintage

Martes, 25 Julio 2017

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En julio pasado, una nueva propuesta de moda masculina captó el interés de los expertos dentro de las presentaciones neoyorquinas para la primavera/verano 2017. Se trataba de Bode, la firma creada por la diseñadora Emily Adams Bode, con un claro propósito vintage y retro (que no siempre es lo mismo, y de hecho no lo es). La diseñadorá contó en aquella ocasión que se había dedicado a acumular piezas de textil desde su infancia, algunas heredadas de su abuela, y otras que fue adquiriendo junto a su madre. Era la crónica de una pasión anunciada. Entonces, el año pasado, cumplidos los 27 dio forma a este proyecto cuya identidad es la creación en muchos casos de piezas únicas, lo que explica el repetido ‘sold out’ de su tienda on-line.

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Para su colección de otoño-invierno, que es la que nos ocupa, la diseñadora ha tomado la inspiración de sus veranos en Cape Cod con su familia, donde los tejidos vintage y el patchwork son los protagonistas indiscutibles. De hecho, explicó que había reutilizado edredones hechos a mano de los siglos XIX y XX, que mezcla con seersucker y tejidos de ascendencia africana, pijamas… y un sinfín de delicadas referencias para desgranas un discurso visual preñado de nostalgia.

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Entre las prendas aún no agotadas de la colección actualmente comercializada, brilla con luz propia esta camisa de estampado floral realizada con un mantel de algodón de los años 70. 350 dólares. 

Un toque retro bajo el sol

Mircoles, 9 Abril 2014

La gran estafa americana es de las películas que estéticamente más me han impactado últimamente. El trabajo del diseñador de vestuario Michael Wilkinson ha sido muy detallista, reflejando a la perfección una estética retro muy minuciosa. Sólo hay que fijarse en las gafas, sacadas de una empresa de Sebastopol, California, llamada Allyn Scura Eyeworks, y que tiene más de 100.000 pares de gafas antiguas y vintage es stock tanto a la venta para el público en general como disponible para que los profesionales del estilismo las alquilen. Pero para conseguir una estética tardosetentera (o de principios de los ochenta) no hace falta recurrir a lo vintage, ya que es una tendencia muy recurrente en las colecciones de gafas de sol de esta primavera/verano. Aquí os hago una pequeña selección de modelos y estilos que me parecen imprescindibles. ¿Con cuál os quedáis?

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De arriba abajo: Dolce & Gabbana, Carrera, Boss Orange, Gucci y Tom Ford.

Tom Ford ya ha soltado el rumor…

Mircoles, 21 Octubre 2009

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Tengo tantas ganas de que Tom Ford vuelva al circuito de la moda femenina que estoy por prestarle por 50 millones de dólares que necesita. Espera un momento. ¿He dicho dólares? Espera, espera. ¿¡¿He dicho millones?!? Pues va a ser que no. Al final esperaré que consigan el inversor que busca para expandir su línea de negocio. Yo “siempre he confiado en la bondad de los desconocidos”, como dijo Blanche de la obra de Tenesse Williams ‘Un tranvía llamado deseo’ (aunque ella terminó en un manicomio, no sé si es buen ejemplo para parafrasear).

Esa es la noticia que nos ha asaltado esta semana: The Tom Ford Return. Ya no le basta con la moda masculina, las gafas y la cosmética/perfumes…. Ahora quiere volver a donde se hizo famoso, al mundo femenino. Bueno, seamos sinceros, no es un tema de esta semana, el rumor (en formato noticia) lo soltó Drapers hace un mes, pero hasta ahora no ha salido en WWD la notica (en formato rumor). Y yo no me hago eco de nada mientras no salga en el WWD. La cuestión es que son palabras textuales de Ford que afirma que no tiene prisa, que es algo que puede llevar su tiempo, pero que la decisión está tomada. Ve ‘brotes verdes’ por doquier y confia en que los inversores llamen a su puerta.

En esto de la moda hay que sutil, cual Oráculo de Delfos, y recoger señales que están en el aire. “Los ánsares vuelan hacia el Este formando la punta de una flecha… ¡Stella McCartney va a introducir una línea de ropa para tiro con arco en su colaboración con adidas!” (por hipotético ejemplo). Por eso cuando hemos visto a más de una editrix paseando palmito por las pasarelas recién celebradas enfundadas en lo que puede denominarse Tom Ford Vintage nos hemos preguntado qué significaba. ¿Coincidencia? ¡Por favor! Las coincidencias no existen! Y menos cuando una de las protagonistas es Carine Roitfeld.

Sí, la directora de Vogue París fue atisbada (perdonen lo de ‘atisbada’, no quería usar la desgastada palabra ‘vista’… nada más que por esto merezco un Pulitzer) con una falda de la colección de Yves Saint Laurent de 2003 durante la London Fashion Week. Días más tarde nos encontramos que en Milán a Anna Dello Russo, del Vogue nipón, luciendo esa misma colección vintage en varias ocasiones. Yo no me di cuenta hasta que los ‘cabroncetes’ (¿me van a quitar el Pulitzer por usar la palabra ‘cabroncetes’?) de los bloggers empezaron a reseñar la coincidencia (y que los zapatos de esa colección también se veían repetidamente). ¡No puede ser casualidad!

Argumentos a favor de la no-casualidad: Carine fue la estilista que trabajó con Ford en Gucci y creo aquello que se llamó la ‘guccimanía’. ¿No sería lógico que si Ford quisiera crear un estado de expectación frente a su vuelta recurriera a su amiga para que demostrara en público -a través de sus estilismos- que lo que más desea en el mundo es poder volver a llevar un Tom Ford de temporada y que lo apoyará decisivamente desde su Vogue? Yo creo que Tom Ford está haciendo su personal campaña de imagen a través de trendsetters muy selectas para posicionarse para una ampliación del negocio.

Me he dedicado a confeccionar una larga lista de “por qué el mundo necesita a Tom Ford”. He escrito 42 razones bien argumentadas, pero después de descartas todas las que se pueden resumir en que es muy guapo y está muy güeno me he quedado con motivos:

-Porque ha sido capaz de cambiar el modelo de negocio imperante en el mercado de la moda.

-Porque es uno de los pilares del paradigma de ese ‘nuevo lujo’ que tanto hemos preconizado.

-Porque es un showman en estado puro que ameniza el panorama de la moda con su visión teatral de las colecciones, la comunicación y su función de creador.

-Porque ha revolucionado todo lo que ha tocado… y lo seguirá haciéndolo.

-Y porque entiende la feminidad y la masculinidad, la identidad de género en la moda, y el erotismo visual como nadie.

Please, Tom, ¡vuelve!

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¡Y ‘ganamos’!

Lunes, 23 Febrero 2009

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Hago un alto en Cibeles para regocijarme en el Oscar que le han entregado a ‘nuestra’ Penélope. Los artistas son como los hijos, sólo son ‘nuestros’ cuando nos dan alegrías. Nunca se dice “mi hijo me trae por la calle de la amargura” sino “el niño este me va a matar a disgustos” o “mira lo que ha hecho tu hijo” (caso de que estén hablando entre los padres). Pues eso, los actores igual, nos sentimos orgullosos si obtienen reconocimiento internacional y premios, aunque los critiquemos con saña en el día a día.  

En Cibeles más de un editor de moda, ya agotado por el ritmo de desfiles cada hora y cuarto desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche, se quejaba de que no podían con todo: asistir al desfile de Ailanto (del que muchos prescindieron), acudir a la fiesta que daba Davidelfin y permanecer con los ojos abiertos para toar nota de todo lo visto en los Oscars. 

Los que lo consiguieran estarán satisfechos, porque ver a Penélope decir con su cara dura lo de “esto no va a ser un discurso de 45 segundos, os lo puedo decir desde ya” no tiene precio. Lo impagable fue el vestido elegido que la entroniza con la reina de la elegancia de Hollywood porque a su espectacular físico latino se le une ese allure europeo que los americanos no consiguen replicar por mucha estilista que pongan a ello. 

‘Nuestra’ Pe se decantó por un vestido vintage de más de 60 años de gasa en blanco roto con escote palabra de honor e incrustaciones de pedrería. Era un Pierre Balmain, de cuando la casa Balmain tenía su momento de esplendor. Lo compró en Lily et Cie, una boutique situada en el 9044 de Burton Way (Beverly Hills) especializada en alta costura vintage. Su propietaria, Rita Watnick, se ha hecho con la colección de vestidos más impresionante del momento y es quizás responsable en gran medida de la popularidad del término vintage y de su uso por las grandes estrellas de Hollywood como signo de distinción e individualidad.  

Lo de este vestido es una historia de amor. Lo vio hace unos 8 años pero por entonces le parecía inadecuado para el tipo de eventos a los que asistía. Así que le dijo a Rita Watnick “volveré”, y sorprendentemente allí estaba SU vestido cuando volvió este año para ver qué se ponía para su posible recogida de Oscar. 

Con el pelo recogido en un moño bajo, como le había aconsejado su amigo Pedro Almodóvar días antes, la actriz se dejó adornar con unos discretos gargantilla y pendientes de Chopard

Yo si fuera Penélope le encargaría a su manager que secuestrara todos los vídeos de su etapa juvenil en La quinta marcha, donde empezó televisivamente con Jesús Vázquez, no vaya a ser que a algún gracioso se le ocurra llevárselos a los USA y estropearle el halo de gran dama elegante que se ha currado, ¡porque hay que ver cómo la ponían las estilistas de Tele5 en aquellos inicios de la década de los 90!